SONETOS
SIN NOTICIAS DE TI
Las horas que no pasan, la tozuda
realidad del tiempo y la distancia
esta espera de terca vigilancia
que ensombrece mis ojos con la duda
Al acecho de ti, tras los barrotes
de una Red que te oculta a mi mirada
sintiéndote lejana a la llamada
con que me acerco a ti sin que lo notes.
Esta sed de tu voz, esta obligada
esperanza, pendiente ya de un hilo
que el corazón impone a la cabeza
Estos ojos perdidos en la nada,
para verte venir, con que vigilo.
Esta ausencia de ti y esta tristeza
A AHILA DE CARNE Y HUESO
A ti sombra furtiva que entreveo
tras el muro de símbolos y letras
con que acechas vigilas y penetras
Andrómeda fugaz a este Perseo.
A ti sombra que busco y que rodeo.
Que quiero y que no quiero. Que me esquivas
burlándome con largas evasivas
mezcladas con verdades que no creo
A ti que me rehuyes y me excitas.
Vuelo sin voz de mágicas alfombras
de papel. Que allí me precipitas
para besar el nombre que no nombras.
Fuego frío, sin cuerpo que me gritas
entre sombras y sombras y más sombras.
A AHILA DE CARNE Y HUESO 2
No mas sombras, no mas. De carne y hueso
tocar tu piel, vibrar y que en mi entraña
tiemble el volcán que sepultó con saña
la marea del olvido a cal y yeso.
Que se impregnen de brillo mis pupilas
y se ahogue por ti en cada pestaña
el sol mientras te miro. Y no sea extraña
tu boca en llamas ni tu aroma a lilas.
Que me abrase en tu voz. Que se derrame
a través de mi oído como lava.
Que se conmuevan mis deseos dormidos.
Que mis labios te busquen. Que te ame
esclavo de tu cuerpo mi alma esclava.
¡Despiértame el volcán de los sentidos!
YA NO TE BUSCARÉ
Ya no te buscaré, lo que tuviste
mío, se quedará contigo. A veces
te acordarás de mí. Sabrás con creces
que pudo ser amor lo que sentiste.
No te guardo rencor y no estoy triste,
empezaba a quererte demasiado.
Al fin y al cabo, nunca me habrías dado
lo que con insistencia prometiste.
Mejor así, cada uno por su lado.
Si alguna vez el corazón insiste
ignoremos su pulso, su llamada.
Pero, otra vez, amor... ¡ten más cuidado!
Pues de tanto fingir como fingiste,
puede que el alma, se te quede en... ¡nada!
OS PERTENEZCO
Os pertenezco, labios que poseo
Porque a mi boca vais desde el ardiente
Montículo salado del deseo
Dios que comulgo lúbrico y ateo
¡Oh fruto de tu vientre iridiscente!
Y sobre tu dominio me peleo
Por más pertenecerte posesivo
Más dueño de esos labios, más cautivo
Desnudando la piel donde te beso
Dónde subes a mi, dónde derivo
Y el hueso de mi diente no halla hueso
Sino un licor de algas espumosas
Con sabor a sirenas sinuosas
Que amo y esclavo, amo, bebo y vivo
LOS DATOS QUE ME FALTAN
Dame los datos, porque no recuerdo
si fue un treinta de Abril, si eran las once
y si, mi corazón, reloj de bronce,
una campana grave al lado izquierdo.
Datos, mi amor, porque si no me pierdo
y me voy para hallarte equivocado
al lago junto al cual, enamorado,
mordí la boca que ahora en sueños muerdo.
Necesito los datos de tu pelo,
de aquella mano que fundí en la mía,
de una chaqueta a modo de pañuelo.
Porque me pierdo, amor, y sin consuelo
regreso cada noche hasta ese día
y te busco sin datos en mi cielo.
TRANSPARENTE Ya
he pasado tres veces por tu lado y
cada vez te miro hasta perderte. No
sé que puedo más para atraerte, tus
ojos no me ven ni están cerrados De
haberme conocido en el pasado, invisible
como ahora no sería, con
mi risa la tuya prendería, vigilarías
mi paso con cuidado. Mas,
ya que no es así, al menos mira por
una vez mis ojos solamente, permite
que atesore esa mentira El
viejo ya se sabe, de repente, se
enamora de aquello que le inspira y
lo olvida después, sencillamente. UN
VASO MAS. En
el brocal de un vaso te despeñas, veneno
lento que te sabe a vida, un
vino de aceitunas exprimidas donde
muere la vida con que sueñas. El
mundo gira, tu estás en el centro y
la bombilla el Sol se te parece, al
brillar deslumbrante, que amanece el
Sistema Solar contigo adentro. Buscando
la botella salvadora, una
vez mas tu mano persevera el
mismo movimiento repetido En
esa soledad que se demora tu
corazón, quizás, también espera a
que llegue la hora del olvido.
LA
LOSA Ni
calor, ni viento, ni sorpresa; una
losa me abruma negra y fría, los
días lentos que siguen cada día recordando
tu ausencia que no cesa. Sobre
mis ojos, la melancolía se
ha instalado como una luz lejana que
penetra en mi sombra sin mañana, reflejando
mi alma ya vacía. En
éste alrededor desconocido dando
vueltas, mi vida se arruina mientras
sigo tu rastro sin sentido. Me
detengo a buscar en cada esquina la
huella de tu pié, mas, soy perdido, sin
encontrarte, un muerto que camina.
ITÁLICA (
Contestación a un soneto de Nicasio Pachon)
Déjalas,
por favor, así escondidas. No
pretendas de forma temeraria desvelar
de esa cripta funeraria el
secreto que fue de tantas vidas. Permite
que se cierren sus heridas, no
quebrantes sus vínculos y lazos que
anudaron, tal vez, penas y abrazos de
una historia grandiosa, mas, ya ida. Itálica
en silencio te amenaza romperte
la garganta de un mazazo si
alteras su descanso y su mordaza. Itálica
caerá como una maza,
golpeando tus sentidos a pedazos,
la ruina milenaria que atenaza.