DOCUMENTO
ANTERIOR | VOLVER
AL INDICE | DOCUMENTO
SIGUIENTE
DOCUMENTO
5
¿Judíos
tras el 11 de Septiembre?
Analistas
norteamericanos denuncian la implicación
del lobby sionista tras los atentados del 11-S
Los atentados del 11 de septiembre fueron un
auténtico regalo para la política expansionista israelí, tal y como han
reconocido algunos de sus líderes. Existen numerosas evidencias de que los
servicios secretos sionistas poseían información que no se dignaron a compartir
con sus aliados norteamericanos. A ello hay que sumar un dato inquietante: de
los más de 4.000 trabajadores judíos que trabajan en las Torres sólo ha habido
una víctima mortal, con lo cual las sospechas de un aviso previo parecen
confirmarse.
En los últimos años las detenciones relacionadas con
las actividades del Mossad en Estados Unidos se han multiplicado, a pesar de lo
cual el estado de Israel sigue gozando del apoyo de "la nación más
poderosa de la tierra". En este inquietante artículo enviado por la
revista Amanecer del Nuevo Siglo se analizan estos y otros datos que pueden
arrojar una luz diferente sobre un suceso que ha conmocionado al mundo.
Primera
Parte: Espionaje israelí contra América
El
pasado 11 de diciembre la cadena nortemericana Fox News se hizo eco de un
hallazgo sorprendente, relativo al posible conocimiento previo que tuvieron los
servicios secretos israelíes de los atentados del 11 de septiembre. Según la
cadena norteamericana, 60 israelíes acusados de formar parte de una red de
espionaje contra el gobierno de EEUU están entre los cientos de personas que
permanecen detenidas desde los aquellos atentados.
Un grupo
de estos israelíes -que son, según Fox News, militares o agentes de
inteligencia- han sido detenidos bajo cargos relacionados con la inmigración o
bajo la cobertura de la nueva Ley Antiterrorista. Los investigadores federales
norteamericanos han desvelado que algunos de los israelíes fallaron la prueba
del detector de mentiras cuando se les preguntó acerca de sus actividades de
espionaje en EEUU.
Fox News
señala que aunque no existen datos que apunten a que los israelíes estuvieron
implicados en los atentados del 11 de septiembre, los investigadores sospechan
que ellos pudieron haber recogido información sobre los atentados, con
anterioridad a que éstos se produjeran, y no compartirla con los norteamericanos.
Uno de los jefes de la investigación dijo a la cadena que existían
"indicios" en tal sentido, pero manifestó que todas las evidencias
que vinculaban, de una u otra forma, a estos israelíes con los ataques del 11
de septiembre eran "información clasificada". Cuando se le preguntó
al reportero de FoxNews que realizó la investigación, Carl Cameron, por la
existencia de una advertencia israelí a EEUU acerca de un posible atentado, que
apareció reflejada en algunos medios de comunicación, entre ellos The Denver
Post, el reportero de FoxNews señaló que tal advertencia había sido
"general y no específica". Cameron sostiene que la advertencia no
contenía la suficiente información, que, en su opinión, los israelíes sí
tenían.
Una
fuente de la Embajada israelí en Washington negó categóricamente que agentes
israelíes hubieran estado espiando en EEUU. Sin embargo, Fox News supo que un
grupo de espías israelíes descubiertos recientemente en Carolina del Norte
había mantenido desde un apartamento de California una vigilancia sobre un
grupo de árabes a los que las autoridades norteamericanas han estado
investigando por sus presuntos vínculos con el terrorismo.
Numerosos
documentos clasificados, obtenidos por la cadena norteamericana, indican también
que, con anterioridad a los ataques del 11 de septiembre, 140 israelíes habían
sido detenidos como consecuencia de sus actividades de espionaje.
Investigadores norteamericanos de todas las agencias han formado un grupo de
trabajo que ha estado reuniendo evidencias del caso desde mediados de los años
noventa. Estos documentos recogen detalles de cientos de incidentes ocurridos
en diversas ciudades de todo el país que formaban parte de lo que podía
constituir "una actividad de espionaje organizado".
Según
FoxNews, los investigadores han dirigido una parte importante de sus esfuerzos
a vigilar a varios israelíes que llegaron a EEUU como estudiantes de arte de la
Universidad de Jerusalén y la Academia Bezalel e hicieron numerosos contactos
con responsables del gobierno, con la excusa de que querían venderles algunos
de sus trabajos.
Además,
los israelíes han logrado introducirse en bases militares, la DEA (la agencia
federal antidroga), el FBI, docenas de oficinas estatales e incluso los hogares
privados de oficiales de inteligencia.
