XII PLENO DEL COMITE CENTRAL
Informe aprobado en el
XII Pleno del Comité Central
los días 11 y 12 de agosto del 2001
I. LA SITUACION POLÍTICA Y LAS
PERSPECTIVAS DE LA NUEVA ETAPA
El
Perú vive hoy una situación especial luego que un amplísimo movimiento
antidictatorial frustrara los planes del fuji-montesinismo de perpetuarse en el
poder, y abriera el cauce al gobierno provisional presidido por Valentín
Paniagua.
Este éxito se conquistó
no por el cauce de un cambio tranquilo de las leyes de la dictadura
fuji-montesinista, sino como resultado de múltiples y largas luchas de amplios
sectores nacionales, de manera especial la clase trabajadora. El Frente Amplio
liderado por la CGTP cumplió en esto un papel coordinador y de unidad de primer
orden que debemos reconocer.
La caída de Fujimori significó un rudo golpe
para el puñado de personajes vinculados con la mafia civil militar que nos
gobernaba y que se habían beneficiado durante 10 años poniéndose al servicio de
los intereses económicos del gran capital, especialmente especulativo y
financiero, y de un puñado de capitalistas nacionales y extranjeros; todos ellos
en un gozoso e interesado servilismo ante el FMI.
La derrota de Fujimori multiplicó las
esperanzas y la decisión de lucha de quienes eran partidarios de un cambio
profundo en nuestra patria pero al mismo tiempo modificó el escenario de
confrontación. No se trataba ya solamente de una lucha antidictatorial sino que,
de su propio seno, emergió un movimiento que bregaba también por la derrota del
proyecto neoliberal que se había puesto en aplicación en el país.
El Gobierno
Provisional presidido
por Valentín Paniagua
El gobierno de
Valentín Paniagua que lo sucedió se instaló en un país sumido en una profunda
crisis económica, social, política y moral pero lleno de expectativas sobre las
perspectivas de cambio que se abrían. Sus orígenes y composición no le
permitieron avanzar más allá de iniciar el desmontaje de la gran mafia corrupta
que se había entronizado en el poder; tarea encomiable que mereció el
reconocimiento de todos los sectores de la oposición. La visión capitalista del
gobierno contribuyó decisivamente en que se mantuvieran, prácticamente intocados
los problemas económicos y sociales, en particular aquellos que afectan, aún
hoy, a las mayorías populares; respondiendo, en este caso, al pensamiento
neoliberal.
En la batalla por lograr estos cambios
continuaron luchando importantes sectores de la clase trabajadora, entre los que
destaca el rol jugado por la CGTP y las mas importantes federaciones como las de
Construcción Civil que decretó, incluso, una combativa huelga de hambre en la
que participaron dando el ejemplo algunos de sus dirigentes nacionales.
Igualmente desplegaron sus luchas el SUTEP, salud, y otros, así como importantes
organizaciones del agro, movimientos regionales y activos grupos juveniles y
femeninos.
Sin embargo, estaba claro para todos que sería
el nuevo gobierno constitucional donde tendrían que librarse las luchas
tendientes a cambiar el curso de la política económica del país y, por supuesto,
proseguir el desmontaje de la camarilla fuji-montesinista. Así lo entendieron
la derecha y la izquierda, los conservadores y los progresistas, los demócratas
y los autoritarios; en torno a estas opciones se ubicaron también las diversas
candidaturas y se posicionaron los sectores sociales, partidos políticos e
instituciones de la sociedad civil.
Esta convicción hizo de la campaña electoral
un escenario donde abundaron los ofrecimientos en la búsqueda del voto
ciudadano. Fue Toledo quien supo captar a la mayoría y hacerse del triunfo. Para
ello recurrió a una campaña donde junto a los compromisos “con los pobres”
aparecía su esfuerzo por convencer al FMI y a los grandes inversionistas de que
en el Perú tendrían aseguradas ganancias iguales, sino mayores, que en las de
la época del fujimorato. Donde la exclusión de liderazgos populares y juveniles
que habían jugado un rol fundamental en la campaña antidictatorial eran dejados
de lado al mismo tiempo que se ratificaba como defensor de sus derechos. Estas
contradicciones fueron señaladas, antes y después de su triunfo, por el Partido,
pero sin tener posibilidades de ofrecer una alternativa distinta dada la
ausencia de izquierda en el proceso electoral. Así, por ejemplo, la Comisión
Política señalaba en su pronunciamiento del 30 de Junio pasado lo siguiente:
“Hoy,
se configura un contexto de enormes expectativas de la ciudadanía con un embalse
de demandas sociales y económicas de gran magnitud, regionales y reivindicativas
acumuladas, por un lado, y por otro las presiones de los círculos financieros y
empresariales para mantener y ampliar sus privilegios. La democracia fue el
centro de la lucha que el pueblo peruano contrapuso a la dictadura y la
corrupción hasta lograr su estrepitosa caída, dejando al país en el caos
económico y moral mas desastroso de la historia republicana.
