¿POR
QUE QUEMA USTED EL DINERO?
En
oposición a la nostalgia de quienes comienzan el nuevo año
llorando porque se fue Diciembre, yo doy gracias porque con él se
acabó también el despilfarro y la insensatez de los oibanos
y en general de los colombianos que pese a la falta de dinero se dedicaron
a quemar con pólvora lo poco que ganaron. Y cuando digo esto me
refiero al empleado modesto de clase media y al obrero a quienes se supone
que ha afectado directamente la crisis económica. No es mi intención
impartir cátedra sobre moral social ni mucho menos decidir sobre
el presupuesto de cada cual, pero creo que es una obligación cristiana
hacer un llamado a la conciencia de todos los que hacemos parte de este
país donde llueve pólvora a diario, para que no siga lloviendo
sobre mojado. No está bien que hagamos de una bonita fiesta otro
escenario de terror para quienes resultaron lesionados por el uso de la
pólvora. No está bien que mientras se gastan cientos de millones
de pesos en toneladas de este despreciable juguete, otros cientos de miles
de niños padezcan hambre y no hayan tenido siquiera una noche buena
en paz. Pero si aún usted, amigo lector, no está de acuerdo
conmigo porque es de aquellos que le importó poco prender la mecha
a varios miles de pesos sin tener en cuenta las consecuencias, espero que
después de leer este artículo comience a recapacitar sobre
las terribles consecuencias de un acto tan irresponsable.
No
hay duda de que en la actual crisis económica resulta enteramente
difícil asumir los gastos de fin de año teniendo en cuenta
que se trate de un empleado con sueldo entre cuatro y seis salarios mínimos;
peor si gana menos y cuenta con familia, Quiero decir que si se piensa
razonablemente en la salud, la educación, los servicios públicos,
la alimentación y todos los demás rublos permanentes, será
poco lo que se pueda destinar para los nuevos gastos que ocasiona la tradición
navideña. ¿Y de donde sale el dinero para la pólvora?
Hace
varios años se vienen adelantando campañas educativas para
cambiar esta malsana costumbre que ha provocado tantas muertes y daños
físicos irreparables, sobre todo en la población infantil.
Pero pareciera que nunca se hubiera conocido de las fatales consecuencias
porque pese a todo, hubo más pólvora y las estadísticas
de heridos se dispararon. Será que emplear entonces pólvora
en nuestras fiestas procura mayor diversión? O es mas bien una manifestación
masoquista del inconsciente colectivo penetrado por la cultura de la violencia?
Pero
en definitivas, la razón más poderosa que debe necesariamente
servir de alarma al interior de nuestras conciencias es que con los no
despreciables cientos de millones que gastaron los colombianos en pólvora
la pasada navidad, se hubiera o mejor, se podría hacer una campaña
sin precedentes en favor de los niños más miserables de los
campos y las ciudades; se podría construir un enorme centro de atención
al menor desprotegido, se podría dotar un hospital y garantizar
salud y educación a quienes realmente carecen en lo absoluto de
estos derechos.
No
se trata tampoco de reemplazar al Estado, pero algún beneficio se
lograría, sobre todo para aquellos a quienes francamente nunca va
a llegar dicho Estado. Se necesita sólo de un poco de sensibilidad
y de compromiso social, sino cristiano (esto incluye a las parroquias que
patrocinan la quema de pólvora durante la novena). Se necesita pensar
sin egoísmo y mirar alrededor con espíritu solidario para
que la realidad que hoy vivimos sea diferente. Tendríamos que desprendernos
todos de tan poco, pero lograríamos tanto... Piense usted, amigo
lector, haga cuenta de lo que gastó en pólvora con su familia
y verá que tengo razón.
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