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Primera fila (izqda a dcha)
I. Langmuir, M. Planck, Mme. Curie, H.A. Lorentz, A. Einstein, P. Langevin, Ch. E. Guye, C.T.R. Wilson, O.W. Richardson
Fila del medio:
P. Debye, M. Knudsen, W.L. Bragg, H.A. Kramers, P.A.M. Dirac, A.H. Compton, L. de Broglie, M. Born, N.Bohr
Fila alta:
A. Piccard, E. Henriot, P. Ehrenfest, Ed. Herzen, Th. De Donder, E. Schrödinger, E. Verschaffelt, W. Pauli, W.Heisenberg, R.H. Fowler, L. Brillouin

 

 
 

Partículas y ondas

Por partícula se entiende un objeto real identificado en forma de punto, con una posición determinada. También puede representarse como trayectoria en una sucesión de puntos.

Por onda o campo se entiende no el movimiento de la materia, sino "en" la materia, como es el caso de las olas del mar. Las ondas son por definición transmisoras de energía.

La física clásica entendía que estos conceptos agotaban la noción de realidad, pero una serie de experiencias derivadas de la así llamada catástrofe ultravioleta (1880), llevaron a establecer (Schrödinger, 1926) que las partículas, en realidad, no son sino ondas agrupadas en paquetes que emergen a los ojos del observador como partículas puntuales.

Además, añade Heisenberg (Principio de incertidumbre, 1925), en el mundo cuántico es imposible atribuir a una partícula, en un instante dado, una posición y velocidad determinadas, ya que cuanto más definida está la posición, menos es posible conocer la velocidad y viceversa. Esta imprecisión cuántica se debe más a la propia naturaleza de las partículas que a la imperfección de los sistemas de medición.

Bohr (1916) complementa estas paradojas al señalar que, en realidad, no existen ondas y partículas, sino que ambas son dos representaciones de una misma realidad: esa realidad, decía, se expresa a veces en forma de ondas y otras veces en forma de partículas.

Einstein (1926) pensaba, sin embargo, que la realidad profunda no podía ser tan imprecisa. Dios no juega a los dados, decía. Seguramente, existen variables ocultas, inaccesibles todavía a nuestra tecnología, que nos impiden conocer la verdadera naturaleza de las ondas y las partículas cuánticas.

Los físicos de la Escuela de Copenhague (Bohr, Heisenberg), que son la mayoría, piensan que, a pesar de su imprecisión, la física cuántica es una teoría válida porque permite prever los resultados de las experiencias si estas experiencias son medidas como probabilidades.

Un electrón, por ejemplo, puede describirse matemáticamente por una función de onda. La función de onda permite describir a un electrón como si estuviera situado en una zona del espacio y al mismo tiempo conocer exactamente las diferentes probabilidades de su presencia en este o aquel lugar de la zona donde se encuentra.

La teoría cuántica es capaz, por lo tanto, gracias a esta función de onda, de prever en todo momento la evolución de un sistema microfísico, pero desde el momento que queremos verificar experimentalmente esta evolución, introducimos una perturbación en el sistema que modifica su evolución.

A esta perturbación se le conoce como reducción del paquete de ondas porque se refiere a que la interferencia del observador reduce las ondas de probabilidad y concreta alguna de ellas, materializando la realidad que, antes de la observación, sólo estaba definida como ondas probabilísticas.

Realismo e idealismo cuántico

Ahora bien, ¿implica esta reducción de un paquete de ondas, que se produce en el momento de la observación, la existencia de una entidad material influyente en el mundo real?

El ejemplo del gato de Schrödinger destaca la importancia del observador en la creación de realidad y corresponde con una filosofía concreta llamada idealismo cuántico. El gato de Schrödinger está encerrado en una caja que contiene, de un lado, comida y, de otro lado, veneno. El dueño lo sabe y espera. Pasado un tiempo abre la caja y puede encontrarse con que el gato ha tomado el alimento y vive, o bien que ha tomado el veneno y ha muerto. Schrödinger piensa que es el observador el que, al mirar dentro de la caja, convierte en real una u otra posibilidad.

