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DOCUMENTO 35

INCOHERENCIAS DE LA VERSION OFICIAL SOBRE EL ATENTADO

 

Una inquietante hipótesis domestica

 

Los datos sobre la autoría de los atentados de Nueva York y Washinton, revelan la existencia de varias incoherencias en la versión oficial y permiten reconstruir otro relato que, por supuesto, no es más que un intento de establecer la verdad. Quizá lo más sorprendente sea la ausencia de toda reivindicación creíble de los ataques, cuando prácticamente todos los actos terroristas son reivindicados por sus autores como una forma de propaganda.

 

Las primeras informaciones de la CNN dijeron que lo más probable es que los aviones fueran teledirigidos. Un veterano piloto, Ishaq Kuheji, señaló que «en lo que respecta a la afirmación de que los secuestradores obligaron a los pilotos a estrellarse contra los objetivos, cabe decir que ningún piloto de ninguna nacionalidad estrellaría su aparato contra un edificio si puede hacerlo fuera de la ciudad». Un piloto coaccionado para estrellarse contra un edificio sabría que estaba condenado a morir, y probablemente se estrellaría en otro lugar o se rebelaría.

 

Según Kuheiji existe otra alternativa más realista. Los sistemas de manejo de vuelo de los cuatro aparatos pudieron ser manipulados y programados en tierra para poder ser posteriormente activados en pleno vuelo. Esto permitiría que los aparatos despegaran, descendieran y volaran a una cierta altura hasta puntos predeterminados, y podría impedir también la existencia de comunicaciones con tierra, dejando a los pilotos a merced de los ordenadores del aparato. Esta tecnología es utilizada en los misiles de crucero, los aviones espía y otros aparatos no tripulados.

 

Rudi Dekkers, propietario de la escuela de vuelo de Venice (Florida), donde dos de los presuntos terroristas, Mohammed Atta y Maruan al Shehhi, se formaron como pilotos, dijo que ambos realizaron un curso de cinco meses, y que pilotearon un jet de pasajeros entre «de 15 ó 20 horas», un tiempo muy limitado para manejar un Boeing.

 

Acusados

 

Por otra parte, la CNN desmintió que dos de los inculpados como pilotos suicidas por las autoridades, Adnan Bujari y Amir Bujari, fueran quienes estrellaron los aviones contra las Torres. Cada vez más saudíes se sorprenden al ver sus fotos en los periódicos de todo el mundo, donde aparecen como los terroristas muertos en los atentados.

 

Un saudí que estaba trabajando en Yeddah al momento del ataque, Abdul Rahman al-Omari, conoció por la prensa su propia muerte en uno de los atentados. Inmediatamente, llamó a la embajada norteamericana para informar que se encontraba vivo y no estaba implicado en los hechos. Otro piloto saudí considerado como un posible sospechoso, vivía en Túnez desde hace poco menos de un año.

Otro punto desconcertante es que Mohammed Atta y Maruan Al-Shehhi fueron vistos completamente borrachos en numerosas ocasiones, según reconoce el propio FBI. Este perfil de los presuntos terroristas resulta bastante lejano del «fanático musulmán» que algunos medios han tratado de crear (en el Islam existe la prohibición de consumir bebidas alcohólicas). El viernes anterior al 11 de septiembre, según una camarera, Atta se reunió en un pub de Holliwood con Maruan al Shehhi, y en los siguientes minutos, estos «extremistas musulmanes» se bebieron cinco cuba libres cada uno.

 

Además, la posibilidad de que ciudadanos saudíes o de otras partes del Golfo cometan suicidios es bastante remota. Estos actos son más corrientes entre personas inmersas en una dura lucha por su propia supervivencia, como los palestinos, especialmente aquellos que no han visto otra cosa en su vida que los campos de refugiados y los tanques israelíes disparando contra sus casas. Los estudiantes de aviación de los países del Golfo no tienen nada que ver con los oprimidos palestinos.

 

Otro punto extraño: ¿por qué los terroristas que mostraron un alto nivel operacional e increíble sofisticación en los atentados dejaron tras de sí tantas pistas inculpatorias, como tarjetas de crédito falsas o un manual de pilotaje de aviones en lengua árabe en un vehículo abandonado en el Aeropuerto Internacional de Boston, donde dos de los presuntos secuestradores embarcaron? Esto es un disparate. Se sabe que estos pilotos habían estudiado en Florida, y es lógico que utilizaran la lengua inglesa mientras aprendían a volar y no la árabe. Otro tanto cabe decir de los retratos de Bin Laden encontrados, así como de las copias del Corán halladas en los vehículos de los sospechosos.

 

El hallazgo de un pasaporte árabe encontrado a cincuenta metros de las torres, sólo puede calificarse como un insulto a la inteligencia. Muchos cuerpos se desintegraron por la colisión, sobre todo los que iban en las cabinas de los aviones, lugar donde se hallarían con toda probabilidad los secuestradores. Que sea hallado un pasaporte de uno de los presuntos terroristas es algo tan increíble que delata a quienes han fabricado la noticia. Asimismo, el 14 de septiembre se informó del hallazgo de dos cajas negras entre los restos de los aviones. A pesar de que soportan más de 1.100 grados, se dijo que la información de las cajas había sido borrada.

