C�MO TRATAR AL SENSIBLE
Consid�rese afortunado. Valore el cari�o y la fidelidad que su compa�ero sensible le brinda. Reconozca que es uno de los pocos favorecidos por �l. Valore la vida de hogar que esa persona hace posible, y la dedicaci�n que otorga a la amistad y a la familia.

Ac�ptelo por entero, con sus defectos tambi�n. Si se pone tenso o se vuelve muy reservado frente a los extra�os, o si parece otra persona cuando est� con otros, �qu� tiene de malo? Eso no le afecta a usted.

Evite las torturas emocionales. No le insista para que haga las cosas que detesta s�lo para complacerle a usted. Los sensibles quieren que uno se sienta c�modo en su compa��a, pero hay ciertas cosas a las que se van a resistir. Este desagrado no tiene nada que ver con usted personalmente, as� que no se ofenda con �l. Si a usted le gustan las reuniones sociales o ir al teatro, por ejemplo, y su c�nyuge sensible prefiere quedarse en casa, piense en la posibilidad de ir usted solo alguna vez. El sensible no tiene dificultades para estar solo, siempre y cuando sepa que muy pronto se va a reunir con el ser querido.

Sepa llegar a acuerdos. Si usted desea irse de vacaciones a Tailandia y su compa�ero prefiere alg�n lugar m�s cercano, considere una tercera alternativa, como podr�a ser ir a un pa�s donde �l entendiera el idioma. Los sensibles quieren complacer al ser querido, de modo que si usted se muestra dispuesto a ceder, quiz� �l se anime a dar unos pasos m�s lejos de lo que har�a normalmente.

Ay�delo. Sea para �l o ella un gu�a frente a lo ignoto. Vaya con �l a las fiestas y acomp��elo cuando tenga que hacer incursiones en territorio desconocido. Pero no exagere porque si no, en vez de ayudarlo a superar ciertas limitaciones, lo va a convertir en un ser absolutamente dependiente de usted. Tranquil�cese, ali�ntelo y el�gielo cada vez que d� un paso adelante. Recuerde que, si le puede ayudar a superar algunas barreras, ambos lo pasar�n muy bien, y la persona sensible �ya sea su c�nyuge, familiar o amigo- recordar� la experiencia con placer.

Sepa reconocer los indicios. Van a ir juntos a una cena en honor de su nuevo jefe. Su c�nyuge sensible de pronto se siente indispuesto o malhumorado, o bien tarda en terminar de vestirse. Evite una pelea. D�gale: �S� que est�s nervioso por lo de esta noche�. Tranquil�celo asegur�ndole que les va a caer bien a todos.

Hable del tema. Si le molestan las ansiedades de su c�nyuge sensible, no se lo guarde. Tampoco lo/la ataque por experimentar esas dificultades. En cambio, hable abiertamente del problema. D�gale que usted tiene inter�s en encontrar una soluci�n beneficiosa para ambos.

C�MO SACARLE PROVECHO A SU TIPO SENSIBLE DE PERSONALIDAD
Su gusto por lo conocido y familiar le permite crearse un ambiente personal c�modo. Para que no se convierta en algo mon�tono, practique un poco de �medicina preventiva�. 
EJERCICIO 1: Haga algo distinto. De vez en cuando cambie alguna de sus rutinas s�lo para variar. Coma en otro restaurante, vaya al trabajo por otro camino, acomode de diferente manera los muebles de la sala, planee unas vacaciones diferentes. Los sensibles se preocupan por todo y as� se crean dificultades. Consulte el Ejercicio 1 para el tipo de personalidad vigilante, y rel�jese. Aprenda t�cnicas de meditaci�n, muy �tiles para dominar la ansiedad. Usted es una persona simp�tica, que cae bien, leal, imaginativa, buena, pero su �sistema de alerta contra el peligro� es demasiado sensible. En los siguiente ejercicios encontrar� m�todos para dominar, evitar e incluso vencer sus ansiedades.

EJERCICIO 2: H�galo de todos modos. Cuanto menos se exponga a situaciones inc�modas, m�s dif�cil le ser� superar la ansiedad en el futuro. De manera inversa, cuanto m�s trate de hacerlo, m�s f�cil le ser� eliminar el malestar. Por lo tanto, haga eso que prefiere evitar. Cada vez que se sienta tentado de eludir un desaf�o o rechazar una oportunidad debido a su ansiedad, haga lo contrario. Si lo invitan a una fiesta y tiene ganas de decir que no, acepte y vaya. Si ya en la fiesta quiere volverse en seguida, qu�dese. Vaya dando peque�os pasos; no espere vencer todo de una sola vez. Sepa valorar cada progreso, por min�sculo que sea.

EJERCICIO 3: Sea usted mismo. Sus imperfecciones le dan car�cter y lo convierten en una persona interesante. Esos esfuerzos para disimular sus naturales defectos son precisamente los que a veces le convierten en una persona tensa, inc�moda y posiblemente inabordable. Si acepta sus imperfecciones, tambi�n a los dem�s les resultar� m�s f�cil aceptar su compa��a. 

EJERCICIO 4: Tenga confianza en usted mismo. Muchas personas sensibles se miran con los ojos de los dem�s. Cuando usted est� tocando el piano, cree que los vecinos piensan que lo est� haciendo muy mal. Cuando pronuncia un discurso, supone que el p�blico lo considera poco interesante. Cuando se encuentra en una reuni�n social, imagina que su interlocutor lo considera aburrido. Usted trata de modificar su conducta para complacer a alguien que SUPONE lo est� criticando. Si est� tan pendiente de lo que piensen los dem�s, seguramente va a perder concentraci�n y as� terminar� equivoc�ndose de tecla, extravi�ndose en medio del discurso, sin saber qu� decir. Cada vez que se d� cuenta de que est� pensando en la opini�n de los dem�s, interrumpa en el acto dichos pensamientos y siga con lo que estaba haciendo. Tal como ocurre con la mayor�a de los ejercicios, �ste, con la pr�ctica, se vuelve m�s sencillo.

EJERCICIO 5: Cuando tenga la sensaci�n de que la gente le mira con desagrado, preg�ntese si ese sentimiento no proviene de usted. �Se siente inseguro? �Abriga sentimientos negativos sobre su persona y por lo tanto cree que son los dem�s lo que piensan as�? Tenga presente que su timidez proviene de su interior. Los dem�s tienen cosas m�s importantes que hacer que ponerse a juzgarlo.

EJERCICIO 6: Cada vez que alguien le critique, trate de distanciarse y observar c�mo reacciona usted (o c�mo exagera su reacci�n). Preg�ntese si no est� tomando la cr�tica como una expresi�n de odio o de rechazo. Imagine que hace girar un mando para bajar el volumen de su respuesta interior.

EJERCICIO 7: Haga lo que realmente pueda. A lo mejor le gustar�a viajar a San Francisco, pero no se atreve a ir solo. En vez de pasarse las vacaciones en su casa, piense en la posibilidad de ir a otro lugar y quedarse unos d�as en la de su primo. Si no se atreve a ir solo a cualquiera de esos sitios en los que puede entablar una nueva relaci�n, a lo mejor se anima a pedirle a su amigo que le presente a alguien. Preg�ntese QU� PUEDE hacer en cada situaci�n en la que se sienta limitado o encerrado.
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