Renovar la Faz de la tierra: Capítulo séptimo

Vivir en la creación
en el mundo actual.

Las fronteras y aduanas son construidas para separar más a las personas, nos separa de lo que amamos, nos separan de nosotros mismos, son parte de una bestia brutal que reprime, condena, asesina.

Esa bestia se alimenta, no de nuestra carne como un caníbal, sino de nuestros miedos, temores, desesperación. ¿No ven todo el dolor que provoca? ¿Para qué sirve? Es su alimento.

Todo lo que he aprendido hasta el momento se condensa en una cosa, la creación rebosa de abundancia, y yo soy parte de ella, de esa bella Dama creada por Dios para su deleite. Soy como ustedes, manifestación de ese poder.

El diablo no tiene poder, sino utiliza el poder de sus víctimas para hacer sus cosas.

Así es con esa bestia, muchos se preocupan de encontrar un número que diga seis, seis, seis, y se olvidan de la pregunta fundamental ¿Por qué la bestia tiene número?

Nos miden, nos colocan en documentos, nos someten a sus decisiones políticas, y nos ciegan quitando toda visión de las salidas que disponemos.

Cuando hay que decir las cosas hay que hacerlo, puedo estar perdiendo la razón, pero si tener razón es pensar de la manera que nos inculca los mecanismos de esa bestia, preocupándonos de sus decisiones, entonces yo renuncié a ella hace algunos meses.

Y encontré algo maravilloso, quiero compartirlo con ustedes para que lo incorporen en su vida, es mejor que un remedio, porque un médico nunca cura a un enfermo, puede ayudar a que el cuerpo del enfermo se cure, y si el paciente no quiere mejorar, entonces ya está perdido.

La creación es manifestación del único poder que existe, lo que llaman “poder político”, “poder económico”, son meras imitaciones que nos hacen negar el poder verdadero que poseemos, el “poder de la creación” proveniente del amor.

El verdadero poder, el amor, es usado para crear, todo lo creado es vida, y la vida es abundante. Es imposible no crear, cada cosa que hacemos, cada idea que tenemos, negativa o positiva, es un ser vivo que se manifiesta y bendice o perturba nuestras vidas.

Jesús, nuestro hermano, dijo bien claro que no nos preocupemos por el mañana. Las aves del cielo tienen siempre algo para comer, y qué no hace nuestro Padre por nosotros que en cada segundo de nuestra historia nos ha manifestado su gran amor.

Como ejemplo para mostrar como el hombre es poderoso por esencia, consideremos al bautismo católico, el bautizado es ungido como sacerdote, rey y profeta.

Jesús nos mandó a anunciar el evangelio a toda la “creación”.

El evangelio es un libro, pero sobre todo son hechos, acciones. Y sobre todo es la manifestación del Reino de Dios en nosotros.

Si les digo que siento la presencia del Reino de Dios, ¿se asustan ante mi locura? ¿o levantan los oídos para captar cada palabra que les diré?

Si la creación (a mí me gusta llamarla la Dama), es manifestación del poder de Dios, si cada cosa creada es vida, y cada cosa con vida tiene el poder de crear más vida, y de hecho lo hace en cada segundo de su existencia, entonces el Reino de Dios está en nuestras células, en los átomos, en todo lo que nos rodea.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor hombre que el que ciega a su prójimo para que sea invidente como él.

Jesús en unas de sus descripciones sobre el Reino de Dios dice que es como un señor que se va de su propiedad y les deja cierta cantidad de dinero a sus sirvientes, cuando vuelve los convoca para rendir cuenta, a los que les devuelven el dinero con beneficios les da grandes bendiciones y castiga al que no hizo nada sino enterar la moneda. Y concluye anunciando que al que tiene mucho se le dará más y al que poco tiene se le quitará hasta lo poco que tiene.

¿Tener muchísimo dinero, poder político y económico, tener un puesto de importancia, ser el “Doctor”, el “Don Tal por Cual”? No se refiere a esas ilusiones que humillan a los hombres a unos mecanismos que degradan y corrompen.

Tenemos todo el Reino de Dios frente a nuestras narices, eso es todo y ¡que todo!, esa es nuestra posesión y nuestros dones. Es el poder de la creación manifestado plenamente ante nosotros y en nosotros. Esos talentos se multiplicarán por sí mismos cuando los reconozcamos, negarlos es enterrarlos en la oscuridad de la falta de fe, de la desesperanza y la condena, con ello matamos a varios seres vivos, incluso a nosotros mismos.

