Vincent Van Gogh

 

                                                                 

 

 

Autorretrato, Paris: Otoño 1886

 

 

"Los Pintores- -por tomarlos solos-- muertos y enterrados hablan a la siguiente generación o a varias generaciones más a través de su trabajo. ¿Eso es todo?, o ¿hay algo más por venir?. Quizá la muerte no es el asunto más grave en la vida de un pintor."

Vincent van Gogh
c. 9 Julio 1888

 

BIOGRAFÍA

 


        El artista holandés Vincent van Gogh es actualmente uno de los pintores más conocidos del mundo, pero gran parte de su fama se debe a su trágica vida y a la carga dramática que posee su coña carrera. Su obra, su personalidad y sus inquietudes intelectuales, claramente visibles en sus más de 600 cartas que se conservan, exigen, sin embargo, un análisis más profundo. Fue un hombre muy inteligente, sensible y de gran personalidad, ávido lector de libros de literatura de la época, filosofia e historia y enterado de las interesantes corrientes artísticas y sociales del siglo XIX.


        Antes de morir, a la edad de treinta y siete años, la vida de Van Gogh se había centrado en tres puntos: la religión, el arte y la literatura. Había nacido en Zundert (Holanda). Su padre era pastor evangelista y entre sus tíos había marchantes de arte, almirantes y libreros.Empezó a trabajar en 1869, a los dieciséis años de edad, en la galería de arte que su familia poseía en La Haya; la galería se había asociado con una compañía francesa y era conocida como Goupil et Cie. A Vincent le gustaba el trabajo en ella, pues ya se sentía absorbido por el arte. Su primer contacto con él se produjo desde la óptica del marchante y crítico aficionado, y su juicio era agudo y certero. Le gustaban los pintores holandeses del siglo XVII, como Rembrandt, Hals y Jacob Ruisdael, y los paisajistas franceses de la Escuela de Barbizon, como Millet, Rousseau y Dupré. También apoyó a la recientemente creada Escuela de La Haya, forrnada por varios artistas holandeses, a muchos de los cuales llegó a conocer personalmente durante su estancia en La Haya de 1869 a 1873. Su gusto y admiración por estos artistas no cambió en toda su vida. En 1888 escribió a su amigo, el artista Emile Bemard: «Cuando visito el Louvre, cosa que sigo haciendo, con gran emoción voy, antes que nada, a ver los cuadros de los holandeses, especialmente los de Rembrandt».


        Van Gogh trabajó para Goupil et Cie. en Londres (1873-75) y París (1875-76), pero sufrió una depresión tras una desafortunada experiencia con la hija de su patrona londinense, y en abril de 1876 acabó siendo despedido de la compañía. Entonces se hizo paulatinamente más profundamente religioso y se dedicó a leer la Biblia con asiduidad. En 1877 trabajó durante varios meses para un librero de Dordrecht. Su amor por la literatura se traducía en sus variadas lecturas y en sus amplios gustos.


        Admiraba, entre otros, autores como el historiador francés Michelet, novelistas como Zola, los herrnanos Goncourt y Maupassant y escritores ingleses como George Eliot, Dickens y Carlyle. Posteriorrnente introdujo sus libros preferidos en sus cuadros. Así, en el retrato del Dr. Gachet el retratado apoya su hombro en dos novelas de los herrnanos Goncourt, Germinie Lacertueux y Manette Salomon. Los libros también inspiraron directamente su pintura: el cuadro titulado La Berceuse, es decir, la acunadora, en que aparece madame Roulin, la mujer del cañero de Aries, fue pintado después de que Vincent leyera la obra de Píeme Loti Pécheurs d'lslande (Pescadores de Islandia) y sintiera que los marinos podían agradecer en alta mar la contemplación de una imagen del cariño materno, como era ésta.


