LAS RELACIONES: UNAS POCAS CARAS CONOCIDAS
El estilo sensible de personalidad lo centra todo en los dem�s. Estos individuos necesitan la aprobaci�n de los otros para sentirse bien consigo mismos y c�modos en el mundo. Sienten un verdadero gusto por el otro y quieren incluirlo en su vida, pero s�lo hasta cierto punto. Su confianza en s� mismos es mayor en el marco de una relaci�n s�lida, de cari�o, con una sola persona, o dentro de un grupo peque�o de amigos o familiares. Pero basta que se los sit�e dentro de un grupo grande para que empiecen a buscar pretextos y volverse enseguida a casa.

Los sensibles reafirman su confianza en proporci�n inversa a la cantidad de extra�os que deben soportar de una sola vez. A diferencia de los vigilantes, que dudan de los desconocidos, los sensibles dudan de s� mismos. Necesitan causar buena impresi�n, pero a medida que se ampl�a el grupo, se sienten apabullados por la cantidad de gente a la que deben impresionar. Empiezan a sentirse t�midos y temen que su incomodidad los lleve a decir tonter�as. Al acercarse la personalidad de los sensibles al trastorno evasivo de la personalidad, aumenta su ansiedad por las reacciones ajenas, y llegan al extremo de rechazar las invitaciones a cualquier reuni�n, aunque en el fondo les gustar�a asistir. Cuando la tendencia no es acentuada, se sentir�n m�s c�modos yendo a una fiesta del brazo de un amigo y, si acuden solos, de inmediato buscar�n alguna cara conocida. Si no la encuentran, estar�n contando los minutos para retirarse.

Cuando conocen a quienes los rodean y est�n seguros de su cari�o y su respeto, no experimentan esa tensi�n por lo social y su personalidad brilla. As�, suelen edificar su vida en torno de unas pocas personas con quienes pueden sentirse felices. �Aqu� siempre se te recibe con mucho gusto; para m� eres de la familia�, les dicen a los amigos �ntimos. Sin embargo, son remisos a establecer nuevos v�nculos. Hasta confiar en lo que la nueva persona siente por ellos, se habr�n encerrado tras una m�scara de amabilidad, cortes�a y distancia emocional. Cuando por fin bajan la guardia, es muy probable que nunca vuelvan a la anterior actitud distante. Los sensibles son fieles, abnegados, cari�osos. Es muy com�n en ellos que se casen para toda la vida. Los que permanecen solteros tambi�n prefieren las relaciones prolongadas. Gustosamente aceptan las comodidades del hogar y la rutina de la vida dom�stica.


LA TENSI�N
A estas personas les provoca tensi�n tener que enfrentarse a lo desconocido. Lo mismo les ocurre con las cr�ticas. Tanto les importa lo que los dem�s piensen de ellos, que una manifestaci�n de desaprobaci�n los hiere en lo m�s �ntimo, aunque a veces uno no se da cuenta por lo reservados que son. Si el que los critic� es un extra�o, nunca se acercar�n a �l; por el contrario, si se tata de alguien que les importa, tratar�n de mejorar su conducta para reconquistar su favor.

Frente al miedo que le produce lo desconocido, el sensible tiene tres maneras de reaccionar: busca a alguien para que le ayude a vencerlo, se echa atr�s y no se enfrenta al desaf�o, o bien se zambulle de cabeza en �l. Esto �ltimo es el estilo contraf�bico, de la persona que hace lo que m�s teme como forma de dominar el terror, o al menos de evitar sentirse dominado por �l. Sin embargo, generalmente se contentan con estructurar su vida alrededor de lo que les es c�modo y no sienten la necesidad de luchar contra sus demonios interiores.

Como necesitan tener alguien en quien confiar en la vida, las separaciones les producen una gran ansiedad. Su manera de superar el trance es recurrir a las caras conocidas. No tienen inter�s en salir para conocer gente nueva, y a menudo intentan volver a una relaci�n anterior. Si no hay un viejo amor que reconquistar, les cuesta mucho iniciar una nueva relaci�n, lo cual a su vez los deprime sobremanera.

LA PAREJA DEL SENSIBLE
Con quien mejor se siente el sensible es con una persona que est� pendiente de la familia, que pueda tomar la iniciativa en las cuestiones sociales y facilitarle el intercambio social. A la inversa, los individuos solitarios, que pueden prescindir de los dem�s, no hacen buena pareja con �l.

Los que poseen una combinaci�n equilibrada de rasgos concienzudos y rasgos seguros de s� mismos o teatrales tienen mucho que ofrecer al sensible. No obstante, un exceso de inclinaciones concienzudas puede hacer que el c�nyuge se sienta inc�modo y torpe en la vida social. El c�nyuge con una sobreabundancia de rasgos seguros de s� mismos quiz� no tolere los l�mites que el sensible a menudo impone sobre su propio universo. Y si el c�nyuge es demasiado teatral, va a tender siempre hacia lo social, lo cual llenar� al otro de tensi�n.

El compa�ero fiel acepta todo en extremo, pero si sus rasgos son exagerados, tal vez le falta la firmeza porque ambas crean estrechos v�nculos cuando el sensible necesite alguien en quien apoyarse.

La uni�n de una persona de tipo c�modo o sacrificado con un sensible puede dar muy buen resultado porque ambas crean estrechos v�nculos de familia. El individuo que tenga al menos cierta propensi�n al estilo sensible o vigilante se contentar� con vivir en el peque�o mundo de su compa�ero, pues cada uno acentuar� el malestar del otro en el campo social en vez de simplificarle la vida en ese sentido.

Para el sensible, una de las peores parejas ser� la de tipo audaz, pues esta persona necesita correr riesgos y explorar. El idiosincr�sico, pese a ser un individuo interesante, puede aumentar las tensiones sociales del sensible. Las capacidades del idiosincr�sico en la conducta o en la vestimenta quiz� hagan pasar verg�enza al sensible, que se preocupa siempre por amoldarse cuando est� en compa��a y prefiere no llamar la atenci�n sobre su persona.

 

LOS PROGENITORES SENSIBLES
Son buenos padres, que velan por la seguridad de sus hijos. El de rasgos sensibles moderados protege al hijo de los peligros que puede encontrar �fuera�: �ponete un abrigo porque va a hacer fr�o�, �no hables con desconocidos porque nunca se sabe lo que puede pasar y, si alguien te molesta, tienes que hacer esto�; �lleva en el bolsillo una tarjetita con tu nombre y direcci�n por si te pierdes�, etc. Temen que algo pueda ocurrir cuando sus hijos se van de campamento o simplemente cuando conciertan una cita. Del mismo modo, tambi�n brindan al hijo un sentido profundo del hogar y de la familia, y el ni�o sabe que siempre tendr� un lugar donde acudir. Los hijos se sienten seguros y, posteriormente se sentir�n agradecidos de que los hayan cuidado tan bien y se les haya ense�ado a cuidarse solos. Sin embargo, el padre sensible en extremo o que padece el trastorno evasivo debe tener cuidado de no contagiar sus ansiedades al hijo volvi�ndose temeroso de correr riesgos
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