Aceite para las lámparas
(Ex. 27.20-21)
24
1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:
2 Manda a los hijos de Israel que te traigan para el alumbrado
aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder las lámparas
continuamente.
3 Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo de
reunión, las dispondrá Aarón desde la tarde hasta la mañana
delante de Jehová; es estatuto perpetuo por vuestras
generaciones.
4 Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las
lámparas delante de Jehová.
El pan de la proposición
5 Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas;
cada torta será de dos décimas de efa.
6 Y las pondrás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la
mesa limpia delante de Jehová.
7 Pondrás también sobre cada hilera incienso puro, y será
para el pan como perfume, ofrenda encendida a Jehová.
8 Cada día de reposo lo pondrá continuamente en orden delante
de Jehová, en nombre de los hijos de Israel, como pacto
perpetuo.
9 Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en
lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas
encendidas a Jehová, por derecho perpetuo.
Castigo del blasfemo
10 En aquel tiempo el hijo de una mujer israelita, el cual era
hijo de un egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo
de la israelita y un hombre de Israel riñeron en el campamento.
11 Y el hijo de la mujer israelita blasfemó el Nombre, y
maldijo; entonces lo llevaron a Moisés. Y su madre se llamaba
Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan.
12 Y lo pusieron en la cárcel, hasta que les fuese declarado
por palabra de Jehová.
13 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
14 Saca al blasfemo fuera del campamento, y todos los que le
oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda
la congregación.
15 Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que
maldijere a su Dios, llevará su iniquidad.
16 Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto;
toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el
natural, si blasfemare el Nombre, que muera.
17 Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquiera persona,
que sufra la muerte.
18 El que hiere a algún animal ha de restituirlo, animal por
animal.
19 Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así
le sea hecho:
20 rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la
lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él.
21 El que hiere algún animal ha de restituirlo; mas el que
hiere de muerte a un hombre, que muera.
22 Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el
natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios.
23 Y habló Moisés a los hijos de Israel, y ellos sacaron del
campamento al blasfemo y lo apedrearon. Y los hijos de Israel
hicieron según Jehová había mandado a Moisés.
El año de reposo de la tierra y el año del jubileo
25
1 Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo:
2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado
en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para
Jehová.
3 Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu
viña y recogerás sus frutos.
4 Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para
Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña.
5 Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y
las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para
la tierra.
6 Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu
siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare
contigo;
7 y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será
todo el fruto de ella para comer.
8 Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años,
de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a
serte cuarenta y nueve años.
9 Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes
séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación
haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra.
10 Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad
en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo,
y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a
su familia.
11 El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni
segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis
sus viñedos,
12 porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la
tierra comeréis.
13 En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra
posesión.
14 Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de
mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano.
15 Conforme al número de los años después del jubileo
comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de
los frutos te venderá él a ti.
16 Cuanto mayor fuere el número de los años, aumentarás el
precio, y cuanto menor fuere el número, disminuirás el precio;
porque según el número de las cosechas te venderá él.
17 Y no engañe ninguno a su prójimo, sino temed a vuestro
Dios; porque yo soy Jehová vuestro Dios.
18 Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y
ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros;
19 y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros, y
habitaréis en ella con seguridad.
20 Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí
no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos;
21 entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella
hará que haya fruto por tres años.
22 Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo;
hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del
añejo.
23 La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra
mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para
conmigo.
24 Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión
otorgaréis rescate a la tierra.
25 Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su
posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y
rescatará lo que su hermano hubiere vendido.
26 Y cuando el hombre no tuviere rescatador, y consiguiere lo
suficiente para el rescate,
27 entonces contará los años desde que vendió, y pagará lo
que quedare al varón a quien vendió, y volverá a su posesión.
28 Mas si no consiguiere lo suficiente para que se la
devuelvan, lo que vendió estará en poder del que lo compró
hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá, y él volverá
a su posesión.
29 El varón que vendiere casa de habitación en ciudad
amurallada, tendrá facultad de redimirla hasta el término de un
año desde la venta; un año será el término de poderse
redimir.
30 Y si no fuere rescatada dentro de un año entero, la casa
que estuviere en la ciudad amurallada quedará para siempre en
poder de aquel que la compró, y para sus descendientes; no
saldrá en el jubileo.
31 Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor
serán estimadas como los terrenos del campo; podrán ser
rescatadas, y saldrán en el jubileo.
32 Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, éstos podrán
rescatar en cualquier tiempo las casas en las ciudades de su
posesión.
33 Y el que comprare de los levitas saldrá de la casa vendida,
o de la ciudad de su posesión, en el jubileo, por cuanto las
casas de las ciudades de los levitas son la posesión de ellos
entre los hijos de Israel.
34 Mas la tierra del ejido de sus ciudades no se venderá,
porque es perpetua posesión de ellos.
