32
1 Aconteció en el año duodécimo, en el mes duodécimo, el
día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová,
diciendo:
2 Hijo de hombre, levanta endechas sobre Faraón rey de
Egipto, y dile: A leoncillo de naciones eres semejante, y eres
como el dragón en los mares; pues secabas tus ríos, y
enturbiabas las aguas con tus pies, y hollabas sus riberas.
3 Así ha dicho Jehová el Señor: Yo extenderé sobre ti mi
red con reunión de muchos pueblos, y te harán subir con mi red.
4 Y te dejaré en tierra, te echaré sobre la faz del campo, y
haré posar sobre ti todas las aves del cielo, y saciaré de ti a
las fieras de toda la tierra.
5 Pondré tus carnes sobre los montes, y llenaré los valles
de tus cadáveres.
6 Y regaré de tu sangre la tierra donde nadas, hasta los
montes; y los arroyos se llenarán de ti.
7 Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré
entenebrecer sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la
luna no hará resplandecer su luz.
8 Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por
ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor.
9 Y entristeceré el corazón de muchos pueblos, cuando lleve
al cautiverio a los tuyos entre las naciones, por las tierras
que no conociste.
10 Y dejaré atónitos por ti a muchos pueblos, y sus reyes
tendrán horror grande a causa de ti, cuando haga resplandecer mi
espada delante de sus rostros; y todos se sobresaltarán en sus
ánimos a cada momento en el día de tu caída.
11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: La espada del rey
de Babilonia vendrá sobre ti.
12 Con espadas de fuertes haré caer tu pueblo; todos ellos
serán los poderosos de las naciones; y destruirán la soberbia
de Egipto, y toda su multitud será deshecha.
13 Todas sus bestias destruiré de sobre las muchas aguas; ni
más las enturbiará pie de hombre, ni pezuña de bestia las
enturbiará.
14 Entonces haré asentarse sus aguas, y haré correr sus
ríos como aceite, dice Jehová el Señor.
15 Cuando asuele la tierra de Egipto, y la tierra quede
despojada de todo cuanto en ella hay, cuando mate a todos los que
en ella moran, sabrán que yo soy Jehová.
16 Esta es la endecha, y la cantarán; las hijas de las
naciones la cantarán; endecharán sobre Egipto y sobre toda su
multitud, dice Jehová el Señor.
17 Aconteció en el año duodécimo, a los quince días del
mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18 Hijo de hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y
despéñalo a él, y a las hijas de las naciones poderosas, a lo
profundo de la tierra, con los que descienden a la sepultura.
19 Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con los
incircuncisos.
20 Entre los muertos a espada caerá; a la espada es
entregado; traedlo a él y a todos sus pueblos.
21 De en medio del Seol hablarán a él los fuertes de los
fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron y yacen con
los incircuncisos muertos a espada.
22 Allí está Asiria con toda su multitud; en derredor de él
están sus sepulcros; todos ellos cayeron muertos a espada.
23 Sus sepulcros fueron puestos a los lados de la fosa, y su
gente está por los alrededores de su sepulcro; todos ellos
cayeron muertos a espada, los cuales sembraron el terror en la
tierra de los vivientes.
24 Allí Elam, y toda su multitud por los alrededores de su
sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales
descendieron incircuncisos a lo más profundo de la tierra, porque
sembraron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron
su confusión con los que descienden al sepulcro.
25 En medio de los muertos le pusieron lecho con toda su
multitud; a sus alrededores están sus sepulcros; todos ellos
incircuncisos, muertos a espada, porque fue puesto su espanto en
la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión con los
que descienden al sepulcro; él fue puesto en medio de los
muertos.
26 Allí Mesec y Tubal, y toda su multitud; sus sepulcros en
sus alrededores; todos ellos incircuncisos, muertos a espada,
porque habían sembrado su terror en la tierra de los vivientes.
27 Y no yacerán con los fuertes de los incircuncisos que
cayeron, los cuales descendieron al Seol con sus armas de guerra,
y sus espadas puestas debajo de sus cabezas; mas sus pecados
estarán sobre sus huesos, por cuanto fueron terror de fuertes en
la tierra de los vivientes.
28 Tú, pues, serás quebrantado entre los incircuncisos, y
yacerás con los muertos a espada.
29 Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales
con su poderío fueron puestos con los muertos a espada; ellos
yacerán con los incircuncisos, y con los que descienden al
sepulcro.
30 Allí los príncipes del norte, todos ellos, y todos los
sidonios, que con su terror descendieron con los muertos,
avergonzados de su poderío, yacen también incircuncisos con los
muertos a espada, y comparten su confusión con los que
descienden al sepulcro.
31 A éstos verá Faraón, y se consolará sobre toda su
multitud; Faraón muerto a espada, y todo su ejército, dice
Jehová el Señor.
32 Porque puse mi terror en la tierra de los vivientes,
también Faraón y toda su multitud yacerán entre los
incircuncisos con los muertos a espada, dice Jehová el Señor.
