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El Mundo. La guerra de Aznar
El apoyo de EEUU en la lucha contra ETA,
clave en la arriesgada posición del Gobiérno de España en la crisis sobre Irak.
VICTORIA PREGO 10/02/2003
"En el conflicto con Irak nosotros estamos de un lado. Los españoles tenemos razones de peso para ello". El 11 de septiembre de 2002, cuando se cumplía un año del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, José María Aznar dejaba clara su posición en una primera declaración pública que fue seguida inmediatamente después por un silencio cerrado que se ha prolongado hasta hace seis días. "La razón más importante de la posición de Aznar" explica un destacado miembro del Instituto Elcano de Estudios Estratégicos, "es que con esa cercanía a Bush puede intentar acabar con ETA una vez que está claro que ahí hay una coincidencia de objetivos". El asesinato hace dos días del jefe de la Policía Municipal de Andoain no hará sino reforzar a Aznar en su posición. "Aquellas declaraciones de Aznar, sorprendentes dado su carácter, eran una apuesta a muerte sólo explicable porque su obsesión primera y casi única es acabar con ETA". De acuerdo con el punto de vista de los expertos consultados, el apoyo inquebrantable del Gobierno español a las posiciones belicistas de Bush contra Irak no es tanto el producto de la fervorosa inclinación pro norteamericana de un José María Aznar deslumbrado ante el poder de un imperio que le concede el privilegio de hacerle caso, cuanto el de un encuentro dé intereses precisos.
La ayuda de Bus
Que la lucha contra el terrorismo ha constituido en los últimos años un punto
básico de acuerdo entre las dos administraciones no es un secreto para nadie.
Que ese acuerdo esté dando frutos concretos de considerable magnitud sigue
siendo un dato que los responsables del Gobierno se resisten fieramente a
confirmar con rotundidad: no quieren dar explicaciones sobre lo que la ayuda de
EEUU en nuestra particular batalla contra ETA está suponiendo "EstadosUnidos
colabora con nosotros en la lucha antiterrorista y eso está dando frutos
extraordinarios. Y no diré nada más" confiesa un alto cargo del Gobierno
muy próximo al presidente y testigo de las reuniones periódicas que Aznar
celebra con el núcleo de sus asesores en política exterior. Reciente-mente, sin
embargo, uno de los dos vicepresidentes y candidato a la su-cesión confirmaba
en privado, ante un grupo de amigos sentados en torno a una mesa, que la
contribución norteamericana estaba dando frutos importantísimos en este campo.
".Cuánto tiempo hace que no escuchamos a Arzalluz repetir aquello de que
ETA lleva matando 30 años y va a seguir otros 30 más porque por la vía policial
no se va a resolver el problema?" añade un estrecho colaborador del
presiden-te del Gobierno con despacho en La Moncloa. "Lo importante en
es-te momento es que ETA puede es-tar siendo consciente, y el PNV también, de
que la banda no va a durar eternamente, de que se po-dría llegar a acabar con
ella".
La historia del acercamiento Bush-Aznar empieza en Quintos de Mora, provincia
de Toledo. Era el mes de junio de 2001. "Fue entonces la primera vez que
se hablaron" confirma un alto responsable del Gobierno español, " y
ahí acordaron vivificar la colaboración en el campo antiterrorista".
"En ese momento" recuerda otro asesor del presidente, "se abre
una relación distinta entre los dos. Aquel era el primer viaje europeo de Bush
después de las eleccione norteamericanas, tan traumáticas. Y él entra en Europa
con todos los prejuicios antinorteamericanos resucitados. En ese momento Bush
es consciente de cómo llega de tocado. Elige España porque Aznar ya es una
referencia en Europa. Para entonces Aznar tiene ya una buena relación con Putin
y lo que Bush venía buscando era un acuerdo con Putin para su proyecto de
escudo antimisiles. El de Quintos de Mora fue un encuentro relajado por
ex-preso deseo de los americanos. Querían que les diera tiempo a ha-blar a
solas".