        A finales de los años 70, la religiosidad de Van Gogh se fue agudizando. Pasó nueve meses en Inglaterra colaborando con los metodistas, y llegó a escribir y pronunciar un largo sermón. A mediados de 1877 decidió seguir los pasos de su padre e ingresar en la Iglesia evangélica. Con este fin estudió en Amsterdam y Bruselas, y en el mes de noviembre de ese mismo año fue de prueba como evangelizador a una región minera de Bélgica asolada por la miseria, el Borinage. Fue una época trascendental para Van Gogh, que vivió la práctica del Evangelio, dedicándose por entero a los mineros, cuidándoles cuando resultaban heridos en una explosión en una mina, despreocupado de la ropa, la comida y otros asuntos terrenales. Pero su voluntad de llevar a la práctica al pie de la letra los mandatos del Evangelio chocó con las altas jerarquías eclesiásticas. Su comportamiento contradecía las convenciones aceptadas en su clase y actividad, y fue expulsado del estamento religioso. Van Gogh renegó de la hipocresía del alto clero y de las llamadas «personas respetables». Pronto seña rechazado de nuevo por vivir demasiado de acuerdo con sus ideas religiosas: en efecto, en La Haya muchos artistas le dieron la espalda por dar cobijo a una mujer abandonada y desamparada. En 1884, en Nuenen, su amistad con Margot Begerman fue objeto de tales habladurías, que ésta intentó suicidarse. Por eso escribió a su hermano Theo:


        «Por el amor del cielo, ¿qué sentido y significado tiene la absurda religión que profesa la gente respetable? Resultan totalmente absurdos, conviniendo a la sociedad en una especie de manicomio, en el que todo está patas arriba...»


        A los veintiséis años, Van Gogh había realizado ya vados trabajos y en todos había fracasado. Vagó entonces por el Borinage totalmente desesperado, como cuenta a Theo en una carta emocionante escrita en el mes de julio de 1880. Todo lo que le interesaba se fue concentrando entonces en una sola actividad: el arte. Se centró en el arte que conocía (Rembrandt, Delacroix, Millet) y en los libros de Dickens, Victor Hugo y Michelet. Escribió por entonces:


        «Hay algo de Rembrandt en Shakespeare... de Delacroix en Victor Hugo; y hay algo de Rembrandt en los Evangelios, o algo de los Evangelios en Rembrandt.»


        Durante sus paseos por el Borinage, Van Gogh había intentado llegar hasta Courriéres para visitar a un artista al que admiraba, Jules Breton. Veamos cómo describe el momento en que tomó la decisión:


        «Pues bien, incluso sintiéndome profundamente miserable, recuperé algo de la energía perdida y me dije: a pesar de todo, volveré a trabajar, a coger el pincel, que he abandonado por el gran desaliento que noto en mí, y seguiré dibujando. A partir de ese momento tenía la sensación de que todo había cambiado.»


        Van Gogh había dibujado antes de 1880. En su juventud había realizado bonitos dibujos, fundamentalmente copias de grabados. También había hecho pequeños apuntes y caricaturas para una niña de La Haya en 1872 y 73. Nos ha dejado imágenes de la mayor parte de las casas en que vivió. Al volver a coger el pincel, tenía las ideas más claras sobre lo que quería hacer: deseaba realizar dibujos de gente trabajando en un estilo crudo, adecuado al tema de las obras, que expresara sus sentimientos sobre «la gente»: primero los mineros, después los tejedores y, por último, los campesinos de Brabante y Provenza.


        A partir de este momento su carrera se divide en períodos dominados por los lugares en que vivió: Etten en 1880, La Haya en 1881 a 1883, Drenthe en 1883, Nuenen en 1883 a 1885, Amberes de 1885 a 1886, París de 1886 a 1888, Aries en 1888, St. Remy en 1889 y 90, y Auvers en 1890. Durante la primera mitad de su carrera artística vivió en Holanda, donde desarrolló un estilo personal dentro de la línea de la Escuela de La Haya. Seña un error olvidar las primeras obras de su corta carrera. Los colores sombríos, las espesas capas de pintura y el gusto por la representación de campesinos en sus cabañas o trabajando en los campos recuerdan las pinturas de Josef Israels (1824-1911) y Anton Mauve (1838-88).