El deber del atalaya
(Ez. 3.16-21)
33
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles:
Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la
tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por
atalaya,
3 y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare
trompeta y avisare al pueblo,
4 cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se
apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será
sobre su cabeza.
5 El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre
será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida.
6 Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la
trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada,
hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado,
pero demandaré su sangre de mano del atalaya.
7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la
casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los
amonestarás de mi parte.
8 Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si
tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el
impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de
tu mano.
9 Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte
de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su
pecado, pero tú libraste tu vida.
El camino de Dios es justo
(Ez. 18.21-32)
10 Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel:
Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y
nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos
consumidos; ¿cómo, pues, viviremos?
11 Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la
muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y
que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué
moriréis, oh casa de Israel?
12 Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La
justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la
impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere
de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el
día que pecare.
13 Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él
confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no
serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo.
14 Y cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; si él se
convirtiere de su pecado, e hiciere según el derecho y la
justicia,
15 si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que
hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no
haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá.
16 No se le recordará ninguno de sus pecados que había
cometido; hizo según el derecho y la justicia; vivirá
ciertamente.
17 Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino
del Señor; el camino de ellos es el que no es recto.
18 Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere
iniquidad, morirá por ello.
19 Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere
según el derecho y la justicia, vivirá por ello.
20 Y dijisteis: No es recto el camino del Señor. Yo os
juzgaré, oh casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos.
Nuevas de la caída de Jerusalén
21 Aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en
el mes décimo, a los cinco días del mes, que vino a mí un
fugitivo de Jerusalén, diciendo: La ciudad ha sido conquistada.
22 Y la mano de Jehová había sido sobre mí la tarde antes
de llegar el fugitivo, y había abierto mi boca, hasta que vino a
mí por la mañana; y abrió mi boca, y ya no más estuve
callado.
23 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24 Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados
en la tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno, y poseyó
la tierra; pues nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la
tierra en posesión.
25 Por tanto, diles: Así ha dicho Jehová el Señor:
¿Comeréis con sangre, y a vuestros ídolos alzaréis vuestros
ojos, y derramaréis sangre, y poseeréis vosotros la tierra?
26 Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis
abominación, y contaminasteis cada cual a la mujer de su
prójimo; ¿y habréis de poseer la tierra?
27 Les dirás así: Así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo,
que los que están en aquellos lugares asolados caerán a espada,
y al que está sobre la faz del campo entregaré a las fieras para
que lo devoren; y los que están en las fortalezas y en las
cuevas, de pestilencia morirán.
28 Y convertiré la tierra en desierto y en soledad, y cesará
la soberbia de su poderío; y los montes de Israel serán
asolados hasta que no haya quien pase.
29 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en
soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho.
30 Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de
ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el
uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora,
y oíd qué palabra viene de Jehová.
31 Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de
ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por
obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos
anda en pos de su avaricia.
32 Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores,
hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no
las pondrán por obra.
33 Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrán que hubo
profeta entre ellos.
Profecía contra los pastores de Israel
34
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel;
profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor:
¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos!
¿No apacientan los pastores a los rebaños?
3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada
degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
4 No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no
vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada,
ni buscasteis la perdida, sino que
os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
5 Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas
las fieras del campo, y se han dispersado.
6 Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en
todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron
esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien
preguntase por ellas.
7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
8 Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi
rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa
de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores
buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí
mismos, y no apacentaron mis ovejas;
9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
10 Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra
los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré
dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán
más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no
les serán más por comida.
11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo
mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.
12 Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en
medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y
las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el
día del nublado y de la oscuridad.
13 Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las
tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los
montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares
habitados del país.
14 En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes
de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en
pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
15 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice
Jehová el Señor.
16 Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la
descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil;
mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con
justicia.
17 Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre
carneros y machos cabríos.
18 ¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que
también holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos
queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbiáis además con
vuestros pies las que quedan?
19 Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo
que con vuestros pies habéis enturbiado.
20 Por tanto, así les dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo
juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca,
21 por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y
acorneasteis con vuestros cuernos a todas las débiles, hasta
que las echasteis y las dispersasteis.
22 Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña;
y juzgaré entre oveja y oveja.
23 Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las
apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les
será por pastor.
24 Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe
en medio de ellos. Yo Jehová he hablado.
25 Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la
tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y
dormirán en los bosques.
26 Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi
collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de
bendición serán.
27 Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su
fruto, y estarán sobre su tierra con seguridad; y sabrán que yo
soy Jehová, cuando rompa las coyundas de su yugo, y los libre de
mano de los que se sirven de ellos.
28 No serán más por despojo de las naciones, ni las fieras
de la tierra las devorarán; sino que habitarán con seguridad, y
no habrá quien las espante.
29 Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán
ya más consumidos de hambre en la tierra, ni ya más serán
avergonzados por las naciones.
30 Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos
son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
31 Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois,
y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.
Profecía contra el Monte Seir
35
1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y
profetiza contra él,
3 y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy
contra ti, oh monte de Seir, y extenderé mi mano contra ti, y te
convertiré en desierto y en soledad.