El gobierno transitorio del Dr. Valentín
Paniagua emergió de la lucha antidictatorial y su mérito mas importante es haber
conducido un proceso electoral reconocido por todos como limpio y transparente
libre de todo fraude. Manteniendo un perfil democrático diferente al
fujimorismo, inició la restauración de las instituciones del país, al mismo
tiempo que dio importantes pasos en defensa de los derechos humanos y el
combate a la corrupción; han sido restituidos derechos a favor de dueños de
medios de comunicación, integrantes del Tribunal de Garantías Constitucionales,
jueces y fiscales, militares y miembros del cuerpo diplomático despojados de sus
cargos. Sin embargo, este mismo gobierno de transición democrática marginó a
los trabajadores y otros sectores de la población al no restituir los derechos
laborales y conquistas sociales conculcados por la dictadura. El continuismo
económico fondomonetarista con Silva Ruete al frente, no sufrió variaciones y
tampoco se dieron cambios sustanciales en relación al marco jurídico del cual se
sirvió el régimen dictatorial y los empresarios”.
El nuevo gobierno,
legalmente constituido y legitimado se instala con el reconocimiento de todos
los sectores de la sociedad a los cuales Alejandro Toledo hizo, durante su
campaña electoral, diversos y contradictorios ofrecimientos. Su elección ha
abierto las puertas a esas enormes expectativas y demandas económicas y sociales
acumuladas en diez años de dictadura a las que tiene que responder en un
ambiente de crecientes demandas, protestas y movilizaciones. Es en este
contexto y con el propósito de restaurar el régimen de democracia representativa
que el gobierno viene adoptando las medidas iniciales de su gestión las mismas
que deben ser analizadas de manera responsable y objetiva a fin de plantear las
alternativas que el Partido considera adecuadas para defender los derechos
nacionales y populares.
El
Mensaje Presidencial
y Algunas
Medidas Ministeriales
Para entender el
sentido del mensaje y las medidas que se vienen adoptando hay que recordar que
el propio Toledo ha señalado que su gobierno se enrumba por el camino de la
supuesta “tercera vía”, en cuyo curso aspira a introducir algunas modificaciones
secundarias en el modelo neoliberal a manera de una reconversión capitalista. A
ello se refiere, por ejemplo, cuando hace alusión a una economía social de
mercado y a un capitalismo con rostro humano. Esta definición explica, también,
su empeño en conjugar la satisfacción de las demandas populares con los
intereses de la derecha; propósito que la experiencia latinoamericana ha
demostrado ser inviable tal como ocurre hoy en Argentina, Chile, Brasil, etc..
El mensaje constituye una declaración política
general y un listado de metas de corto y mediano plazo que el gobierno se
propone alcanzar hasta el 2,006 y forma parte de los lineamientos políticos
generales que Toledo imprimirá a su gobierno, lineamientos que han ido madurando
luego del triunfo electoral en segunda vuelta, el inmediato contacto con los
organismos financieros internacionales durante su viaje por los Estados Unidos y
Europa, y el mayor acercamiento de un entorno abiertamente neoliberal en el
país.
La naturaleza genérica del mensaje y el no
haberse concretado hasta hoy la exposición del Gabinete Ministerial ante el
Congreso de la República no permiten hacer un enjuiciamiento cabal de lo que el
país debe esperar los próximos 5 años.
Sin embargo a partir de la exposición
presidencial, de sus indefiniciones y silencios, de las características del
gabinete, de la manera como se van armando los equipos de la alta dirección de
cada ministerio, de las opiniones que van adelantando sus titulares y de las
medidas iniciales que se van adoptando es posible un primer acercamiento el
cual deberá ser completado o rectificado cuando se conozcan las exposiciones
ministeriales.
El
Carácter
Heterogéneo del Gabinete
Un primer hecho
importante a señalar es que la composición del primer gabinete refleja el
espíritu ecléctico con el que Toledo pretende sortear las dificultades que
implica cumplir sus contradictorias promesas electorales. En él es posible
diferenciar dos tendencias principales.
Una de ellas, que ocupa los resortes claves
del manejo económico, tiene como objetivo ganar la confianza del FMI, de los
gigantescos consorcios que manejan el gran capital especulativo, financiero y de
los grandes inversionistas.
