| LAS EMOCIONES Y EL AUTODOMINIO: FIRMES EN AMBOS (POR LO GENERAL) Aunque los agresivos no necesariamente retribuyen las emociones de los otros, tienen tambi�n sentimientos profundos. La suya es una personalidad fuerte en todas las esferas, incluida la de las emociones. Desde luego, sus sentimientos no son delicados, tiernos ni sensibleros, aunque pueden llegar a ser muy rom�nticos siempre que ellos dominen la relaci�n afectiva. Los agresivos tambi�n tienen poderosos impulsos sexuales e inclinaci�n por lo f�sico, pues necesitan expresarse con el cuerpo. Al igual que los audaces, necesitan la acci�n y la aventura, pero si bien a los audaces les excita el riesgo del momento presente, a los agresivos les estimula la emoci�n del triunfo futuro. As�, es frecuente que participen activamente en deportes de contacto f�sico. Tambi�n los estimula todo lo que tenga que ver con la violencia y los combates, aunque s�lo sea en las p�ginas de un libro o en la pantalla del cine. Aunque es probable que un fracaso les afecte mucho durante un tiempo, no son propensos a deprimirse. El hecho de competir, de luchar y de ganar les da tanto placer, que el remedio es para ellos la refriega misma. Pero no les vaya a pedir nadie que se relajen, porque no pueden. Con mucho gusto realizar�n un viaje en barco para asistir a un congreso, pero no podr�n tenderse en una tumbona de la cubierta. (El concienzudo tambi�n ir�, si es que puede pasarse el tiempo que media entre puerto y puerto planificando el paseo que dar� durante las tres horas de escala). Lo m�s caracter�stico de este tipo de personalidad, como hemos visto, es el control. Suelen tener un extraordinario control sobre sus emociones y sus apetitos de placer. No permiten que nada se les cruce en el camino hacia el �xito. Por lo general no reaccionan por mucho que les afecte algo, salvo que est�n enojados. En tal caso, los m�s agresivos, como tambi�n los que m�s padecen el trastorno s�dico, perder�n el control y reaccionar�n con violencia. Su ira puede llegar a ser terrible y la usan como arma para mantener a raya a los dem�s. Probablemente los subordinados y los familiares sufrir�n los efectos de su furia, porque es com�n que los agresivos piensen que a ellos todo les est� permitido. Felizmente, casi todos los agresivos tratan de no tiranizar a las personas que desean dominar. Para canalizar su energ�a agresiva, algunos se vuelven ladinos, estrat�gicos y astutos. El agresivo que sufra un rev�s y salga derrotado en la empresa, seguramente no tendr� un arranque intempestivo en la sala de reuniones. En cambio, va a transformar la indignaci�n en una estratagema brillante para recuperar posiciones. C�MO TRATAR AL AGRESIVO Con�zcase a s� mismo. En una relaci�n personal, ese individuo puede ser f�cil de manejar si usted acepta que �l, o ella, debe ser el que manda. Aunque usted tambi�n sea una persona fuerte, si hace pareja con un agresivo nunca tendr� la misma cuota de poder que �l. Preg�ntese si su personalidad es de las que se sienten c�modas en un segundo plano dentro de la pareja, o si debido a su autoestima tiene necesidad de sentirse siempre en el mismo nivel. Estas personas suelen ser fascinantes, incluso carism�ticas para estar con ellas toda una vida, SIEMPRE Y CUANDO usted se conforme con una relaci�n jer�rquica, en la que usted no es el jefe. De lo contrario, seguramente sufrir�. Cu�dese de no competir con un agresivo. No trate nunca de sabotear la autoridad de esa persona, a menos que no le importe perderlo. Si espera ganarse su respeto volvi�ndose m�s fuerte o poderoso que �l, pi�nselo dos veces. A ellos les agrada rodearse de individuos valiosos y LEALES, pero en puestos de menor jerarqu�a. Si entra en competencia con �l y usted gana, d�le la oportunidad de salvar las apariencias. Si no, tendr� en �l un poderoso enemigo. Sepa perfectamente cu�les son los par�metros de su trabajo o de su papel dentro de la pareja, de modo que no se pase del l�mite que tal vez haya impuesto �l. Tenga fortaleza y conserve su autoestima. Por el hecho de estar en presencia de un individuo con poder no tiene por qu� adularlo ni colocarse en una posici�n de inferioridad. A cualquier agresivo le resulta muy f�cil intimidar a los dem�s, pero piense que el agresivo que hay en su vida afectiva o laboral no le hacen falta personas inoperantes o serviles a su alrededor. Para ganarse su respeto o su amor, h�gase valer. Pres�ntese un semblante firme, pero no competitivo ni desafiante, y aprenda a negociar para beneficio propio. Si permite que el otro se aproveche, se har� acreedor de su desprecio, e inevitablemente �l le perder� el respeto. Para resolver las situaciones conflictivas que puedan surgir en su vida personal, no se empe�e en ganar. No insista en que haga las cosas a la manera de usted, ni que reconozca su culpa o su error. Como �l no tolera perder, no plantee las cosas bas�ndose en el binomio �yo tengo raz�n/t� est�s equivocado�. Trate de llegar a un t�rmino medio que le permita al agresivo mantener su autoestima. Procure intercambiar concesiones. Por ejemplo, d�gale: �De acuerdo, cambio mis planes y te acompa�o el mes que viene a la convenci�n, si t� cambias los tuyos y vienes conmigo a la reuni�n de la escuela de Juan�. Si advierte que para usted es tan importante ganar la batalla como para �l, preg�ntese si vale la pena sacrificar la relaci�n para obtener la victoria, o si no hay otras maneras de conseguir lo que pretende. Apele a la raz�n, no a los sentimientos. Los agresivos a menudo no le dan demasiada importancia a lo que siente una persona. Si desea hacerle entender algo, pres�nteselo de manera razonable, porque si hace un despliegue de emociones, chocar� contra un muro. Insista en los beneficios que su plan o su idea le pueden reportar al otro. En lugar de decir: �Si me quieres, lo har�s�, expr�selo de esta manera: �Si me acompa�as a la reuni�n de Juan, la comisi�n que decide qui�nes ingresan en el colegio quiz� est� bien predispuesta cuando se presente Juan, que, como ambos sabemos, no es demasiado inteligente�. Si el agresivo es uno de sus progenitores, busque la forma de aceptar las normas estrictas que �l le impone. No tome el toro por los cuernos. En vez de desafiarle para que le permita hacer lo que usted quiere, o de rebelarse de un modo autodestructivo, trate de mostrarse de acuerdo con la forma que �l tiene de hacer las cosas... y despu�s, a la chita callando, h�galas a su manera. Este consejo tambi�n puede ser �til para los que tienen que v�rselas con un agresivo en el trabajo. Acepte que el agresivo que hay en su vida tiene su genio, por lo que le conviene evitar los temas conflictivos. Busque otras formas de resolver los problemas. Cuando la otra persona se indigne, no le conteste usted ni se desahogue delante de �l. Al�jese hasta que se le pase el enojo. |
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