        Mauve estaba emparentado con Van Gogh por matrimonio y se habían hecho muy amigos. Vincent le pidió consejo y apoyo cuando decidió ser artista. Mauve fue su único maestro en el sentido estricto de la palabra: Van Gogh siempre le estuvo agradecido. Cuando se enteró de su muerte, acaecida en 1888, Vicent escribió en uno de sus mejores cuadros, un árbol brotando de nuevo al llegar la primavera: «Souvenir de Mauve», y lo envió a su viuda. En esa época se sintió atraído por la pintura de figuras, ya que pensaba que la manifestación más alta del arte modemo era la representación de los campesinos en acción. Algunos de sus mejores dibujos están inspirados en los hombres y mujeres de Nuenen captados en sus faenas agrícolas. Entre los cuadros de estos años destacan Los comedores de patatas, en el que se ve a una familia reunida alrededor de una mesa a la tenue luz de su vieja lámpara de petróleo, comiendo las patatas que han cultivado y recolectado. El tema había sido tratado ya por otros artistas holandeses de la época bajo los títulos de «La comida frugal» o «Comedores de patatas» ; a Josef Israels le gustaba especialmente este asunto. El cuadro de Van Gogh carece, sin embargo, de todo sentimentalismo, carácter anecdótico o comentario social evidente. La pincelada es vigorosa, los colores sombríos, y la pintura refleja el sincero aprecio que Van Gogh sentía por estos campesinos. Era consciente de que su forma de vida iba siendo minada por la industrialización, que acabaña con la existencia sencilla que hasta entonces el hombre había llevado en contacto directo con la naturaleza.


        Van Gogh se sentía, sin embargo, aislado en el campo, lejos de otros artistas, y por eso se matriculó en una academia de dibujo de Amberes. Pero, repentinamente, decidió trasladarse a París, y envió a Theo esta nota: «Querido Theo, no te enfades conmigo por actuar tan precipitadamente... Estaré en el Louvre a partir del mediodía o antes, si así lo deseas».


        En París estaban surgiendo nuevas ideas y movimientos, y esto excitaba la imaginación de cualquier artista joven. Van Gogh pudo ver la exposición de los impresionistas, los Salones anuales, la exposición del nuevo Salón Nacional, una retrospectiva de su artista preferido, Millet, exposiciones de Monet y Renoir en la galería Petit y obras simbolistas de Gustave Moreau y Odilon Redon. Frecuentó el estudio del renombrado pintor Ferdinand Cormon, y allí conoció a Henri de Toulouse-Lautrec. La obra de los colores eran brillantes y alegres; el tema, libre, aunque predominaran las vistas de París y los paisajes. Vincent se puso a experimentar en seguida en la práctica las ideas de los neoimpresionistas, que había conocido a través de Paul Signac. Puntos de color quebrado empezaron a verse en sus lienzos, y pinceladas nerviosas, como si se hubieran aplicado con prisa. Esta tendencia fue aumentando.


        Van Gogh llegó a París en un momento en que los artistas jóvenes estaban desarrollando una serie de ideas que iban más allá del impresionismo, y en que los artistas ya consagrados, como Monet y Renoir, empezaban a explorar estas nuevas ideas. Vincent se interesó por ellas, pero prefirió seguir una línea más personal, influido por los grabados japoneses entonces de moda en París. El cubrimiento de amplias zonas del lienzo con un color puro y la elección de temas populares hicieron que el artista considerara estos grabados como obras no puramente decorativas, sino susceptibles de un análisis más profundo: eran un edén de luz y color.


        Las tensiones y luchas existentes en la vida artística parisina de la época entre las distintas tendencias disgustaron a Van Gogh, que decidió marchar al sur de Francia a buscar su propio Japón de luz y color. Allí esperaba encontrar una comunidad de artistas que colaboraran entre sí, como la Escuela de Barbizon, la de La Haya y los talleres de grabadores japoneses. Al pintor le atraía el sur, y sentía que había encontrado su Japón: pero también le recordó a su Holanda natal. Escribió a su hermana que lo que había aprendido en París no le servía, y en sus cartas a Theo decía que la campiña de Provenza le recordaba las obras de Ruisdael y Hobbema. En los paisajes pintados por Van Gogh en esta época aparecen las mismas llanuras inmensas que en los dos pintores holandeses del siglo XVII; además, se repite el motivo holandés de los puentes levadizos, que habían sido construidos en Provenza por ingenieros venidos de los Países Bajos.


