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EL HALLAZGO
Pepa E. Llinares Llorca
El Ilustre Historiador
de Benidorm D. Pere Mª Orts i Bosch, halló los
documentos en Valencia en el Archivo de Simancas,
que dan fé, de que aquello ocurrió de verdad en la
fecha indicada (1740), y escribió basándose en
aquel documento una obra de teatro, que se llama
"ARRIBADA D'UNA IMATGE DE LA VERGE A BENIDORM
para recordarlo cada año en las Fiestas Patronales.
Obra que representa el grupo de actores de la
Asociación Cultural Recreativa "La Barqueta",
y de la cual me basé y arreglé como cuento.
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Virgen del
Sufragio, pastel, 2002
Pepa E. Llinares Llorca
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Os voy a contar una
historia que ocurrió en Benidorm hace muchos años.
Por aquella fecha, el pueblo no tenia ningún rascacielos como
ahora ni tantas casas.
Era un pueblecito pequeñito de casitas blancas como la nieve
de cuyas chimeneas a media tarde solía salir un agradable
perfume a café.
Una de esas tardes ocurrió algo.
Era un 15 de marzo de 1740. Se armó un gran revuelo en las
calles del pueblo y todo el mundo salió para ver que ocurría.
Alla lejos, en el mar, se divisaba algo:
- ¿Qué será aquello?" - decían los pescadores que
estaban en la playa remendando sus redes.-"Parece una
barca a la deriva".
Toni Bayona, se ofreció con su barquita para ir a ver lo que
pasaba y de esa forma, ayudar a la tripulación si es que la
había.
Así pues, cogió su "llagut" (barquita), y con mas
marineros que se apuntaron para ir, salieron rumbo a socorrer
a las posibles personas de aquella nave.
Por aquella época existían los piratas y la pobre gente que
quedó en la playa remendando las redes, vieron como se
alejaban aquellos valientes pescadores, con un poco de miedo,
pues no sabían lo que les podría ocurrir cuando llegaron a
la nave que iba a la deriva.
Estuvieron remando y remando
Para ir mas deprisa izaron la vela.
Los demás pescadores y pescadoras se quedaron en la playa
esperando que todo les saliera bien.
Pasó toda la tarde, la noche. Al día siguiente, día 16 de
marzo de 1740, al despuntar el alba, unos marineros que
estaban mirando a la lejanía creyeron divisar algo, y uno
dijo:
- "No se si me lo hacen mis ojos pero a lo lejos me
parece ver una barquita que remolca a otra. Vienen muy
despacio. Parece que lo que remolca pesa mucho".
Todos acudieron a la orilla y miraron con mas atención para
ver si en realidad era cierto lo que les decía sus compañeros.
Al cabo de una hora gritaron:
"¡Ya están aquí! ¡Ya están aquí!.
Como mientras tanto habían llamado a las autoridades para ver
lo que hacían, y por si pasaba algo, uno de los soldados que
estaba en la playa con una voz autoritaria les dijo:
- "Que nadie se atreva a moverse de donde está. Tenemos
que dejar paso libre para las Autoridades y los marineros que
lleguen con las barcas".
Todo el mundo empezó a murmurar, pues nadie se quería perder
el acontecimiento.
Mientras las Autoridades esperaban, estaban también el Sr.
Juez de la Marina y el Sr. Notario que escribíría en un
libro o papel todo lo que allí ocurría para que quedara
constancia de ello para siempre.
Todo el pueblo ayudó a remolcar la nave, y la sacaron del mar
con ayuda de cuerdas.
El Sr. Juez mientras tanto les dio la enhorabuena par haber
sido tan valientes.
Antoni Bayona contestó:
- "Que noche hemos pasado, no sabíamos a que santo
encomendarnos. Entre oscuro que estaba... las olas..¡ y el no
saber que encontraríamos! ¡no os lo podéis imaginar!. Por
fin la hemos encontrado cerca de Villajoyosa.
Hemos trabajado duro para amarrarla y todavía más para
remolcarla. ¡Como es tan pesada!"
El Sr. Juez miró y preguntó si habían retirado alguna cosa
del londro y los marineros contestaron que no habían tocado
nada , que ni siquiera habían puesto los pies en él. Solo la
ataron y la remolcaron
Entonces se decidió que el Sr. Notario tomara nota de todo lo
que en el londro había y empezó a anotar en su libro de
Actas o en un papel
De pronto dijo:
- "A la popa de la barca hay una imagen de la Virgen con
un Niño Jesús en brazos".