4 A tus ciudades asolaré, y tú serás asolado; y sabrás que
yo soy Jehová.
5 Por cuanto tuviste enemistad perpetua, y entregaste a los
hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su
aflicción, en el tiempo extremadamente malo,
6 por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, que a sangre te
destinaré, y sangre te perseguirá; y porque la sangre no
aborreciste, sangre te perseguirá.
7 Y convertiré al monte de Seir en desierto y en soledad, y
cortaré de él al que vaya y al que venga.
8 Y llenaré sus montes de sus muertos; en tus collados, en
tus valles y en todos tus arroyos, caerán muertos a espada.
9 Yo te pondré en asolamiento perpetuo, y tus ciudades nunca
más se restaurarán; y sabréis que yo soy Jehová.
10 Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras
serán mías, y tomaré posesión de ellas; estando allí
Jehová;
11 por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, yo haré
conforme a tu ira, y conforme a tu celo con que procediste, a
causa de tus enemistades con ellos; y seré conocido en ellos,
cuando te juzgue.
12 Y sabrás que yo Jehová he oído todas tus injurias que
proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Destruidos son,
nos han sido dados para que los devoremos.
13 Y os engrandecisteis contra mí con vuestra boca, y
multiplicasteis contra mí vuestras palabras. Yo lo oí.
14 Así ha dicho Jehová el Señor: Para que toda la tierra se
regocije, yo te haré una desolación.
15 Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel,
porque fue asolada, así te haré a ti; asolado será el monte de
Seir, y todo Edom, todo él; y sabrán que yo soy Jehová.
Restauración futura de Israel
36
1 Tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y
di: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová.
2 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto el enemigo dijo
de vosotros: ¡Ea! también las alturas eternas nos han sido
dadas por heredad;
3 profetiza, por tanto, y di: Así ha dicho Jehová el
Señor: Por cuanto os asolaron y os tragaron de todas partes,
para que fueseis heredad de las otras naciones, y se os ha
hecho caer en boca de habladores y ser el oprobio de los
pueblos,
4 por tanto, montes de Israel, oíd palabra de Jehová el
Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los
collados, a los arroyos y a los valles, a las ruinas y
asolamientos y a las ciudades desamparadas, que fueron puestas
por botín y escarnio de las otras naciones alrededor;
5 por eso, así ha dicho Jehová el Señor: He hablado por
cierto en el fuego de mi celo contra las demás naciones, y
contra todo Edom, que se disputaron mi tierra por heredad con
alegría, de todo corazón y con enconamiento de ánimo, para que
sus expulsados fuesen presa suya.
6 Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y dí a los
montes y a los collados, y a los arroyos y a los valles: Así ha
dicho Jehová el Señor: He aquí, en mi celo y en mi furor he
hablado, por cuanto habéis llevado el oprobio de las naciones.
7 Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: Yo he alzado
mi mano, he jurado que las naciones que están a vuestro
alrededor han de llevar su afrenta.
8 Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestras ramas, y
llevaréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque cerca
están para venir.
9 Porque he aquí, yo estoy por vosotros, y a vosotros me
volveré, y seréis labrados y sembrados.
10 Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de
Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas
las ruinas.
11 Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado, y serán
multiplicados y crecerán; y os haré morar como solíais
antiguamente, y os haré mayor bien que en vuestros principios; y
sabréis que yo soy Jehová.
12 Y haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel; y
tomarán posesión de ti, y les serás por heredad, y nunca más
les matarás los hijos.
13 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dicen de
vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tu
nación has sido;
14 por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás
a los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor.
15 Y nunca más te haré oír injuria de naciones, ni más
llevarás denuestos de pueblos, ni harás más morir a los hijos
de tu nación, dice Jehová el Señor.
16 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
17 Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su
tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como
inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí.
18 Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron
sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.
19 Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por
las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les
juzgué.
20 Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron
mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de
Jehová, y de la tierra de él han salido.
21 Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por
la casa de Israel entre las naciones adonde fueron.
22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová
el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por
causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las
naciones adonde habéis llegado.
23 Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las
naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y
sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor,
cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.
24 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas
las tierras, y os traeré a vuestro país.
25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados
de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os
limpiaré.
26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro
de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.
27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que
andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los
pongáis por obra.
28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y
vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.
29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al
trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre.
30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto
de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre
entre las naciones.
31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras
obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros
mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.
32 No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo
bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras
iniquidades, casa de Israel.
33 Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie de
todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las
ciudades, y las ruinas serán reedificadas.
34 Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber
permanecido asolada a ojos de todos los que pasaron.
35 Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como
huerto del Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas
y arruinadas, están fortificadas y habitadas.
36 Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán
que yo reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que
estaba desolado; yo Jehová he hablado, y lo haré.
37 Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por
la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres
como se multiplican los rebaños.
38 Como las ovejas consagradas, como las ovejas de Jerusalén
en sus fiestas solemnes, así las ciudades desiertas serán
llenas de rebaños de hombres; y sabrán que yo soy Jehová.
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