La
cadena norteamericana ha desvelado también un informe de la Oficina de
Contabilidad General de EEUU, que se refiere a Israel como un País A y señala:
"Según una agencia de inteligencia norteamericana, el gobierno de un país
A es el que lleva a cabo las más agresivas operaciones de espionaje contra EEUU
o cualquier aliado de EEUU". Otro informe de la DIA (una de las agencias
de inteligencia norteamericanas) manifiesta que Israel "tiene un apetito
voraz por la información". Dicho informe dice, además, que Israel
"mantiene una política agresiva dirigida a conseguir tecnología militar e
industrial, y EEUU es un objetivo de alta prioridad".
En otros
relatos posteriores, Cameron, ha proporcionado mucha más información acerca de
la red secreta de espionaje israelí en EEUU, que tiene el poder de controlar la
mayoría de llamadas telefónicas realizadas en EEUU, y un acceso a la
información recogida a través de las escuchas telefónicas realizadas por el FBI
y otras agencias.
Algunos
analistas norteamericanos comparten la creencia del conocido político
norteamericano Lyndon LaRouche, que, aunque no acusa a Israel de estar
directamente detrás de los atentados del 11 de septiembre, sí considera que
aquellos acontecimientos fueron un intento de golpe llevado a cabo por algunos
halcones organizados de la política y el establishment militar norteamericanos,
estrechamente ligados al lobby sionista, que estarían intentando embarcar a
EEUU en un conflicto de "choque de civilizaciones" con el mundo
musulmán, algo que favorecería claramente a Israel.
En su
publicación semanal, Executive Intelligence Review (EIR), LaRouche señala que
fuentes oficiales de EEUU han alertado a esta revista de que existe la
creciente sospecha dentro de las agencias de inteligencia y de seguridad
norteamericanas de que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, ha enviado a
un equipo de operaciones especiales a EEUU. La advertencia se habría producido,
según señala EIR, en el contexto de la reciente deportación de cinco israelíes
que fueron detenidos el 11 de septiembre por su comportamiento sospechoso. Los
cinco israelíes estaban en lo alto de un tejado en Hoboken, New Jersey,
contemplando entre risas como ardían los edificios de las Torres Gemelas,
cuando fueron detenidos por la policía, que había sido alertada de su
presencia. Otros dos israelíes más fueron detenidos en Cleveland. Ambos
acababan de completar el servicio militar en el Ejército israelí. Al menos 50
israelíes fueron detenidos en todo el país en esos días.
La cadena
Fox continuó publicando informaciones sobre estos hechos en los días que
siguieron al 11 de de diciembre. El día 12, la cadena centró su atención en la
firma privada israelí de telecomunicaciones Amdocs. Esta empresa tiene
contratos con las 25 mayores compañías de teléfono de EEUU, algo que le da
acceso a casi todos los teléfonos del país, incluyendo la posibilidad de
escuchar y grabar las conversaciones en tiempo real.
Según la
cadena norteamericana, Amdocs ha sido investigada en numerosas ocasiones por el
FBI y otras agencias de seguridad debido a las sospechas que existen de que la
compañía podría tener vínculos con la mafia israelí, así como con los servicios
israelíes de inteligencia. En 1999, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de
EEUU difundió un informe secreto en el que advertía que todos los teléfonos de
EEUU estaban cayendo bajo el control de gobiernos extranjeros, particularmente
el israelí. FoxNews desvela también que en 1997 se produjo un grave problema
cuando las comunicaciones del FBI, el Servicio Secreto, la DEA y el
Departamento de Policía de Los Angeles "fueron penetradas por el crimen
organizado israelí", que utilizó para ello los datos manejados por Amdocs.
Cabe señalar, además, que la mayoría de los 140 israelíes detenidos con anterioridad
al 11 de septiembre habían trabajado para Amdocs u otras compañías
especializadas en las escuchas telefónicas.
El día
13 de diciembre, FoxNews publicó un reportaje en el que se analizaban los
vínculos entre la operación de espionaje israelí con el 11 de septiembre. En él
se decía que "algunos responsables norteamericanos que investigan los
atentados del 11 de septiembre temen que varios sospechosos puedan haber sido
alertados por informaciones filtradas a través de Amdocs". El informe cita
también a otra compañía que habría logrado penetrar hasta el corazón mismo de
la seguridad estadounidense. Dicha compañía era la Comverse Infosys, una
empresa subsidaria de una firma israelí, que mantiene oficinas en todo el
territorio de EEUU y que suministra equipos de escucha a algunas agencias de
seguridad estadounidenses. Mediante un software las conversaciones telefónicas
eran grabadas en ordenadores y pasadas a los investigadores autorizados. La
empresa Comverse maneja y controla los ordenadores y el software, lo cual le da
un acceso potencial a todos los datos.