35 Y cuando tu hermano empobreciere y se acogiere a ti, tú lo
ampararás; como forastero y extranjero vivirá contigo.
36 No tomarás de él usura ni ganancia, sino tendrás temor de
tu Dios, y tu hermano vivirá contigo.
37 No le darás tu dinero a usura, ni tus víveres a ganancia.
38 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de
Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios.
39 Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se
vendiere a ti, no le harás servir como esclavo.
40 Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año
del jubileo te servirá.
41 Entonces saldrá libre de tu casa; él y sus hijos consigo,
y volverá a su familia, y a la posesión de sus padres se
restituirá.
42 Porque son mis siervos, los cuales saqué yo de la tierra de
Egipto; no serán vendidos a manera de esclavos.
43 No te enseñorearás de él con dureza, sino tendrás temor
de tu Dios.
44 Así tu esclavo como tu esclava que tuvieres, serán de las
gentes que están en vuestro alrededor; de ellos podréis comprar
esclavos y esclavas.
45 También podréis comprar de los hijos de los forasteros que
viven entre vosotros, y de las familias de ellos nacidos en
vuestra tierra, que están con vosotros, los cuales podréis
tener por posesión.
46 Y los podréis dejar en herencia para vuestros hijos
después de vosotros, como posesión hereditaria; para siempre os
serviréis de ellos; pero en vuestros hermanos los hijos de
Israel no os enseñorearéis cada uno sobre su hermano con
dureza.
47 Si el forastero o el extranjero que está contigo se
enriqueciere, y tu hermano que está junto a él empobreciere, y
se vendiere al forastero o extranjero que está contigo, o a
alguno de la familia del extranjero;
48 después que se hubiere vendido, podrá ser rescatado; uno
de sus hermanos lo rescatará.
49 O su tío o el hijo de su tío lo rescatará, o un pariente
cercano de su familia lo rescatará; o si sus medios alcanzaren,
él mismo se rescatará.
50 Hará la cuenta con el que lo compró, desde el año que se
vendió a él hasta el año del jubileo; y ha de apreciarse el
precio de su venta conforme al número de los años, y se contará
el tiempo que estuvo con él conforme al tiempo de un criado asalariado.
51 Si aún fueren muchos años, conforme a ellos devolverá
para su rescate, del dinero por el cual se vendió.
52 Y si quedare poco tiempo hasta el año del jubileo,
entonces hará un cálculo con él, y devolverá su rescate
conforme a sus años.
53 Como con el tomado a salario anualmente hará con él; no se
enseñoreará en él con rigor delante de tus ojos.
54 Y si no se rescatare en esos años, en el año del jubileo
saldrá, él y sus hijos con él.
55 Porque mis siervos son los hijos de Israel; son siervos
míos, a los cuales saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová
vuestro Dios.
Bendiciones de la obediencia
(Dt. 7.12-24; 28.1-14)
26
1 No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os
levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra
pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro
Dios.
2 Guardad mis días de reposo, y tened en reverencia mi
santuario. Yo Jehová.
3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos,
y los pusiereis por obra,
4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá
sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.
5 Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia
alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta
saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra.
6 Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien
os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y
la espada no pasará por vuestro país.
7 Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada
delante de vosotros.
8 Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros
perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de
espada delante de vosotros.
9 Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os
multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros.
10 Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo
añejo para guardar lo nuevo.
11 Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os
abominará;
12 y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros
seréis mi pueblo.
13 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de
Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de
vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido.
Consecuencias de la desobediencia
(Dt. 28.15-68)
14 Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis
mandamientos,
15 y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare
mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e
invalidando mi pacto,
16 yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros
terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y
atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque
vuestros enemigos la comerán.
17 Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante
de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de
vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.
18 Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a
castigaros siete veces más por vuestros pecados.
19 Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré
vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.
20 Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra
no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su
fruto.
21 Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis
oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según
vuestros pecados.
22 Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os
arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os
reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos.
23 Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que
anduviereis conmigo en oposición,
24 yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré
aún siete veces por vuestros pecados.
25 Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del
pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré
pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del
enemigo.
26 Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez
mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por
peso; y comeréis, y no os saciaréis.
27 Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo
en oposición,
28 yo procederé en contra de vosotros con ira, y os catigaré
aún siete veces por vuestros pecados.
29 Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne
de vuestras hijas.
30 Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras
imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos
muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.
31 Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros
santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume.
32 Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello
vuestros enemigos que en ella moren;
33 y a vosotros os esparciré entre las naciones, y
desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará
asolada, y desiertas vuestras ciudades.
34 Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los
días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra
de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará
sus días de reposo.
35 Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no
reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella.
36 Y a los que queden de vosotros infundiré en sus corazones
tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una
hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada,
y caerán sin que nadie los persiga.
37 Tropezarán los unos con los otros como si huyeran ante la
espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir delante
de vuestros enemigos.
