(1)

 

Me pasa algo que todavía no entiendo. Tenía mucho calor y no me podía dormir. De repente, apareció una luz en la ventana de la pieza, pero una luz muy fuerte que no me dejaba mirar. De golpe vi la imagen de una mujer en un charco de sangre. Era horrible. Era mamá. Te juro, querido diario, que nunca me pasó algo tan terrible. Después vi otras cosas raras: un cuchillo con sangre, el pañuelo que le ataba a mamá la boca y las manos, la alfombrita de la entrada manchada de rojo y un botón. Sí, un botón de saco de hombre, ahí, cerca de ella.

Son las cinco de la mañana y todavía no me pude dormir y eso que tengo que levantarme temprano para el cole. Voy a tratar, aunque sea una hora.


 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

(2)

 

Navidad de 1982

 

Creo que no he podido tener mejor regalo de Navidad. Hoy, después que Nelly se fue al trabajo, llegó una carta de Carlos Montero, ¡el tío de Julián! Estoy loca de felicidad, querido diario, por fin voy a saber dónde está. Paso a copiar la carta, para que veas lo que dice:

“Querida Mayra:

Como verás, las noticias vuelan y yo me enteré de que terminaste tus estudios y estás viviendo con tu madrina. Me lo dijo una de las vecinas, porque le preguntaste por Julián hace unos días.

Nosotros en casa siempre nos acordamos de vos con mucho afecto, y recordamos también a tu mamá, que fue un ejemplo de buena empleada, fiel, cumplidora y respetuosa de su lugar. No sé si te acordás que ella y yo nos llevábamos muy bien, ya que más de una vez me sacó de apuros y me ayudó a llevar adelante las duras tareas de administración del Consorcio. Por eso, siempre te he recordado, y siempre pienso la injusticia que se cometió con la memoria de tu madre, ya que su crimen nunca fue resuelto por la justicia.

Estoy pasando por un mal momento, querida Mayra. Francis, mi hija, que ya tiene dieciocho años como vos, está gravemente enferma. No sé si te acordás que cuando nació sufrió un accidente que la tiene postrada en una silla de ruedas, pero ahora la enfermedad se ha agudizado, a tal punto que necesita atención permanente. Mi mujer, que es una santa, no da abasto, y yo trabajo todo el día. Como supongo que estarás buscando trabajo, yo estaría gustoso de ofrecerte uno: ser una compañía para Francis. ¿Qué te parece?

Vení a verme cuando quieras y ultimamos los detalles.

 Afectuosamente,

Carlos Montero”.

 

Querido diario, es evidente que se me han solucionado dos problemas de golpe: el trabajo y Julián. El Sr. Montero me ofrece cuidar a Francis y, como es el tío de Julián... tarde o temprano voy a saber dónde está

No cabe duda de que esta carta va a cambiarme la vida.

 

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(3)

 

Anoche tuve una visión. Me he acostumbrado a ellas, pero no puedo dejar de morirme de miedo cuando suceden. Esta, sin embargo, es muy particular, porque no consigo interpretarla del todo; además, se ha reiterado varias veces en la ventana, mientras que todas las anteriores fueron muy fugaces y nunca se repitieron.

Te la cuento: la veía a Nelly, que dormía en la habitación de al lado; veía la taza del té que se había tomado a la noche, la tele prendida, la ventana semiabierta. La mano de Nelly caía al descuido fuera de la cama; en realidad, tenía los ojos abiertos, espantados, sin vida. No la veía dormida, la veía muerta.

Fui tres veces en la noche a mirarla; le apagué la tele. Estaba bien, respiraba tranquila; nada anormal.

Sin embargo, estoy preocupada.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(4)

 

No puedo dormir; estoy tan nerviosa que no puedo pegar un ojo la discusión que tuve con Nelly me dejó temblando. que no debería haberle abierto a ese hombre, pero no me pude resistir.

La verdad, hasta me podría haber robado o MATADO, o. Pero me parece que es un tipo que sabe, que puede averiguar quién mató a mamá, cumplir con su trabajo¿Quién lo habrá contratado? ¿Quién puede querer conocer al asesino de mamá además de mí?

¿Y lo del apellido? 

Me acuerdo que cuando se lo pregunté a mamá varias veces creo ella me contó final toda la historia de mi padre, pero no me quiso (4).



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(5)

 

Entró. D. Rómulo me dijo que atendiera que clente y se fue con el reloj.

Creí que era una visión de las que yo tenía de esas que me persiguen en las pesadillas de cada no

Tenía el pelo mucho cortoo y prolijoy una ropa hermosa y muy bien maquillada tan elegante me pareció. pero era yo,

La miré como quien se mira en el espejo.

 

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(6)

 

Esta noche, cuando se fue el médico y Nelly, finalmente, descansaba como en un extraño sopor, me miré en el espejo y no me vi, vi a Mayra I., con su pelocon su bocacon sus ojoscon todo lo que yo le había robado...



