EL YO, EL AUTODOMINIO Y EL MUNDO EXTERIOR: PROTEGERSE CONTRA EL PELIGRO
En el terreno firme de su propio mundo, los sensibles tienen una idea cabal de qui�nes son y de lo que son capaces de hacer. No obstante, fuera de esos l�mites, en el amplio mundo de los extra�os, quiz� pierdan moment�neamente la perspectiva. Entonces, las dem�s personas adquieren una mayor dimensi�n, son poderosas y potencialmente peligrosas, mientras que ellos se vuelven peque�itos y d�biles. En esta transformaci�n a lo �Alicia en el pa�s de las maravillas�, los sensibles pierden toda certeza sobre s� mismos.

Sin embargo, poseen autodisciplina y autodominio, elementos que utilizan para modelar su conducta y no demostrar sus sentimientos y malestares. Lo que menos quieren en la vida es atraer la atenci�n sobre s� mismos. El �nico riesgo que corre su autodominio es el de comenzar a automedicarse con alcohol o tranquilizantes para superar esa tensi�n social. Estas sustancias pueden llegar a convertirse, para ellos, en �coraje qu�mico�. (Sin embargo, si los tranquilizantes son recetados y su uso est� controlado, pueden ser muy �tiles para el tratamiento de la ansiedad).

A la persona sensible, el mundo exterior le produce temor. Pasando la frontera de su territorio, se siente perdido en el bosque. Por eso prefiere quedarse cerca del hogar, o bien, si por fuerza tiene que aventurarse al exterior, regresa luego con verdadero alivio.

 

EL TRABAJO: EL HOGAR FUERA DEL HOGAR
El sensible aporta grandes cualidades a su lugar de trabajo, si es que logra convertirlo en un �nidito� confortable. Entonces ser� confiado, juicioso y eficaz. Trabaja mejor con pocos compa�eros, con los que pasado el tiempo se sentir� c�modo. La oficina, el escritorio, el taller ser�n como una peque�a familia para �l, el refugio al que volver� cada d�a. Le gusta no moverse de su puesto y no siente la necesidad de buscar la variedad por la variedad.

Algo que contribuye a su efectividad laboral es que se siente c�modo con la rutina. Toda ocupaci�n, ya sea dentro o fuera de la casa, tiene su cuota de repeticiones diarias. Para algunos tipos de personalidad �incluido el teatral- la rutina equivale a una monoton�a que socava su fortaleza y su esp�ritu. Para el sensible, en cambio, la rutina brinda una estructura a cada d�a. Por motivos similares, le agradan los papeles definidos, en los cuales sabe qu� se espera de �l y se evita la obligaci�n de readaptarse a diario.

Los sensibles son minuciosos y se concentran bien en su labor. Puesto que les preocupa lo que los dem�s puedan pensar con ellos, ponen mucho de su parte para que el trabajo les salga bien. Se coh�ben en su trato con los superiores, a menos que trabajen en un �mbito peque�o, familiar. En general, no les gusta tratar con desconocidos (sin embargo, pueden tratar con clientes). Algunos, de rasgos excesivamente sensibles, son reacios a hablar por tel�fono con personas que no conocen, aunque no sea m�s que llamar simplemente a alguien para que vaya a arreglar algo a la oficina.


EL JEFE SENSIBLE
Los hombres y mujeres con este tipo de personalidad a menudo tienen ambiciones laborales, pero no tanto por las ventajas que puedan obtener sino por el trabajo en s�. Se empe�an al m�ximo y sienten placer en complacer a sus superiores. Quiz� aspiren a ascender a cargos directivos y realizar tareas m�s exigentes, pero no se vuelven ansiosos por alternar con los escalones jer�rquicos superiores. A los gerentes sensibles no les agrada tratar con personas fuera de su c�rculo inmediato y tal vez nombren a un subordinado para que act�e de enlace. Sin embargo, el sensible puede sacar mucho provecho de una relaci�n de largo tiempo con alg�n jefe y apoyarse siempre en sus sensatos consejos.

El gerente sensible sabe crear un clima familiar con su personal. A los ojos de los desconocidos, parece fr�o y reservado mientras no se siente seguro de si mismo y de su labor. Trabaja mejor cuando no hay demasiada movilidad de personal.


CARRERAS Y EMPLEOS ADECUADOS PARA EL SENSIBLE
El sensible debe buscar una carrera que tenga un papel definido �por ejemplo, contable, programador, m�dico- y que no le exija mucho trato con el p�blico. Sin embargo, tambi�n puede tener trato con clientes porque se refugia en lo profesional, lo cual le permite preocuparse por el inter�s del cliente aunque sin crear un v�nculo emocional con �l. Pero se siente inc�modo cuando tiene que consultar con extra�os o influir sobre ellos. Por eso le conviene evitar el campo de los contratistas, las relaciones p�blicas o las ventas. Asimismo, deber� evitar los trabajos que impliquen tener que hablar en p�blico.

Debido a su familiaridad con lo rutinario y repetitivo, as� como tambi�n a su capacidad para concentrarse, le suele ir muy bien en los campos tecnol�gicos.

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