UNA D�BIL L�NEA DE SEPARACI�N
Evidentemente, a las personas con rasgos sacrificados predominantes, que abrigan las mejores intenciones para con los dem�s, les cuesta mucho trazar la l�nea y no pasarse de ah�. Los de rasgos moderados pueden equilibrar m�s la relaci�n y, con un poco de esfuerzo, quiz� logren pedir algo m�s para s� mismos. Sin embargo, a medidas que el tipo de personalidad se va acentuando y se acerca al trastorno autoderrotista, esa costumbre de vivir dando y haciendo favores se convierte en una carga para los dem�s. Los sacrificados se desviven por ayudar, por lo general sin darse cuenta de que a veces el otro no lo necesita. Esa actitud de vivir ofreciendo ayuda que nadie pide suele provocar fastidio.

LA PAREJA DEL SACRIFICADO
Los sacrificados se identifican tanto con las aspiraciones y necesidades de otras personas que, al igual que los fieles y los vivaces, pueden hacer pareja con cualquiera. Del mismo modo, tal vez no sepan discriminar bien cuando eligen al compa�ero, por lo que corren el riesgo de emparejarse con alguien que se aproveche de su generosidad. Adem�s, como son tolerantes y propensos a perdonar, es probable que contin�en con una relaci�n perniciosa en lugar de separarse.

Obviamente, la mejor opci�n ser� alguien cuyo tipo de personalidad le permita disfrutar de que se lo quiera y se lo mime. Los que no le convienen son los de tendencia audaz o agresiva, porque podr�an utilizarlo o abusar de �l. Tambi�n deber� evitar a los seguros de s� mismos porque no prestar�n atenci�n a sus necesidades, aunque s� recibir�n todo lo que el sacrificado les d�. Por lo dem�s, podr� hacer pareja con personas de cualquier otro tipo, seg�n qu� otras influencias haya en su perfil de la personalidad.


EL PROGENITOR SACRIFICADO
Para ser un buen padre es preciso tener la capacidad de sacrificarse por el hijo y no esperar nada a cambio... hasta cierto punto. Los individuos de moderados rasgos sacrificados tienen el don de entregarse con sencillez y alegr�a y brindan al hijo un fuerte sentido de seguridad en la vida. Sin embargo, los padres de rasgos sacrificados extremos se convierten en m�rtires y hacen cargar a los hijos con una pesada culpa. Se desloman por sus hijos y sufren una tremenda desilusi�n cuando ellos parecen ingratos, o cuando crecen y eligen su propio camino. El progenitor muy sacrificado, que �se priv� de todo para que el hijo pudiera estudiar medicina�, quiz� no quede muy contento cuando el hijo decida dedicarse a tocar m�sica rock. �Pero mam�, yo NUNCA quise ser m�dico. JAM�S te ped� que dejaras de comprarte ropa o de cambiar de coche por m�.

Los padres sacrificados tendr�n que ense�arles a los hijos con el ejemplo a hacerse valer, para que sepan que no tiene nada de malo defender sus derechos y querer satisfacer sus propias necesidades. Quiz� deban tambi�n poner l�mites, expresar su enojo francamente y aprender a decir que no cuando hace falta.

LAS EMOCIONES, EL AUTODOMINIO Y EL MUNDO EXTERIOR: EL PROBLEMA DEL PLACER
Como hemos visto, estos individuos son buenos para brindar placer, no para recibirlo, pero son mucho m�s capaces de lo que parecen de experimentar todas las emociones. Emocionalmente se sienten plenos y gratificados, especialmente cuando han podido hacer algo bueno por alguien. En cuanto a los placeres, la clave para ellos es la intimidad. En presencia de otros, autom�ticamente sacrifican su comodidad para brind�rsela a los dem�s. Cocinan y sirven la comida en vez de comer. Se quedan de pie mientras los dem�s est�n sentados. Eligen el sill�n m�s feo para dejarle a alguien la poltrona m�s c�moda. En la cama, es probable que traten de satisfacer los gustos del compa�ero, sin pensar en los propios. Son as�, pero muchas veces les cuesta aflojar un poco el estricto control que tienen sobre sus emociones para poder pasar un momento tranquilo de placer. Algunos sacrificados extremos pueden parecer r�gidos, severos... y sumamente aburridos.

MOMENTOS ROBADOS
Sin embargo, si no hay nadie a su alrededor, a esas mismas personas puede resultarles f�cil relajarse y gratificarse con algo. As�, descansan en el sill�n mullido, comen un poco de helado, ven una pel�cula picante; en una palabra, lo pasan bien. Cuanto m�s marcada sea la tendencia sacrificada, m�s tiempo pasa la persona en compa��a de otros preocup�ndose por lo que ellos necesitan o lo que ella quiz� se olvid� de ofrecerles. S�lo podr� darse alg�n gusto cuando no haya nadie mirando, como si fuera a cometer alg�n acto reprobable.

EL LADO OSCURO
As� y todo, por muchas razones los sacrificados son propensos a la tristeza y la depresi�n. Ven el mundo exterior como un lugar duro y dif�cil, en el cual su misi�n consiste en facilitarles las cosas a los dem�s. Hasta los que tienen una personalidad m�s equilibrada est�n m�s expuestos que cualquiera al dolor y el sufrimiento humanos a trav�s de las obras altruistas que emprenden para ayudar los necesitados. No ven la vida como algo agradable, justo o f�cil. Los m�s sacrificados se sienten adem�s abrumados por la culpa y por lo interminable de sus obligaciones para con los dem�s. Tal vez no sepan expresar enojo con las personas queridas, o ni siquiera se den cuenta de que abrigan tal sentimiento. Por estas y otras razones, a menudo parecen sufridos y a veces c�nicos, pero siempre fuertes y capaces de cargar sobre sus espaldas cualquier obligaci�n que les depare la vida. El modo en que expresen su sufrimiento personal depender� de los otros tipos de personalidad que haya en su perfil. Con una vena teatral o vivaz, el sacrificado seguramente vivir� protestando por la cantidad de ingratos que le rodean. Con cierta influencia concienzuda o solitaria, tal vez pueda reservar para s� sus resentimientos y no se amilanar� nunca frente a la adversidad.
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