        En 1888 Vincent convenció a Paul Gauguin de que se reuniera con él en Aries con el fin de fundar una sociedad de artistas que llevaría el nombre de «Estudio de los trópicos». Pero los dos artistas tenían distintos puntos de vista sobre pintura, y esto se tradujo en violentas discusiones que Van Gogh calificó de «eléctricas». Gauguin queda liberar al arte de su dependencia de la naturaleza, mientras que el pintor holandés había dedicado su carrera al estudio naturalista de la realidad que le rodeaba. Había escrito a Émile Bemard: «Podemos (y los antiguos pintores holandeses ya lo hicieron)..., podemos pintar un átomo de caos, un caballo, un retrato, manzanas, un paísaje, a tu abuela...» Él creía que estos temas podían ser transformados, mediante el color y el sentimiento, en símbolos. Por ejemplo, el jarrón de flores más sencillo que Van Gogh pintó, Los girasoles, es una bellísima evocación del sol que se puede considerar única en la historia del arte. Sin embargo, sigue siendo «un átomo de caos» observado con humildad y amor.


        Luego de cortarse la oreja por una discusión con Gaughin, fue encarcelado y posterior liberación de Vincent; más tarde volvería a ser encarcelado a petición del pueblo de Aries, y finalmente ingresó voluntariamente en el hospital psiquiátrico de St. Paul, en St. Remy. La enfermedad de Van Gogh se caracterizaba por frecuentes ataques, seguidos de períodos de letargo e inactividad, a su vez seguidos de una completa lucidez y una sorprendente actividad. Se ha dicho que era esquizofrenia, epilepsia o una tara familiar hereditaria. El escaso desarrollo de la psiquiatría en esa época dificulta el conocimiento de su enfermedad, pero es probable que Van Gogh padeciera un tipo de epilepsia temporal cuyos síntomas a menudo recuerdan los de la esquizofrenia. Es posible que su «locura» no afectara directamente a su arte; pero esta experiencia y el miedo a futuros ataques, con la consiguiente depresión, inevitablemente tuvieron que desequilibrarle.


        Van Gogh pintó en St. Remy y se observa un cambio en su estilo: los tonos se hacen más sombríos y las formas están agitadas, como si tuvieran energía propia y escaparan al control del artista. Las nubes se retuercen en un cielo tormentoso y los cipreses suben hacia el cielo como si fueran de fuego. Resulta significativo que Van Gogh volviera a inspirarse en temas de su primera época y en artistas como Millet, Rembrandt y Delacroix, cuya obra tradujo en sus cuadros con su propia paleta. Pidió a Theo que le enviara dibujos antiguos y volvió a pintar campesinos, cabañas y paisajes, reunidos bajo el título de «Recuerdos del Norte». También dibujó de memoria una versión de Los comedores de patatas. Una de sus obras más importantes de este período es la copia del aguafuerte de Rembrandt La resurrección de Lázaro. En él, Rembrandt se servía de un rayo de luz para simbolizar el poder que emana de Cristo. Van Gogh elimina la figura de Cristo, sustituyéndola por un gran sol amarillo, cuya luz, representada por un dorado que inunda la pintura, simboliza la fuerza de la vida. Así, transforma a Rembrandt a través del sol; el norte y el sur se juntan; la religión, el arte y la naturaleza forman una unidad.


        Van Gogh volvió al norte en mayo de 1890. Pasó por París, vio algunas exposiciones y visitó a su cuñada por primera vez antes de marchar a Auvers. En este pueblecito de las afueras de París fue tratado por su amigo, el Dr. Gachet, que era médico, pintor y amigo de los impresionistas. Van Gogh trabajó mucho en este período, realizando dibujos y pinturas a un ritmo de uno a dos por día. Sabiendo que se suicidó en julio de ese mismo año, se está tentado de mirar esta fase de su carrera con otros ojos, intentando descubir en sus luminosos y enérgicos cuadros premoniciones y augurios. A Vincent le preocupaba su hermano Theo, que había sido su único apoyo financiero durante los últimos diez años. La angustia de la dependencia económica, la sensación de fracaso, el miedo al futuro y a posibles nuevas crisis, con el consiguiente riesgo de no poder seguir trabajando, debieron de pesar mucho, comprensiblemente, en su ánimo. En una de sus últimas canas, Van Gogh se muestra preocupado por la vulnerabilidad de los artistas frente al mercado artístico. Ciertamente algunas de sus pinturas de esta época expresan desolación y vacío.


