La civilización es un personaje oculto en toda la historia del hombre, nos ha guiado y utilizado, separándonos y dividiéndonos de nuestra esencia.
Yo no estoy hablando en términos científicos, quiero superar la etapa científica, o mejor dicho, transformar a la actividad científica porque ella trabaja con objetos al servicio de ésta civilización, es el lente que distorsiona nuestra vista para ver a todo como objetos.
Las ciencias, sean naturales o sociales, han hecho grandes aportes para mejorar la vida de los humanos, pero los beneficios son reducidos con los grandes peligros y amenazas que han creado, sobre todo al asegurar nuestra propia extinción. Por cada cura, crea nuevas enfermedades.
La Civilización es el fundamento sobre lo que hemos construido todo, poder, dominio y sometimiento. Y sobre una misma base es posible edificar muchas cosas diferentes. Así entre los distintos pueblos que existen y han existido, más que una diferencia de civilizaciones, hay distintas culturas basadas en una misma civilización.
El fundamento básico de éste ser viviente es el "Poder" en términos humanos. "Poder" en unos pocos humanos que imponen sus ambiciones sobre el todo externo a él o ellos.
Cuando Dios creó todo utilizó Poder en términos muy diferentes a como lo entendemos. Ese Poder fue la manifestación de su voluntad en la creación de todo. No fue la conquista de cosas existentes. Creó Seres vivientes plenos, creadores de más vida. La Creación fue y sigue siendo un estallido sin muros que lo contengan.
Sin embargo la civilización actual redefine al concepto de poder como dominación y explotación de la voluntad y de la existencia, realizada por un Humano sobre los otros, sea cual sea la forma de aplicarlo, para realizar su voluntad anulando la del otro.
La civilización fuerza a todos los hombres a utilizar y desear éste poder o ser las víctimas de su ejercicio. Ella no deja espacios neutrales o lugar fuera de ella.
Así éste ser, al ocultar su vitalidad, se ha impuesto sobre los hombres de generación en generación y al separarlos de su esencia los transforma en humanos, objetos de explotación.
Toda conquista política por diferentes grupos humanos, ha sido la manifestación de la civilización para mover distintos personajes sin cambiar las reglas del juego. A pesar de cambios aparentes, las guerras, la exclusión, las divisiones, corrupción y miseria, siguen existiendo como manifestaciones reales, ¡sería hermoso que existieran sólo como un recuerdo muy lejano!.
La corrupción como las crisis económica y políticas de los gobiernos, no son los "accidentes" como pretenden representar los libros de historia, sino manifestación de la voluntad de la civilización y los Estados.
Como hombres tenemos libre albedrío, entre todas las posibilidades de acción abiertas a nuestra vida, tenemos la libertad de elegir cualquiera de ellas, y siempre produce nuevos seres.
Cualquier elección afecta siempre a los otros seres. En forma literal es una reacción en cadena, se esparce hasta atenuar sus efectos en un espacio de tiempo variable.
Además con todo lo que nos relacionamos creamos otros seres vivos, ellos influyen en nuestras vidas, buscan mantenerse en el tiempo, sobrevivir, se reproducen y a la vez forman otras especies al juntarse con otros.
Así nuestras acciones nunca son hechos sin consecuencias, ya sean inmediatas o en un muy largo plazo de tiempo. Algunas consecuencias son mortales, otras beneficiosas para todos.
Consideremos a los países, ellos están integrados por humanos, junto a estructuras jurídicas y estatales, con diferentes formas laborales, organizaciones religiosas, sindicales, políticas, empresas; la unión de todos ellos crea lo que reconocemos como como una nación, sus acciones benefician o perjudican a hombres que viven en el otro extremo del mundo.
El imperio romano, caído hace más de mil quinientos años, aún tiene grandes influencias en nuestras vidas.
Entonces con las elecciones que realizamos, guiados por las ambiciones heredadas y fomentadas por nuestra civilización, perpetuamos para el mañana la corrupción, la miseria, el hambre, los homicidios, de miles de hombres que aún no existe. Estos males no son producidos por un error de fabricación, ella fue hecha para actuar así.
El libre albedrío es una bendición y parte de nuestra esencia.
Si nuestras elecciones están basadas en adquirir el poder en los términos humanos, en negar la vida, perpetuamos las condiciones que corrompen al mundo.
Entonces, para crear otra civilización, debemos realizar nuestras elecciones teniendo como guía la búsqueda de la plenitud de la vida en todas sus manifestaciones.
Para terminar o cambiar el rumbo de la civilización actual, no debemos actuar con la intención de eliminarla, porque para ello sólo usaríamos los métodos que la legitiman.
Debemos cambiar nuestro modo de relacionarnos con la vida, manifestar la plenitud de todo, renunciar a los juegos de poder. Debemos emplear y confiar en el auténtico Poder, la creación con amor.
Si esto lo aplicamos en todo lo que hacemos, al trabajar, al estudiar, al caminar, al hablar, al meditar, al investigar y pensar al mundo, al construir, estaremos dando cuerpo a un nuevo ser.
Entonces crearemos la civilización del amor y la otra terminará por olvido.