La cuestión antiterrorista estuvo incluida en la agenda, entre otras cosas por
el interés de España, que llevaba ya muchos años padecien-do ese mal. Año y
medió antes de este encuentro, ETA había anunciado el fin de su
"tregua" y en esos 18 meses los terroristas habían asesinado a 28
personas, entre ellas a Fernando Buesa, a José Luis López de Lacalle, a Juan
María Jáuregui, a José María Korta, a la guardia civil Irene Fernández Pereda,
al fiscal Luis Portero, a Ernest Lluch, a Manuel Giménez Abad o tan sólo unos
días antes, a Santiago Oleaga, director financiero de El Diario Vasco. Los
atentados fallidos alcanzaban ya el medio centenar.
Se abre un camino
"La conversación Bush-Aznar es muy buena. Allí se habla de muchas cosas
pero Bush sabe bien dónde nos aprieta el zapato a nosotros. Algunos en aquel
momento consideraron un error que Bush hablara de terrorismo en Quintos de Mora
pero él vino sabiendo ya muy bien de qué iba el asunto en España, sabiendo
perfectamente que éramos el último país del conti-nente que padecía un
terrorismo activo". Es entonces cuando Bush advierte públicamente:
"Estados Unidos está decidido a colaborar en la lucha contra el terrorismo
en suelo español" y añade que esta promesa se concretará en el refuerzo de
la cooperación de los servicios de seguridad de ambos países "en un futuro
inmediato".
"Aquel encuentro fue muy importante para España como país y también ante
la Unión Europea. Fue más que un gesto. Y los dos se entendieron muy bien. Allí
se abrió un camino" recuerda el asesor presidencial de Aznar. presente en
las conversaciones.
Son los atentados del 11 de
Septiembre los que dan un vuelco a la percepción que el mundo tiene de lo que
es una amenaza terrorista.
Durante los últimos 25 años la política española se había esforzado una y otra
vez por buscar apoyos internacionales para su lucha contra el terrorismo, que
en nuestro país tiene una cuenta de casi mil asesinatos. Y durante todo ese
tiempo las respuestas habían sido mucho-menos que tibias, con la reciente
excepción Francia. " La propia Madeleine Allbright intentó en su tiempo
convencer a los europeos para incorporar a la OTAN los nuevos riesgos del
terrorismo y de la aparición de las armas de destrucción masiva. Pero Europa
interpretó que aquello podía ser una hampa preparada por Estados Unidos para
arrastrar a la OTAN fuera del área europea y todos se resistieron menos Aznar,
que apoyó a Washington. Pero después del 11-S las cosas cambian y nuestra
posición pasa a ser línea maestra. Y ahí es donde Bush y Aznar se encuentran
plenamente. Ambos tienen claro que van en el mismo barco).
Ocho meses más tarde Aznar yBush vuelven a celebrar uno de esos encuentros sin
corbata, que están históricamente acreditados como los más productivos. Sucede
en mayo de 2002 en plena presidencia de España de la Unión Europea. El viaje de
Aznar a Washington es en calidad de presidente de turno de la Unión pero,
terminadas las conversaciones oficiales en las que, por cierto, no se avanza ni
un paso en materia de acuerdos comerciales, Bush invita al matrimonio Aznar a
su residencia privada en Camp David, estado de Maryland. "Yo pondré los
puros esta vez", anuncia Bush a los periodistas que cubren el viaje. Pero
el presidente Norteamérica no debió de poner bastante más, a tenor del juicio
que la reunión merece a uno de los participantes. "Aquello fue más que una
reunión. Hubo cena -cangrejo de concha blanda frito, carne con una guarnición
cómo de alubias, pero muy ricas, y de postre cobbler, frutas rojas cubiertas
con una masa crujiente, hubo tertulia y al día siguiente nos dieron un desayuno
de trabajo espléndido. Duró todo un fin de semana. Fue un encuentro muy serio
política-mente porque hubo mucho más tiempo para hablar y porque se hizo
definitivamente patente un factor de confianza mutua que es decisivo a la hora
de sentarse a una mesa y hablar de cuestiones importantes. Y hubo pactos, sí, y
el terrorismo fue un foco de atención especialmente prioritario. De la reunión
de Camp David Aznar y Bush salen con una posición muy consolidada".
