RELATOS
LEYENDAS
SECRETAS DEL PANCHATANDRA
Todos
los caminos fueron cegados y Bandanaras, junto con su ejercito quedó cercado en
las murallas de Gandor. Aún
tuvo fuerza antes de morir para alentar a sus guerreros a que resistieran el
asedio “ Nada es tan despreciable
- les dijo - como la cobardía y la traición - y añadió - sobre todo para el
vencedor. Recordad mis
palabras- continuó – antes de que el sol se ponga 30 veces, algo ocurrirá
que cambiará el signo de nuestra suerte”
Dicho
esto expiró plácidamente.
Benasur,
su fiel lugarteniente mandó hacer una enorme pira y sobre ella puso el cuerpo de
su amado jefe, le prendió fuego y a continuación ordeno llevar a los
sitiadores este mensaje “ Dentro de 30 días venceremos”
Al
principio el ejercito enemigo se burló de las palabras del mensajero pero
pasaban los días y los sitiados continuaban la resistencia. Poco a poco cundía
el desánimo entre los soldados enemigos y se decían unos a otros:
“¿
Qué ocurrirá el día 30 ?”
Así
que cuando ese día amaneció lloviendo a cántaros, dejando tiradas las armas y
las tiendas, huyeron gritando “¡La profecía se ha cumplido!” y abandonaron
el cerco.
Para
entonces los sitiados habían muerto de inanición.
EL ROMPECABEZAS
CELESTE
Marfil
intentó unir todas las piezas del enorme rompecabezas.
Pero sus esfuerzos eran inútiles.
Por alguna extraña razón siempre le sobraba una pieza que no encajaba
en ningún sitio. Cansada de
tan arduo ejercicio y desalentada por la inutilidad de sus esfuerzos, acudió a
su anciano maestro en busca de consejo.
“
Me has engañado- se quejó - este
juego no tiene solución ”
Pero
el anciano maestro callaba y callaba.
Dime
– Pidió la princesa- como he de terminar el juego”.
Al
fin el anciano maestro habló, y estas fueron sus palabras:
“
El juego acaba aquí, donde tu abandonas y yo soy el final del juego. La pieza
que te sobra encaja conmigo que soy la que te falta. Sin mí, nunca podrás
hallar el sitio donde encaja cada asunto de tu Reino. Si quieres, yo te daré
consejo para que puedas gobernar”.
“Comprendo.
- dijo la princesa Marfil- Ha sido una parábola con la que tú, mi anciano
maestro, me has enseñado la importancia de tener un buen consejero”.
Dicho
esto, tiró la pieza que sobraba y ordenó cortar la cabeza al anciano maestro.
La
pieza que sobraba cayó lentamente desde el dorado reino celeste hasta la tierra
donde se convirtió en El Hombre, que al verse solo exclamó:
“Oh
tú mi creador me falta una pieza para estar completo, ¡ Estoy solo!”.
Desde
el cielo la princesa Marfil fue arrojando una a una, a la tierra todas las
piezas del rompecabezas.
Hera,
la Tierra era y la montaña era tierra. Eco era la montaña y por tanto,
también la Tierra era. O
sea, que, Hera, Eco era.
Así
pues cuando Júpiter le preguntó:
“¿
Me quieres?”
Hera
dijo: “¿ Eres...eres...res...es...?”
“¿
Te burlas de mí así?”- insistió Júpiter.
Y
Hera dijo: “ Así... así... sí...sí....”
Júpiter
no estaba para bromas y de sus dedos
surgió un
rayo que destruyó la Tierra y sus malditas montañas parlantes.
Y
el rayo, resonó: “ BROMBBRRROOOMMBOM.......” en el universo infinito.
LA NOVEDAD MAS RELEVANTE
Quién
no ha estado en Singapur, nunca conocerá la maravilla más novedosa de todos
los tiempos, me refiero, claro está, a la estatua de sal del templo del Sol.
La
estatua que llora una vez al año, el 26 de marzo concretamente.
