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Ay KheperKheperuRe Forma de las Formas de Ra Divino Padre
Estas titulaciones y el hecho de que fuera hermano de Tiy,
la madre Akhenatón, y padre de
Nefertiti indican su situación privilegiada en
la corte. No obstante, hacia el año 9, se produjo una caída en
desgracia, ya que abandonó la construcción de su tumba en Amarna,
la mayor de todas las tumbas de los nobles y en la que se inscribió
el Himno a Atón. La boda debió de celebrarse con rapidez, antes
del entierro de Tutankhamon, ya que en una de las paredes de su tumba
se observa al faraón ya momificado y enfrente de él a Ay, como gran sacerdote, revestido con la piel de leopardo, oficiando la ceremonia de la apertura de
boca, reservada al heredero del faraón. Lo insólito es que también lleva la corona de faraón, lo que es una escena única en la iconografía del
Se desconoce si llegó a intervenir en el
insólito asunto relacionado con una carta que una reina no
identificada escribió al rey hititae, Suppiluliumas I, en la que le
pedía que que le enviara a uno de sus hijos con el fin de que se
casara con ella y reinara en Egipto. El príncipe Zannanza, fue enviado a Egipto para desposar a la reina. Según parece fue asesinado nada más cruzar la frontera, un acto fácilmente atribuible a Horemheb, quien, en tanto que comandante en jefe del ejército, tuvo los medios oportunos para llevar a cabo esta acción. Durante el reinado de Akhenatón se hizo construir
una tumba en El-Amarna, que quedó inconclusa. Fue enterrado en la tumba 23 del Valle Occidental
que posiblemente había sido planeada originariamente para
Tutankhamón y en la que no aparece la reina Ankhesenamón, sino su
anterior esposa, Tey. en la tumba se encontró un gran sarcófago de piedra que, como el de
Tutankhamón, tiene diosas que envuelven las esquinas con las alas. La tumba fue hallada por Belzoni en 1816, con el sarcófago roto. La tapa completa y abovedada sólo se redescubrió entre los escombros de la cámara sepulcral en 1972. La momia de Ay no ha sido identificada, aunque los profesores Wente y Harris sugirieron en 1990 que la momia del escondite de 1881 identificada hasta ahora como la de Amenhotep III podría ser suya. En realidad
resulta de lo más improbable que sobreviva la momia de Ay, dada la destrucción llevada a cabo en su tumba. No sólo se destrozó el sarcófago, sino que se arrancó su figura y se suprimió su nombre de las pinturas murales y los textos. Tampoco se conocen ushebtis suyos. Esta damnatio memoriae parece haberse llevado a cabo siguiendo instrucciones del sucesor de Ay,
Horernheb, lo cual plantea la curiosa pregunta de por qué no ordenó que la tumba de Tutankhamón fuera profanada y saqueada del mismo modo; al fin y al cabo, no podía haber olvidado su localización en menos de una década, en especial, habiendo desempeñado un papel tan importante en el entierro.
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