Otra interpretación señala que la reducción del paquete de ondas (el gato vivo o muerto) se produce por efecto del dispositivo de medición, que es el que en realidad reduce a uno concreto los diversos estados de probabilidad, descartando el papel del observador que pretendía Schrödinger. Esta interpretación se conoce como realismo cuántico.

En medio de ambas teorías emerge la Escuela de Copenhague, para la cual la física cuántica no debe ir tan lejos. Considera que esta teoría se refiere no a la realidad en sí misma, sino al conocimiento que tenemos de ella.

Ese conocimiento está descrito por la función de onda y es normal que la función de onda se altere por la medición, ya que al actuar modificamos nuestro conocimiento de la realidad.

¿Un orden implicado?

Pero el debate sigue abierto, ya que se puede evitar la elección entre realismo e idealismo cuántico suponiendo la existencia de una realidad más profunda, de la cual materia y espíritu, ondas y partículas, serían sus manifestaciones.

Según Bohm, existe en el espacio un potencial cuántico, además de los campos de fuerza reconocidos por la física clásica y cuántica. Ese potencial cuántico no transporta energía y no puede ser detectado directamente, pero las partículas sufren sus efectos y se sirven de ellos para comunicarse entre sí.

A su vez, Jean Pierre Vigier parte del potencial cuántico de Bohm y supone que el vacío está en realidad colmado de millones y millones de partículas subcuánticas, totalmente inaccesibles, que interactúan a velocidad superior a la de la luz y permiten comunicar entre sí a las partículas cuánticas.

Bohm llegó luego más lejos y propuso la idea del orden implicado, sistema en el que se desenvuelve toda la realidad física y cuántica, en el cual los conceptos de tiempo y espacio no tienen validez. El orden implicado es asimilado por Bohm a la idea holográfica.

Según Bohm, la realidad profunda no es espíritu ni materia (ni onda ni partícula), sino que se trata de una realidad de una dimensión superior que es la base común del espíritu y la materia, de las ondas y las partículas, y en la cual prevalece el orden implicado. El físico norteamericano Jack Sarfatti va aún más lejos y atribuye a las variables ocultas no locales (Bohm) el papel de variables psíquicas, que serían la explicación de ciertos fenómenos parapsicológicos como la telepatía.

 

 

Bajo mi punto de vista Einstein tenia razón cuando decía que Dios no juega a los dados con el universo, pues aunque la aparición de la teoría cuántica puso de manifiesto observaciones en el mundo de las partículas elementales que desequilibraron los fundamentos de la física hasta entonces conocida al demostrar como ciertas  lo que en algunos experimentos en principio parecían resultados absurdos o contrarios a la razón, en mi opinión la mayoría de estos se podrían resolver hoy desde una  revisión  relativista de los mismos.

 

Sin embargo creo que a partir de entonces y a causa de la curiosidad generada en algunos al observar dentro de la física de partículas comportamientos que no se dan en nuestro mundo real, la física teórica extendido algunas de sus ramas por caminos muy controvertidos relacionados con la posible influencia del observador en la realidad que nos circunda, posibilidad no demostrada mediante ningún experimento ni prueba empírica alguna, y que se acercarían mas a una seudo ciencia filosófica, que a lo que siempre fue y debería seguir siendo, observación detallada, riguroso y calmado análisis,  y experimentación.

 

Para entender esto propongo una interpretación basada en el realismo cuántico para dar solución al experimento de la doble rendija que ha sido y sigue siendo uno de los experimentos mas controvertidos de la física cuántica.
Para ello sería muy importante primero centrar la atención con detalle en las paginas siguientes empezando por la que hace una definición onda/partícula del fotón, después con el ejemplo de los naipes se  hace una descripción de como vería el propio fotón el transcurrir de los acontecimientos que se producen en nuestro propio tiempo visto desde el suyo con el fin  de  explicar como se produce un estado superpuesto (que de forma inversa es la misma como vemos nosotros lo que ocurre en el suyo), y por ultimo y admitiendo que en el experimento de la doble rendija tenemos un fotón superpuesto pasando por ambas rendijas a la vez aunque desde nuestro tiempo hallan sido lanzados uno a uno, explico como sucede esto, y como se produce el fenómeno de la interferencia de onda así como por que se desvanece dicho fenómeno al poner un detector descartando así la influencia del observador.

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