¿
Por qué ese día? Preguntareis. Os lo explicaré:
Según
una antigua leyenda, allá por el año 1992, en un lejano país llamado España,
un no muy famoso poeta, concibió la idea de hacer un canto a la libertad.
Diarco,
que así se llamaba nuestro hombre, trabajó durante años en su idea hasta que
un día recordando la huida hacia la libertad de Lot y su familia se le ocurrió,
que nada mejor que hacer una estatua de sal que recordara a los muchos que en
busca de la libertad se quedaron en el camino.
Así lo hizo pero aquel mismo año, como todos recordareis, fue el del
lanzamiento del virus Soda contra los rebeldes de la O.E.L.E.P.E. y también
el mismo año se hizo la primera desecación de la selva africana, para obtener
la preciosa Kriptina, base de nuestra moderna tecnología.
Precisamente fue un 26 de marzo.
Desde
entonces la estatua parece llorar en esa fecha.
Hay quien dice que a veces también la ha visto reír.
UN COMBUSTIBLE
BARATO
(CUENTO
EN CUATRO PARTES)
I PARTE
Don
Hermogenes Goyerri, famoso por el anuncio de la radio - “Peladillas Goyerri ¡
Qué maravilla!” - invirtió gran
parte de sus pingües ganancias en un maravilloso “cacharro” (así lo
llamaba él ) . Se trataba de
un yate de enormes proporciones, elegante apariencia y fabulosamente equipado
con los más modernos sistemas de confort y de navegación.
A don Hermogenes, más que navegar, lo que de verdad le gustaba era
asombrar a sus amigos, enseñándoles las numerosas sorpresas que contenía en
su interior aquella imponente mole. Relacionemos
algunas de estas para general conocimiento del curioso lector:
1-
Se le daba a un botón y andaba ( ¡¡¡ OHOOOHH!!!)
2-
Se le daba a otro botón y descendía una bandeja con servicio completo
para 6 personas, pan, vino, postre y la comida del día (¡¡¡OHOOHH!!!)
3-
El yate disponía de un complicado laberinto de pasillos y escaleras mecánicas,
mediante el cual era posible trasladarse de una punta a la otra (léase proa y
popa) sin el más mínimo esfuerzo. (¡¡¡OHOOHH!!!de nuevo)
4-
Presionando un nuevo botón, se podía percibir el relinchar de los 2000
caballos de potencia ascendiendo por el entramado de mamparas y vigas, haciendo
temblar con su fuerza toda la cristalería (un ¡¡OHOOHH!! Muy grande), y lo más
curioso es que no necesitaba gasolina
¿
De donde saldrá tanta energía?- se preguntaba don Hermogenes- .
El eco contestaba: - Yo que sé-yo que sé- que se- se, se, e, e, e, ....
Fernando
Bohino, alias “el boina”, tenía una tarjeta de visita
en la que se leía, además del nombre, la profesión con la que trataba
y a veces conseguía alimentar
a su numerosa prole. Rezaba así: “ MANIPULADOR TÉCNICO-ALIMENTARIO Oficial
de Primera. Y más abajo, la dirección completa.
Habría
que explicar que tan pomposo titulo, no se trataba de ninguna nueva profesión
sino tan solo de una sutil estrategia para ganarse el respeto de sus convecinos
en las Reuniones de la Comunidad.
En
realidad, lo único que había cambiado con relación a sus actividades en la fábrica
en la que trabajaba consistía en la herramienta que utilizaba. Antes, un
martillo de madera, ahora, una maza neumática con la que partía las almendras
que más tarde, se convertirían en dulces peladillas. A este detalle, se refería
la palabra “TECNICO” que se
deslizaba en la mencionada tarjeta.
“El
boina” ( así le llamaremos en adelante) fue llamado al despacho del director,
donde una secretaria, le comunicó formalmente su nuevo puesto de trabajo como
“Ayudante de Mantenimiento” en el yate de D. Hermógenes, pues en efecto,
ese era el nombre del presidente de la Compañía al que ya hemos aludido
anteriormente.
