| LAS DECISIONES, LAS DECISIONES A los individuos dominados por la orientaci�n racional-intelectual les resulta f�cil establecer la diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero se les plantean problemas cuando tienen que decidir entre dos cosas buenas o correctas. Se buscan soluciones o alternativas perfectas, como si �stas existieran, y como persona racional que se es, no se f�a de sus sentimientos para tomar una decisi�n. Los concienzudos no saben manejarse con los impulsos, la inspiraci�n y la emoci�n. Estos los protege para no actuar gui�ndose por los arrebatos, pero tambi�n los hace quedarse estancados, analizando y volviendo a analizar cada m�nimo aspecto de una cuesti�n. TENSI�N El concienzudo es muy propenso al estr�s, y propenso tambi�n a los riesgos de salud del tipo A cuando el estilo se vuelve excesivo. Pese al envidiable autodominio, a muchas personas de este tipo les cuesta aflojar la tensi�n, evitar el estr�s, tranquilizarse y disfrutar del placer. Tener tiempo libre sin actividades planeadas puede ponerlos m�s nerviosos que un portafolio lleno de trabajo. As�, el concienzudo se va a llevar trabajo a casa o en vacaciones, y organizar� actividades estructuradas para ocupar el tiempo libre. LA ESTABILIDAD Y LA DISTANCIA EN LAS RELACIONES Los concienzudos son excepcionales maridos y esposas, y muy buenos amigos. Valoran las relaciones de amistad y de familia, y se esfuerzan por mantenerlas. Son fieles, responsables y cuidan muy bien a sus c�nyuges, pero lo hacen de una manera poco rom�ntica. El d�a de su aniversario, su marido concienzudo no le va a regalar lencer�a de seda ni una docena de rosas, pero su casa seguramente tendr� la caldera de mejor calidad de toda la manzana. Las cuentas estar�n pagas y la p�liza del seguro de vida tendr� cl�usulas que jam�s podr� llegar a necesitar. La mujer concienzuda se toma el trabajo de servirle la comida al marido, de plancharle las camisas y tiene la casa impecable aunque adem�s trabaje afuera. Pero pese a toda la seguridad demostrada en lo que hacen, estas personas no son tan seguras en el plano emocional. Les gusta estar rodeados de gente, pero mantienen las distancias. Puesto que todo lo centran en el trabajo, se sienten m�s a gusto con las personas cuando hacen algo en com�n, como puede ser pescar, jugar al tenis o recorrer un museo. Intercambian opiniones sobre computadoras, coches, recetas, herramientas de jardiner�a y estad�sticas de f�tbol con gran entusiasmo, y no tienen problemas en expresar sus opiniones sobre la pol�tica y los acontecimientos del mundo. Pero, por favor, que no les pidan que manifiesten lo que sienten. Eso no significa que no tengan sentimientos ni carencias emocionales. Lo que ocurre es que expresar esos sentimientos, y a veces incluso poder reconocerlos, les produce ansiedad. Un punto de roce habitual en sus relaciones afectivas es que no dicen nunca: �Te quiero� ni le demuestran cari�o de alguna otra manera al compa�ero, por el que sin embargo sienten un gran amor. Otro punto conflicto es su terquedad y su necesidad de perfecci�n. Les cuesta dejar que los dem�s hagan las cosas a su manera. Como siempre necesitan hacerlo todo �bien� y �ganar�, ceder en algo les parece que es �rendirse�. Los concienzudos pueden parecer taca�os, excesivamente cautos y poco generosos, pero debajo de esos h�bitos se esconde una persona abnegada, emocionalmente estable y digna de confianza, que siempre se va a ocupar de solucionar las necesidades de quienes le rodean. En los momentos de tensi�n, el concienzudo entierra las emociones y se sumerge en el trabajo, pero no le abandonar� a menos que usted lo empuje a ello. Cierta medida de esta caracter�stica en alguno de los miembros de la pareja es un buen complemento para garantizar una relaci�n duradera. EL PROGENITOR CONCIENZUDO Los padres concienzudos inculcan a sus hijos profundos valores morales y les ense�an el m�rito del trabajo y la ambici�n. Le asignan una gran importancia a la familia, y la cuidan mucho. Tal como les ocurre con los colegas y subordinados, los c�nyuges concienzudos suelen exigir a los miembros de la familia una elevada competencia en todos los sentidos. Sin embargo, deben tener cuidado de no presionar de tal modo a sus hijos que ellos sientan luego que no pueden obtener los resultados extraordinarios que esperan sus padres. A veces, los hijos de padres concienzudos creen que nunca se los valor� debido a sus fallos humanos. Quiz� tengan miedo de cometer errores, e internamente est�n convencidos de que nunca van a ser del todo buenos. El progenitor concienzudo tal vez est� muy orgulloso del hijo pero sea incapaz de demostrarlo, o simplemente de demostrar el cari�o que le tiene y que su hijo anhela. No obstante, si en la pareja uno de los dos pertenece a otro estilo que no sea el concienzudo, �l o ella podr� aportar todo el sentimiento, la afectividad, los abrazos y los besos para compensar la aparente indiferencia del otro. LA PAREJA DEL CONCIENZUDO Si bien los concienzudos suelen no demostrar los sentimientos, no es que est�n en contra de los sentimientos ni les moleste que otros los expresen, siempre y cuando no exijan reciprocidad. Debido a que son reservados en el plano emocional, hacen buena pareja con personas de tipo teatral, el m�s efusiva de los trece estilos. A trav�s de sus compa�eros, que son expresivos, obtienen indirectamente la libertad emocional que les falta. Y el c�nyuge teatral obtiene la serenidad emotiva y la capacidad de raciocinio que precisa para la vida. Estas parejas suelen funcionar bien, si el concienzudo logra articular alg�n �Te quiero� de vez en cuando y el teatral se conforma a veces con menos muestras de cari�o. Del mismo modo, los concienzudos suelen valorar a los audaces en la medida en que no sean exagerados. Tambi�n les atraen los que son moderadamente c�modos y sensibles. La relaci�n con los fieles y sacrificados puede ser muy s�lida. En cambio, cuando en la pareja los dos son concienzudos, suelen darse conflictos de poder entre ambos. La personalidad fuertemente concienzuda no coexiste naturalmente con aqu�llos en quienes predominan los estilos seguro de s� mismo, agresivo o vigilante. La necesidad que tienen estos tres estilos de que las cosas se hagan a su manera, y tambi�n su inflexibilidad, chocan con los rasgos similares que poseen los concienzudos. |
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