Según el
informe de FoxNews, en Nueva York ha habido casos de "ciertos sospechosos
que han alterado dramáticamente su forma de actuar, justo después de que las
escuchas, supuestamente secretas, hubieran comenzado... Los investigadores
sospechan que estas personas fueron advertidas con anticipación".
En
Israel, según la cadena, Comverse trabaja estrechamente con el gobierno,
especialmente con el Ministerio de Industria y Comercio (que estuvo encabezado
anteriormente por Ariel Sharon). Este ministerio paga el 50% de los costes de
investigación y desarrollo de la compañía. Sin embargo, los investigadores de
la DEA y el FBI han declarado a FoxNews que, pese a ello, consideran que el
investigar o incluso sugerir que existe un espionaje israelí a través de
Comverse representaría "un suicidio para sus carreras".
En la
primera semana de mayo del año 2000, salieron a la luz una serie de relatos
referidos a la penetración israelí de los sistemas telefónicos del gobierno de
EEUU, pero éstos desaparecieron tan súbitamente como habían aparecido. El
primer medio de comunicación que se hizo eco de esta historia fue la revista
Insight, en un artículo titulado: "El FBI prueba el espionaje realizado
contra Clinton en la Casa Blanca". En dicho artículo se informaba que los
investigadores de contrainteligencia del FBI estaban investigando una operación
israelí dirigida a espiar a altos responsables políticos de EEUU mediante la
penetración de las redes telefónicas seguras. "Más de dos docenas de
oficiales de la inteligencia y contrainteligencia declararon a Insight que el
FBI creía que Israel había interceptado comunicaciones de teléfono y módem
realizadas a través de algunas de las líneas más sensibles del gobierno de
EEUU, entre ellas llamadas de y hacia la Casa Blanca, el Pentágono, el Consejo
de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado.
Insight
señalaba que, durante un año, el FBI estuvo siguiendo a un hombre de negocios
israelí que trabajaba para una compañía telefónica local y sobre cuya esposa
existían sospechas de que trabajaba para el Mossad. Los agentes federales
investigaron el área de trabajo del empresario y encontraron una lista de los
teléfonos más sensibles del FBI, incluyendo las así llamadas "líneas negras",
que son usadas para llevar a cabo las escuchas telefónicas. "Algunos de
los números de la lista eran líneas que el FBI utilizaba para investigar la
operación israelí", señala el artículo.
La
filtración partió aparentemente de un antiguo director de una empresa
telefónica, que había contratado los servicios de un subcontratista para
realizar diseños de software y hardware para la CIA. Este subcontratista
trabajaba para una compañía que tenía su sede principal en Israel. Aunque
Insight no proporcionaba el nombre de la compañía, el reportero de FoxNews,
Carl Cameron sí lo hizo: Amdocs. Cameron señala que un alto representante de
esta compañía envió datos telefónicos desde su oficina de San Louis
directamente a Tel Aviv.
El 6 de
mayo tres periódicos norteamericanos -The New York Times, The Washington Post y
The New York Post- publicaron historias que negaban que el FBI hubiera hallado
pruebas de espionaje israelí en EEUU. Sin embargo, una fuente anónima del
gobierno dijo a Insight que "éste es un asunto políticamente muy sensible.
Cualquier cosa que implique a Israel en este tema supone cruzar el límite. Es
un asunto que arde".
No
obstante, negar la existencia del espionaje israelí, como han hecho los
mencionados diarios, es una tontería teniendo en cuenta que existe incluso una
sentencia firme en este tema. En los años ochenta, un judío norteamericano que
trabajaba para la Marina de EEUU, Jonathan Pollard, fue acusado de pasar
secretos a Israel, hallado culpable del cargo de conspiración para cometer
actos de espionaje y condenado a cadena perpetua. La información entregada por
Pollard a los israelíes supuso la destrucción de varias operaciones de
inteligencia norteamericanas en Oriente Medio y del aparato de espionaje
norteamericano en la Unión Soviética y Europa del Este (Tim Weiner: "US
Tells of Much Deeper Damage by Pollard". New York Times, 11 de enero de
1999). Muchos agentes norteamericanos en el bloque del Este fueron detenidos y
ejecutados porque Israel decidió vender a los soviéticos -o utilizar como
moneda de cambio- las informaciones obtenidas por Pollack. (Seymour Hersh: "The Traitor: The Case Against
Jonathan Pollard". The New Yorker Magazine. 18 de enero de 1999).