Con
gran alegría, risas y abrazos, acogieron en su casa la noticia del nombramiento
oficial que suponía un salto cualitativo en su carrera, hasta tal punto que ese
día, desoyendo los consejos de amigos desinteresados, compraron y comieron jamón.
Cual
no sería su sorpresa al ver que no les pasaba nada. ¡Absolutamente nada!. Es más:
¡Les gustó!.
No
dejaba de pensar en su nuevo puesto. ¿Cómo sería?. ¿Lo haría bien?
Aquella
noche no durmió.
III PARTE
Cuando
D. Hermógenes, desde la pantalla del Panel de Control vio entrar por la
pasarela del yate a su viejo y fiel empleado, pensó que había hecho una buena
elección y se sintió satisfecho. Confiaba plenamente en él.
En
cambio en el corazón del “Boina” había empezado a crecer la preocupación
y un oscuro presentimiento le llenaba de temor. Su misión era vigilar el
funcionamiento de cada uno de los dosmilseiscientos botones de que disponía el
Sistema de Mantenimiento de la nave. Tanto automatismo le crispaba los nervios.
Pero
como era un hombre paciente y minucioso se dijo a si mismo: “Aprenderé para
qué sirven cada uno de estos botones y seguro que D. Hermógenes me subirá el
sueldo”.
Y
dicho y hecho, fue apuntando en una libretita de pastas rojas cada uno de ellos
con la posición y descripción de la función que desempeñaban.
Mientras,
D. Hermógenes, desde el Panel Central de Control, supervisaba mediante una
serie de aparatos de medida el correcto desarrollo del Sistema. Si algo iba mal,
la agujita correspondiente se ponía en rojo y una voz anunciaba las operaciones
para corregir las anomalías.
La
verdad es que esto último nunca había sucedido y cuando sucedió, D Hermógenes
se llevó un buen susto. Una voz potente salió de un altavoz situado a sus
espaldas diciendo:
“ALARMA, ALARMA. FALTA DE COMBUSTIBLE. APRETAR BOTÓN DE EMERGENCIA”.
IV PARTE
Precisamente
entonces D. Hermógenes, como atraído por un imán, puso la yema de su dedo
sobre un interruptor que había en el centro del Panel sobre el cual una luz
intermitente señalaba: “EMERGENCIA”.
Las
agujitas de todos los aparatos se movían enloquecidas. Pulsó la llave.
En
la pantalla que vigilaba la Sala de Mantenimiento vio que “el boina” seguía
empeñado en hacer funcionar su botoncito, al parecer sin éxito. Un extraño
ruido sordo le indicó que algo se ponía en funcionamiento en las entrañas de
la nave.
De
pronto D. Hermógenes no pudo contener un grito de terror. Silenciosamente, a la
espalda de su empleado se había abierto una trampilla de la que emergió una
enorme pinza de acero que en poco tiempo atrapó al desprevenido trabajador y
sin que nada pudiera evitarlo, en un santiamén desapareció con él por el
mismo sitio por el que había aparecido. Al instante la trampilla se cerró. Las
luces del Panel de Control volvieron a su posición de “NORMAL” con su
tranquilizador color verde y las agujas de los aparatos cesaron en su alocado
temblor.
Como
una especie de ronroneo, los 2.000 Caballos de Potencia parecieron emprender un
ritmo más alegre. Incluso a D. Hermógenes le pareció escuchar en las
chimeneas del barco un ruidillo semejante a un eructo. De pronto comprendió la
verdad... y se sintió mas orgulloso si cabe de su adquisición.
“
Al fin y al cabo – pensó – ya nunca más le faltará combustible”
Era
verdad. En su fábrica podía disponer de todo el que quisiera.
THORLBAK
EL VIKINGO
Thorlbak
amontonó más leña. Fawl estaría aun dentro de la cabaña, esperándole tal
vez. Con el dorso de la mano se limpió la cara donde algunos copos de nieve habían
teñido de blanco su bigote y sus cejas.
