UN AMIGO ESPECIAL

                   Pepa E. Llinares Llorca

 

Allá por los años 60, cuando en aquel pueblecito de hermosas playas y dedicado principalmente a la pesca, empezaron a llegar los primeros turistas, descubridores de los encantos que la naturaleza había dado a ese lugar, ocurrió algo que marcó para toda la vida a una jovencita que celebró sus dieciocho cumpleaños junto con sus amigos de la pandilla, en uno de los escasos hoteles que por entonces había y que estaba situado exactamente en el barrio de pescadores.

Aquel día, tenia preparada una fiesta con sus amigos. Eran una pandilla de chicos y chicas, que se divertían de forma normal, como se llevaba en aquellos años. 

Solían hacer los célebres guateques los domingos por la tarde, en casa de una de las amigas, y allí bailaban al compás de la música de moda que sonaba en un tocadiscos llamado "picú".

Ese día del cumpleaños, Fina no se imaginaba la sorpresa que el destino le tenía preparada.
Se hizo casi la hora de marchar hacia el hotel y una de las amigas le preguntó si podía llevar un invitado más a su fiesta, a lo que Fina contestó afirmativamente.

El cumpleaños transcurrió divertido y alegre. Bailaban, reían, le iban dando cada uno sus regalitos y todo era bullicio y jolgorio.

De pronto Fina, se percató, que no le habían presentado al invitado nuevo, y preguntó donde estaba ese chico que hacía poco había llegado al pueblo desde la capital.

Rápidamente, sus amigos, mejor dicho ellas, sus amigas, fueron a buscarlo para que le conociera mientras Fina se quedó charlando.

Cuando localizaron a Franc, le llevaron para que le saludara. 

Fina sintió unos golpecitos en el hombro y giró la cabeza. Sus ojos se posaron clavados y sin pestañear, en aquellos ojos verdes del muchacho que terminaba de conocer.

El chico, muy amable, la saludó con un beso en la mejilla, beso que ella jamás olvidó, pues fue como si Cupido, hubiera clavado su mágica flecha del amor, marcándola para toda la vida.  De ahí , nació una bonita y gran amistad. 

La diferencia fue que Fina cada día que pasaba estaba más y más enamorada de Franc, hasta el punto que se convirtió en el amor mas grande de su vida.

Ambos compartían muchas cosas, tenían mucho en común, pero sobre todo entre ellos había algo mágico incapaz de romperse por mucho que la vida no les uniera sentimentalmente como ella deseaba.

Su relación de amigos era envidiable. Jamás habrá personas en el mundo que se respeten mas que ellos dos. Sus amigos eran conscientes de todo.

Mientras Fina deseaba con todo su corazón poder darle a su amado lo mejor que tenía, él, sentía un profundo respeto y miedo de hacerle daño, pues en el fondo no sabía lo que sentía por ella en realidad, solo que la quería tanto, que el miedo a lastimarla no le permitió descubrirlo ya que nunca no lo intentó.  Se veían siempre junto con los demás amigos de la panda.

El llegó a salir formalmente durante un tiempo, con una de las chicas amigas de ambos. Ella, aunque en silencio, lloraba su desdicha de no estar en el lugar de esa amiga, en el fondo, era feliz de verlo a él feliz.

Franc y aquella amiga de ambos salieron durante un tiempo hasta que lo dejaron. Entonces él volvió al grupo de amigos de siempre y todo siguió igual que antes.   Se reunían y marchaban casi todos los domingos, a bailar al pueblo vecino. 

Fina y Franc muy amantes de la naturaleza solían ir a veces, a un monte cercano disfrutando de relajadas y tranquilas jornadas, mientras afinaban su puntería con un rifle de perdigones, derribando botes, que el mismo Franc, buscaba y colocaba, con el fin, de que fueran el blanco perfecto para divertirse un rato.

Así fueron transcurriendo los meses, hasta que llegó al pueblo una chica nueva que terminó siendo su mujer.
A raíz de eso, Fina quiso romper con aquel sentimiento tan fuerte que sentía hacia su amigo y que le producía agradables escalofríos solo con mirarle o imaginarse suya. 

Mas tarde una gran amargura la invadió al ver que ya nunca iba a poder alcanzarlo, pero por mucho que luchó para arrancárselo del corazón no lo logró.

Pasaron los años, y las cosas aunque las veía de distinta manera... siguía estando ahí presente ese gran amor que siempre le tuvo.

Aunque consciente de todo, y feliz de verlo a él feliz, con su vida resuelta junto a su esposa, con unos hijos y un nietecito precioso, siempre pensó que le quedó esa asignatura pendiente que jamás aprobará.

Afortunadamente entre ellos, quedó una gran amistad. Un sentimiento puro , sincero y un cariño y respeto muy grande. 

El destino no quiso unirlos como a ella le hubiera gustado, pero de vez en cuando le da un regalito, y se lo presta y se ven como esos dos grandes y buenos amigos que son y ella, es feliz y se conforma, porque es tanto lo que aun le quiere, que eso le basta y le sobra.

Comparte muchas cosas con el, como lo comparte con muchos de sus otros amigos, aunque en este caso, sienta mucha mas alegría de hacerlo.

Disfruta oyéndole hablar de sus aficiones y compartiéndolas con el, consiguiéndole aquello que necesita para su gran hobby, y tambien planeando ilusiones para el día de mañana, haciendo partícipes de ellas a toda la gente de la panda que queda de entonces.  Sueñan con que algún día, dispondrán de un bello lugar rodeado de árboles. 

Alguno de ellos, proyectará su sombra en la pared como a él tanto le gusta, y en ella, tumbado mientras se protegerá de los rayos del sol, leerá sus tebeos preferidos de niño, con la misma ilusión y placer que lo hacía muchos años atrás. 

Fina comparte la misma ilusión pero ella aporta a ese sueño plantas y flores. Miles de flores perfumadas que alegrarán el lugar, mientras otra de sus amigas se encargará de ese bello jardín, ayudada de otro muchacho de aquella panda al que tambien le entusiasma el tema.

Unas pequeñas, alegres y confortables casitas adosadas, será el refugio donde podrán ir a pasar el resto de sus días con todos los amigos, y su familia, compartiendo entre todos aficiones, emociones etc y como no, bellos recuerdos de juventud.

Es como si quisieran recoger todo lo perdido durante estos años, y saborearlo antes de que ya no tengan fuerza para hacerlo.

A veces, soñar es bueno, aunque al volver a la realidad solo te quede un suspiro de conformidad y esperanza por lo que viviste mientras soñabas despierta.

Dios quiera, que jamás, pierdan esa ilusión, esa amistad y ese gran cariño y respeto que se tienen, que es tan fuerte y grande, que puede incluso hacer milagros en los momentos mas duros y difíciles de la vida, cuando parece que todo llega a su fin.

Julio 2002

  

 

 

 

 

Inicio  /   Curriculum  /   Sepias  /   Naïve   /  Oleos  
Relatos   /  Cuentos   /  Poemas   /  Enlaces
Contactarme / Libro de visitas

 

Hosted by www.Geocities.ws

1