| Guardad en silencio , gentes de Egipto , vuestros verdeantes labrantios, que el Nilo portentoso fecunda con sus ondas uberrimas ; guarde en silencio el mundo las siete maravillas de los antiguos , con alabanzas encomiadas de boca en boca por la fama ; porque a todos los portentos aventaja en belleza , aquel paraje que brinda a las ninfas pudorosas reconditos albergues , fragancia sin fin del aromoso florear de la monta�a y melodias continuadas del canto acordado de sus avecillas . Rafael Landivar !Salud ,salud ,oh dulce Guatemala,Origen y delicia de mi vida! Deja, Hermosa que traiga a la memoria,Las dotes ,las ofrendas que convidas; Tus Fuentes agradables,tus mercados,Tus templos , tus hogares y tu clima. Ya me parece que tus altos montes A lo lejos mi vista determina, Y las praderas y campi�as verdes, Que eternal primavera fertiliza. Cada rato me cercan las ideas, De los torrentes de aguas cristalinas, Y sus playas techadas de sombrios, Por donde las corrientes se deslizan; Los retretes de adornos decorados; Y los vergeles de las rosas chiprias. que fuera,si yo el lujo recordase, de dorados damascos y cortinas, ya de sedas vistosas, ya de lanas, con la tiria escarlata bien te�idos ? Para mi siempre fueron estas cosas, Un nutrimiento , un gusto bien sentido, Y dulce alivio que socorre el alma, En los pesares y aflicciones mias. Me enga�o, ah! , trastornaron mi cabeza, Las ilusiones que el delirio pinta. Lo que era poco ha del grande reino, Ciudad capital soberbia , altiva, Ora no es mas que escombros y montones, Sin casas,plazas , templos ni guaridas. No quedo ya refugio al vecindario,, Ni trepando del monte a la alta cima; Pues los fragmentos eran precipicios, Que Jupiter fraguo, para la ruina. Pero que digo !! salen ya del polvo , Desde el umbral repuestos,reconstruidos,, Hasta la cumbre los suntuosos templos, Con elegante y solida maestria. Ya las Fuentes se asocian con los rios,, Ya las plazas exaustas y vacias Se encuentran ocupadas por la turba,, Restituida a la calma primitiva. Recobra la ciudad rapidamente, De sus mismos destrozos nueva vida, Acaso mas feliz quieralo el cielo !!, Cual otro fenix de inmortal ceniza. Gozate ya resucitada madre !!, Capital de aquel reino la mas rica !! Libre vive desde ahora para siempre, De temblors,de sustos, y de ruinas; Y yo hare resonar hasta los astros, El eco tierno de canciones vivas, Que pregonen el triunfo esclarecido,Que has alcanzado de la muerte impia. Acepta, en tanto,aqueste ronco plectro; Triste consuelo de amorosa rima; Y que por premio conseguir Yo pueda,, Poseer en ti mi suspirada dicha. Rafael Landivar Su llanura feliz. la cabellera espesa de sus selvas. sus lagos. la boca y la espalda de sus cuarenta volcanes . mi casa y las casas .la plaza y la iglesia . el Puente, los ranchos escondidos en las encrucijadas de las calles arenosas . las calles enredadas entre los cercos de yerbamala y chichicaste .el rio que arrastra continuamente la pena de los sauces. Las flores de izote. Mi pueblo ! mi Pueblo ! Miguel Angel Asturias The blissful meadows,the opulent mane of its jungles,. The lakes , the mouth and loin of its forty volcanoes . my house and the houses. The plaza and the Church . The bridge , the huts concealed amid dusty crossroads . Entangled streets aside " chichicaste" and weed fences. A ceaseless river that drags away the sorrow of the willows. The izote flowers. My village !! My village !! |
![]() |
| Leo en la palma de mi mano, Patria, tu dulce geograf�a. Sube la l�nea de mi vida con trazo igual a tus volcanes y luego baja como l�nea de coraz�n hasta mis dedos. Mis manos son tu superficie, la estampa viva de tu tacto. Mapa con montes, montes, montes, los llamar� Cuchumatanes, como esas cumbres que el zafiro del Mar del Sur ve de turquesa. El Tacan�, dedo gigante, guarde la entrada del asombro donde el ma�z se vuelve grano ya comestible para el hombre, cereal humano de tu carne. El monte claro de la luna es en tu mano lago abuelo con doce templos a la orilla. |
| Autoquiromancia |
| De all� parti� tu pueblo ni�o -modela, pinta, esculpe, teje- a la conquista de la aurora. Polvo de luz en la tiniebla, l�nea del sol en la canora carne del cuenco de mi mano, caracol hondo en que palpitan atlantes r�os acolchados y otros m�s r�pidos, suicidas. Oigo pegando mis o�dos al mapa vivo de tu suelo que llevo aqu�, aqu� en las manos, repicar todas tus campanas, parpadear todas tus estrellas. Al desposarme con mi tierra haced, amigos, mi sortija con la luci�rnaga m�s sola. La inmensa noche de mi muerte duerma mi sien sobre mi mano con la luci�rnaga m�s sola. |