| PROFUNDIZACI�N Los docentes nos quejamos, a veces, de que la sociedad nos responsabiliza de demasiadas cosas: del amor al teatro, de la educaci�n musical, de la solidaridad con el tercer mundo, de la ecolog�a, de las normas de circulaci�n, de la ortograf�a, de la educaci�n sexual, del c�lculo, de la historia o de la econom�a..., pero esta atribuci�n de responsabilidades es buena y propia de una sociedad que conf�a menos en la soluciones m�gicas que en la educaci�n para obtener la cohesi�n social, el desarrollo de las personas y los factores que posibilitan el progreso. Pero se trata, nuevamente, de educar en cada oportunidad que se produce dentro y fuera del aula. �Un ejemplo?: un partido de f�tbol de alumnos contra profesores. Algunos profesores lo consideran impropio. "No es nuestro trabajo..." Pero los adolescentes viven emociones importantes: medirse con los adultos, sentirse fuertes, ganar o perder. Es su oportunidad de destacar, de incrementar su autoestima, de olvidar algunos fracasos en el aula. Se detecta una carga emocional excesiva, de manera que, ante los errores, los alumnos se critican con dureza, se insultan, pierden la concentraci�n y el partido. M�s tarde, durante la tutor�a, se habla del sentido de equipo, de la tolerancia, de la autoestima, de la emoci�n del triunfo y, tambi�n, del fracaso. Pero en el fondo, estamos trabajando los valores y, a partir de una experiencia vivida, subrayamos las emociones negativas y enfatizamos el inter�s y la utilidad de las positivas. Una caracter�stica de la adolescencia es la llegada a la edad social -esta etapa de la vida se considera como un segundo nacimiento-, por ello es tan importante que se fomenten en esta etapa valores sociales, como el esp�ritu de integraci�n, la inteligencia emocional o la cooperaci�n, juntamente con formas sociales de trabajo (a trav�s de la ense�anza en equipo: como el aprendizaje en equipo) que potencian la educaci�n global de las �reas sociales, cient�ficas y human�sticas. Y en esto no quedan excluidos ni siquiera los alumnos m�s d�scolos o ap�ticos. Todos los profesores conocen el gran desaf�o que implican los llamados "ni�os -j�venes problema". Estos presentan una gama completa de dificultades, no s�lo desde el punto de vista acad�mico, sino que se aprecia en ellos falta de integraci�n, carencias afectivas, muy baja autoestima y problemas de conducta en general. El aprendizaje cooperativo y las herramientas de la Inteligencia Emocional en la Educaci�n permiten conseguir una realizaci�n colectiva, m�s que individualizada, de grupo de comunidad, m�s que de personalidades brillantes o privilegiadas, todo lo cual no anula el sentido de identidad ni las diferencias entre cada una de las personas que forman una clase, pero ense�a a alcanzar el m�ximo rendimiento acad�mico posible a trav�s de un camino de valores de solidaridad, cooperaci�n y pertenencia, que es, en definitiva, la v�a de la inteligencia humana. |
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