PROFUNDIZACI�N

   'El mejor remedio contra la ira es la postergaci�n'.                                                                                                                                                                          S�neca

Existen diversas t�cnicas para el control emocional, pero el punto de partida de todas las estrategias que son de gran ayuda contra el desarrollo de emociones demasiado intensas o violentas es la autoobservaci�n o introspecci�n, ejercitadas en medio de las situaciones en las que corremos el peligro de dejarnos llevar por estallidos emocionales.

Imaginemos la siguiente situaci�n de un estudiante ante un examen, por ejemplo:
1) Apreciaci�n inicial de la situaci�n: ('Estas preguntas me parecen demasiado dif�ciles').
2) Desarrollo autom�tico de pensamientos negativos y/o c�nicos: ('Este profesor siempre me tuvo bronca, y ahora me quiere aplastar').
3) Reacci�n a trav�s de un comportamiento agresivo: (Miradas iracundas en direcci�n al profesor en cuesti�n, tamborileo nervioso con los dedos).
4) Interpretaci�n de las causas de la situaci�n: ('Si hubiera cuestionado menos cosas en clase, y no hubiera discutido, quiz� no me tendr�a entre ceja y ceja...').
5) Enumeraci�n de las consecuencias que se temen: ('No s�lo no la aprobar� hoy, si no que si se trata de mala intenci�n hacia m� no la aprobar� durante mucho tiempo').

Una manera de realizar la introspecci�n podr�a ser �sta:
1) Apreciaci�n inicial de la situaci�n: ('Estas preguntas me parecen demasiado dif�ciles').
2) Control de los pensamientos negativos autom�ticos: ('Este profesor siempre me tuvo bronca, y ahora me quiere aplastar'... 'Pero esto no es un hecho irreversible, es s�lo mi apreciaci�n, y aun cuando no sea de sus alumnos preferidos, puedo ganar su objetividad mostrando todos los esfuerzos que he hecho y que har� para desempe�arme bien en el examen').
3) Alerta y control ante cualquier atisbo de comportamiento agresivo: ('Es natural que sienta cierta irritaci�n y ciertos impulsos agresivos, pero cualquier actitud semejante, de mi parte, complicar� mi desempe�o y mis posibilidades de aprobar, que en definitiva es el objetivo que persigo al venir aqu�')
4) Interpretaci�n de las causas de la situaci�n: ('Aunque he cometido errores en mi relaci�n con este profesor -que por otro lado puede ser un poco dif�cil de tratar- mi buena disposici�n puede hacerle olvidar ese aspecto y hacer que se concentre en evaluar mis conocimientos')
5) Enumeraci�n de las consecuencias que se temen: ('Lo peor que me puede pasar es que no me aprueben hoy, si eso sucede, hablar� con los profesores y me asegurar� de que no quede una mala disposici�n hacia m�, para el pr�ximo examen').


La introspecci�n es la condici�n previa para conseguir la interrupci�n del automatismo del enojo, o del miedo, o de la depresi�n, y hacer una nueva valoraci�n de la situaci�n que ha desencadenado algunas de esas emociones fuertes.


UNA T�CNICA CL�SICA PARA EL CONTROL DE LAS EMOCIONES: DISOCIARLAS DE LA SENSACION CORPORAL

Existe la siguiente ley : NO HAY EMOCION FUERTE O INTENSA DISOCIADA DE TODA SENSACION CORPORAL.

Uno de los primeros psic�logos que se ocup� de la investigaci�n de las emociones -Edward Lange- lo planteaba as�: 'Si se suprimen en el miedo los s�ntomas f�sicos, se devuelve la calma al pulso agitado, a la mirada su firmeza, al rostro su color normal, a los movimientos su rapidez y su seguridad, a la lengua su actividad, al pensamiento su claridad, �qu� queda del miedo?'

El c�lebre psic�logo William James escribi�: "Si nosotros nos  representamos  una fuerte   emoci�n,  y en seguida procuramos abstraer de la conciencia que de ella tengamos todas las sensaciones de sus s�ntomas corporales, nos encontramos con que no nos queda nada.

Ninguna materia especial para constituir la emoci�n, todo lo que persiste es un estado fr�o y neutro de la percepci�n intelectual". 

Cuando una emoci�n hierve en nosotros, podemos impedir  que  se  traduzca  al  exterior.  La  c�lera tiene necesidad, para expresarse, de los pu�os cerrados, de las mand�bulas apretadas, de la contracci�n de los m�sculos de la cara y de una anhelante respiraci�n; pero se puede ordenar a los m�sculos que se relajen, a la boca que sonr�a, y moderar los espasmos respiratorios. Si no se han tratado de apagar las primeras manifestaciones, cuando son todav�a d�biles, de la naciente emoci�n; si se la ha dejado crecer, los esfuerzos quiz� sean in�tiles, sobre todo si desde adentro la voluntad  no acude con el socorro de otros sentimientos, tales como el de la dignidad personal, el raciocinio, la verdadera perspectiva, etc.
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