Aquí cabe mencionar, de manera destacada, los
nombramientos de Roberto Dañino, como Primer Ministro, de Pedro Pablo Kuczynski
-como Ministro de Economía, y de Raúl Diiiez Canseco como Ministro de Industrias,
todos ellos reconocidos neoliberales estrechamente vinculados a los organismos
financieros internacionales, en las carteras claves vinculadas al manejo de la
economía nacional. Esto permite afirmar que el rumbo asumido por Toledo es en
esencia el del modelo económico neoliberal. Ello se confirma con la
presencia de otras connotadas figuras que trabajaron con el gobierno de Fujimori
y que hoy vuelven a ocupar altos cargos. Tales los casos de la Viceministro de
Economía Patricia Teullet Pipoli, de María Cecilia Blume Jefe del Gabinete de
Asesores del mismo ministerio y Beatriz Merino presidente de SUNAT. La sola
mención de estos nombres permite calificar el nuevo gabinete como de centro
derecha, donde el pensamiento económico de derecha irá siendo el predominante
La otra tendencia ha sido ubicada en carteras
mas bien ligadas a los problemas de educación, sociales, laborales, de lucha
contra la corrupción etc. En ellas se ha ubicado a personalidades con un pasado
democrático, progresistas y, en algunos casos, de izquierda. Nos referimos a
ministros como Fernando Villarán, en la cartera de trabajo, Nicolás Lynch en
educación, Fernando Rospigliosi, en Interior, los cuales pretenden afirmar una
línea de cambios en el terreno político. En esa misma dirección apunta el
nombramiento de Diego García Sayán como Canciller de la República. Ellos han
incorporado también en sus portafolios a personas de respetable trayectoria
progresista como Juan Abugattas y Rosa Mavila en educación. El economista Pedro
Francke en Trabajo y Kurt Burneo como viceministro de Hacienda. El gobierno ha
informado también que propondrá al economista Oscar Dancourt como Presidente del
Banco Central de Reserva
Sin duda se trata de una presencia calificada
y no pequeña que en los años 60 fue parte o simpatizó con la llamada “nueva
izquierda”, pero que tiene pocas posibilidades de llevar adelante una gestión
acorde con su pensamiento dado que el manejo económico del cual dependerá a fin
de cuentas lo que se haga o se deje de hacer es de signo contrario. De otro lado
la experiencia latinoamericana demuestra que en este tipo de “injertos” la
presencia progresista y de izquierda termina cumpliendo el rol de convalidar el
rumbo neoliberal de sus gobiernos.
Adicionalmente, el presidente Toledo ha
constituido un tercer grupo definido como un Gabinete de Asesores Presidenciales
que trabajaría directamente con él, al margen del gabinete ministerial, y en el
cual se colocarían algunas personas en las que el Presidente de la República
tiene especial confianza producto de antiguas relaciones personales o de otras
cultivadas durante la campaña electoral. Este hecho, poco usual, puede reflejar
la carencia que significa la ausencia de un partido con trayectoria y limites
bien definidos en el cual apoyarse. Entre ellas destacan por su trayectoria
democrática y progresista Cesar Rodríguez Rabanal, Luis Chuquihuari y Daniel
Schydlowsky, economista que radica hace muchos años en Estados Unidos y acerbo
crítico del pensamiento económico neoliberal.
El
Congreso Nacional
Las elecciones
generales dieron como resultado un Congreso Nacional que goza de indiscutible
legalidad y legitimidad. A diferencia de lo que ocurría anteriormente su
composición es más plural y en todos los partidos hay representantes cuyo origen
provinciano y sus lazos con el movimiento popular hacen suponer que pueden
evolucionar a posiciones más nacionalistas y democráticas y convertirse en un
respaldo efectivo en la lucha por un cambio profundo en el país. Aunque la lucha
en las calles y en los campos continuará siendo el factor determinante, el
respaldo del Congreso puede contribuir positivamente al éxito de esas luchas.
Corresponde, por lo tanto, plantearse una política de frente único amplia y
diversificada para potenciar esa posibilidad. Una primera prueba de cuál será su
comportamiento frente al Ejecutivo la tendremos cuando se decida sobre el pedido
de delegación de facultades legislativas que hará el gobierno central, pedido
que si bien se encuadra dentro de las normas constitucionales resulta prematuro
toda vez que recién se inicia la gestión del nuevo régimen.
¿Qué
es lo que
Realmente Busca
el Gobierno?
Con los elementos
de juicio de los que disponemos podemos afirmar que se confirman las
apreciaciones de nuestro pronunciamiento de Junio pasado, y que el gobierno
pretende convencer al país que se propone marchar a un cambio en profundidad,
cuando en realidad su propósito es mantener, en lo fundamental, la política
económica del proyecto neoliberal puesta en práctica desde 1990. Ello,
naturalmente, no invalida la posibilidad de cambios, adecuaciones o adopción de
nuevas medidas económicas de emergencia en el área social. En otros términos,
cabe esperar algunas medidas que pueden morigerar los efectos de la crisis y las
durísimas condiciones de pobreza que afectan, sobre todo, a los sectores
populares; pero manteniendo una política económica sustentada en el manejo de la
economía nacional por las grandes empresas nacionales y transnacionales, donde
el Estado resulta subordinado a esos intereses. El pago de la Deuda Externa
seguirá siendo la piedra de toque para la actitud del Fondo Monetario
Internacional frente a nuestro país.
Sin embargo no será fácil mantener el
continuismo neoliberal en nuestra patria teniendo en cuenta la magnitud de las
demandas acumuladas y las expectativas generadas en la población. Se requiere
en el más breve plazo medidas de solución a la crisis económica, creación de
nuevas fuentes de trabajo digno y sostenido, descentralización y desarrollo
postergados por mucho tiempo.
Diez años de lucha contra la dictadura no sólo
embalsó demandas democráticas sino también económicas y sociales distintas
elevando el nivel de conciencia y capacidad organizativa del pueblo. Igualmente
el acelerado fracaso del neoliberalismo en diferente partes del mundo,
particularmente en países de América Latina, alienta la lucha del pueblo peruano
por lograr cambios profundos.
Ocurre entonces que entre la continuidad de
esa política económica y los ofrecimientos de lucha frontal contra la pobreza,
a favor de una auténtica democracia, de una educación pública con atención
prioritaria etc. se genera una contradicción de fondo que dará lugar a una
aguda lucha social en la cual el papel de los trabajadores, de las
instituciones democráticas y de los partidos políticos, sobre todo los de
izquierda será determinante.
