| EL ESTILO DE MANDO Los agresivos poseen grandes aptitudes para ser excelentes gerentes y administradores. Con br�os dignos de encomio, crean organizaciones, determinan los objetivos a corto y a largo plazo y planifican estrategias efectivas. Son capaces de ver el panorama con amplitud y hacen juegos malabares con diversas responsabilidades y proyectos de gran envergadura al mismo tiempo, sin desorganizarse ni distraerse. Saben imponer disciplina, exigen lealtad y la recompensan generosamente. Algunos funcionarios agresivos dividen al personal en dos. Por un lado, el c�rculo �ntimo de leales (que comparten su misma dedicaci�n) y, por el otro, el grupo de fuera (los �comunes�, menos privilegiados). Los excesivamente agresivos, que atraen a un cuadro de funcionarios leales en su ascenso hacia la cima, pueden sufrir una deserci�n en masa de altos ejecutivos si �stos llegan a desilusionarse con el comportamiento falto de escr�pulos de su jefe. Por ejemplo, en �pocas de esc�ndalos pol�ticos es posible ver que en los organismos p�blicos muchos de sus integrantes m�s dignos de confianza se disgustan con los dirigentes, recapacitan y renuncian a sus puestos. Los dirigentes agresivos subordinan los sentimientos a los resultados y por eso pueden parecer insensibles. Establecen pautas altas de rendimiento, que acatan ellos y sus empleados por igual; tienen poca tolerancia para la ineficacia, el error y el derroche y ninguna para la deslealtad. De la misma manera, no vacilan en castigar a quienes no son dignos de su aprobaci�n. Las apelaciones emocionales s�lo consiguen acelerar la medida de sanci�n. Adem�s de la infidelidad, hay otra cuesti�n m�s que los jefes agresivos quiz� no puedan afrontar con imaginaci�n: el hast�o. El trabajo es una lucha estrat�gica; para sentirse realizados tienen que ganar. Tal como ocurre con algunos militares al concluir una guerra, una vez que han ganado la batalla no saben qu� hacer. Tienen necesidad de funcionar siempre con un alto grado de est�mulo, y son capaces de crear un conflicto pol�tico interno s�lo para mantener la emoci�n. Los consejos 1 y 3 dirigidos a quienes tienen que trabajar con personas seguras de s� mismas son v�lidos tambi�n para este tipo de personalidad. LAS TENSIONES La falta de poder, una situaci�n competitiva que les resulte muy peligrosa, la derrota y el fracaso son las mayores fuentes de tensi�n para los agresivos. La manera que tienen de resolverlas es aumentando su base de poder, planeando y repeliendo un ataque, a menudo con furia. Nadie que tenga marcadas tendencias agresivas va a aceptar la derrota y el consiguiente ocaso. Se trata de personas acostumbradas a ganar, que luchan por alcanzar la cima, a veces con u�as y dientes. CARRERAS Y EMPLEOS QUE CONFIEREN PODER El agresivo deber� buscar un tipo de trabajo donde haya una escala jer�rquica que le permita ascender, ya se trate de la pol�tica, el gobierno, la docencia, la carrera empresarial o la militar. Tambi�n le puede ir muy bien como dirigente de su propio negocio, donde �l mismo cree su estructura. En todos los casos deber� trabajar rodeado de personas, de modo que pueda aspirar a dirigirlas. EL YO Y EL MUNDO EXTERIOR: EL AGRESIVO FRENTE AL SEGURO DE S� MISMO Los individuos con estos dos tipos de personalidad siempre apuntan a ser los primeros en todo y la manera de enfrentarse a la vida es tremendamente competitiva en ambos, aunque la diferencia entre uno y otro puede verse en la conciencia del yo que cada tipo tiene y en su posici�n relativa dentro del dominio del mundo exterior. El agresivo se destaca fundamentalmente en el �mbito de las relaciones y el trabajo y necesita dominar a los otros. Al igual que los de estilo vigilante, centra todo en el control. El mundo es una selva, y s�lo logran sobrevivir los capaces de demostrar su supremac�a sobre los dem�s. Las mujeres y los hombres agresivos tienen una enorme fe en s� mismos, pero quiz� inconscientemente piensen que, si no se lanzan de lleno a la contienda, perder�n el poder y deber�n ceder posiciones. Tener que someterse a un poder superior es muy humillante para los individuos con grandes dosis de rasgos agresivos. Ellos necesitan mantener y reforzar su autoconciencia siendo el jefe indiscutible del mundo en el que viven. Los seguros de s� mismos no se preocupan por los otros. �Qu� otros? Estos individuos, como hemos visto, se vuelcan hacia adentro, hacia las posibilidades maravillosas que les pertenecen, y a menudo hay que recordarles que existen otras personas. No necesitan reforzar su conciencia de s� mismos puesto que se sienten seguros en el centro del mundo. Suponen que van a ser ricos y famosos y que siempre alcanzar�n el �xito, que les corresponde por derecho de nacimiento. Tanto el seguro de s� mismos como el agresivo tienen facilidad para competir y ascender en la escala del poder. El seguro porque se sabe capaz y tiene condiciones de estrella. El agresivo porque sabe tomar, usar, manejar y conservar el poder... y mantener bajo sus pies a los dem�s. Por lo que, finalmente, se yerguen victoriosos en la cima del mando. |
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