El narrador está pensando, creo, en parte de una poesía de Jorge Luis Borges, El Golem, donde se cuenta la historia de un rabino que modela a un hombre de barro al cual intenta darle alma. Sin embargo, cuando invoca el nombre sagrado de su Dios comete algún error, porque sólo logra hacer de su Golem un imbécil. La cuestión es que el hombre no puede conocer el nombre exacto, no puede crear a otro hombre. Condena para los escritores, ¿no?
Creo entender que el narrador especulaba con el supuesto apellido de Julián, Montero, como una variación de Montesco, y que la historia de Mayra I. bien podía ser la historia de dos jóvenes separados por cuestiones de apellido. De todas maneras, parecería que el conflicto no puede ser el mismo, por lo menos en los detalles, ya que no creo que se plantee una lucha entre dos familias que se odian sino una lucha de clases, según el diálogo que encabeza el capítulo II, y que ya ha sido desacreditado por la propia Mayra I. Sin embargo, no tenemos por qué (por lo menos por ahora) dejar de lado esta posibilidad.
Reproduzco exactamente el e-mail que me enviara Mayra I. en esa oportunidad. El párrafo que señalo parece no ser muy claro; es de suponer que, apurada por las circunstancias en que escribía sus mensajes, se olvidó de una o varias palabras. No quise agregar suposiciones a las ya establecidas, y he preferido citar textualmente.
Reproduzco exactamente el diario de Mayra I. en esta ocasión de la primera visita de Mario Mistral . Lo hago, a pesar de los problemas de redacción y las incoherencias, porque creo que agrega un dato de interés para la historia...
Los días del 10 al 21 de febrero de 1983 son de redacción muy confusa.
Es extraño que Julia olvide mencionar, en su argumentación, habiendo honrosos ejemplos, personajes que estaban locos (si lo estaban), como Don Quijote.
La negación contradice la carta de Mayra Imar a Mayra Iñiguez, donde la primera afirma que su padre se enojó cuando, en Buenos Aires, le contó el extraño encuentro en el negocio de antigüedades de San Telmo, y le prohibió que la volviera a ver...
Se refieren a la acalorada discusión del 17 de abril de 2000 sobre los enigmas de la novela, momento en que la historia corrió el riesgo de ser “jamás contada”. Nada peor, a mi entender, que una historia inconclusa, personajes perdidos sin saber dónde realizar sus destinos (sean felices o desafortunados), páginas y páginas escritas al azar diluidas en los esplendores de la pantalla o abandonadas en un cajón del escritorio... ¿Qué hubiera sido de cada uno de los personajes, si esta discusión no hubiera sido superada? Nada, peor que la muerte; nada es peor que no cumplir con la vida, aunque sea una vida de novela.
¿Qué pasó esa noche? Puedo resumirlo así: el narrador se rebeló, explotó agobiado por los enjambres de la historia y la cantidad de enigmas que aparecieron en las escasas cincuenta páginas escritas. -¿Cómo vamos a llevar adelante, con coherencia, este tremendo disparate?, repetía una y otra vez a una agotada Julia que lo único que quería era dormir, y pensar que mañana las cosas iban a estar muy claras. -¿¡Disparate!? -¿Usted se dio cuenta, Julia, de la cantidad de enigmas que se han disparado en los primeros seis capítulos? -¿Enigmas?, bueno, algunos... ¿Son tantos? -¡Ni siquiera se ha dado cuenta! ¿Por qué nno va a un Taller Literario? Alguien tiene que ayudarla a ordenarse un poco... No se pueden tirar y tirar problemas al argumento para ver si se solucionan como por arte de magia...
Julia no podía creer cuando el narrador empezó a enumerar la cantidad de cuestiones que tenían que solucionar, para lograr algo más o menos aceptable con esta historia, y que los lectores no cerraran el libro y lo dejaran para siempre en el mareo infinito de lo indescifrable. Paso a contarles, con total objetividad, lo que el narrador (casi a los gritos) recordó a Julia, punto por punto, sin ninguna piedad... Indicaré los enigmas con: (¿?)
1. Se supone que Mayra Iñiguez está encerrada en (¿?) , desde donde escribe los e-mail a escondidas. Allí la llaman Mayra I. (¿?). La acusan (¿injustamente?) de haber matado a su marido (¿?), al que odiaba (¿?) , y busca justicia en la posibilidad de contar su historia.
2. Mayra Iñiguez es hija de Perla Iñiguez, a quien su marido abandonó al nacer Mayra. Lleva el apellido de su madre (¿?). Mayra afirma que su madre le dijo que su padre no merecía que ella llevara su apellido (¿?).