La
Política Económica
Estando pendiente
la presentación del Gabinete Ministerial en la que debe exponer ante la
representación nacional las políticas sectoriales que seguirá el gobierno en lo
inmediato, el mensaje precisó tres grandes lineamientos:
1)
El propósito de desarrollar una economía de
rostro humano sustentada en la reactivación y desarrollo de la industria
nacional; y la creación de empleos con salarios dignos a través de la
agricultura, la pesca, el turismo y la pequeña y mediana empresa.
2)
Su apuesta por el fortalecimiento institucional y democrático indispensable para
generar estabilidad jurídica, y con ella la estabilidad política y económica.
3)
La descentralización del país.
Lo antedicho, según el gobierno, implica una
lucha frontal contra la pobreza, a favor de la educación pública y el ejercicio
y fortalecimiento de un gobierno de democracia representativa, descentralista y
participatoria.
Sin embargo, reiteramos, que estos
propósitos se contradicen con un modelo económico neoliberal y las primeras
decisiones u opiniones de los ministros vinculados a ese sector entran ya en
contradicción con algunos de estos anuncios .
Así, por ejemplo, mientras el Ministro de
Economía insiste en la privatización de SEDAPAL como única alternativa para
mejorar este servicio, el Ministro de la Presidencia se muestra partidario, en
todo caso, de una “concesión” que no es otra cosa que una modalidad de
privatización, señalando que esta tendría lugar luego de un adecuado estudio
técnico financiero seguido de un referéndum entre los usuarios del servicio para
ver si se lleva adelante la medida. Otros criterios son partidarios de
mantenerla como una empresa pública introduciendo los correctivos tecnológicos y
gerenciales del caso. Igualmente ocurre con el propósito de privatizar los
puertos tema en el que no fue claro Toledo pero que hoy dentro del propio Perú
Posible despierta inquietud habiéndose propuesto que esto se vea de manera
similar al del agua potable.
Algo similar ocurre con lo ofrecido por Toledo
durante su campaña y ratificado hace pocos días, en el sentido de fortalecer la
integración económica latinoamericana empezando por buscar una política
comercial similar a la de los países integrantes de la Comunidad Andina de
Naciones (ex Pacto Andino). Sin embargo, a contrapelo, se nombra como
Viceministro de Economía, a pedido de Kuczynski, a una persona opuesta al
establecimiento de un arancel escalonado. De otra parte, el propio Toledo entra
en contradicción en este tema cuando elude pronunciarse sobre el ALCA que
constituye una grave amenaza para la soberanía económica de nuestros países.
Es importante también hacer notar que el mensaje no hace ninguna referencia
expresa al tema de la Deuda Externa.
Presionado por las demandas populares que le
exigen cumplir sus ofrecimientos electorales se ha anunciado el aumento de
sueldos a los trabajadores de salud, magisterio y policía nacional en un 9%
sobre el básico y con carácter pensionable lo que es positivo. Sin embargo, como
han señalado diversos dirigentes sindicales la suma resulta largamente
insuficiente frente al deterioro económico que estos trabajadores han
experimentado en los últimos 10 años y debe exigirse que los montos permitan
recuperar siquiera en parte la capacidad adquisitiva perdida. De igual manera se
ha anunciado la rebaja del IGV del 18 al 16% y del Impuesto Extraordinario de
Solidaridad (IES) del 5 al 3% medidas que no tendrán mayor incidencia en la
reactivación de la demanda interna.
En todo caso hay que tener en cuenta algunas
cifras que limitarán las posibilidades del gobierno. El PBI del primer semestre
de este año se ha contraído en 1.7%, el Presupuesto General de la República
arroja un déficit fiscal del 2% y aunque el Presupuesto del año 2,002 ha sido
estimado en la suma de 30,600 millones de soles, suma 7% superior a la del
presente año, resulta insuficiente para un mejoramiento importante en el nivel
de sueldos y salarios y de la inversión del Estado en áreas que son de su
competencia. A esto hay que añadirle la caída del monto de recaudación fiscal y
el pago de la Deuda Externa que, al parecer, Toledo no se propone renegociar.
Se anuncia para estos días la llegada de una misión de observadores del FMI lo
que pone sobre el tapete la necesidad de activar la opinión pública para
demandar pasos a favor de la renegociación.
La
Reinstitucionalización Democrática
La necesidad de
crear instituciones realmente democráticas que permitan el amplio desarrollo de
las potencialidades del ser humano son una vieja aspiración para cuya
concreción no se han dado las condiciones necesarias en el país. Hoy, después
del trauma que significo conocer la podredumbre moral de las instituciones de la
democracia representativa parlamentaria, se crean posibilidades de plantearse
ese objetivo con posibilidades de éxito. Como parte de ese proceso que podríamos
llamar de reinstitucionalización democrática debemos considerar tres objetivos
que están íntimamente concatenados.
a)
La reforma del estado ya que con la vieja institucionalidad existente resultará
imposible avanzar en los cambios que se requieren. Ha quedado muy claro para el
país que los poderes que tradicionalmente han regido el país están corruptos y,
más aun, son estructuralmente vulnerables a la corrupción. Hay, pues, que
modificarlos
b)
Establecer una correlación de poderes realmente descentralizados dentro de un
Proyecto Nacional global y armónico.
c)
Una nueva Constitución que reemplace a la Constitución fujimorista que le sirvió
al dictador para “legalizar” su entreguismo y corrupción, lo que permitirá poner
en marcha los cambios que se requieren y les dará respaldo legal. Esto debe
hacerse en lo inmediato adecuando la Constitución Política de 1979.
