M. Aristoteles

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            Actualmente el termino naturaleza tiene dos acepciones. O bien designa el universo material en su totalidad, excluyendo lo producido por le hombre; o bien se refiere a la esencia de las cosas en cuanto principio de operaciones, es decir, el modo de ser intrínseco, permanente, de las cosas, que las determina a obrar de un modo. Fue precisamente Aristóteles quien introdujo esta nueva acepción, como principio operativo de los seres: cada ser obra de acuerdo con su peculiar naturaleza, y es la distinta naturaleza de cada ser la que explica que sus actividades sean distintas. En palabras de Aristóteles: principio sustancial e intrínseco de movimiento o reposo de cada ser. La naturaleza es aquello en lo que consiste lo verdadero de las cosas, su íntima realidad.  

            El estudio del Ser lo hace Aristóteles es su obra Filosofía Primera, que a partir del siglo XII se llamaría Metafísica. Ciencia que considera universalmente el ser en cuanto tal. Estudia, por tanto, el conjunto del ser y sus propiedades. El punto de partida es el estudio de los seres individuales. Todas las propiedades metafísicas se dan en las propias cosas. Lo real son las cosas individuales y concretas.  

a)      Sustancia y accidente.  

Aristóteles parte del ser individual, el que existe. Al observar directamente los seres particulares ve en ellos un hecho claro: todo ser cambia. (Volvemos al viejo problema)  

Por ejemplo, el agua se calienta, se enfría, se convierte en vapor, se hace hielo; y sin embargo, en todos estos cambios permanece la misma agua. Es decir, en todo cambio hay un sustrato, un sujeto que no cambia, hay algo que permanece a través de los cambios. Es la sustancia, lo que esta debajo, lo que permanece detrás de toda mutación. Esta sustancia es la “physis”, la naturaleza o el principio fundamental del ser. Es la noción central de la Metafísica aristotélica, es el sentido primigenio de la palabra Ser.  

La introducción de estas categorías, sustancia y accidente (afecciones de la sustancia), es de suma importancia en el sistema aristotélico hasta el punto de que todo lo que existe, según él, existe como sustancia o como accidente. Este análisis parte del modelo de la proposición lingüística “S es P”. El sujeto se corresponde con la sustancia, mientras que el predicado, lo que se dice del sujeto, corresponde a los accidentes.  

La sustancia es el principio constitutivo del ser entero, en su totalidad, no admite partes. El hombre no es la suma de alma y cuerpo, o el agua no es una suma de oxígeno e hidrógeno; cada ser es algo distinto e individual, de ahí su sentido ontológico.  

La sustancia ofrece su apoyo a los accidentes para que existan. No se da la blancura, el peso, etc..., es la mesa la que soporta los accidentes. La sustancia es un “ens im se” y el accidente es un “ens in alio”. Aquélla es un ser en sí y éste es un ser que tiene que existir en otro.  

Solamente las cosas físicas, materiales, concretas, son sustancias. Aristóteles les llama sustancias primeras; se trata de lo particular (Juan, esta mesa, este árbol). Las sustancias segundas son lo universal (mesa, árbol, hombre). El ser, cualquier sustancia, se define desde la sustancia primera y desde la segunda, a la vez; tiene explicación desde lo particular y desde lo universal (Juan es hombre). Esta distinción es puramente mental (lógica), no se dan por separado la sustancia primera y la segunda.  

            Partiendo de este planteamiento, podemos decir que toda transformación, cambio, afectaran a la sustancia o a los accidentes. Deberá explicar ahora como se producen estas transformaciones.  

b)      Potencia y acto.  

Toda la teoría aristotélica de la potencia y el acto surge al enfrentarse con el problema del movimiento (Heráclito-Parménides).  

Aristóteles afirma que todos los seres naturales están en movimiento y que la naturaleza, la “physis”, es el principio de movimiento y del cambio. La naturaleza es algo que tiene una fuerza interna que hace que cambie, crezca, se trasforme, se desarrolle.  

Es decir, ante el viejo problema del ser y del no-ser, Aristóteles encuentra algo intermedio, el ser en potencia. Un trozo de arcilla no es un plato, pero puede llegar a serlo, es plato en potencia. Ésta es la base explicativa del movimiento de los seres y de la teleología implcada en todo movimiento: el acto (entelequia-busca su fin), en cuanto perfección, es siempre un tipo de fin. Este aspecto tendrá importantes consecuencias en la ética y la política aristotélica.  