¡Se armó un gran revuelo!, todos la querían ver, y
empezaron a amontonarse para no perderse detalle.
Los soldados empezaron a separar y dispersar a las gentes
curiosas.
- "¡Que nadie se acerque! - decían - Ya tendréis
tiempo de chafardear. No molestéis a las Autoridades que están
trabajando".
Todos empezaron a refunfuñar.
Mientras tanto ya venia de camino el Capitán de caballos de
Guarnición de Altea.
se acercó al Sr. Juez para decirle que traía una orden de
parte de muchas autoridades de Valencia y Alcoy en un papel
escrito: Había que quemar la nave porque podía tener la
peste y ello era un peligro por el contagio.
El Sr. Juez de Marina y el Sr. Capitán discutieron, pero el
Capitán contestó que sus ordenes tenían que cumplirse, y
como ya había dicho podía tener la peste y debían quemarla
aunque tuviera dueño como decía el Sr. Juez.
Empezó a pedir ayuda pero nadie le hacia caso, mientras iba
preguntando:
Nadie respondía.
Ninguno de los que estaban allí presentes se movió, al revés,
se echaron para atrás. Entonces el Capitán se enfadó y les
dijo:
- "O vienen por su propio pié a pegarle fuego a la nave
o les haré venir a la fuerza y que conste que me sabría
mal".
Todos los marineros, pescadores, mujeres y niños que estaban
allí empezaron a murmurar. Algunos hombres se fueron
acercando y empezaron a poner leña. En la popa tapando la
imagen de la Virgen se amontonó un puñado de troncos, leña
y romero muy perfumado.
El Sr. Notario empezó a tomar nota de lo que allí pasaba
poniendo cara de disgusto.
De pronto una voz de mujer, se oyó de forma desesperada:
- "¡Salvad a la Virgen! ¡Que no se queme!"
El Capitán la miró con cara de enfado o mejor dicho como
asombrado y contestó:
- "¡Yo no se nada de eso. Venga, pegadle fuego y que las
llamas estén con ella!."
El londro empezó a arder y pronto era una gran hoguera.
El Sr. Juez se fue hacia el Capitán y empezó a protestar por
lo que estaba haciendo, ya que no había respetado sus ordenes
que eran no quemar la nave, pero el capitán tuvo igual y hubo
una discusión de la que solo quedó lo que el Sr. Notario había
escrito ya que no se perdió detalle de nada.
Mientras tanto, el pueblo de Benidorm se quedó mirando como
ardía aquella nave que llevaba una Virgen en la popa-
Poco a poco, fue reduciéndose a ceniza. El fuego cada vez era
mas pequeño. La gente empezó marcharse a sus casas
comentando lo ocurrido y pasó la noche.
Al día siguiente no quedaba nada. Solo unos hierros
retorcidos, algunas llaves y clavos que algunos niños se
entretenían recogiendo.
Removieron y removieron las grises cenizas y de repente, uno
de los niños gritó asombrado:
- "¡Aquí hay una cosa que no es ni clavos ni hierros!"
Otros niños se acercaron y uno de ellos gritó
- "Es la Virgen con el Niño que iba en la popa de la
nave!"
Otro niño:
- "¡El fuego la ha respetado! ¡Está intacta y
resplandeciente!"
Todos los marineros que por allí estaban, al oírlo, se
fueron acercando. Las mujeres que estaban remendando, dejaron
sus redes y se apresuraron también a ver lo que ocurría.
Se quedaron todos asombrados y una mujer exclamó:
- "¡Ha sido prodigioso lo que nuestros ojos han visto!
¡Hoy es un gran día para Benidorm y esto no se olvidará
nunca!"
Un marinero contestó
- "¡Hay que decírselo al Sr. Cura!"
A partir de ahí, decidieron todos, que esa imagen de madera,
encontrada milagrosamente entre las cenizas, y que no se quemó,
iba a ser venerada por todo el pueblo de Benidorm. La cogieron
y la llevaron en procesión hasta la Capilla del hospital, que
por aquel entonces había en el pueblo.
Hoy es nuestra querida Mare de Deu del Sofratge. Está en la
capilla de la Iglesia Parroquial de San Jaime Apóstol, Patrón
también del pueblo o villa de Benidorm.
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