| LAS RELACIONES: DESPERTAR LAS PASIONES Los hombres y mujeres teatrales son sumamente sociables, se sienten como pez en el agua cuando est�n rodeados de gente. El punto focal de su existencia es ganar amigos e influir sobre otras personas. Estimulan a los dem�s, les dan br�os, los seducen hasta que logran hacerlos abandonar su reserva y entregarse por completo. Los teatrales son el alma de las fiestas, y cuando m�s disfrutan es cuando el ambiente est� muy animado y todas las miradas convergen sobre ellos. Sienten verdadero gusto por las personas, y se preocupan por complacerlas y hacerlas sentirse c�modas. Muchos tienen la notable capacidad de intuir los sentimientos de los dem�s y son sumamente h�biles para interpretar los gestos, los tonos de voz, el lenguaje de los movimientos del cuerpo. Gracias a este talento social, se los invita a todas las fiestas. LA SEDUCCI�N Los teatrales son particularmente efectivos en las primeras etapas de una relaci�n. Saben atraer a la gente, utilizan su natural sensualidad para despertar pasiones y consiguen que la persona que les interesa se sienta el rey del universo. No escatiman los elogios y cumplidos. Al igual que los fieles, poseen la misteriosa capacidad de adivinar los deseos de los dem�s. Observan a la otra persona, la escuchan prestando atenci�n a lo que ella pueda anhelar o necesitar y se afanan luego por brind�rselo. Cuando el otro responde con admiraci�n y deseo, se inicia una relaci�n fogosa. Pero como el teatral requiere una gran dosis de emoci�n, cuando la pasi�n decrece corre el peligro de aburrirse. Quienes poseen una dosis muy marcada de este tipo de personalidad tienen problemas para mantener una relaci�n larga y rutinaria. Algunos quiz� pierdan el inter�s despu�s de haber logrado seducir. Otros tal vez se embarquen en aventuras de infidelidad con el fin de tener siempre quien los admire. O coquetean y buscan admiradores sin llegar a ser sexualmente infieles a sus compa�eros. La escasa tolerancia que tienen para el aburrimiento puede inspirar a algunos el desarrollo de una inventiva muy beneficiosa para cualquier pareja. En vez de permitir que la relaci�n sexual se vuelva tediosa, se muestran ansiosos por experimentar y ayudar a su compa�ero a superar posibles inhibiciones. Planifican vacaciones, fiestas y otras diversiones para que la vida siga siendo entretenida. Constantemente hacen nuevos amigos e incorporan personas interesantes a su existencia. Si todo sale bien, la vida con un compa�ero teatral puede llegar a ser apasionante. Jam�s sombr�a ni tranquila. LA TENSI�N La vida con un teatral tambi�n puede ser tempestuosa debido a sus reacciones intensas, emotivas e inmediatas. Los problemas que puedan darse en su relaci�n de pareja son un golpe para la autoestima del teatral. Pueden surgir contratiempos cuando el c�nyuge no toma a bien sus impulsos apasionados o la conducta seductora del teatral o cuando �ste no recibe la suficiente admiraci�n, atenci�n o expresi�n de sentimientos por parte de su compa�ero. Tambi�n cuando la pareja no logra contrarrestar de alguna manera la incapacidad que tiene el muy teatral de ocuparse de las tareas prosaicas, tales como sacar el saldo de la cuenta bancaria, archivar los papeles importantes o gastar sin pasarse del l�mite de la tarjeta de cr�dito. Para superar la tensi�n y la ansiedad, los teatrales miran siempre el lado bueno de las cosas. Prefieren reprimir lo desagradable para no perder el optimismo. Viven dici�ndose a s� mismos que todo va a salir bien. La actividad constante los ayuda a olvidar. Otro gran motivo de tensi�n para los teatrales es el hecho de estar solos. Al no tener un compa�ero o amante ante quien brillar, el teatral a menudo se siente descontento consigo mismo. La p�rdida del compa�ero de toda la vida puede producir una ansiedad extrema en el teatral que nunca tuvo que cuidarse solo, al tener que empezar a manejar dinero y asumir responsabilidades. Sin embargo, es probable que no pase mucho tiempo sin compa��a, pues por lo general comenzar� a asistir cuanto antes a reuniones sociales, en las que pondr� cara de contento y deleitar� a nuevos admiradores. LA PAREJA DEL TEATRAL Como para ellos las relaciones nacen de la seducci�n y no de la raz�n, los teatrales suelen apasionarse con individuos de distintos tipos de personalidad. Las uniones que m�s probabilidades tienen de durar son las que se dan con aquellos tipos que les brindan equilibrio, en particular con los concienzudos. La relaci�n de un teatral con un concienzudo puede funcionar muy bien porque ambos obtienen del otro aquello que les falta en su estilo. El concienzudo va a cuidar a si c�nyuge teatral, al que le brindar� fidelidad, confianza, sentido de la responsabilidad, seguridad y estabilidad. El teatral aportar� imaginaci�n y una enorme dosis de espontaneidad a la vida afectiva. El concienzudo se ocupar� de manejar el dinero y tomar� las decisiones sobre temas prosaicos, mientras que el teatral tomar� siempre la iniciativa en todo cuanto tenga que ver con la vida social y emocional de la pareja. Pero si el concienzudo es demasiado posesivo y no le agrada que su compa�ero busque la admiraci�n de los dem�s, inevitablemente se producir�n roces. Del mismo modo, si el concienzudo tiene los pies demasiado asentados sobre la tierra y el teatral vuela por las nubes, no encontrar�n un plano en el cual coexistir. La atracci�n que se da entre un teatral y un seguro de s� mismo se origina en los rasgos similares de uno y otro. Ambos tienen una gran propensi�n a ser el centro de atenci�n y pueden compartir una vida muy intensa, rodeados de admiradores. El seguro de s� mismo puede encargarse de las cuestiones pr�cticas de la vida. Uno de los grandes escollos a los que se enfrentan estas relaciones es la poca atenci�n que el seguro de s� brinda a los dem�s. Otro es la inclinaci�n de ambos a competir por ser el centro de atenci�n. Es probable que dos personas de tipo teatral se atraigan, pero los rasgos similares que poseen ser�n motivo de conflicto. Por ser tan fuerte, el c�nyuge ideal para este tipo ser� aqu�l que pueda dar un paso atr�s y dejarle explayarse en sus emociones. Por eso, la uni�n con un vivaz (otro tipo de personalidad que se rige por las emociones) est� destinada a explotar. |
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