En el mensaje presidencial no se aborda este
tema de manera integral. Los planteamientos hechos se refieren fundamentalmente
al problema del centralismo y la necesidad de una descentralización del Estado,
democrática y participativa vistos de una manera aislada. El tema es fundamental
y debe formar parte de las demandas de la izquierda y de las organizaciones
sociales porque con la vieja institucionalidad del Estado peruano será
imposible avanzar en una real descentralización y democratización que
conduzca al objetivo central: la descentralización del poder.
La
Política Laboral
¿Cuál es la
política laboral del gobierno?. ¿En qué medida responde a los ofrecimientos
electorales?
El mensaje presidencial y posteriores
declaraciones del Ministro de Trabajo abordan este tema en relación a dos
aspectos prioritarios:
1)
Ratificar el compromiso de aceptar la vigencia de los convenios aprobados por la
OIT y que fueron suscritos por el Perú. Esta cuestión que fue reiteradamente
puntualizada durante la campaña electoral ha sufrido una modificación
sustantiva, sosteniendo que esta debe ser progresiva y tomando en cuenta la
experiencia de otros países lo que es rechazado enfáticamente por los
trabajadores, ya que los derechos reconocidos internacionalmente no son materia
de negociación sino de inmediato cumplimiento. El mensaje omite, además, toda
referencia al tema de los «Services» frecuentemente enarbolado durante la
campaña, así como al problema de la terciarización del empleo.
2)
Hacer del Consejo Nacional del Trabajo el espacio de concertación y negociación
entre empresarios, trabajadores, asumiendo el Estado el rol de facilitador y
observador de ese proceso, cuestión que ha sido objetada por la CGTP en lo
referente a la restitución de los derechos conculcados, los mismos que como se
ha dicho no son objeto de negociación y que solo corresponde discutir el cómo
implementarlos con el Ministro de Trabajo. Los trabajadores consideran que, esta
iniciativa ministerial puede ser positiva, siempre y cuando el diálogo conduzca
a soluciones concretas a los urgentes problemas de la clase trabajadora.
La posición de la derecha frente a la
política laboral ha sido claramente planteada por el Presidente de la CONFIEP,
Julio Favre, quien ahora exige al gobierno una mayor “flexibilidad” laboral
aplicable a los nuevos trabajadores que sean contratados. Ello incluye no
solamente la mantención de la figura de despido arbitrario sino reducir el
monto de pago por ese abuso, el recorte del período vacacional y la no
obligatoriedad de incorporar a los trabajadores en planilla. Estamos así frente
a una ofensiva de las organizaciones empresariales, o de la mayor parte de
ellas, que apunta a bloquear cualquier posibilidad de cambio de la política y la
legislación laboral heredada del fujimorismo; exigiendo en cambio mayor
flexibilización.
Los
Trabajadores
y la Tregua
Con el argumento
que es necesario un clima de tranquilidad social que permita dar inicio a la
gobernabilidad desde algunos sectores y voceros de Toledo han planteado una
tregua laboral, petición que de hecho sugiere que los trabajadores son los
culpables del desorden y los conflictos sociales.
La lucha del movimiento social y de los
trabajadores con la CGTP en primera línea existe por que sus derechos han sido
brutalmente pisoteados y desconocidos por los empresarios y diferentes
gobiernos, extremándose con la ofensiva del modelo económico neoliberal
implantado desde los primeros años de la década del 90 con una dictadura en el
poder.
Las expectativas de los trabajadores, de los
movimientos regionales y otros sectores tienen que ser respondidas por el nuevo
gobierno con medidas que empiecen a funcionar en un corto plazo, con muestras
que indiquen la solución a los problemas embalsados en diez años de dictadura y
que no fueron atendidos por el gobierno provisional de Valentín Paniagua. No
sólo se trata de dar cumplimiento a las promesas electorales, sino que los
derechos conculcados deben ser restituidos por ser parte de un proceso
democratizador por el cual lucharon los trabajadores y el pueblo y el que ha
dado origen al gobierno de Toledo.
Los abanderados por la democracia, la
soberanía nacional y desarrollo con justicia social han sido los trabajadores en
oposición al gran poder económico y político que siempre imperó en nuestra
patria.
Diez años de dictadura agudizaron una
violencia estructural generadora de profundas desigualdades sociales y
marginación jamás registrada, nunca la sociedad peruana estuvo tan maltratada y
a punto del colapso por una crisis que alcanzó niveles de estupor hasta en lo
moral siendo los más perjudicados los trabajadores y la mayoría de la población,
los pueblos del interior, los jóvenes, mujeres, niños y personas de la tercera
edad.