3. Perla Iñiguez es asesinada (¿?) la noche del 14 de noviembre de 1979, cuando Mayra cumple 15 años, después de una extraña pelea con Carlos Montero (¿?), administrador del edificio del cual es portera. Por alguna razón (¿?), la discusión se centra en Mayra, a quien Montero quiere ver y Perla no lo permite (Le dice que “es asqueroso”, que “hay cosas que son sagradas” (¿?)). Más tarde, se sabe que Carlos Montero va a visitar a Mayra Imar, esa misma noche, en la fiesta de su cumpleaños, y tiene una discusión con su padre en la cual la nombran (¿?).
4. Mayra Iñiguez tiene visiones anticipatorias del crimen (¿?), que luego se repetirán en diferentes momentos de su vida, con otras situaciones.
5. Un investigador privado, que no se sabe para quién trabaja (¿?), visita a Mayra Iñiguez y le confirma la veracidad de las visiones por algunos detalles (botón, cuchillo).
6. Cuando Mayra Iñiguez sale del colegio, Montero por carta le ofrece trabajo: cuidar a su hija Francis, cuadripléjica desde su nacimiento (-¿Dijimos que estaba cuadripléjica? - Lo decimos ahora). Nelly, la amiga de Perla, que se ha hecho cargo de ella, enfurece ante la posibilidad (¿?). Más adelante, Montero va a insistir con el ofrecimiento a través de su sobrino Julián, del cual Mayra siempre estuvo enamorada, y que ahora la trata con total indiferencia (¿?).
7. Encuentro de Mayra Iñiguez y Mayra Imar, una el espejo de la otra (¡¿?!). Las cartas que Mayra Imar le envía a Mayra Iñiguez están firmadas Mayra I., como firma ahora esta última desde el encierro (¿?).En las cartas, se confirma que las dos han nacido el mismo día: el 14 de noviembre de 1964 (¿?).
8. Mayra Imar también tiene visiones, pero de la vida pasada de Mayra Iñiguez (¿?). Se supone que vio el crimen de la madre de Mayra Iñiguez y, tal vez, al asesino (¿?).
9. Nelly enferma. Mayra Iñiguez tiene una visión: la ve muerta (¿?).
10. Carlos Montero llama por teléfono al padre de Mayra Imar, en el capítulo 6 (¿?)
11. El capítulo seis termina en una forma muy confusa, absolutamente inexplicable… (¡¿?!).
Es muy posible que el narrador recuerde los versos de Calderón...
No divague, Julia... ¿Ahora es usted la que se echa atrás? ¡Por supuesto que esta historia es falsa! ¡Es una historia! Es verdad, hay que trabajar, hay que encontrar a Mayra I. en esta maraña. Pero ella es única, tiene una explicación; está allí, esperándonos... ¡Es nuestro personaje! Nada más que eso... ¡Seamos lógicos! No va a tomarnos más tiempo encontrar a Mayra I. que a lo que Flaubert le tomó encontrar a Madame Bovary. Espero... Este siglo no resistiría una búsqueda como esa; ni usted ni los lectores lo resistirían...
Acepto que debemos continuar, pero acepte usted que esto tiene un hilo conductor; es un laberinto que tiene un centro, una salida. No hay ningún Minotauro allí, solo nosotros. Borges aseguraba que el universo es un caos, ¡pero las novelas no! Nosotros podemos darle un orden; esta es una historia, no es la vida. Por lo menos, los que armamos historias cumplimos con el sueño, tenemos la ilusión (si quiere) de que lo que contamos tenga una lógica, una unidad, una coherencia... Yo no puedo renunciar a eso, ni en el Siglo XXI; no puedo renunciar a las explicaciones, y quiero darles a los lectores la ilusión de que todo tiene una explicación. Antes, uno leía novelas para encontrar allí lo que creía que no tenía: la aventura, un gran amor, la visión del universo, la verdad, el odio más intenso, la injusticia más grande, el sexo más excitante (si me permite la licencia), el placer de comprobar que hay sufrimientos incalculables que no me han tocado y posibilidades insólitas que nunca viviré; hoy, creo, los hombres van a empezar a buscar en las novelas historias que tengan una explicación, una unidad, un devenir, ¿me entiende?
Esta historia no es el universo, es “nuestra historia”, podemos armarla como se nos antoje, Julia.
Tarde o temprano va a convencerse de que tengo razón... ¡Ah! Súbame al texto, no puedo estar escribiendo desde una lexia... No se puede abusar del hipertexto…
Es incómodo para el lector.
Mayra I....
No...
Huir de Tomás...
…para que Tomás no me espere en el Templete...
… y sólo escucharlo a Él...
¡Dios mío! No puedo confesar este pecado, voy a comulgar en pecado capital, voy a ser condenada...
