| TEMA B : APRENDER A DISCUTIR SEIS F�RMULAS DE EXTERIORIZACI�N El di�logo no es otra cosa que la manifestaci�n de nuestras ideas, creencias, deseos o sentimientos, y la recepci�n de las ideas, creencias, deseos y sentimientos de los dem�s. Hay seis f�rmulas de exteriorizaci�n que nos ser�n sumamente �tiles al comunicarnos. 1) EL RECONOCIMIENTO de nuestras afirmaciones como propias. La clave para emplear la exteriorizaci�n es reconocer que ciertas experiencias desembocan en pensamientos, ideas y sentimientos que son NUESTROS y s�lo nuestros. A partir de aqu�, no s�lo validamos nuestros pensamientos, ideas y sentimientos al reconocer que est�n basados en algo concreto y personal -nuestras propias experiencias-, sino que tambi�n aceptamos que los dem�s tienen sus propios pensamientos, ideas y sentimientos basados en su propia experiencia y que, por tanto, son v�lidos para ellos. 2) AFIRMACIONES BASADAS EN LOS SENTIDOS. Aprender a utilizar los datos que nos proporcionan los sentidos para documentar las afirmaciones que exteriorizamos y, de esta forma, los dem�s podr�n ver la situaci�n desde nuestro punto de vista y comprender c�mo llegamos hasta cierta afirmaci�n. Por ejemplo, si le decimos a un alumno: 'Me dio la impresi�n de que no estabas para nada interesado en mi exposici�n' ; pero, sin embargo, s� lo est�, necesitar� saber qu� fue lo que vimos y o�mos para llegar a esta conclusi�n. Podr�amos decir: 'Bueno, mientras hablaba bostezaste varias veces, no me hiciste ninguna pregunta y a veces entrecerrabas los ojos'. Pero nuestro alumnos en cuesti�n podr�a responder: 'Bostezaba compulsivamente porque anoche no dorm� casi nada, no hice ninguna pregunta porque todo estaba muy claro para m�, y si a veces se me cerraban los ojos es por la sensaci�n de sue�o que hoy no puedo dominar'. 3) AFIRMACIONES INTERPRETATIVAS. Las afirmaciones interpretativas revelan lo que pensamos o creemos en un momento determinado, como 'Creo que no han comprendido', 'Me parece que este tema no les interesa demasiado' o 'Creo que lo hiciste a prop�sito', e implican que hemos tenido en cuenta cierta informaci�n antes de emitir nuestra afirmaci�n: 'Los argumentos que est�n utilizando son totalmente inapropiados para la cuesti�n', 'Nunca dijeron nada acerca de esto y no los veo entusiasmados' y 'Te ped� expl�citamente que me dejaras terminar y me interrumpiste dos veces seguidas'. 4) AFIRMACIONES DE SENTIMIENTO. Nuestros sentimientos funcionan de forma muy similar (para comprender nuestras reacciones) cuando los revelamos a otras personas, pues proporcionan informaci�n sobre nuestra disposici�n y acerca de las razones que se esconden tras nuestras reacciones, lo cual proporciona una perspectiva mejor de la situaci�n a la otra persona y le indica maneras de cambiarla. Por ejemplo, un d�a un alumno est� visiblemente agresivo, cuando hasta el momento no se hab�a comportando de esa manera. Al preguntarle qu� le ocurre, niega su agresividad, pero insistiendo con habilidad el profesor lo persuade para que cuente su problema. Uno de los puntos que no debemos olvidar es que podemos transmitir nuestros sentimientos de forma no verbal sin que ni siquiera seamos conscientes de ello. 5) AFIRMACIONES DE INTENCI�N. Al revelar nuestras intenciones damos a conocer nuestros deseos a otra persona. Cuando las dos partes tienen claro lo que quieren de una situaci�n determinada (teniendo en cuenta, naturalmente, los deseos del otro), nos encontramos en una situaci�n m�s favorable para plantear estrategias conjuntas sobre c�mo podemos lograr nuestros objetivos. Las afirmaciones de intenci�n suelen empezar con 'Quiero', 'Me gustar�a', o 'Desear�a'. 6) AFIRMACIONES DE ACCI�N. Estas afirmaciones aportan informaci�n acerca de lo que hemos hecho, haremos o estamos haciendo y dejan constancia de lo que hemos hecho o estamos haciendo, sobre todo en caso de que la otra persona no sea consciente de ello. En el contexto de la inteligencia emocional las afirmaciones de acci�n son muy importantes, porque permiten a los dem�s saber que nos preocupamos de c�mo perciben nuestros actos -o nuestra aparente falta de actuaci�n- y del efecto que puede causar en ellos cualquier malentendido. Para hacer afirmaciones de acci�n eficaces, debemos ser conscientes primero de nuestros actos. El segundo paso es ser conscientes del efecto que puedan tener nuestros actos, una buena manera de hacerlo es poni�ndonos en el lugar de la otra persona. Un ejemplo pr�ctico que puede dar el profesor a sus alumnos: al no poder aprobar a alguien que estaba completamente confiado, explicarle los motivos por los cuales no fue posible aprobarlo, y examinar con �l sus pensamientos y sentimientos. |
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