Las causas de las luchas de los trabajadores
nacen de esa situación, no es sino la respuesta a la permanente agresión por
parte de los empresarios, a un modelo inhumano calificado como capitalismo
salvaje y a la existencia de un marco legal que los ampara.
Ningún llamado a la tregua laboral ni paz
social surtirá efecto si no se sustenta en bases sólidas y en medidas que
desactiven las causas que originan la lucha de los trabajadores y los conflictos
sociales. Esta es inherente al
sistema dominante. Ninguna tranquilidad social está garantizada sino se dan
pasos para derogar los dispositivos legales que permiten el despido masivo y
arbitrario, sino se define con claridad el cumplimiento de los convenios
suscritos con la OIT y otros acuerdos internacionales, sino se da solución a los
problemas de los trabajadores de Construcción civil desde hace años en lucha por
la restitución de su Pliego Único Nacional, al problema del magisterio, salud, y
otros sectores laborales, al derecho a un trabajo digno, el respeto y
cumplimiento de los pactos colectivos, la jornada laboral de las 8 horas, el
derecho a la sindicación y organización sindical, si es que el empresariado
mantiene una actitud intransigente en la Mesa de Diálogo sea esta el Consejo
Nacional del Trabajo u otra del mismo tipo.
Coincidimos con la posición de la CGTP en el
sentido que son los trabajadores quienes esperan una tregua frente a las
permanentes agresiones de la que son objeto, a la ola de despidos, a la
negativa del reconocimiento y cumplimiento de sus derechos. Cualquier
instrumento creado a fin de intentar una solución no debe ser para un diálogo
estéril o tribuna de discursos y protagonismos, estos espacios al cual los
trabajadores no niegan su participación deben producir propuestas de solución a
ser inmediatamente refrendadas por el Ministerio respectivo y por el poder
legislativo cuando el caso así lo amerite, soluciones que deben ser con
compromisos y plazos.
Sobre
el
Descentralismo
y la Regionalización
El gobierno está
abordando este problema de la descentralización con iniciativas como la
convocatoria a elecciones regionales conjuntamente con las municipales del 2002,
y la creación de la Comisión Nacional de Descentralización presidida por el
alcalde de Arequipa. Sin embargo, hasta el momento no se hace precisiones sobre
la ley de bases de regionalización, ni se refiere al Canon y a los anuncios
relacionados con la eliminación de las exoneraciones tributarias a la amazonía.
También se pasa por alto la prometida transferencia de recursos a las
municipalidades. Recientes declaraciones del Carlos Bruce, Ministro de la
Presidencia, aluden a la necesidad de estudiar cuidadosamente este tema. Existe
una fuerte presión en todo el país para iniciar el proceso de descentralización
y se están planteando dos opciones principales: la municipalización o la
departamentalización del proceso. Independientemente del camino que se siga, el
fortalecimiento de los municipios debe merecernos la mayor preocupación pues los
gobiernos locales constituyen el espacio adonde el pueblo puede acceder más
directamente para luchar por la solución de sus problemas.
Educación
Se ha anunciado
que se elevará la inversión en educación del 14% al 30% del Presupuesto General
de la República y se orientará la mayor parte de ese gasto para mejorar la
calidad y gratuidad de la educación pública y, especialmente, la de las áreas
rurales. Las modificaciones a las que se ha referido el ministro, tales como la
implementación de la carrera magisterial, la reorganización de las Direcciones
Regionales y otras son, sin duda pasos positivos. Sin embargo es difícil creer
que, finalmente, el gobierno honre sus ofrecimientos y destine esas sumas a este
fin. En todo caso el magisterio esta en pie de lucha y corresponde que junto a
sus legítimas demandas económicas considere la importancia de dar un vuelco a la
manera como hasta hoy se ha orientado la educación en el país. Ello debe
incluir alternativas claras y renovadoras de estudiantes y profesores de la
universidad peruana que sirvan para su fortalecimiento y para que pueda jugar el
rol que le corresponde en el desarrollo.
Salud
En este campo
también el mensaje presidencial ha guardado silencio y el ministro Luis Solari
solo se ha referido a algunos temas administrativos. No se conoce cuales serán
los lineamientos de la política de salud de este gobierno lo que autoriza a
suponer que siguen pendiendo el peligro sobre la seguridad de los
establecimientos hospitalarios vinculados a la seguridad social. De manera
similar debemos suponer que se continuará favoreciendo la mayor participación de
la empresa privada en un campo que por su naturaleza no puede tener como
incentivo los fines de lucro.
La
Lucha Contra la Corrupción,
la Impunidad y la Violación
de los Derechos Humanos
En este aspecto
el gobierno viene cumpliendo, en buena medida, sus promesas electorales y
prosigue por la ruta trazada durante el gobierno provisional de Valentín
Paniagua como es el caso de la Comisión Iniciativa Nacional Anticorrupción
-INA-en la cual participaron diversos seeectores y personalidades como el c.