La
traición de Pollard permitió al KGB obtener los códigos ultrasecretos de EEUU. En
un artículo escrito por el periodista norteamericano Eric Margolis, éste señala
que Israel ni siquiera permitió a los investigadores norteamericanos hablar con
los agentes del Mossad que mantuvieron el contacto con Pollard para conocer la
extensión del daño que se había hecho a EEUU y los peligros a los que podían
hacer frente los agentes norteamericanos que trabajaban en el exterior. En
resumen, el tema del espionaje de Pollard fue uno de los peores desastres de
espionaje en la moderna historia de EEUU.
Pese a
que Israel se disculpó por el caso Pollard, continuó espiando a EEUU. Un
artículo publicado en Los Angeles Times el 20 de febrero de 1997 y titulado
"Engineer Admits Divulging Secrets to Israel" señalaba que David A.
Tenenbaum, un ingeniero norteamericano judío que trabajaba en una instalación
militar cercana a Detroit había admitido haber entregado material militar
clasificado a Israel durante la década anterior.
Pese a
estos antecedentes, el presidente Clinton nombró a un judío sionista, Samuel Berger,
como presidente del Consejo de Seguridad Nacional, el cargo más importante en
la Casa Blanca en lo que se refiere a inteligencia. El propio diario israelí
Maariv describió en 1994 a Berger como "un ardiente judío", queriendo
decir que su lealtad estaba, ante todo, con Israel. (Avinoam Bar Yosef: "Jews Who Run Clinton´s
Court"). Clinton nombró también para el cargo de secretario de
Defensa a otro judío, William Cohen.
El hecho
de que Israel haya cometido todos estos de espionaje contra EEUU sin sufrir
ataques de los medios de comunicación o represalias de algún tipo por parte del
gobierno norteamericano muestra el enorme que posee en ese país el lobby
sionista, que controla incluso los más altos niveles de la Administración
norteamericana. No es, pues, de extrañar, que Ariel Sharon diera una
contundente respuesta a Shimon Peres, cuando éste último le sugirió que Israel
podría perder el apoyo estadounidense si no detenía las incursiones israelíes
en los territorios ocupados. Sharon le respondió:
"Cada vez que hacemos algo, me dices que América hará esto o lo otro. Quiero decirte algo muy claro: No te preocupes por la presión norteamericana sobre Israel. Nosotros, los judíos, controlamos América y los americanos lo saben". Ariel Sharon, 3 de octubre de 2001. (Esta declaración fue difundida por la emisora Col Israel y recogida posteriormente por The Independent Palestinian Information Network, The Washington Report on Middle East Affairs y el diario ruso Pravda, en su edición del 4 de octubre).
Segunda Parte: Los atentados del 11 de Septiembre
En los
pasados dos años, Israel ha sufrido el mayor desastre de relaciones públicas de
su historia. La elección de un criminal de guerra, Ariel Sharon, como primer
ministro fue la gota que colmó el vaso para millones de personas informadas en
todo el mundo. La reciente conferencia de la ONU sobre Racismo en Durban
(Sudáfrica) dio pie también a un encuentro de más de 3.000 ONGs, que
calificaron al sionismo como ideología racista y a Israel como un "estado
de apartheid". Esto supuso otro duro golpe para el sionismo y el gobierno
de Israel.
Sin
embargo, poco después, con el ataque contra el World Trade Center (WTC) de
Nueva York y el Pentágono, Sharon creyó que la opinión pública internacional y
la actitud de los gobiernos occidentales podría volverse a favor de Israel.
¿Fueron estos hechos sólo una feliz coincidencia para Israel?
Los
líderes israelíes han lanzado en el pasado ataques terroristas contra objetivos
norteamericanos camuflándolos como "ataques árabes". Ejemplos de
ellos fueron el incidente Lavon que tuvo lugar en 1954 -por el que varias
instalaciones británicas fueron destruidas en Egipto, con el fin de echar la
culpa a los Hermanos Musulmanes de estos hechos y debilitar la confianza
occidental en el régimen de Nasser- y el ataque contra el buque de guerra
norteamericano USS Liberty en 1967, en el que fallecieron varias decenas de
marinos estadounidenses.
Los israelíes han escogido también otro método, que ya aprendiera Sharon en Beirut, que resulta más fácil y seguro para Israel. Éste consiste en cometer atrocidades contra la población árabe, como la ocurrida
http://www.resistenciaria.org/politica/septiembre.htm