        El 27 de julio de 1890 Vicent intentó suicidarse con una pistola: murió de resultas de las heridas dos días después, en brazos de Theo, a los treinta y siete años. La tragedia de su muerte ha oscurecido su vida, y su obra a menudo parece acompañada de una etiqueta invisible que dice: «Esto fue pintado por un hombre que estaba loco y se suicidó». Van Gogh fue un gran dibujante y un colorista brillante. Al principio su estilo es vigoroso, con perfiles marcados, pero se hace más flexible al empezar a dibujar paisajes. En ellos la técnica es variada, consistiendo en miles de toques diferentes: puntos, manchas de color, pinceladas sinuosas, etc. La combinación de estos elementos crea una sensación de energía, movimiento, vibraciones intensas. El período más conocido de Van Gogh, desde el punto de vista de su pintura, es la época de Arles (1888-89). En ella combinó sus conocimientos técnicos de las nuevas teorías sobre el color con el gusto por los grabados japoneses de colores intensos, el estudio de la obra de Eugéne Delacroix y sus temas preferidos: girasoles, campesinos y vistas del mar que contempló y observó en el sur. Van Gogh era muy sensiblq al color, del que se quería servir para expresar algo más que la mera apariencia de las cosas. Con este fin empleó combinaciones cromáticas casi simbólicas; por ejemplo, en el retrato de un amigo colocó una cabeza exageradamente rubia sobre un fondo de color azul intenso para crear «el misterioso brillo de una estrella pálida en el infinito».


        Queria incorporar a sus cuadros la energia de sus dibujos. Por eso aplicaba al lienzo colores brillantes con pinceladas nerviosas, creando formas sinuosas, resplandecientes estrellas y soles rodeados de halos y rayos y cipreses con ramas como lenguas de fuego En Arles, se vuelve más personal. Desde su ásilo, según los períodos y los permisos que obtiene para salir, pinta retratos, auto-retratos, su cuarto, el jardín del asilo, los campos que ve desde su ventana, eventualmente, el pueblo. Sus cartas muestran que cuidaba tanto la composición como la selección de los colores que carga de valor símbolico. El amarillo es su color favorito.
Caracteristicos de su técnica son:

    1. los contornos que limitan las figuras,

    2. las pinceladas fuertes, largas y espesas,

    3. un gusto tal por las lineas curvas que llega a deformar los objetos y

    4. una carga emocional dificil de negar.

Entre sus obras más importantes figuran:

"Noche estrellada",

"La silla vacía",

"Mi recamara",

"Los cipreses",

"El sembrador", y

"Los girasoles".


        La pincelada tiene una importancia capital en la obra de Van Gogh; la utiliza de maneras distintas, unas veces en forma de lastra, como Courbet, otras en forma de coma, como los impresionistas. A menudo dibuja con pequeños toques, que lo distinguen de los otros, para quienes la pincelada no sirve mas que para velar un dibujo preliminar a la forma. Tanto para los dibujos como para las pinturas, Van Gogh usa las mismas pinceladas quebradas, los mismos arabescos y el punteado.


        La naturaleza que él pinta vive una vida misteriosa y agitada, los objetos aparecen impregnados de angustia en un silencio profundo en el cual reina la tensa expectatia de otra cosa, de aquella "vida negra" que tan a menudo sueña.


        Descubre que la manera de representar la profundidad y la distancia únicamente con el color puro, sin recurrir a las formas y a los convencionalismos simbólicos.