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(7)

 

Fue uno de los días más confusos de mi vida: Nelly, blanca como un papel; la lluvia torrencial, el 150, el accidente, Aníbal Galván, la Sra. Pasos... No sé si voy a poder contar todo con claridad. Recién ahora, con Nelly recuperándose en el Hospital Francés puedo descansar un poco y comer algo.

Acaban de irse Don Rómulo y Pilar, que me ayudaron mucho; Pilar dice que el colectivero está muerto conmigo, pero yo ni me di cuenta. Dice también que tiene un físico digno de un bañero, pero la verdad que no tuve tiempo de mirarlo, tan terrible fue todo hoy.

Ellos, Aníbal y la Sra. Pasos, vinieron a casa a ver a Nelly mientras me atendían en la guardia del Francés de los golpes que me di al caer al suelo. Cuando la vi llegar a Nelly me vino el alma al cuerpo: tenía los ojos abiertos y hasta me dijo que no me preocupara. ¡Estaba viva! Los médicos le están haciendo todos los estudios, a ver qué tiene.

Lo llamé a Mario Mistral, tan desesperada estaba, pero le dejé un mensaje a una mujer que me atendió: no lo encontré.

Me siento sola sin Nelly, sin una noticia de Mayra I. desde que le contesté,  sin saber nada más de Julián tan indiferente que me trató ese día. Me siento muy sola y tengo miedo de tener alguna visión, de que alguna visión me diga lo que va a pasar...


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(8)

 

Finalmente me contestó. Anoche, fui un rato a casa para ver si estaba todo bien y buscar los impuestos. Mario me acompañó. El portero me dio la carta de Mayra I. Yo quería leerla ahí mismo, de lo ansiosa que estaba, pero Mario no quiso. Me cuida mucho.

Pilar dice que Mario está muerto conmigo, pero a mí me parece que es un investigador en serio, y que piensa mucho cada paso que da. A mí me gusta que me proteja, lo necesito; pero no me gustaría que estuviera enamorado de mí. No quiero hacerlo sufrir.

Además, está la madre de Mario, Conse. Por suerte, le dicen cariñosamente Conse. No puedo creer que sea la misma que me ayudó tanto cuando fue lo del accidente; es una casualidad increíble. Me atiende, me acompaña a ver a Nelly al Francés, me hace una comida muy rica y nos quedamos charlando a la noche, cuando vuelvo del trabajo. Es un poco rara, me parece, muy estricta, muy antigua, pero es buena.

Una noche, en que Nelly empeoró (le cuesta mucho recuperarse), me dijo que le confió muchas cosas, que Nelly había sufrido mucho en la vida y que guardaba un secreto que la comprometía demasiado y que no la dejaba en paz. Le pregunté cuál, pero no me quiso decir.

 (16)

Tampoco Mario me ha dicho todavía quién lo contrató, y yo no entiendo por qué no me lo dice...

No entiendo por qué hay tantas cosas que no sé.

Bueno, pero me fui de tema. Mario, su mamá y yo leímos la carta de Mayra I. en su casa. Yo estaba tan emocionada que no podía parar de llorar. Ella está convencida como yo de que somos hermanas, que no cabe duda. Está furiosa con sus padres, porque no le han dicho nada, ni ahora, con esta evidencia. Pero ella no cree nada más que en lo que vio, y yo también. Y nosotras, esa tarde, la tarde en que entró en el negocio, nos miramos como en un espejo. Yo sentí que se había producido un milagro; eso sentí, como que estaba presenciando un milagro. Nadie puede cambiar eso.

Mario dice que puede ser una impostora; pero, ¿por qué alguien buscaría engañarme de esta manera?, ¿para qué? Lo que pasa es que él no nos ha visto. Ahora me doy cuenta de que nadie nos ha visto juntas. La próxima vez, tenemos que buscar un testigo. Pilar estaría bien; es muy viva: siempre se da cuenta de las cosas antes que yo.

Conse dice que ella leyó que hay unos nuevos estudios genéticos que pueden comprobar el parentesco, pero Mario me dijo que están haciendo experimentos todavía, que en Argentina no se hacen y que son muy caros, imposibles de pagar. Yo igual no los necesito, y me parece que Mayra I., tampoco.

Aníbal quiere verme. Me voy a encontrar con él en un café de acá del centro. Pilar dice... es increíble la imaginación que tiene Pilar.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(9)

 

Estoy tan confundida, tengo tantas cosas en la cabeza, que a veces me parece que voy a explotar en mil pedazos.

Hoy fue un día increíble: primero, la cita con Aníbal, que me dijo que estaba enamorado de mí y yo todavía no lo puedo creer. Después me voy a lo de Pilar y se la pasa hablándome mal de Julián y yo no le creo ni palabra; lo que pasa es que ella no debe poder ver a los Montero (a mí siempre me parecieron de lo más correctos; además, Montero quería mucho a mamá, me lo dijo en la carta). Cuando llego a casa, Mario que me pregunta como cien veces que dónde estuve, que con quién, que qué quería el bruto ese, que es un tipo insoportable. Tampoco es para tanto... Si algo tiene Aníbal es buen corazón; se lo dije a Mario y casi me come.

Y ahora, hace un rato, la carta que me dio Conse... la carta de Julián... La pego para que no se pierda.

