Renovar la Faz de la tierra: Capítulo tercero

¿Qué relación tiene
todo esto con
la Civilización del Amor?

La vida surge del amor expresado a través de la creación, no es una casualidad o un fenómeno espontáneo.

En el origen nos encontramos con el Ser creador de todo.

El sol está allí, en lo alto brillando gratis, sin precio, para todos, la lluvia cae sin cobrar. La creación no es una conveniencia económica, es un fenómeno desinteresado.

El amor da origen a la vida y la sustenta por siempre, no es algo sometido a un razonamiento, a una razón de ser, a algún motivo para justificar la existencia, la vida existe por el amor.

La clásica pregunta ¿Por qué existimos? comienza de este modo a carecer de sentido ¿Porqué debemos juzgar nuestra vida bajo algún parámetro de valor o razón?

La creación es la evidencia de la existencia de Dios, el amor es Él mismo manifestándose al todo.

Lo que estoy diciendo es la esencia de todo, esto no es un término religioso. Podemos negar de nuestra conciencia su existencia pero eso no cambia este hecho.

Las religiones participan en una competencia por apoderarse del discurso "yo poseo a Dios", pero Dios seguiría existiendo aunque las religiones ya no estuvieran, Él tiene una esencia básica, simplemente "es".

Como ejemplo considera esto: yo no te conozco lector, pero ese desconocimiento no afecta en nada el hecho de que estés vivo. Grito "Tu no existes", sin embargo estás vivo leyendo estas letras.

No se confundan ni engañen, nuestra civilización ha separado tanto las cosas que si es mencionado a Dios en un texto pronto pensamos que estamos leyendo un libro de teología o de fenómenos paranormales que no tienen ninguna relación con nuestro campo real de experiencias.

Éste no es un libro religioso, ni quiere ser mucho menos una obra científica, ni siquiera una obra de autoayuda o superación personal.

Estas palabras vertidas en estos documentos son una base o inspiración para que construyamos la Civilización del Amor. Para construirla es necesario ver al universo desde el plano del amor, tal como fue contemplado desde antes de cualquier tiempo, antes de cualquier reino o estado.

Les habrá parecido extraño y alocado leer que las ideas y conceptos son seres vivos. Consideremos al concepto de libertad, su vida es el peldaño de grandes luchas en la historia, tuvo variaciones a través del tiempo y hasta se ha multiplicado, reproducido y mutado, hay libertad de mercado, libertad religiosa y otras más. Es decir, este concepto ha tenido existencia, ha crecido, ha madurado y se ha reproducido.

Si pensamos en las mentiras, ellas tienen influencia en nuestras actitudes, se mueven, buscan penetrar a nuestra voluntad, llevarnos a un propósito u ocultarnos algo.

Si es difícil concebir estas locas ideas sobre la vida en todo, es porque estamos muy cegados por la civilización que nos domina. Como nacemos dentro de ella, vemos todo como objeto, así fuimos inculcados desde nuestro nacimiento. Romper con esta costumbre cuesta mucho trabajo, mayor esfuerzo es tener la voluntad de hacerlo, y mucho más cuando debemos romper con algo con que vivimos como la realidad absoluta.

Como verá lector, la creación sigue otros senderos, distintos a los que nos quiere conducir esta civilización. La realidad es otra, nada puede ocultarla después de haberla contemplado una vez y para siempre.

En este mundo queremos reducir toda manifestación a términos humanos.

Si un cerdo sabe sumar dos más dos entonces es un genio. Pero si un animal ha sobrevivido quince años en las montañas, tan sólo es un animal.

Queremos que todo piensen, se muevan y tengan las mismas metas que nosotros.

La vida es un hecho universal y no un concepto humano. Cada Ser tiene su propia forma de manifestarse, de actuar, su propio tiempo para expresar su vida.

Los árboles viven más que los hombres, comen cosas diferentes, perciben con sentidos diferentes, y no tienen labios o articulaciones rápidas para comunicarse. Así que no esperemos que hable como hombre, se comunica como árbol y entiende como árbol, tanto como el hombre habla como hombre y entiende como hombre.

Y así es con cada ser vivo.

Entonces si queremos reconocer la vida en todo, aceptemos que ella se manifiesta diferente en cada Ser.

Nada puede ser igual a otro Ser, ni manifestarse como otro Ser. El actor nunca es su personaje, tan sólo nos remite a él.

El mapa nunca es el territorio que representa, si apoyamos el dedo sobre el punto que dice "Washington D.C." no estamos exterminando a esa ciudad. La ciencia jamás es el campo que estudia, sino un punto de referencia para abrir nuestro entendimiento, por más que ella se presente como lo que representa.

Así, aceptemos que cada ser viviente puede manifestarse en sus propios términos.

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Pablo Andrés Müller Parrao
Mendoza - Argentina
Publicado el 7 de diciembre de 2001
Ultima modificación 7 de diciembre de 2004
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