Renovar la Faz de la tierra: Capítulo primero

Vayamos al grano:
“Vida es todo lo que existe
y debe tener plenitud”

Desde la más pequeña mota de polvo, nuestro planeta y hasta el universo entero son seres vivos, tienen vida.

Todo, cualquier cosa, "objetos", "partículas subatómicas", "ideas", "sociedades", "personas", son seres vivientes, personas con sentido de su existencia, voluntad para tomar decisiones, con el inevitable destino de existir en relación con los otros seres vivientes y perdurar lo máximo posible con una escala temporal distinta en cada ser.

Entender esto tiene sus consecuencias, la Creación se nos integra plenamente, hemos renacido para crecer como seres plenos.

Esto puede resultar disparatado, loco, sin razón, porque la civilización también es un ser vivo, y nos ha impuesto ver al todo externo a nosotros como "objeto", algo sin vida para expropiarlo y corromperlo. Este ser creado por nosotros que llamamos Civilización niega la vida y la plenitud del ser. Esto lo desarrollaré en los siguientes capítulos.

En cambio la Civilización del Amor es formada a partir de la manifestación del todo en su plenitud. Al mirar a través de la eterna creación de seres vivientes, nuestra actitud ante todo cambia.

Un Ser siempre emprende acciones que afectan a los otros seres vivientes.

Un Ser es lo que es, eso es su plenitud, supera a la "razón de ser" porque el razonamiento proviene de la actividad del pensamiento humano sistematizado, y la actividad económica produce en los hombres que consideren a todo con un propósito, una razón, pero la verdad es que el "Ser" existe aunque no hubiese razonamiento.

Un Ser puede negarse y negar a otros manifestar su plenitud.

Para vivir y existir es necesario mantenerse vivo y como máxima manifestación de la vida todo Ser siempre crea a otro Seres, aclararé esto.

Desde la manera de ver al mundo que hemos heredado, la forma más comprensible de producir otro Ser es a través de la reproducción sexual, pero no es la única. Otros modos, entre muchos, son la unión de dos o más seres y la división de un Ser en varias partes.

Cuando dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno se reúnen, crean agua. Los hidrógenos no dejan de ser hidrógeno, ni tampoco el oxígeno, el sólo contacto entre ellos creó otro Ser sin destruir o cambiar, aparentemente, la naturaleza de las personas fundamentales, los hidrógenos y el oxígeno.

Lo mismo sucede cuando dos o más personas, hombres o animales, se reúnen en un grupo, forman un Ser que supera a las individualidades, y así surgen "sociedades", "jaurías", "empresas", la "civilización", seres vivos que afectan a otros Seres en su existencia.

Un gusano puede cortarse en dos, y crea otro gusano. Esto es la división del Ser para crear otros seres. El mismo caso es cuando un grupo de personas se divide como en los cismas religiosos, desde la Iglesia Católica surgió la Iglesia Luterana y luego todas las otras iglesias de carácter evangélico.

Es inevitable crear otro ser vivo haga lo que se haga, .

Esto es aplicable también a las ideas, los conceptos, idiomas, grupos de personas, inventos, en resumen, a todo, sean de especies o seres distintos, materiales o abstractos.

Hagan lo que hagan los seres vivos no pueden evitar crear más vida.

La vida es una progresión inabarcable por nuestras mentes.

Se unen partículas diferentes y forman átomos, estos con otros forman moléculas, después bacterias, luego organismos cada vez más complejos, así hasta ser un planeta, para luego formar un universo infinito. Y consideremos también lo mismo cuando las ideas se unen a las personas, o cuando la luz incide sobre las hojas, o cuando las mentiras llegan a algunos oídos; o una granja al formarse por animales, hombres, plantas y el concepto que la identifica; sin olvidarnos del capitalismo. Todo, cosas materiales, inmateriales e ideales, se pueden combinar entre ellas y formar un nuevo ser viviente que se combinará con otros seres y generará otro ser y así en una cadena infinita y eterna, cerrada en algunos lados, abierta en otros.

Todo Ser debe manifestar su existencia, lo que es, esa es su plenitud.

Así un Ser es diferente de otro, por lo tanto nunca puede ser otro aunque sean semejantes.

Aparte de la manifestación o expresión del Ser realizada, también tenemos las otras expresiones que no se manifiestan, y estas sumadas a las anteriores integran todas las posibilidades que nunca están definitivamente sin realizar.

Para no aburrirlos más con esta exposición aclaremos los puntos fundamentales de nuestro tema.

Y así llegó el momento de aceptar lo que somos...

Como tales nos diferenciamos de otros seres vivos sólo por el hecho de 'ser'.

Así vemos que el racismo no tiene sentido, un ario es tan diferente de otro ario, como la su diferencia de un negro, cada persona es un Ser único en toda la historia de la creación.

Como todo Ser existente, cada hombre es distinto de otro hombre, único e irrepetible.

Además el hombre también comparte ciertas características que lo igualan a otros Seres que lo definen como iguales, los otros hombres.

Igualdad y diferencia para la vida no son términos contradictorios, son parte de su esencia.

Los seres, incluso el hombre, son únicos en su esencia, pero esa esencia comparte elementos que lo asemejan a otros seres e identifican con ellos.

Y como existimos y tenemos libre albedrío, podemos elegir manifestar lo que somos, nuestra esencia, la plenitud, y también podemos permitir que los otros hombres la manifiesten o no.

La miseria, la corrupción, la esclavitud, la avaricia, el homicidio, son seres que evitan la plenitud de los hombres y la parte de la creación con quienes nos relacionamos. Nosotros los creamos y reproducimos, ellos se manifiestan y multiplican.

En los próximos capítulos desarrollaremos los temas para entender esto.

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Pablo Andrés Müller Parrao
Mendoza - Argentina
Publicado el 7 de diciembre de 2001
Ultima modificación 7 de diciembre de 2004
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