… no voy a tener su bendición, por supuesto que no voy a tenerla. La Virgen debe estar avergonzada de mí, de lo que he hecho, de lo que he sentido... Ni su maternal piedad puedo pretender, porque no he sido fiel a su ejemplo...
Confieso que este e-mail enviado por Mayra I. es uno de los más difíciles de interpretar, ya que ella menciona una serie de datos sobre su historia que ni el narrador ni yo conocemos todavía. Estamos como ustedes, estimados lectores, absolutamente enredados...
(23)
Julia se refiere a la novela “Niebla”. El personaje de Augusto Pérez se enfrenta al escritor, cuando se entera de que Don Miguel va a matarlo. Le dice que no puede decidir sobre su vida. Finalmente, en una interpretación ambigua se suicida, y le manda una nota que dice: “me maté yo, no me mató usted”. Más tarde, Don Miguel se presenta ante Dios con el mismo conflicto...
Esta discusión de Julia y el narrador viene de días atrás. El parentesco cuestionado es la relación familiar entre Marcela e Hipólito Yrigoyen. Como se sabe, Hipólito Yrigoyen fue fundador con Alén del partido radical, serio opositor de los conservadores. Dos veces Presidente de la Argentina, con él asciende la burguesía inmigratoria y la clase media; el 6 de septiembre de 1930, después de dos años de la segunda presidencia, fue derrocado por el golpe militar encabezado por José Félix Uriburu, que inauguró un período de casi medio siglo de gobiernos militares en la Argentina. Pero este sector nacionalista, que quería un nuevo ordenamiento político jerarquizado, con un Estado liderado por las Fuerzas Armadas, fue derrotado en las luchas internas por la corriente conservadora de Agustín P. Justo (a la que pertenece nuestro personaje de ficción: Alvaro Anchorena), apoyado por la elite de apellidos tradicionales, que aplaudía el fascismo italiano y el falangismo español. Los conservadores no querían modificar el orden constitucional, pero estaban convencidos de que no iban a ganar en las urnas y recurrieron sistemáticamente al “fraude patriótico”, como lo llamaron. En el año 1940, año de nuestra historia, gobierna Roberto Ortiz, que parece un conservador dispuesto a cambiar el rumbo, volver a los causes constitucionales y dejar los fraudes de lado. Pero ese año, justo ese año, recrudece su deabetes y, casi ciego, se ve obligado a dejar el gobierno al Vicepresidente Castillo...
Amalia se refiere al casamiento de Adolfo Bioy Casares con Silvina Ocampo. Ese mismo año (1940, claro) , Bioy publica su famosa novela: “La Invención de Morel”.
El título de este capítulo se refiere a uno de los personajes de “La invención de Morel”, novela de Adolfo Bioy Casares, publicada en 1940. En ella, se relata la historia de un náufrago que, perdido en una misteriosa isla, ve personas que parecen participar de una fiesta. Se enamora de una de las mujeres, llamada Faustine, pero no establece relación con ella ni con nadie, ya que es un fugitivo al que persigue la ley. Más tarde, descubre que no está viendo algo real sino sólo imágenes, proyectadas como si fueran absolutamente reales por una extraña máquina, inventada por Morel. Las imágenes fueron tomadas décadas antes, yÞ descubre que la extraña filmadora ha eternizado a las personas en ese momento y en ese lugar, pero a cambio los ha enfermado mortalmente. Morel soñaba con la eternidad, y los hombres no pueden soñar con eso... El náufrago comprende, finalmente, que nunca va a tener a la mujer que ama, Faustine, porque pertenecen a dos tiempos diferentes. Decide filmarse a sí mismo junto a ella (aunque sepa que esto le constará la vida), con la esperanza de encontrarla en el extraño tiempo de las imágenes.
(27)
Alvaro se refiere a un radioteatro de la época que contaba la vida de una familia de la clase media, como si fuera la única clase social que existiera en Argentina.
(28)
El narrador se refiere a los motivos que llevaron al bueno de William a decidir la muerte de Mercusio que, al cobrar cada vez más protagonismo, iba en camino de matar a Romeo.
(29)
Verso del último poema de la poetiza argentina Alfonsina Storni, “Voy a dormir”, escrito un día antes de su suicidio. Aquejada de un grave enfermedad, se tiró al océano, en la zona de La Perla (Mar del Plata) en 1938.
(30)
“La Raulito” es una famosa paciente del Hospital Moyano, en la Ciudad de Buenos Aires, cuya vida fue argumento para una película protagonizada por Marilina Ross.
(31)
El título se refiere a la palabra que toma Landow de Roland Barthes, en su "Teoría del Hipertexto", para denominar un texto al que se accede desde otro por medio de un nexo o una "palabra productiva"; el mejor ejemplo es este texto que están leyendo...