| Los individuos con una pizca de estilos fiel, sacrificado o sensible permiten con gusto que su compa�ero los gu�e desde el coraz�n. Y lo m�s importante: prodigan las atenciones y la valoraci�n que tanto precisa el teatral. El fiel, sin embargo, tendr� siempre dudas sobre la fidelidad de su compa�ero teatral, y deber� esforzarse en no ser demasiado condescendiente ante los problemas de la relaci�n. Los teatrales necesitan compa�eros ante todo estables en el plano emocional, independientemente del tipo de personalidad que posean. Los sensibles seguramente valorar�n la vida social que van a tener gracias al teatral, pero si llegan a mostrarse muy ansiosos en p�blico, el compa�ero teatral no tendr� con ellos la m�s m�nima compasi�n. Aunque los teatrales suelen sentirse atra�dos por la aparente fortaleza y dominio que posee el vigilante, estas uniones� a menos que las tendencias vigilantes sean m�nimas- est�n condenadas a ser inestables. Los de este tipo exigen que el compa�ero les depare una atenci�n total y no toleran las sospechas ni los celos. Del mismo modo, a los teatrales les resulta atractiva la imagen del agresivo �la persona fuerte, vigorosa-, pero �stos necesitan un compa�ero mucho m�s pasivo y sumiso. A los teatrales les atrae poderosamente el amor por las emociones que sienten los audaces. Estos tambi�n son espont�neos, seductores y divertidos, pero por desgracia, ambos tipos comparten muchos malos h�bitos, como la impulsividad y la escasa paciencia frente a las responsabilidades. As�, se influyen rec�procamente de un modo negativo. M�s a�n, los audaces tienden a eludir los compromisos, lo que puede ser devastador para los teatrales (mientras que los extremadamente teatrales tratar�n de no comprometerse ellos mismos a fondo pero exigir�n lealtad y fidelidad a sus parejas en una especie de doble c�digo moral). Como aprecian tanto las atenciones que se les dispensan, los teatrales tienen tendencia a idealizar la imagen del ser querido y prefieren pensar siempre en el lado positivo de las cosas, por lo que corren el riesgo de resultar embaucados por personajes con intenciones poco honestas, lo que se acent�a en quienes padecen el trastorno histri�nico de la personalidad, es decir, los rasgos teatrales llevados al extremo. EL PROGENITOR TEATRAL Los teatrales pueden ser padres comprensivos, accesibles, que alientan la creatividad y el esp�ritu est�tico de sus hijos. Pero tambi�n son desorganizados y se olvidan de cosas importantes, tales como una entrevista con el maestro, el permiso para que el ni�o salga de excursi�n, y hasta de pagar las cuotas del colegio. Esto hace que el ni�o sienta verg�enza y pueda llegar a pensar que el padre no le quiere. El progenitor no teatral debe tomar conciencia de las responsabilidades que el otro asumi� para con el ni�o y verificar que se cumplan. En t�rminos generales, los padres teatrales son divertidos, activos, llenos de vida, y ofrecen a sus hijos una amplia gama de experiencias del mundo. Quiz� necesiten que se los ayude a ense�arles a los hijos a tolerar la frustraci�n. Si la tendencia es excesiva, algunos padres exigen de sus hijos igual correspondencia afectiva, y puede costarles aceptar que tomen decisiones independientes. Lo ideal ser�a que el progenitor no teatral lo tranquilizara y le hiciera ver que, retir�ndose en el momento apropiado, se est� comportando como un padre bueno y cari�oso. EL YO: DE FUERA A DENTRO Pese a los extravertidos, expansivos y sociables que son, los teatrales se definen a s� mismos de fuera a dentro, se ven como los dem�s los ven a ellos. Si se le pide a un teatral que se describa, se le oir� responder: �Dicen que soy cordial�, o �En casa siempre me dicen que soy gracioso�, o bien: �Seg�n mis profesores, soy inteligente�. (El seguro de s� mismo dir�a: �Soy cordial�, �Soy gracioso�, �Soy inteligente�). Como se definen a s� mismos partiendo de las opiniones ajenas, es sumamente importante para ellos la imagen que presentan ante el mundo. Por lo general visten muy bien, con gran estilo y gran talento para crear una imagen visual. Tienen el ojo entrenado para captar las reacciones de los otros y siguen la moda del grupo social con el que se identifican. Para salir se visten con esmero; jam�s se les ocurre ponerse cualquier cosa vieja. Algunos se prueban distintos atuendos antes de sentirse conformes. Quienes tienen un amplio predominio de esta personalidad no creen en la vieja m�xima de que la belleza reside en el interior de una persona. Una de las consecuencias de estar siempre pendiente de los dem�s y tener reacciones tan emotivas es que, en mayor o menor medida, el teatral no posee un sentido sereno, coherente, del yo. Por eso necesita que los dem�s le brinden seguridades �o aplausos- para mantener la confianza en s� mismo. Necesitan que se les diga que la comida que cocinaron es muy rica, que est�n muy elegantes, que su ejecuci�n art�stica fue notable, pero, sobre todo, necesitan que los quieran. EL AUTODOMINIO: RESISTIR LA NECESIDAD IMPERIOSA Los tipos apasionados, amantes del placer, traen aparejada una muy escasa capacidad para tolerar la frustraci�n. Si la tendencia teatral no es contrarrestada por otra de tipo reflexivo, los individuos ser�n impulsivos, impetuosos, impacientes. Por ello siempre quieren las cosas en el momento. �D�jame abrir el regalo. No SOPORTO esperar hasta el d�a de mi cumplea�os�, implora un teatral. A medida que se acent�a la tendencia teatral de un individuo, m�s fuerte es la tentaci�n de obrar por impulso. El autodominio �en todo, ya sea en la comida, en los gastos, en guardar un secreto o en dominar el mal genio- les es bastante dif�cil. Esto se debe a que prefieren vivir el momento y no saben resistirse a la gratificaci�n inmediata. Adem�s, pretenden dejar de pensar cuanto antes en las preocupaciones; una pizca de complacencia consigo mismos les levanta enormemente el �nimo. Otro motivo por el cual tienen problemas de autodominio es que por naturaleza no son buenos planificadores. Muchas personas se moderan en los gastos porque tienen un presupuesto y se atienen a �l; para bajar de peso determinan de antemano lo que van a comer y durante cu�nto tiempo. Si dominan la ira es porque primero pensaron en el da�o que pod�an causar. Felizmente, muchos teatrales con una saludable dosis de otros tipos de personalidad que contrarresten algunas caracter�sticas de la suya propia (por ejemplo, rasgos concienzudos, seguros de s� mismos, vigilantes, solitarios o agresivos) tendr�n m�s facilidad para resistirse a sus arranques compulsivos. De lo contrario se pasar�n toda la vida haciendo dieta o midi�ndose en los gastos. Para los extremadamente teatrales es muy dif�cil dominar las emociones. Si la tendencia se acent�a y se convierte en el trastorno histri�nico, esta vez se vuelven m�s habituales los berrinches y las pataletas. |
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