Pablo Checa, la misma que propuso una estrategia anticorrupción evidentemente
necesaria para el país. La ratificación del Procurador José Ugaz para dirigir
la investigación sobre Fujimori, las detenciones de nuevos implicados en la
corrupción y en la violación de los Derechos Humanos así como el respaldo a la
Comisión de la Verdad y el haber asumido el compromiso de otorgarle a sus
propuestas carácter vinculante con el Estado, son buenos indicios de que se
avanza con firmeza por este camino. Corresponde al Partido en este caso
contribuir a que este trabajo sea eficaz y estar atentos a cualquier signo de
desviación o complicidad con el pasado reciente.
Un aspecto preocupante vinculado con lo
anterior es la ocurrencia de una serie de hechos que hace presumir que los
enclaves del montesinismo en el aparato del Estado no han sido eliminados y, por
el contrario, se están revitalizando. Esto es particularmente notorio en el caso
del Poder Judicial.
Perspectivas
Por todo lo dicho
es posible concluir que el Perú enfrenta hoy un desafío muy grande y a la vez
muy trascendente. O el proceso se frustra y todo queda en la sanción de un
grupo de delincuentes que, posiblemente, serían condenados a penas irrisorias y
saldrían libres en poco tiempo, o se sigue avanzando con paso firme y se
sanciona ejemplarmente a quienes desde el gobierno construyeron y usufructuaron
de un Estado mafioso. O en el país se sigue aplicando la política económica
que nos ha empobrecido hasta límites extremos en beneficio de unos cuantos
capitalistas extranjeros y nacionales, o se la modifica para ir creando
una economía basada en nuestra capacidad de producir y exportar competitivamente
que permita una más justa redistribución del ingreso. O el país avanza en la
construcción de una institucionalidad democrática, participatoria y
descentralista que garantice el ejercicio de una democracia integral respaldada
por una Constitución que garantice los derechos de los ciudadanos, o seguimos
siendo una república de opereta donde nuestros destinos los rigen un grupo
reducido de personajes, mayormente ligados a los grandes intereses económicos.
En qué sentido hagamos marchar la historia es
un desafío que nos compete. Hay claros indicios que, pasada la euforia del
triunfo de Toledo, importantes sectores de la sociedad que le dieron su voto
empiezan a preocuparse por el rumbo que toman las cosas. La convivencia
dentro de un mismo gobierno de gente interesada en mantenernos dentro del modelo
neoliberal con otra que aspira a cambios progresistas genera contradicciones que
preocupan a la opinión pública. Las indefiniciones del actual Presidente de la
República y el retraso de la presentación del Gabinete ante el Congreso,
cuestión a la que no son ajenas las vacilaciones presidenciales, alimentan
esta preocupación.
Las
Organizaciones Populares
En la actual
coyuntura el instrumento más eficaz con que cuenta el país en la lucha contra el
neoliberalismo es el movimiento popular organizado en diversos ámbitos. En el
campo sindical el fortalecimiento de la CGTP y sus federaciones es un
hecho innegable y le ha permitido no solamente aumentar su capacidad de
convocatoria sino jugar un importante papel en las luchas por objetivos
políticos nacionales. Dentro de ello destaca, de manera especial, el rol jugado
en la derrota de los planes de Fujimori, Montesinos y la cúpula militar corrupta
que los secundaban. Un hecho de mucha trascendencia es, también, la
reactivación de la Confederación Nacional Agraria (CNA) que ha realizado
recientemente su Congreso Nacional aprobando una línea muy clara respecto del
agro, eligiendo una dirección combativa y dinámica y aprobando su afiliación a
la CGTP.
Sin desmedro ni contradicción con la formación
de un referente político de izquierda, ellas deben seguir jugando en esta etapa
un rol de primera línea en la demanda al gobierno del cumplimiento de sus
ofrecimientos electorales y en avanzar hacia objetivos que resultan
indesligables de los intereses concretos de las luchas reivindicativas.
En este panorama se hace acuciante que
encontremos repuestas al desafío de cómo contribuir a la forja de un espacio de
izquierda amplio y representativo que impulse un amplio movimiento
antiimperialista, antineoliberal y que en esta tarea seamos capaces de
fortalecer al Partido a través del respeto y la influencia que ganemos por la
justeza de nuestras posiciones, la seriedad de nuestro trabajo y nuestra
capacidad de entrega en todos y cada uno de los ámbitos en que desarrollemos
nuestra actividad.
Los
Partidos
Políticos en la
Coyuntura
Los partidos
políticos con representación parlamentaria se reposicionan para llevar adelantes
sus estrategias con vistas a mantener y acrecentar su influencia teniendo como
objetivos centrales las próximas elecciones municipales y regionales y,
naturalmente, para el 2,006 la disputa del poder central.
La derecha cuyos más conspicuos exponentes son
“Unidad Nacional” y “Acción Popular” buscan la continuidad del modelo
neoliberal En esta línea de copar espacios están dando nuevamente un espectáculo
poco edificante ante el país en su disputa por puestos y comisiones legislativas
dejando de lado acuciantes problemas de todo tipo que preocupan a las masas
populares; ello abona los planes del fujimorismo de retornar al poder.
El APRA,
como ha sido tradicional, hace un juego
sectario buscando que ubicarse en todos los niveles posibles de representación
en el aparato del estado para disputarle a la izquierda el liderazgo popular
y para evitar la investigación de responsabilidades de Alan García en la masacre
de los penales y en posibles latrocinios. El anticomunismo renace a través de
personajes que hasta hace poco fungían de demócratas y hasta de izquierdistas.