¡Quizás
fuera hora de entrar!. Con un golpe seco clavó su hacha sobre un grueso tronco
y se dirigió decidido a la cabaña.
Empezaba
a anochecer y a través de la ventana semi-cerrada se distinguía una débil luz
lo que le hizo pensar que tal vez estuviera despierta..
Entró
empujando suavemente la puerta y echó un vistazo a su alrededor. Sobre la mesa,
una vela casi consumida iluminaba tenuemente toda la estancia.
En
la esquina, sobre un jergón y tapado con una raída manta, un bulto respiraba
acompasadamente. En la chimenea unas pocas brasas chisporroteaban aún.
“Será
suficiente”- pensó
Con
cuidado, cerró la puerta a sus espaldas. No quería correr riesgos. Se acercó
sigilosamente al camastro y tratando de no hacer ruido sacó su cuchillo de la
cintura. Lo levantó sobre su cabeza y... ¡ Zaass ¡ lo descargó de un solo
tajo.
La
cabeza de Fawl cayo rebotando sobre la madera.
“
Esta noche cenaré pollo” dijo pensando en el animal que acababa de
sacrificar.
BEI GOT
(Cuento épico en
formato compacto. Polisonido)
Aún
no alzaban la barriga del suelo los lobeznos de los bosques de Spitz cerca del
cruce de la general 870 pegado a Roadmunsen donde tan buen pan hacen que incluso
los vecinos de Fasstonbrumer a varios kilómetros de distancia (más de una hora
en carro de tiro) vienen a comprarlo, cuando Beile Gotten ( Bei Got en adelante)
ya estudiaba el uso de las armas marciales con solo siete años.
El
padre de éste, retirado a la fuerza de las artes de guerra a consecuencia
exactamente de una mala caída ( ...recordaréis el sitio de Shisdland, aquel
donde renanos y guelfos abatidos por fuego de mortero, prefirieron morir antes
que retirarse a la selva impenetrable donde cobijo urgente hubieran encontrado)
de un caballo. Si acaso con los modernos medios se le hubiera ayudado
elevando al cuadrúpedo levemente, de la pesada mole no le hubiera quedado tan
deformado el pie que ahora le obliga a una infame cojera, lo cual dicho sea de
paso, no le impide blandir espadas y objetos contundentes, con, las que / los
que, educa reciamente al hijo menor en su manejo.
¡ FLAPSS! Tiembla el acero en la mano infantil, cuando recibe el
golpe que el padre le propina arremetiendo con todo su coraje.
¡ STAPAST! Replica con bravura el
infante, percutiendo en el pomo del espadón del padre a escasos centímetros
del dedo que la cota de malla no hubiera protegido.
¡ AAGGGH! Resopla el
prócer mientras en medio remolino su mandoble se pierde tras la fácil esquiva
que el zagal efectúa.
Hay
determinación en ambos rostros y se mantiene el duelo durante largos minutos.
Ninguno cede hasta que otro sonido ( el de una campana que con violencia
agita la rolliza matrona, madre y esposa de ambos, avisando que es hora de
sentarse a la mesa y reponer esfuerzos merced a un venado lechal, apenas asurado
y varias salsas más ) les avisa que es hora de comer.
¡ CLAN! ¡CLAN! ¡CLAN!
Vemos
ya que han pasado unos años y el enclenque zagal se ha transformado en un torso
robusto, dos poderosos brazos, dos piernas como robles, cuello de toro, labios
de acero y ojos de diamante, vestido al uso; es decir: apretado galpón,
escarpines de cuero, capa y escudo ( dos lises y una espada en campo de gules)
grabado sobre el pecho. No
hay en el pueblo doncel que compararse un punto pueda a éste que con sincero
desparpajo, impone majestuoso su mirada sobre toda hembra viva que se cruza, con
un mensaje de varonil orgullo que sonrisas despiertan y deseo.
