| LOS PASOS DE LA ESCUCHA ACTIVA La escucha activa puede dividirse en cuatro pasos, que son: A) PONER TODOS LOS SENTIDOS (para atender al lenguaje no verbal), B) SUSPENDER LA INTERPRETACI�N, (para captar claramente el punto de vista ajeno) C) PARAFRASEAR (parafrasear es formular de manera distinta, replantear o repetir lo que alguien acaba de decir. Para describirlo de otro modo, parafrasear implica tomar lo que se ha dicho y dotarlo de otra forma, para asegurarnos de que entendemos lo que el hablante pretende expresar, y para que �l pueda saber si se ha expresado con claridad). D) SINTETIZAR (si es necesario, atenerse a los puntos clave que se han escuchado, repiti�ndolos para lograr un mayor orden, coherencia y claridad). LA ASERTIVIDAD Asertividad es la t�cnica que nos permite defender nuestros derechos, opiniones, ideas y deseos mientras respetamos los de los dem�s. A diferencia de la agresividad, que ignora las necesidades ajenas, y de la pasividad, que ignora nuestras necesidades, la asertividad es una forma emocionalmente inteligente de satisfacer nuestras necesidades, porque tiene en cuenta nuestros pensamientos, ideas y sentimientos y tambi�n los de los dem�s, de forma que resulte beneficioso para ambas partes. Algunas veces, las personas asertivas son tildadas de agresivas. Pero, lo que sucede es que si esta forma de ser se malentiende, puede interpretarse como un arma para agredir a quienes nos rodean. En este punto es donde surge la confusi�n. Aprendiendo a decir 'no'. Alguna vez hemos experimentado problemas de poca asertividad porque durante nuestro proceso de socializaci�n, nos ense�aron a 'no' decir lo que sent�amos o quer�amos. Muchas personas no son capaces de decirle que no a alguien, por pena o por temor de ofenderlos. En el pasado, muy a pesar de lo que cre�amos, nos obligaban a pensar como lo hac�a nuestro abuelo o nuestro padre, pues diferir en las opiniones con ellos o decir que no a una petici�n era considerado como una falta de respeto, groser�a, mala educaci�n o un acto de rebeld�a, que en la mayor�a de los casos, deb�a ser castigado. Hoy muchos padres siguen aplicando el viejo c�digo, a pesar de no ser tan r�gido como antes. Cuando obligamos a un ni�o a saludar o a sonre�r a las visitas, cuando no quiere hacerlo, tenemos un ejemplo de ello. Se nos ensa�a a decir 's�' cuando queremos decir 'no' y la pocas veces que dec�amos no, nos hac�an y nos hacen sentir culpables. De esta manera, nos convertimos en seres parcialmente incapaces de manifestar abiertamente lo que queremos, por lo que, vivimos actuando de manera inadecuada y poco asertiva, con el agravante de que nos cargamos de problemas innecesarios y nos ganamos la desconfianza de quienes nos rodean. En oportunidades, se tilda a la persona asertiva de 'prepotente y agresiva', pero debemos aprender, que el no estar de acuerdo con una opini�n o emoci�n, no significa que seamos eso. Lo �nico que indica es que somos individuos totalmente posicionados de nuestra propia identidad y capaces de dirigir nuestra vida de forma independiente, valerosa y aut�noma, con respeto por quienes nos rodean. Es all� donde radica la verdadera inteligencia del hombre: en entender, tolerar y controlar sus propios impulsos y emociones, sin necesidad de entrar en conflicto por el simple hecho de tener opiniones diferentes. Agresividad sin asertividad El mayor indicativo de la falta de asertividad es, precisamente, la agresi�n. Es consecuencia directa cuando no se ha sido asertivo durante mucho tiempo. La agresi�n y la falta de asertividad se relacionan. Veamos algunos ejemplos. � La persona poco asertiva es aquella cuyas opiniones, derechos, sentimientos, actuaciones y necesidades de la infancia, no fueron tomadas en cuenta. En consecuencia, crece con una carga de resentimiento muy grande, de la cual ni siquiera es consciente. Esto provoca que toda esa ira contenida se acreciente alcanzado niveles tales que la persona cree tener una disculpa para su comportamiento agresivo, duro e intolerante. Con sus explosiones de rabia, espera que la persona atacada se muestre sumisa, afectuosa y experimente sentimientos de culpa por cosas que no ha hecho. Si esto no sucede, se tornar� una persona inflexible y m�s rencorosa a�n. Sin embargo, en su interior, manifiesta un profundo miedo, pues se encuentra con que existen personas que s� son asertivas y que no est�n dispuestas a seguirle el juego. Pero, en vez de deponer su actitud, utilizan el ataque y la descalificaci�n como su mejor arma. Es el caso de los malos "jefes" (no l�deres), que no saben tener en la oficina una conducta ejemplar, y que esperan tener, en vez de trabajadores, "compinches" que alcahueteen sus malos h�bitos de trabajo. |
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