38 Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros
enemigos os consumirá.
39 Y los que queden de vosotros decaerán en las tierras de
vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus
padres decaerán con ellos.
40 Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres,
por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también
porque anduvieron conmigo en oposición,
41 yo también habré andado en contra de ellos, y los habré
hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se
humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado.
42 Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo
de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me
acordaré, y haré memoria de la tierra.
43 Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus
días de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se
someterán al castigo de sus iniquidades; por cuanto
menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis
estatutos.
44 Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos,
yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos,
invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios.
45 Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los
saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para
ser su Dios. Yo Jehová.
46 Estos son los estatutos, ordenanzas y leyes que estableció
Jehová entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por
mano de Moisés.
Cosas consagradas a Dios
27
1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:
2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno hiciere
especial voto a Jehová, según la estimación de las personas
que se hayan de redimir, lo estimarás así:
3 En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, lo
estimarás en cincuenta siclos de plata, según el siclo del
santuario.
4 Y si fuere mujer, la estimarás en treinta siclos.
5 Y si fuere de cinco años hasta veinte, al varón lo
estimarás en veinte siclos, y a la mujer en diez siclos.
6 Y si fuere de un mes hasta cinco años, entonces estimarás
al varón en cinco siclos de plata, y a la mujer en tres siclos
de plata.
7 Mas si fuere de sesenta años o más, al varón lo estimarás
en quince siclos, y a la mujer en diez siclos.
8 Pero si fuere muy pobre para pagar tu estimación, entonces
será llevado ante el sacerdote, quien fijará el precio;
conforme a la posibilidad del que hizo el voto, le fijará precio
el sacerdote.
9 Y si fuere animal de los que se ofrece ofrenda a Jehová,
todo lo que de los tales se diere a Jehová será santo.
10 No será cambiado ni trocado, bueno por malo, ni malo por
bueno; y si se permutare un animal por otro, él y el dado en
cambio de él serán sagrados.
11 Si fuere algún animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda
a Jehová, entonces el animal será puesto delante del sacerdote,
12 y el sacerdote lo valorará, sea bueno o sea malo; conforme
a la estimación del sacerdote, así será.
13 Y si lo quisiere rescatar, añadirá sobre tu valuación la
quinta parte.
14 Cuando alguno dedicare su casa consagrándola a Jehová, la
valorará el sacerdote, sea buena o sea mala; según la valorare
el sacerdote, así quedará.
15 Mas si el que dedicó su casa deseare rescatarla, añadirá
a tu valuación la quinta parte del valor de ella, y será suya.
16 Si alguno dedicare de la tierra de su posesión a Jehová,
tu estimación será conforme a su siembra; un homer de siembra
de cebada se valorará en cincuenta siclos de plata.
17 Y si dedicare su tierra desde el año del jubileo, conforme
a tu estimación quedará.
18 Mas si después del jubileo dedicare su tierra, entonces el
sacerdote hará la cuenta del dinero conforme a los años que
quedaren hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu
estimación.
19 Y si el que dedicó la tierra quisiere redimirla, añadirá
a tu estimación la quinta parte del precio de ella, y se le
quedará para él.
20 Mas si él no rescatare la tierra, y la tierra se vendiere a
otro, no la rescatará más;
21 sino que cuando saliere en el jubileo, la tierra será santa
para Jehová, como tierra consagrada; la posesión de ella será
del sacerdote.
22 Y si dedicare alguno a Jehová la tierra que él compró,
que no era de la tierra de su herencia,
23 entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu
estimación hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu
precio señalado, cosa consagrada a Jehová.
24 En el año del jubileo, volverá la tierra a aquél de quien
él la compró, cuya es la herencia de la tierra.
25 Y todo lo que valorares será conforme al siclo del
santuario; el siclo tiene veinte geras.
26 Pero el primogénito de los animales, que por la
primogenitura es de Jehová, nadie lo dedicará; sea buey u
oveja, de Jehová es.
27 Mas si fuere de los animales inmundos, lo rescatarán
conforme a tu estimación, y añadirán sobre ella la quinta
parte de su precio; y si no lo rescataren, se venderá conforme a
tu estimación.
28 Pero no se venderá ni se rescatará ninguna cosa
consagrada, que alguno hubiere dedicado a Jehová; de todo lo que
tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión,
todo lo consagrado será cosa santísima para Jehová.
29 Ninguna persona separada como anatema podrá ser rescatada;
indefectiblemente ha de ser muerta.
30 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra
como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a
Jehová.
31 Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la
quinta parte de su precio por ello.
32 Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo
la vara, el diezmo será consagrado a Jehová.
33 No mirará si es bueno o malo, ni lo cambiará; y si lo
cambiare, tanto él como el que se dio en cambio serán cosas
sagradas; no podrán ser rescatados.
34 Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés
para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.
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