Pero
es la hora que el edecán reclama para rendir tributo de servicio a la patria.
Ha sido reclutado por inflexibles bandos que, en cada pueblo, el
pregonero invoca por honor al Reino y por lealtad al Señor que así lo manda.
Atrás
quedan Grunilda, Tasía, Andrea, Beatríz.... Todas las claras amigas que su tesón
probaron, todos sus corazones sollozando.
Atrás también con lagrimas que pugna contener el recio padre, cojeando
hasta el fin del lindero en que termina el pueblo y empieza la aventura.
Atrás la madre resignada y valiente, los amigos a los que aún no
corresponde acudir a la leva... Y el riachuelo... Y el bosque... Y los lobos de
Spitz.
Golpean los cascos ¡CLOK, CLOK! del caballo, el polvo del desierto
camino que le lleva al cuartel, donde se aguarda con cansina emoción a que el
relevo de los nuevos soldados aparezca.
Henos ahí . Los aguerridos mozos van a probar su fuerza y en relación
con ella recibirán encargo, de soldado de a pié, de caballero, de escudero de
armas o de bizarro oficial o arcabucero.
Los que no puedan superar el peso de lanza, de armadura, o de alguna otra
arma, servirán a intendencia, como apoyo en labores de cocina, servicio de
letrinas o de porta-estandartes en la retaguardia.
La
ocasión se presenta y es herido en un píe.
(
Es importante el dato , aunque las circunstancias no constan por perderse
unas hojas del legajo en el cual se apoyan estas paginas) .
Y sigo:
Ahora
podemos verlo en los salones del palacio Sexterg , agasajando a una pulida y
noble cortesana, que se hace llamar Duquesa de Austerlich, sobrina a su vez del
Barón Von Bont, dueño del tal castillo, donde está festejándose con música
y con bailes la boda de su hija ( prima de la Duquesa ) Baronesa Von Billa, con
el Conde Von Grudent enormemente rico, mal que algo viejo para tales dispendios,
pues le lleva a la bella bastantes más de 35 años. y le sobran tantos miles de florines como achaques.
Comienza
¡ TACHAN! ¡PORROMPOMTCHAN! la danza de una mazurca vienesa y nuestro flamante
oficial intuye una mirada ansiosa en la Duquesa .
Ya
va a ofrecerle el brazo resignado ( ha de hacerse notar que a consecuencia de la
herida en el pie, como leve secuela le ha quedado una sutil cojera que al bailar
le resta prestancia y gallardía) cuando
al lugar se acerca la prima recientemente desposada y sonriente su mano le
presenta, que con respeto y con unción besa Bei Got. Ella inmediatamente de su
brazo se coge tirando suavemente hacia la pista.
Es
en ese momento cuando un hecho sorprendente se produce. Por el opuesto brazo,
suave, mas, firmemente, la Duquesa también reclama su derecho.
Todo
esto sin palabras. Reflexiónese.
El
momento de zozobra es brutal. Crujen las sedas. El galán trastabilla. En una
breve pausa de la música se oye un resbalar de pies y arrastrar de tacones que
hacen volver la vista con asombro a muchos invitados. Trata de resistir erguido
nuestro héroe, mas con el forcejeo su empeño ya flaquea.
Cede
unos pasos en una dirección... por la contraria se gana unos centímetros... se
le van descosiendo las puñetas... el pie herido le falla... va a
caer...suspiros de tensión escapan de entre la concurrencia... el conde ya se
acerca...y es en ese momento cuando ambas damas escapan a la tela... y todos
caen al suelo, ¡OOOH! ...con enorme alboroto.
Remata
la situación la risa descompuesta de los espectadores.
A
pocos pasos el conde, cual estatua de piedra , los brazos alargados a la nada,
de indignación rabiosa suelta un:
¡COÑO!... que hacia las
altas bóvedas se eleva.
El resto del legajo de este cuento no se puede leer , se ven borrones , manchas de tinta, arrugas, rasgaduras y una firma intrincada y borrosa.
No
esta claro.