Experimento
de la doble rendija;
Al ser la trayectoria del fotón
determinada tanto por su dimensión de partícula como por su
dimensión de onda energética se produce una probabilidad de impacto
indeterminada dentro del área del foco de luz, y el resultado es una propagación
en forma de onda de probabilidad de los impactos, que forma un patrón de
interferencia de onda al pasar por la doble rendija, no así cuando tapamos una
de las rendijas, en cuyo caso desaparece la interferencia de onda, hay una sola
onda de probabilidad y por tanto no se produce el patrón de interferencia.
El fenómeno de la interferencia de onda no sería en principio de extrañar
teniendo en cuenta que la luz es una onda además de una partícula, pero lo que
ya no parece en principio tan normal es que el mismo patrón de interferencia aparezca también
si lanzamos un fotón cada vez uno seguido de otro.
Los científicos pensaron que el
fotón como partícula pasaba de alguna manera por las dos rendijas al mismo
tiempo formando así esa interferencia.
Para comprobar esta posibilidad colocaron un detector en su camino para
tratar de descubrir por que camino o rendija pasó en su recorrido
hacia la pantalla, el resultado es que el simple hecho de colocar dicho
detector es suficiente para que desaparezca el patrón de interferencia de la
pantalla, mostrando así que uno de los dos fotones ha desaparecido.
Este efecto es interpretado por los teóricos que defienden la influencia del
observador afirmando que es la medición, la observación, o incluso la
influencia del entorno, (cuando no otras interpretaciones como la de los supuestos universos paralelos), las que colapsan la función de onda de la partícula y la hacen realidad,
siendo que hasta ese momento su estado era indeterminado o
superpuesto.
Efectivamente el fotón puede aparecer superpuesto en nuestra dimensión
temporal como ocurre en las observaciones experimentales, y como se describe
en el ejemplo de los naipes, pero una explicación mas razonable de lo que puede estar sucediendo en realidad es que al
colocar un detector que localiza el fotón físicamente lo que hacemos es
robarle su dimensión atemporal, ya que al introducir en el experimento un
circuito transductor eléctrico (el del detector) que tan solo puede ver el fotón como
partícula, lo forzamos a entrar en nuestro tiempo, forzamos una visión
secuencial o paso a paso de los acontecimientos, ( es como si en el
experimento de los naipes detuviéramos la luz que sale de la linterna para
que viera el naipe caído de un lado o del otro).
De esta forma al colocar un
detector que localice al fotón en una posición del espacio y del tiempo
determinados dentro de nuestro tiempo, lo que hacemos en realidad es sumar dos ondas de tiempo
diferentes, es decir sumar tiempos de diferente longitud de onda, ósea la
onda ancha del
tiempo cuasi parado de la energía por un lado, (no
confundir con la frecuencia de onda electromagnética de la luz), y la de nuestro
propio tiempo por otro lado, al ser nuestra frecuencia de
acontecimientos mucho mas alta o mucho mas rápida que la de la energía de la luz, la frecuencia
resultante de esa suma no es ni mas ni menos que la de nuestro propio tiempo, es decir la
naturaleza no permite que puedan transcurrir acontecimientos físicos de diferentes
dimensiones temporales al mismo tiempo, solo hay un único nivel
energético en un punto determinado de nuestro universo dentro de nuestro tiempo.
Dicho de otra forma la
energía solo puede concretar una sola partícula en una determinada posición
del espacio y para un determinado instante en el tiempo, ya no hay entonces
indeterminación en la posición del fotón en el espacio y en el tiempo, y por tanto
solo aparecen en la pantalla los impactos de los fotones que aparecen
enfrentados a cada rendija y que son los mismos que hemos podido ubicar
dentro de nuestro espacio-tiempo por medio del detector. Por tanto las
barras de interferencia que antes producía la onda de probabilidad ya
no aparecen al desaparecer la probabilidad.
El detector es en realidad el que hace de filtro mediante su circuito
eléctrico interno al crear un potencial energético en nuestro espacio-tiempo
cuando detecta el fotón, actuando así de materializador energético dentro de nuestro
espacio y de nuestro tiempo del
componente energético de la partícula, el nivel energético del
universo tan solo es uno, tan solo hay sitio para una vibración energética
igual en un mismo instante y en un mismo punto del espacio, que en
este caso sería el eje
visual que vigila el
detector.
Por tanto otro fotón
superpuesto pasando en paralelo con el anterior (como sucede con los
naipes superpuestos), podría estar presente al mismo tiempo, pero no
podría ser
materializado al mismo tiempo por
el detector, desaparecería, no se podría concretar a nivel energético
dentro de nuestro espacio-tiempo, su sitio ya esta ocupado y por tanto
desaparece, se produce una suma temporal, no atemporal como antes.
El
fotón una vez concretizado dentó de nuestro espacio-tiempo como partícula
pasa por una sola rendija y sigue su trayectoria hasta impactar contra la
pantalla, al pasar uno solo cada vez por una u otra rendija consecutivamente
en cada instante de nuestro tiempo, no se produce la onda de probabilidad y
por tanto no aparece el patrón de interferencia.
Habríamos creado sin saberlo una maquina que filtra la componente atemporal
de la luz mediante una suma de dos ondas de tiempo diferentes. Esto demostraría que el universo
mantiene en su estructura un único nivel energético que es el que da forma la
materia dentro de cada instante en el que trascurre nuestro tiempo y para
cada punto en concreto del universo.
Vemos por tanto una vez mas como la
energía, la materia y el tiempo están íntimamente relacionados en el universo.
la
energía es un potencial continuo e intemporal, el espacio esta formado por
puntos independientes en los que únicamente cabe o puede situarse una única
partícula elemental (esto encajaría perfectamente con la teoría de cuerdas,
una sola cuerda por cada partícula), y el tiempo es una flecha dirigida en un solo
sentido y formada por instantes consecutivos, entre los tres forman lo
que hemos dado en llamar materia.
Los resultados de los muchos experimentos
realizados después intentando averiguar la trayectoria del fotón llegan siempre a la misma conclusión,
"parece como si el fotón ya
supiera antes de su salida
cual iba a ser su trayectoria y su destino",
Es decir, en otras palabras no se produce una secuencia de
acontecimientos salida, recorrido y llegada, como lo haría una canica
de una forma secuencial dentro de nuestro tiempo, se produce en realidad un solo
acontecimiento atemporal o fuera de nuestro tiempo
salida-recorrido-llegada.
Cuando enfocamos la luz de una
linterna sobre una pared estamos viendo directamente la energía, al ser
esta atemporal en
realidad lo que vemos es el resultado de la suma del pasado el presente y el futuro todo al
mismo tiempo, o dicho de otra forma una suma total de probabilidades.
La probabilidad esta entonces íntimamente ligada con el tiempo, y depende o es relativa a
según de que lado del tiempo se encuentre el observador.