Somos merecedores de recibir y vivir en su Reino de plenitud y abundancia, él nos creó para tal fin, merecemos toda bendición, merecemos cada bocado de la belleza de la vida que se nos presenta en cada día.

Unas de las peores cosas que existen son las manos que acaparan todo sin dejar nada a los demás que necesitan vivir.

El Reino distribuye equitativamente en abundancia para todos, sino es en la misma cantidad, sí en la porción necesaria para cada uno. Si acaparamos más allá de nuestra abundancia (merecemos cosas hasta rebosar, recuerden la multiplicación de los panes) le estamos quitando al otro lo que tiene.

El Reino es abundante, tiene para todos. La economía política que rige los planes políticos de los países trabajan sobre la escasez, es decir, literalmente construye los bienes escasos, y ha transformado al mundo en un campo de escasez, de alimento, de agua, de aire y de amor.

Dios con su bella Dama (la creación) nos hace merecedores de todos los bienes, sean materiales o espirituales, incluso de aquellos bienes que no tienen nombre. él dijo bien claro que el obrero merece su paga. él nos creó y nos ama, ¿Qué papá y mamá no se desvive por sus hijos para darles todo lo que necesitan y más? Dios hace mucho más por sus hijos, nunca nos ha dejado huérfanos y que nos arreglemos cómo podamos.

La miseria no es una creación de Dios. En el evangelio figura claramente la peor oración de toda la historia, la de un pueblo que le pidió a Jesús que no entrara y se fuera, Dios no nunca niega la libre voluntad del Hombre, respeta su libre abeldrío, incluso cuando son dolorosas y van contra su voluntad. Fue una espantosa criatura creada en ese momento, imaginen cuantas veces al día son creadas criaturas semejantes.

él quiere lo mejor de nosotros, que nos manifestemos en plenitud en su reino.

Así, con esta sabiduría, mi visión ha cambiado, el universo se manifiesta como la Dama, veo cosas nuevas, y vivo cosas nuevas.

Mi vida se ha transformado en un diálogo continuo con la creación.

En cada cosa buena sé que soy merecedor de ella, y la bendigo, le doy la bienvenida.

Ante cada pensamiento negativo, fatal, que se presenta ante mí, lo escupo, le grito que no me pertenece, no es merecedor de entrar a mí, que se vaya, y así lo hace.

Experimenten como vienen todos los seres cuando los bendecimos y les damos la bienvenida.

Merecemos vivir bien, y bendigo a la vida.

Y como dice el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo, si le pedimos perdón a nuestro prójimo cada vez que nos equivocamos contra él, entonces también debemos perdonarnos nuestras faltas, nuestras autohumillaciones y en especial nuestra negación al merecimiento de todo, y todo estos errores NO son por ser tontos o miserables, no podemos perdonarnos por nuestras propias humillaciones con más humillaciones, sino por haber sido cegados por todo un sistema que no nos quiere ver vivir en plenitud. Es como la parte de una familia que oculta la herencia del pariente rico para no compartir la fortuna.

Vuelvo a repetir, si nos perdonamos a nosotros mismos no es por haber sido tontos, o ciegos, eso no importa, sino por habernos hecho creer que somos esas cosas y nos hemos dado cuenta de esto al abrir los ojos a la verdadera esencia de la creación. Merecemos ser plenos y debemos abrirle las puertas a la plenitud con nuestro perdón sincero, sin humillarnos, sino manifestando lo que somos realmente “Hombres Plenos” con derecho a la plenitud, así le abrimos las puertas de nuestras vida para que la plenitud entre en nosotros.

La única autoridad, verdadera y plena, es la que nos dotó Dios al hacernos parte de la creación. Es una autoridad que no proviene de una posición en cualquier organización política o económica, y es mucho más grande que cualquiera de ellas.

Por ser una Criatura tenemos más autoridad que un presidente, que un policía, que un juez. Esos puestos no son nada a comparación de ser parte del Reino de Dios.

“Tuyo es el reino, la gloria y el poder” son frases que digo como católico en la misa después del Padrenuestro (en algunos evangelios incluso está incluida en la oración), y esa es la única autoridad que obedezco.