Como consecuencia de la potencialidad establece dos tipos de cambios:  

·        sustanciales:

generación: paso del no ser al ser

corrupción: paso del ser al no ser  

·        accidentales:

cuantitativos: crecimiento, disminución

cualitativos: alternancia (de niño a joven)

locativo: cambio de lugar, traslación

 En resumen, el movimiento es para Aristóteles el paso, impulsado por la propia naturaleza, de la potencia la acto, es actualización, por parte del sujeto, de sus propiedades en potencia.  

c)      El hilemorfismo.  

Es la doctrina que contempla la realidad física, natural, concreta, individual, como compuesta de materia (hyle) y forma (morfe). Sólo se trata de los seres físicos, no espirituales. Tienen materia y forma, el hombre, la casa o el mármol, pero no lo tienen, la felicidad o la alegría. Son dos principios que forman un todo sustancial, un solo ser. Ejemplo: la estatua de David, de Miguel Ángel, es un todo, compuesto de materia, el mármol, y de forma, David.  

La materia nunca puede existir por sí sola, sino siempre unida al otro coprincipio sustancial, que es la forma. El mármol, el bronce, la madera, siempre tienen una forma, tablón, bloque, rama, estatua, o lo que sea. Aristóteles distingue dos tipos de materia:  

·        La  materia segunda es la materia física y se puede percibir por los sentidos; esta materia es perceptible de recibir cualquier forma.

·        La materia prima es entendida como pura potencia, indeterminada, incorruptible, pasiva, capaz de recibir determinaciones o perfecciones. Es algo no perceptible por los sentidos, sino por el entendimiento, pero no es un concepto sino algo físico, real, esencialmente potencial. Su existencia física se produce al recibir la forma.  

La forma es lo que determina la materia poniéndola en acto, haciendo que ese algo indeterminado pase a ser algo determinado. Es la esencia de las cosas, es el dador del ser. Es universal y permanente.  

Materia y forma son eternas, pero no existen independientemente la una de la otra, sino unidas; o se dan juntas o no se dan. Evidentemente, Aristóteles da prioridad a la forma sobre la materia, ella es la esencia del individuo.  

Aristóteles elabora su teoría partiendo de la observación de la Naturaleza, que nos pone en presencia de sustancias corpóreas y ante el hecho sustancial del cambio, del movimiento. Materia y forma, acto y potencia explican la realidad del movimiento partiendo del mundo físico, sin recurrir a realidades paralelas.  

d)      Las causas.  

Definido el movimiento, la pregunta es qué es lo que impulsa ese movimiento. Necesitamos saber cuál es el paso que impulsa a la naturaleza a actualizarse, el por qué, la causa.  

Aristóteles define causa como el principio que es necesario para explicar un proceso e influye positivamente en su realización. De otro modo, principio del que depende que algo sea o llegue a ser. Para Aristóteles es evidente que todo lo que llega a ser es por una causa y así entenderá como ciencia el conocimiento cierto de los entes por sus causas, “conocer algo científicamente es conocer sus causas”.  

El porqué de la las cosas físicas tiene una explicación, un origen al que el llama causa. El ser es dinámico, es actividad, tiene una naturaleza que es principio de actividad; y es precisamente en la causa donde aparece el aspecto dinámico del ser. “Causas son todos aquellos factores que son necesarios para explicar un proceso cualquiera.”  

Aristóteles hace un estudio de los filósofos anteriores a él y concluye que todos ellos se han fijado solamente en una causa, y por eso se han equivocado:  

Tales de Mileto: el agua.  

Heráclito: el fuego.  

Anaxímenes: el aire.  

Para Platón sólo había dos causas: la material y la formal, pero tuvo que poner a la ideas (causa formal de las cosas) fuera de las cosas, sin poder explicar la realidad.  

Aristóteles entiende que es necesario atender a todas las causa para poder explicar el porqué de las cosas. Las causas pueden ser:  

Intrínsecas:  

·        Causa material: es algo indeterminado que puede llegar a ser cualquier cosa.  

·        Causa  formal: aquello que hace que la materia indeterminada pase a ser algo determinado. Se identifica con la esencia y la naturaleza.  

Ejemplo: la causa formal es la que hace que ese hombre sea hombre y no otra cosa. Según Platón, diríamos que simplemente participa de la idea de hombre.  

Extrínsecas:  

·        Causa eficiente: es el agente productor, iniciador o responsable de la acción. Si no hubiera causa eficiente no podría haber movimiento. Ejerce una acción transformadora sobre el compuesto materia-forma.

·        Causa final: es el fin por el que se hace algo. La mente del que obra. En la naturaleza las tendencias naturales y en el hombre la razón.  

Ejemplo: una escultura.

·        Causa material: el bronce.

·        Causa formal: la forma (David, Felipe IV, o lo que sea)

·        Causa eficiente: el escultor.

·        Causa final: la intención (Prestigio, dinero...)

 

 
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