Las crónicas de aquellos días dan cuenta de algunas frases de Bush que hoy
cobran todo su sentido: "Vamos a hablar de muchas cosas y vamos a trabajar
por la paz mundial". Una de las "cosas" aunque no la única, de
las que hablaron fue del terrorismo de ETA. Otra fue la contribución de los
servicios policiales y de inteligencia españoles en la captura de numerosos
miembros de la red de terrorismo islamista Al Qaeda, cosa que el presidente
norteamericano agradeció a Aznar con efusión. "José María sabe que mi
teléfono estará siempre abierto para él y que estoy dispuesto a ayudar a mi
amigo frente a ETA en todo lo que pida". Naturalmente que España ha pedido
y que ha obtenido respuesta. Eso lo reconoce, aunque sea recurriendo a la
elipsis, hasta el más renuente de los asesores del presidente Aznar que han
sido consultados: "Es un hecho que la especial relación Washington-Madrid
ha supuesto un considerable aumento de nuestras capacidades en la lucha contra
ETA".
"Es el do ut des, yo te doy, tú me das, entre ambos países", dice el
analista del Grupo de Estudios Estratégicos. "Esta relación los americanos
la tienen muy clara". ¿Es esta la razón del respaldo de José María Aznar a
la guerra contra Irak defendida por la Administración norteamericana y
rechazada de plano por la opinión pública española y por países con tanto peso
en Europa como Francia y Alemania, a los que se acaba de sumar Rusia?
Un compromiso recíproco
"El problema nos afecta, claro que sí. Cuando nosotros pedimos ayuda
contra el terrorismo, ¿esperamos que nos digan que no? Nosotros hemos pedido
ayuda a Estados Unidos y hemos obtenido su apoyo", sostiene uno de los
altos cargos del gobierno consultados. "Y hay un asunto importante"
añade el asesor presidencial: "la orden de búsqueda y captura es la misma
para un terrorista de Al Qaeda que para un terrorista de ETA. Además hay un
calendario que es importante para nosotros: en enero de 2002 España asumió la
presidencia de la UE. En enero de 2003 hemos entrado a formar parte del Consejo
de Seguridad de Naciones Unidas. Y en marzo de 2003 nuestro país va a presidir
el Comité sobre Terrorismo de la ONU. Para un país como España, que tiene como
prioridad absoluta la lucha contra el terrorismo y cuenta con un amplísimo
consenso interno, eso nos coloca en una posición muy significativa, desde la
que puedes hacer cosas coherentes en lo que es tu principal preocupación. Esta
es una gran apuesta".
Una apuesta grande con un precio acorde a su envergadura. El rechazo de la
opinión pública española al respaldo que el Gobierno está prestando al
presidente Bus es casi unánime y la negativa de los grupos parlamentarios a
apoyarle en el Congreso dejó patente la radical soledad política del presidente
Aznar. El Gobierno dice no ignorar el riesgo político que eso supone.
"Desde el primer momento hemos sido conscientes del coste electoral y
público que tiene esta posición del Gobierno. De hecho, en pleno auge del
chapapote ya estábamos diciéndonos: al problema del Prestige le va a sustituir
el problema de Irak. Lo sabíamos y lo esperábamos. Nos jugamos mucho pero no
nos arrepentimos, estamos haciendo lo que tenemos que hacer. Es verdad que esto
ocurre en el peor momento para nosotros y que hay un riesgo serio de que nos
vaya mal en las elecciones municipales. Así que tenemos un interés directo y
tangible en que ésto se resuelva cuanto antes".
"¿Se puede pensar que si el Gobierno pudiera evitar esta situación no la
evitaría? Al final, Aznar espera que su decisión se acabe entendiendo, que se
acabe viendo que la posición del Gobierno responde a una percepción honesta de
los intereses de España".
