ABRÍOS DESPACIO
Abríos despacio, lento...
Aún no hay luz, sólo su promesa,
promesa que se cumplirá,
seguro,
para tu desgracia y mi desesperación.
Anclemos esta noche nuestro navío
en la cala segura de nuestros cuerpos.
Dejemos que sean otros
los que tengan que capear temporales,
los que tengan que continuar sus verdades,
sus vidas mentidas,
sus vacuos planes...
y anclemos nosotros en la playa,
esa dulce playa de tu vientre,
con esta espuma de las olas de mis manos
amando tu arena.
Perdamos el tiempo y el sentido,
yo a tu lado,
tú al mío.
Dejemos que vaya corriendo el tiempo,
perdiendo las manos, los labios, la vida
en el otro.
Abríos despacio, lento...
porque aún no podéis ver,
y sin embargo ya lo sentís todo.
Besas con los ojos cerrados...
concentrándote en mis labios,
recorriéndome despacio,
explorando,
investigando,
hallando que hay una boca que te responde,
que reacciona,
que busca la tuya y la ama...
He perdido mis manos
en un cuerpo que conozco ya bien...
un cuerpo con ojos cerrados y labios abiertos...
Abríos despacio, lento...
mi dulce miel,
esa miel que me regalas...
y que se que cuando vean tendrán que irse...
¡Si ciegos pudieran quedar, sólo por este día!
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He perdido mis manos
en un cuerpo que conozco ya bien... un cuerpo con ojos cerrados y labios abiertos... Abríos despacio, lento... mi dulce miel, esa miel que me regalas... |
Angel. Fotografía de Rudolf Seves |