 

Se afirmó que los perpetradores pensaban también atacar a la Casa Blanca, la residencia de Camp David o incluso el Air Force One. El propio Bush se refugió en un búnker, sin duda porque creyó que su propia vida corría peligro. ¿Cabe realmente pensar que un grupo de terroristas extranjeros posee tal capacidad, incluso para poner en peligro la vida del propio presidente de EE.UU.? Es difícil de creer. La visión de conjunto resulta absurda y se parece a un relato rápidamente fabricado, como sucedió con la muerte de JFK. El interrogante sería quién está interesado en fabricar esa versión y por qué. Y sobre todo, ¿quiénes son los verdaderos autores del ataque? La experiencia del atentado de Oklahoma, en el cual se señaló también al propio Bin Landen como instigador, nos hace dirigir nuestra mirada al interior de EE.UU.

 

Bin Laden negó en dos ocasiones su participación en los hechos. Y según todas las fuentes, ha estado sometido a un práctico aislamiento por parte de los talibanes y no contaba con acceso al teléfono, fax, etcétera. Poco antes del atentado, los talibanes aseguraron que tenían a Bin Laden bajo vigilancia y que no querían problemas con Washington, ya que para ellos el enemigo principal era Rusia. Es difícil creer que Bin Laden podría llevar por su cuenta un atentado de este tipo, arriesgándose a la ira de sus anfitriones.

 

Además, la Casa Blanca se ha negado a responder las peticiones de los talibanes para que les suministrara una prueba de que Bin Laden estaba implicado en los atentados. No deja de resultar extraño que EE.UU. prefiera afrontar los gastos y la impopularidad de una guerra, pudiendo dar a conocer las pruebas que acusan directamente a Bin Laden. Ésta era una demanda no sólo de los talibanes, sino también de muchos gobiernos aliados de EE.UU.

 

Un fracaso inexpicable

 

Por otra parte, Jürgen Storbeck, director de la Europol, declaró que era necesaria una investigación más amplia. «Es posible que Bin Laden estuviera informado de la operación; es incluso posible que tuviera alguna influencia en ella, pero no es probablemente el que diseñó todas las operaciones o controló el plan en su conjunto. La idea de que él, sentado en Afganistán, pudiera haber controlado la última fase de la operación es algo que resulta muy dudoso», señala Storbeck. Otro tanto cabe decir de los otros «sospechosos», como Irak, cuando el régimen de las sanciones contra Bagdad se está desintegrando e Irak consiguió una satisfacción importante al ser derrotado en el Consejo de Seguridad el plan para la imposición de «sanciones inteligentes».

 

Mientras en el pasado los servicios secretos obtuvieron grandes éxitos a la hora de evitar ataques terroristas, en esta ocasión un ataque masivo y sofisticado fue preparado ante toda la red de inteligencia sin que ésta se enterara. Expertos británicos opinan que este fracaso resulta inexplicable. Otros analistas señalan que los atacantes sabían cómo evitar ser detectados y tenían un conocimiento en técnicas de inteligencia muy profundo. Estas razones pueden servir para descartar a una gran parte, sino a la mayoría, de grupos terroristas o armados de Oriente Medio u otros países.

 

Pero las cosas se complican aún más. Según el Denver Post, el 21 de septiembre la CIA y el FBI fueron avisados por un servicio de inteligencia extranjero de que se preparaba un ataque de grandes proporciones, pero sorprendentemente nadie reaccionó. Esto plantearía la pregunta acerca de si de un sector del establishment político militar estadounidense permitió a los terroristas lanzar un ataque dentro de EE.UU. como una forma de aumentar el apoyo público a una política más agresiva y al rearme. Y explicaría el sorprendente fracaso de la inteligencia estadounidense.

 

Una versión muy cercana ofreció el político norteamericano Lyndon LaRouche, candidato a las elecciones del 2004. LaRouche dice: «EE.UU. se ha visto sorprendido por un asesinato en masa que procede de fuerzas de dentro del propio país. Dado que ninguna potencia extranjera tiene la capacidad de hacernos lo que ha ocurrido el 11 de septiembre, algún elemento que opera dentro de nuestro establishment político-militar es el único autor posible».

 

Esta posibilidad no es extraña. La historia está llena de agentes provocadores que se han inflitrado en organizaciones para lograr una determinada respuesta de la opinión pública. Además del hundimiento en 1898 del acorazado norteamericano Maine -utilizado por EE.UU. para iniciar una guerra contra España-, recientemente se reveló que varios militares norteamericanos propusieron en 1962 un plan secreto para cometer actos terroristas en suelo norteamericano y luego culpar a Cuba, creando un pretexto para invadir la isla. Textualmente ese plan sugería: «Podemos desarrollar una campaña de terror «comunista cubano» en el área de Miami, en otras ciudades de Florida e incluso en Washington. Podemos hacer volar un buque nortePodemos hacer volar un buque norteamericano en la Bahía de Guantánamo y echar la culpa a Cuba. La lista de bajas en los periódicos norteamericanos causará una ola de indignación que nos será bastante útil». Aprendamos a no fiarnos de ninguna versión oficial.

 

http://www.nuestrapropuesta.org.ar/SUPLEMENTO/10.htm

 

 

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