¿EN
QUÉ MOMENTO SE JODIÓ EL PERÚ?
El Perú y la Copa Libertadores…
3 de Julio del 2003
‘¿En qué momento se jodió el Perú?’,
se preguntó –sin encontrar respuesta– el célebre escritor peruano Mario Vargas
Llosa en su novela ‘Conversación en la
catedral’. Esta misma interrogante se puede adaptar fácilmente al espectro
futbolero y nos podemos preguntar todos los amantes del fútbol: ¿En que momento se jodió el fútbol peruano?
¿Hubo algún momento en el que caímos al pozo del fracaso para quedarnos allí
para siempre? ¿O acaso nunca fuimos buenos en el fútbol?
La verdad es que nunca
hemos sido nada en el fútbol, como sí lo hemos sido en el voley, porque gracias a este atractivo
deporte llegamos en algún momento a ser subcampeones
mundiales (1982) y también ganamos la medalla de plata en los Juegos Olímpicos
de Seúl 1988.
En el Deporte Rey en cambio, somos unos insignes desconocidos en el
contexto mundial, alguna vez asomamos en Sudamérica, pero nada más, sólo un
fugaz asomo. Lo que pasa es que hay gente que con tozuda insistencia trata de
hacernos creer que hemos sido grandes en algún momento. Es cierto que hemos
tenido –como los tenemos ahora– jugadores de renombre, nuestro fútbol también
ha alzado la Copa América en un par de ocasiones (1939 y 1975), pero eso es lo único
que hemos logrado a través de nuestra sinuosa historia futbolística (A NIVEL DE
SELECCIONES).
A nivel de clubes nuestra cosecha es más paupérrima aún, mejor dicho, es
inexistente, porque la historia de la Copa Libertadores de América nos condena
a través de su extensa historia. Este año Boca
Juniors, confirmando la supremacía argentina en
el continente, se ha consagrado campeón de la cuadragésima cuarta (44) edición de la Copa Libertadores derrotando
en el propio Morumbí
al Santos de Brasil. Con esto el fútbol argentino ha conquistado su
vigésima (20) copa –casi la mitad de las copas–, luego muy atrás aparece Brasil con once (11) copas,
Uruguay con ocho (8), Paraguay con tres
(3) y finalmente Chile y Colombia con sólo una (1) conquista. Al igual que
Venezuela, Ecuador y Bolivia, nuestro país naturalmente no figura en la ilustre
lista de países campeones de este torneo, por la simple razón de que
Universitario, Alianza Lima y el flamante campeón Sporting Cristal se conforman
con ganarle al Bolognesi, Cienciano, FBC Melgar, etcétera. Pero cuando encaran
a los rivales foráneos fracasan sin atenuantes. Nuestros equipos dan vergüenza
en la Copa, y son tan limitados que ni siquiera pasan la primera fase del
torneo. Lo más indignante no es esto, sino lo que hacen muchos futbolistas que
amparados en esta historia vacía y negativa, comentan (sin el menor empacho)
después de cada fracaso: ‘Lamentablemente
es nuestra realidad’, ‘No es nuestra culpa, esto viene desde hace
mucho tiempo’.
Si vamos a adoptar esa filosofía facilista,
mejor no volvamos a participar en la Copa, porque si nuestros futbolistas se
creen incapaces de modificar la historia: ¿para qué diablos compiten? Esa tonta
frasecita –¿será
peruano su autor?– que afirma que ‘lo importante no es ganar sino competir’ es una aberración más
grande que el Estadio Nacional, ésa es la frase de los fracasados. ¿No se dan cuenta que es ése pesimismo
inhibitorio el que no les permite lograr algo importe?
Creo que todos estamos de acuerdo en que el fútbol
peruano nunca ha alcanzado un lugar de renombre, esa es una verdad absoluta,
pero también es cierto que nadie se anima a construir poco a poco una historia
grande para nuestro fútbol. Sé que no vamos a clasificar a Alemania 2006, pero
a pesar de eso alentaré (como el que más) a mi equipo, me ilusionaré si
arrancamos ganando y me exaltaré más aun si llegamos a las postrimerías de las
eliminatorias con algunas chances, pero estoy seguro que mientras este mediatismo –por el objetivo a corto plazo– persista nunca
más estaremos en un mundial de fútbol. Porque si no empezamos desde abajo no
habrán resultados, los logros no se consiguen de golpe, el éxito es un vasto
proceso que conlleva generaciones futbolísticas perdidas. El más claro ejemplo
es Argentina. Los albicelestes luego de ser
inesperadamente eliminados por los peruanos en 1969 se replantearon las cosas.
Hicieron una reingeniería de su modelo futbolístico y los resultados se dieron
casi una década después cuando ganaron la Copa del Mundo en 1978. Nosotros no
queremos un proceso a largo a plazo, pareciera que confiamos en el azahar, en
un golpe de suerte que nos haga llegar otra vez a un mundial. Pero lo dijo Voltaire: ‘Azahar es una palabra vacía de sentido, nada
puede existir sin causa’.
© Orlando
Mazeyra Guillén, 2003.
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