        Van Gogh realiza algunas descripciones propias de sus cuadros, que las caracteriza en las siguientes citas:


Sobre la Noche estrellada:

 


        "Aquí agrego un pequeño boceto de una tela cuadrada de 30 cm y el cielo estrellado pintado la misma noche, con la luz de una lámpara de gas. El cielo es verde-azulado, el agua es azul intenso, los terrenos son de color malva. La ciudad es azul y violeta, el gas es amarillo y algunos reflejos de oro rojo se transforman en bronce verdoso. Sobre la llanura azul-verde del cielo, la Osa Mayor tiene un centelleo verde y rosa, cuya discreta palidez contrasta con el oro brusco del gas. Hay dos figuras coloridas de enamorados en primer plano."


Sobre el Dormitorio de Vincent:

 


Una carta escrita a Gaughin:


        "Hice, para mi uso, un cuadro de 30 cm de largo, de mi dormitorio, con los muebles que conoces."


        "Bien, me divirtió muchisimo hacer este interior sin nada, con una simplicidad a la Seurat, con tintas comunes pero extendidas groseramente, con empaste lleno, los muros de un lila pálido, el piso de un rojo quebrado y descolorido, las sillas y la cama amarillo cromo, los almohadones y la sábana de un verde limón muy pálido, la manta rojo sangre, el tocador anaranjado, la palangana azul, la ventana verde. Hubiera querido expresar un reposo absoluto con estos tonos tan diversos; lo ves, el blanco sólo está en la pequeña nota dada por el espejo con el marco negro…"


        "El color aquí debe crear la cosa y, al lograr su simplificación, dar un estilo más alto a las cosas; sugiere el reposo o el sueño en general. En suma, la vista del cuadro debe descansar la mente o mas bien la imaginación (…), ves que simple es la concepción. Sombras y sombras proyectadas están anuladas, está coloreado con tintas comunes y firmes como las telas pintadas".


        Puedo observar en estas minuciosas descripciones una gran agudeza en inteligencia, como se muestra tambien en otras cartas del pintor. Además, posee una gran riqueza expresiva, y una forma de descripcion muy interesante y atrapante.


        Otro tema con respecto a la vida de Van Gogh fue la fuerte influencia que tuvo el pintor Gaughin sobre él. Influyó en su encuentro en Arles; y desde entonces trabajó de manera diferente.


        "Trabajo con frecuencia con la imaginación, y estas telas son siempre toscas y tienen un aire más artistico que los estudios de la realidad, sobre todo cuando se trabaja con el mistral". "…Mi amigo Paul Gaughin…vive ahora conmigo….Me estimula a trabajar, a menudo sólo con la imaginación".


        
        En el momento en que Van Gogh pinta sus girasoles, cuando Gaughin retrató al amigo, en el maravilloso retrato que hizo de el en Arles, demostrando asi, no obstante, las trágicas incompresiones que estaban surgiendo entre los dos hombres, ser el más capacitado para comprender a Van Gogh.


        Theo le habia pedido a Gaughin que viajara a Arles para pasar una temporada con Vincent. Theo que estaba muy preocupado por la salud de su hermano, le ofreció a Gaughin 150 francos mensuales si se quedaba en Arles junto a Vinvent y le enviaba un óleo cada treinta días.

        Hacia Gaughin, 5 años mayor que el, Vincent experimentaba un sentimiento mezcla de admiración, repseto y sometimiento, a veces, con algún impulso de rebelión.


        Sin embargo, a pesar de la buena relación que existía entre aquellos, se generaron algunas discusiones, con lo cual una de ellas, el 23 de diciembre de 1888, culminó con un gesto exasperado de Van Gogh: se cortó una oreja después de amenazar a su amigo. Enfurecido más que apenado por todo lo que habia sucedido, Gaughin regresó a Paris.


"Yo no tengo la culpa de que mis cuadros no se vendan.
Pero llegará el día en que la gente se dará cuenta de
que tienen más valor de lo que cuestan las pinturas."

Vincent Van Gogh

 

 

Qué bello es el arte, si uno tan sólo puede recordar lo que ha visto, nunca estará sin alimento para el pensamiento o verdaderamente sólo, nunca sólo.

Vincent van Gogh a Theo
Laeken
15 Noviembre 1878

 

 

 

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