 

 

Querida Mayra:

Te extrañará que te escriba. Reconozco que cuando nos vimos la otra vez, no estuve bien con vos. Después de tanto tiempo, tenía muchas cosas para decirte y sin embargo no me animé. Solamente pude hablarte de lo que mi tío me había pedido.

Pensé mucho en vos estos tres años y me acordaba siempre de nuestro encuentros en la Plaza Francia. ¿Vos pensaste en mí como yo pensé en vos? No lo creo.

Tuve graves problemas, Mayra; familiares, sobre todo; pero también me engañaron y mucho, porque fui un tonto y creí en alguien que era una mala persona. Ya sé, tendría que haberte esperado y ahora me arrepiento, porque no sé si vas a creerme.

Aunque nunca me animé a decírtelo, te quise a los 17 y te quiero a los 21, de la misma manera. Solo quiero estar con vos para recuperar todo el tiempo en que estuvimos separados.

Llamame por teléfono, estoy en el mismo número.

Te quiere.

Julián

 

 

¿No es para morirse de amor?

Cuando me encuentre con Mayra, con la otra Mayra, con mi hermana, de lo primero que voy a hablarle es de Julián. 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(10)

 

...las guardé; no sé qué hacer con ellas. Mañana se las muestro a Pilar. Gabriel no me explicó bien, parecía muy nervioso, como si alguien lo estuviera persiguiendo. Paranoia, diría Pilar.

A lo mejor se las muestro a Mario, pero no sé, mejor primero las leo con Pilar.

Gabriel me contó que el padre de Mayra I. se la había llevado, y yo estoy muy confundida. ¿El padre de ella es mi padre o no es el padre de ninguna de las dos? Me dijo que el padre se llamaba Néstor Imar, que era una persona muy rica y que no era bueno con ella.  (25) Me contó que se había escapado de la casa para venir a verme a Buenos Aires y que la madre le había dado esas cartas misteriosas. También me dijo que éramos iguales, que nunca en su vida había conocido a dos personas tan iguales, que no había duda que Mayra I. y yo éramos hermanas. Me sentí orgullosa. Me llamó la atención de que la llamara Mayra I. Por fin supe por qué ella firmaba de esa manera sus cartas.

Me da miedo solo con ver las cartas. No me he animado a desarmar el paquete, ni tocar el piolín, pero la letra (por lo que pude ver) es pequeña, muy cuidada; parece mi letra, aunque parezca mentira; aunque parezca mentira, parece la letra de mi mamá.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(11)

 

Estaba lleno de sangre todo estaba lleno de sangre parecía que me iba a ahogar en la sangre de Julián porque estaba ahí en el armario cuando se me cayó encima me di cuenta de que estaba muerto con el cuchillo en la garganta y que yo lo había matado quién si no podía haberlo matado más que yo que lo odiaba tanto y pensé que cuándo porque no me acordaba pero tenía que haber sido yo nadie lo odiaba más que yo en todo el mundo yo... yo... que me moría por Julián que lo único que soñaba cuando estaba con las monjas era que me hiciera el amor y entrar a la Iglesia y casarme con él y darnos todos los besos que no nos dimos en la Plaza Francia y se me cayó encima con los ojos abiertos y lleno de sangre y vino Carlos y yo me escapé para acá para decirte que lo maté que le clavé el cuchilloenlagargantayselaabrícomounafuenteselaabríymemanchétodaylo metí en el armario y me acuerdocomotosíayseahogabaensupropiasangre y yo también me ahogaba lo había visto en la ventana hacía días que lo veía muerto en la ventanaconelcuchilloenlagargantaylosojosbienabiertos a mí siempre me pasa lo que veo en la ventanasíesinevitablenopuedoescapardeeso las monjas no me creíanpero vos me creés, ¿no? Estaba lleno de sangre todo estaba lleno de sangre parecía que me iba a ahogar en la sangre de Julián porque estaba ahí en el armario cuando se me cayó encima me di cuenta de que estaba muerto con el cuchillo en la garganta y que yo lo había matado quién si no podía haberlo matado más que yo que lo amaba tanto y pensé que cuándo porque no me acordaba pero tenía que haber sido yo nadie lo amaba más que yo en todo el mundo yo... yo... que me moría por Julián que lo único que soñaba cuando estaba con las monjas era poder matarlo de una vez y entrar a la Iglesia y matarlo en el altar y devolverle todas las heridas unaporuna que no eran hechas de sangre que eran hechas de desprecio y se me cayó encima con los ojos abiertos y lleno de sangre y vino Carlos y yo me escapé para acá para decirte que lo maté que le clavé el cuchilloenlagargantayselaabrícomounafuenteselaabríy me manchétodaylo metí en el armario y me acuerdocomotosíayseahogabaensupropia sangre y yo también me ahogaba lo había visto en la ventana hacía días que lo veía muerto en la ventanaconelcuchilloenlagargantaylosojosbienabiertos a mí siempre me pasa lo que veo en la ventanasíesinevitablenopuedoescapardeeso las monjas no me creíanpero vos me creés, ¿no?


 

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