Renovar la Faz de la tierra: Capítulo segundo

Si todo tiene vida,
entonces nuestras creaciones
son seres vivientes.

Todo lo que hacemos son creaciones, seres vivos, se expresan libremente superando los intereses de sus creadores. Es posible entender esto si estudiamos como ha influido cada pequeño invento o cualquier obra cultural en nuestras vidas e historia. El telar  mecánico además de aumentar el volumen de producción de telas cambió la estructura economía, las sociedades y las relaciones políticas entre todos los países del mundo.

La "Civilización actual" es un ser vivo un individuo conciente con voluntad propia. Los movimientos históricos y políticos, las luchas por el poder y por la expropiación son expresión de su existencia y vida.

Este ser esclaviza a los hombres a juegos de poder y sometimiento, de expropiación, valor y utilidad económica, a pesar de que se oculta como algo inerte y sin personalidad.

A la Civilización vive de los juegos de poder, son su alimento, la historia del hombre político económico es su historia.

En la actualidad hay una sola Civilización basada en la lucha por el poder, el dominio del otro, sea quien sea.

Para desarrollar este juego en cada época y cultura, la Civilización dota de herramientas e incentivos especiales a los hombres para someterse entre ellos y corromperse. Recordemos la historia de los diferentes pueblos, desarrolladas a través de continuas guerras y conquistas, como pasó en toda América, el resultado no ha sido un mundo feliz ni utópico.

Estas herramientas e incentivos pueden tener forma material o conceptual.

Para realizar este juego es necesario transformar al "otro" en las conciencias y pensamientos de los hombres. Este adoctrinamiento continuo es realizado por los Estados, los aparatos jurídicos, las ciencias, la economía política, la educación y otras herramientas.

Para demostrar el poder sólo hay un camino, aplicarlo, y si el poder es dominio entonces hay que negar la voluntad del dominado bajo la voluntad del poderoso, es decir limitar la plenitud del otro.

En esta Civilización lo 'otro' (que son seres vivientes), son transformados en el entendimiento de los humanos en objetos manipulables, sin vida, sin propósito ni voluntad propia, ni derecho a la plenitud. Lo fuerzan a tener alguna utilidad económica o son desechados. Si un Ser no tiene valor entonces el proceso de eliminarlo lo hace económicamente viable, en última instancia la muerte es otro producto del mercado. Al ser transformado en objeto, lo otro puede ser dominado y sometido dentro de las fronteras que abarca la Civilización.

Todo es transformado en mercancía, desde las piedras hasta las ideas, todo tiene precio, es vendido y comprado por el mejor postor. La mano invisible del mercado es la presencia de la Civilización.

La Civilización quiere tener el control sobre todo, usa un inmenso aparato jurídico para justificar la expropiación.

Transforma y redefine la esencia de los Seres, para esto debe negar la vida de toda la creación y en los hombres. Sino ¿qué es la esclavitud y explotación?. En una época no muy lejana se discutía si los negros tenían alma.

El control de los genes, el aborto y la eutanasia, los derechos de patente sobe cualquier cosa, es la redefinición de la vida por parte de la Civilización en sus propios términos de valor y utilidad económica, social y jurídica.

Si su existencia está fundada en el poder de dominación de unos sobre los otros, entonces hacer un mundo de paz, más justo, donde no haya hambre ni miseria, es una idea que la Civilización presenta como un sueño imposible, o la vende como una herramienta ideológica para colocar en el ejercicio del poder a nuevos grupos que desplazan a otros desgastados para dar la falsa idea de una dinámica histórica. No importa quien es presidente o quien es rey, si es una democracia o una monarquía, todos acaban gobernando igual, como si tuvieran un manual de instrucciones.

El desastre ecológico actual no es un accidente, es un hecho provocado, otra de las manifestaciones de la voluntad de la Civilización.

Este poder resalta las diferencias materiales entre los hombres, entre ellos y todo el universo. Así surgen los grupos de poder, las mafias, los capitalistas, los comunistas, nacionalistas, pacifistas y cualquier grupo de presión política.


Aunque las diferencias son reales desde el comienzo de la creación, la "diferencia" es pervertida al darle alguna direccionalidad. La diferencia es una esencia de la creación, todos somos diferentes e iguales a la vez. La ciencia no admite contradicciones, la existencia sí.

Si cada hombre es diferente de otro por esencia, no importa lo que haga, entonces las riquezas, posiciones sociales de prestigio, títulos de nobleza, son maquillajes creados para ocultar la igualdad entre los hombres.

Ser rey, ser presidente, ser político o propietario legal, son posiciones ficticias de poder en este intrincado juego. En ese tablero muchos luchan literalmente pisoteando cabezas para estar cada vez más alto sobre una frágil pirámide.

Las miserias de los humanos no son un accidente histórico, sino son un producto intencional en la compleja estructura de dominación. Son necesarias las personas miserables para que luchen y sueñen ser superiores como los que los oprimen, y así reproduzcan las reglas de juego a toda su descendencia. Además son necesarios como ejemplo para los acomodados sobre lo que les podría pasar si abandonan estos juegos.

Es necesario que hayan poderosos para mantener las estructuras de dominación y expropiación por los siglos de los siglos.

Esto es un ejemplo de los elementos y herramientas de un complejo juego donde estamos como rehenes, cada uno como parte de un bando que debe derrocar al otro, para ser al fin lo mismo que el supuesto enemigo.

La Civilización nos extorsiona constantemente con someternos a su dominio o morirnos de hambre.

Si me permiten repetirlo, cada grupo social es un ser viviente con personalidad y voluntad propia que supera a sus integrantes.

La política, las guerras, los estados, las ciencias y filosofías, los crímenes, las leyes y propiedades, son personajes y herramientas creados por la Civilización para mover al hombre entre los laberintos de poder que ella ha construido. Todos estos elementos funcionan mediante la delimitación de un dominio o campo, en la interacción material entre los humanos o en las relaciones conceptuales entre sus pensamientos y el entorno simbólico, para su apropiación y transformación en objeto en el juego de poder.

Toda actividad desarrollada por los humanos es para dominar algo, un dominio que corrompe y destruye al otro como ser viviente.

En resumidas cuentas, la Civilización aparta al Hombre de su esencia, lo aparta del universo, en su relación con los hombres, de su plenitud.

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Pablo Andrés Müller Parrao
Mendoza - Argentina
Publicado el 7 de diciembre de 2001
Ultima modificación 7 de diciembre de 2004
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