La decisión de Aznar podría tener para su partido malas consecuencias si llega
el momento de que el representante de España en la ONU levante la mano para
votar "sí" a la guerra. "La decisión más difícil está aún por
llegar. Y cuando tengamos que tomarla, la reconoceremos. Pero en materia de
lucha contra el terrorismo hay que decir que podemos estar esperanzados.
Y agradecidos".
El terrorismo moderno Las armas
de destrucción masiva podrían ser el instrumento de los terroristas del futuro
"En estos momentos la CIA está actuando como una especie de servidor de
los aparatos de Inteligencia de otros países"
"Aznar ha entendido que la seguridad interior ya sólo se puede resolver en
red internacional. Y en estos momentos, de hecho, la CIA está actuando como una
especie de servidor de los países, que serían las terminales de
ordenadores". Esta afirmación corresponde a un experto analista del Grupo
de Estudios Estratégicos de la Fundación Elcano, quien explica además que el
atentado del 11 de Septiembre rompió los esquemas tradicionales de
funcionamiento de los servicios de Inteligencia de todo el mundo. "El
terrorismo se combate sobre todo con [servicios de] Inteligencia, que es algo
por definición silencioso e invisible. La Inteligencia está diseñada para no
comunicar con nadie, pero tras el 11 -S los servicios nacionales están
empezando a entender que las cosas tiene que cambiar. Les está costando mucho
pero lo están haciendo. Y cuando se realizan ahora detenciones tan sonadas de
terroristas islamistas, todos tienen la sensación de que han sido las policías
nacionales las que han tenido el éxito. Y no suele ser esa la razón, por lo
menos no la única. La CIA suele estar detrás de eso. La gran operación de
detención de la cúpula de ETA en Bidart, por ejemplo, fue una operación de la
CIA gracias a un sensor colocado en unos proyectiles que ETA compró en el
mercado negro de armas".
No sólo son los servicios de Inteligencia quienes están modificando su
comportamiento tradicional. Es que también el terrorismo está cambiando de cara
y sobre todo de procedimientos. Las armas químicas y biológicas pueden estar a
punto de convertirse en el instrumento por excelencia del terrorismo
internacional. "Hay que tener en cuenta que las armas químicas son más
propias del terrorismo" asegura un asesor del presidente Aznar.
"Con una ampolla de ántrax pueden morir varias decenas de personas, no
digamos con gases letales, pero no se hunden los estados". En esa
apreciación coincide con el experto del Grupo de Estudios Estratégicos, para
quien, en efecto, "las armas de destrucción masiva son las modernas. Y en
ese sentido podríamos decir que el terrorismo de ETA es un terrorismo
antiguo".
La relación de Sadam Husein con las redes de terrorismo islamista nunca han
sido probada. Sin embargo, esa hipotética conexión es uno de los argumentos
esenciales de la Administración norteamericana para iniciar una guerra en la
que España participaría. "La alianza aún no está formada pero lo
previsible es que nos pidan apoyo logístico y naval, el equivalente a lo que
aportó
España en la Guerra del Golfo".
El asesor del presidente considera que "quizá España haga un envío
ficticio de tropas. Es decir, que no participe en la guerra pero sí en la
operación de reconstrucción de Irak, que sería el segundo plano de la
operación. Porque lo que está claro es que Washington no ha pedido tropas a
España para la primera operación, para el ataque. Las cosas de momento se están
moviendo en los niveles de fuerzas y actividades previstos en el convenio España-EEUU
y lo que hay de momento asegurado es el uso de las bases. Es imposible decir
ahora si se van a enviar tropas al combate, pero yo no lo veo en
absoluto",afirma.
Otra cosa serían los compromisos de España en lo que se refiere a la defensa de
Turquía. Ese es un mecanismo de seguridad que funciona al margen y que podría
requerir la presencia de las Fuerzas Armadas españolas. "Pero eso ya sería
nuestra contribución como miembros de la OTAN".
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