| 'El prop�sito del di�logo -sugiere Bohm con audacia- consiste en revelar la incoherencia de nuestro pensamiento'. Hay tres tipos de incoherencia. 1) 'El pensamiento niega que es participativo'. Siempre est� dividiendo, fragmentando, polarizando, etc. 2) El pensamiento deja de rastrear la realidad y 'simplemente contin�a, como un programa'. La l�gica tiene sus propias reglas, que a veces no encaja con la l�gica de la realidad. El pensamiento, aun el m�s racional, se mueve en estructuras propias que muchas veces no son la representaci�n exacta de los hechos. Qu� decir del pensamiento irracional, en el que tan f�cilmente nos deslizamos... 3) El pensamiento establece su propia pauta de referencia para resolver problemas, en ocasiones, problemas que �l mismo contribuy� a crear. En un buen di�logo, las personas aprenden a observar sus propios pensamientos y aprenden sobre las limitaciones de �stos. Observan que su pensamiento est� en actividad. Por ejemplo, cuando un conflicto aflora en el di�logo, podemos comprender que hay una tensi�n, pero la tensi�n nace, literalmente, de nuestros pensamientos. Decimos: 'Nuestros pensamientos y nuestro modo de aferrarnos a ellos son los que est�n en conflicto, no nosotros'. Una vez que vemos la naturaleza poco participativa del pensamiento, comenzamos a distanciarnos del pensamiento. Adoptamos una postura m�s creativa y menos reactiva. EQUILIBRIO ENTRE DI�LOGO Y DISCUSI�N. En el aprendizaje en equipo, la discusi�n es la contrapartida necesaria del di�logo. En una discusi�n se presentan y defienden distintos puntos de vista y, como se explic� antes, esto puede brindar un �til an�lisis de toda la situaci�n. En el di�logo se presentan varios puntos de vista con el prop�sito de descubrir un punto de vista nuevo. El punto de vista de cada persona constituye una perspectiva �nica acerca de una realidad m�s amplia. Si yo puedo 'mirar' a trav�s de tu perspectiva y t� de la m�a, veremos algo que no habr�amos visto a solas. LA ESCUCHA ACTIVA El verdadero escuchar incluye el escuchar 'entre l�neas' -como en la lectura. Es decir, atender la congruencia entre lo que se dice y c�mo se dice. Percibir cambios en la calidad, tono y tensi�n vocal de nuestro interlocutor. Escuchar es m�s que o�r. Cuando usted oye a alguien, est� recibiendo un mensaje; cuando escucha, en cambio, est� interpretando y analizando lo que le dicen, tanto desde su propio punto de vista (pensamiento) como desde el de quien est� hablando (empat�a). Escuchar en forma completa y efectiva, para entrar en la mente de otra persona se llama escuchar 'emp�tico'. Es escuchar con empat�a. Es tratar de ver el mundo a trav�s de los ojos de otra persona. De cinco clases diferentes de interacci�n con otra persona, es la �nica que realmente llega al marco de referencia de la otra persona. Las cinco clases de interacci�n son �stas: 1) usted puede ignorar a la persona. 2) puede pretender escuchar. 3) puede escuchar selectivamente o 4) incluso atentamente. 5) pero hasta que escucha emp�ticamente, est� todav�a dentro de su propio marco de referencia. No sabe qu� constituye un 'ganar' para los dem�s. En realidad no sabe c�mo ven el mundo, c�mo se ven a s� mismos y c�mo lo ven a usted. Muchos investigadores coinciden en afirmar que hay cuatro pasos b�sicos en el proceso de escuchar: 1. Recibir la informaci�n: lo que significa captarla auditivamente. 2. Interpretar la informaci�n: la ponemos en nuestra computadora mental y la procesamos. 3. Evaluar la informaci�n: vemos c�mo lo que se ha dicho se relaciona con nosotros o c�mo encaja en nuestro modo de pensar. 4. Responder f�sica, intelectual y emocionalmente a lo que se ha dicho. Todos sabemos, en mayor o menor medida, que saber escuchar es un don que atrae a la gente. Es un don que se valora en cualquier circunstancia. Cuando un aspirante a la pol�tica le solicit� consejo al c�lebre juez norteamericano Oliver Wendell Holmes, con respecto a c�mo lograr ser elegido para un cargo p�blico, �ste le escribi�: 'Saber escuchar a otros de una manera ben�vola e inteligente es, quiz�, el mecanismo m�s eficaz del mundo para llevarse bien con la gente, y asegurar su amistad para toda la vida. Son poqu�simos los que emplean la magia blanca de saber escuchar'. Para relacionarnos bien y/o para liderar, es preciso que sepamos lo que la gente quiere, lo que necesita y lo que es. Y para ello tenemos que saber escuchar. Adem�s, conviene recordar las palabras del gran empresario Mark McCormack: 'EL BATIDO DE LAS MANDIBULAS PROPIAS ADORMECE ESOS DOS SENTIDOS TAN IMPORTANTES QUE SON LA VISTA Y EL OIDO'. |
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