La bestia vive de los temores, de los miedos, de la ceguera.

Los pensamientos y actitudes negativas son seres vivos que nos afectan en esa misma dirección y nos hunden más y más. Esas creaciones negativas están en el ambiente, en las noticias, en nuestros familiares y prójimo que nos quieren cortar toda esperanza o salida.

Si vieran con nuevos ojos a esos seres oscuros verían cómo son de nubladas las ciudades por esas oscuras creaciones.

Somos Luz en el Mundo, no la opaquemos con nuestros pensamientos negativos, llevemos Luz a todos los rincones, y las sombras retrocederán ante nuestra Plenitud de Criaturas.

Nuestra pelea es esa.

Debemos echarlas de nuestras vidas (a las sombras y pensamientos, no a nuestros hermanos de carne y hueso) y la única forma es “hacerlo”, como cuando tenemos a un intruso en casa “¡fuera, largo, no perteneces aquí!”, y si ese ser tiene una fuerza que nos abraza hasta no despegarse, entonces lo mejor es escupirle, sacar todo ese aire nauseabundo con que nos ha llenado los pulmones y buscar el nuevo aire que proviene de la creación.

Bueno, tengo muchas más cosas que contarles, pero no serviría si no digieren bien esto que les he escrito hasta aquí, es su problema el absorber esto, yo sólo les puedo mostrar cómo son las cosas, no puedo burlar su libre albeldrío.

Si vieran cómo reaccionan las personas que me rodean, verán la distancia entre mi mundo y el de ellos, pero darle demasiada atención a esa diferencia es emplear mi vida en algo sin importancia, Jesús dijo “Elige lo eterno”.

Si creen en lo que digo entonces vivan todos los días sabiendo que cada cosa que tienen, cada cosa buena que reciben, les pertenecen y la merecen, bendíganla y denle la bienvenida como un nuevo amigo y compañero de vida.

Verán, como yo lo estoy viviendo, cómo las cosas buenas empiezan a llegar y venir. Y sobre todo sentirán una gran alegría, plena, diferente a la que han conocido hasta ahora.

Merecemos una casa para formar un Hogar (el lugar donde se desarrolla la familia) y nos pertenecen todas las bendiciones y todos los seres benefactores (y aunque parezca raro también el dinero, que es un ser vivo y que la ambición del humano ha descalificado su plenitud de ayudar a nuestra realización).

Todos los seres creados se multiplican, espero que estos conocimientos se multipliquen en ustedes como el trigo en buena tierra.

Llamen a la abundancia, es un ser vivo que acude a quienes la llaman.

Las bendiciones, como los santos, vienen a nuestra vida no para que los adoremos a ellos, sino como vehículos para acercarnos al Padre.

En esto hay que tener cuidado porque el paso entre la convivencia entre las criaturas y una actitud supersticiosa es delicado, sobre todo en aquellos que nos ven y tienen sus prejuicios formados. La superstición se basa en la creencia en invocar energías oscuros, sobrenaturales y con poderes que superan a los de la vida diaria. En cambio la convivencia entre los seres de la creación es la de mutuo amor y reconocimiento de ser seres plenos del reino de Dios, parte y manifestación del único poder real.

Cuando aparezca esa sensación de miseria, pobreza, tristeza, agonía, desarraigo, digan a los seres demoníacos “¡no me pertenecen, no merecen estar aquí, fuera de aquí!”. Recuerden a Jesús cuando le dijo a la frase de Simón Pedro (no a Pedro sino al ser que encarnaba la frase que se oponía a la voluntad de Dios) “fuera de aquí satanás”, recuerden que los demonios no tienen poder por sí mismos, sino por los que les da sus victimas.

Los invito a ser parte de la venida del Reino de Dios a la tierra, los necesitamos y quiero personalmente que ustedes sean parte de este hecho para todas las eras que ha vivido el hombre. Como dije antes, no puedo forzar su libre albedrío, tan solo puedo invitarlos y cada uno de ustedes debe tomar esta decisión, espero que sea en la misma senda que he escogido.

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Pablo Andrés Müller Parrao
Mendoza - Argentina
Publicado el 7 de diciembre de 2001
Ultima modificación 7 de diciembre de 2004
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