El partido de gobierno, “Perú Posible”,
sin tradición ni experiencia política enfrenta retos que están por encima de sus
propias posibilidades, las contradicciones se están agudizando y es probable
que, en el mediano plazo, empiece ha hacer agua; dentro de sus filas surgen ya
voces que expresan desazón con el predominio que el pensamiento económico de
derecha viene ganando en el seno del gobierno.
La izquierda
carece hasta el momento de un referente propio que le permita acumular fuerzas y
sólo cuenta con el apoyo de unos pocos parlamentarios de procedencia
izquierdista entre los que destacan Javier Diez Canseco y José Luis Risco cuyo
aporte en respaldo de las luchas de los trabajadores será, sin duda valioso,
pero que no reemplazan la necesidad de un movimiento propio.
El PCP,
que fuera duramente afectado por los sucesos de Europa del Este, la división de
la Izquierda Unida a comienzos de los años 90, la ofensiva ideológica del
neoliberalismo, la confrontación con la guerra sucia desplegada por la dictadura
y Sendero Luminoso, y nuestros propios errores y debilidades, se encuentra
actualmente en un franco proceso de reconstrucción y fortalecimiento, después de
haber contribuido a las diversas luchas libradas por el movimiento popular y la
izquierda, en la etapa de la dictadura. En el nuevo escenario internacional y
nacional, se abren enormes posibilidades de impulsar un proceso de acumulación
de fuerzas y contribuir a la formación de un referente de izquierda que tenga
como norte el socialismo.
Podemos afirmar que en el campo de la
izquierda y el movimiento popular, pese a sus debilidades y retraso en relación
a las demandas de la coyuntura, se esta generando un proceso de recuperación que
permite trabajar por un relanzamiento que apunte a crear un amplio movimiento
antineoliberal en función de las exigencias materiales y espirituales que el
fracaso neoliberal pone a la orden del día.
Se abre una nueva oportunidad para intentar
rearticular un gran proyecto nacional alternativo canalizando las demandas
sociales, políticas y económicas que exige el pueblo. Es importante un
reposicionamiento político pensando no solamente en las elecciones municipales y
regionales sino también propuestas para el corto y mediano plazo teniendo como
fundamento la lucha de masas para la acumulación de fuerzas en un escenario
donde la izquierda no tiene representación parlamentaria propia y por lo tanto
necesita desarrollar su presencia social y conquistar espacios políticos en los
gobiernos locales y regionales en perspectiva a conquistar gobierno y poder en
el país.
Esto supone una estrategia y una táctica que
combine campañas específicas por la renegociación de la deuda externa,
investigación de la corrupción en el tema de los papeles de la deuda y la
corrupción en las privatizaciones, la defensa del patrimonio nacional, detener
el remate de los puertos, la hidroeléctrica del Mantaro y SEDAPAL; con campañas
por el cumplimiento de las promesas electorales y la restitución de los derechos
conculcados, demandas de una auténtica descentralización y regionalización,
tarifas de los servicios públicos, regulación y
precios en defensa de los
usuarios, que permitan cohesionar y darle sentido a las luchas políticas y
sociales.
La posición del Partido
Comunista Peruano frente al nuevo gobierno es de lucha por una democracia
política y económica con justicia social, por el cambio del modelo neoliberal,
lucha intransigente contra la corrupción y la violación de los derechos humanos,
por la descentralización y desarrollo del país con soberanía nacional.
Estamos por la reconstrucción y unidad de la izquierda junto al fortalecimiento
de las organizaciones populares.
En
este sentido saludamos las acciones unitarias que desde las bases en Trujillo,
Chimbote, Ayacucho, y otros lugares del país se está desarrollando para lograr
un gran movimiento de la izquierda peruana.
Hacemos un llamado a
nuestros militantes y organismos de bases a nivel nacional a seguir trabajando
por el fortalecimiento y unidad del Partido rumbo al XII Congreso Nacional junto
a la reconstrucción de la unidad de la izquierda al calor de las luchas
populares.
II. RESOLUCIONES
DEL XII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL
1)
Aprobar el informe sobre La
Situación Política y las perspectivas de la nueva etapa.
2)
Contribuir resueltamente a
la realización exitosa del XI Congreso Nacional de la CGTP, a realizarse los
días 23, 24, 25 y 26 de agosto del 2001, afirmando su línea clasista así como su
fortalecimiento orgánico, programático y de unidad con el movimiento social y la
puesta en práctica de una renovada estrategia de lucha para la nueva etapa.
3)
Impulsar la construcción de un referente de la izquierda peruana que incluya a
los sectores democráticos, progresistas y patrióticos del país, que se
constituya en un gran movimiento de acumulación de fuerzas de alcance nacional y
de contenido democrático y antineoliberal.
4)
Ratificar la convocatoria del XII Congreso Nacional del Partido y su realización
los días 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre del presente año para lo cual se
aprobó el documento para el debate congresal y el Reglamento.
5)
Expresar homenaje en memoria del c. Jorge Del Prado fallecido hace dos años.
Lima, agosto del 2001

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