El Dormitorio de Gryffindor
Reuniones Dolorosas
Escrita por: Duende of Lorien
Traducida por: Nalero y Val

Cap�tulo 6

�Desayuno? �en qu� diablos estabas pensando, Draco Malfoy? Voy a desayunar con el maldito Harry Potter, antiguo amante y Gryffindor, H�roe del Mundo M�gico, pens� Draco mientras se secaba despu�s de haberse ba�ado. Sacudi� la cabeza y se reprendi� un poco mas por su estupidez. Se hab�a sentido casi bien, casi normal despertar en la misma habitaci�n que Harry por primera vez en cinco a�os, pero hab�a habido esa tensi�n en el aire que no hab�a estado ah� desde la primera vez que despertaron juntos.

Tensi�n sexual.

Ri� por lo bajo. La ducha fr�a no le hab�a servido para nada y el desayuno ser�a un suplicio en vista de que tendr�an que revivir todo lo que dijeron durante la cena de la noche anterior. Sab�a por principio de cuentas que Harry no lo tomar�a de buen grado. Harry ten�a algo que lo hac�a diferente de las otras veces en que hab�a mantenido la conversaci�n, como si tuviera una pared o algo parecido que manten�a a la gente afuera.

Los dos eran unas telara�as emocionales, medito mientras se sub�a los pantalones. Ambos hab�an tejido la red del otro desde el principio y ahora no hab�a forma de salir de ellas. Estaban demasiado involucrados.

Unos golpes en la puerta lo sacaron de sus pensamientos. Tom� una camisa de botones, se la puso dej�ndola abierta y abri� un poco la puerta. Qued� cara a cara con unos ojos verdes muy abiertos que no estaban escondidos detr�s de unos lentes, un mech�n de cabello negro y unos labios de puchero. Por no mencionar la cicatriz.

�Eh. Hola, Harry. �Tanto tiempo sin vernos?� dijo Draco esperando arrancar una risa del reci�n llegado.

No hubo risa, pero si una peque�a sonrisa. �Hola a ti tambi�n, Draco.� Harry se tall� nervioso la parte trasera del cuello volteando a mirar al pasillo para no ver al rubio. �S� que te toma mucho tiempo arreglarte y no iba a esperarte all� abajo con toda la clase del 99 mir�ndome, por lo que mejor sub� aqu� para esperarte. Digo, si no hay alg�n inconveniente, s� -�

Draco lo interrumpi� sujet�ndolo por el hombro y abriendo un poco mas la puerta. �Te entiendo, entra,� replic� jal�ndolo pr�cticamente a la habitaci�n.

Harry contuvo el aliento al ver que Draco no ten�a abrochada la camisa. Ay, pens�. Resisti� la urgencia de empujarlo a la cama para meter los dedos por esos mechones que todav�a se ve�an mojados y que brillaban como la luz de la luna y besar esa boca rosada, deslizar las manos por ese pecho extenso y est�mago tonificado.

�Ponte c�modo, Harry. Todav�a tengo que peinarme,� le lleg� la voz desde el ba�o.

Harry puso los ojos en blanco. �No has cambiado para nada, �verdad, Malfoy?� pregunt� utilizando su apellido para darle �nfasis.

Una cabeza rubia apareci� por la puerta dirigi�ndole una mirada glacial, pero cuyos ojos estaban llenos de alegr�a. �Claro que no, Potter,� fue la r�plica regres�ndole la bola con el apellido. �Y tu tampoco. Sigues ocupando toda la maldita cama movi�ndote de un lado para otro.� Antes de que el hombre sentado en dicha cama pudiera responder, Draco le hizo otra pregunta. ��Weasley no se puso furioso de que no estuvieras en tu cama esta ma�ana? Dijo que me hechizar�a si no estabas ah� durmiendo a salvo. Sigue pensando que estoy intentando cazarte.�

La risa de Harry llen� la habitaci�n; era el mismo tono de tenor que hab�a tenido hac�a cinco a�os. �Nah, estaba muy ocupado con Hermione. Te juro que por la forma en que lo hacen, van a terminar teniendo mas hijos que Molly y Arthur.� Hubo una pausa mientras ambos hombres analizaban esto.

�Guau,� dijeron al mismo tiempo.

�Pero el embarazo le sienta bien a Granger,� coment� Draco a la ligera. �De hecho es bastante hermosa. Supongo que nunca me di cuenta porque siempre ten�a la nariz metida en alg�n libro o andaba repasando para alg�n examen. Todav�a no le perdono que haya conseguido mas TIMOS que yo.�

Harry dej� que Draco continuara hablando sobre los TIMOS y Hermione, el profesor Snape y su enorme favoritismo hacia �l, de Dumbledore y c�mo el �vejete� favorec�a a Harry, contest�ndole en los momentos indicados, al igual que en los viejos tiempos. Se levant� de la cama y comenz� a pasearse por la habitaci�n poni�ndose un poco nervioso y aburrido por tener que esperar a que terminara Don Cada-Cabello-Tiene-Que-Estar-Perfectamente-Acomodado.

��Draco?� pregunt� Harry sin importarle si lo estaba interrumpiendo. ��Cu�ntos vieron lo que pas� anoche?�

Todo movimiento se detuvo tanto en el ba�o como en la habitaci�n, no se produjo ning�n sonido, como si ambos estuvieran conteniendo el aliento. Draco sab�a que Harry iba a explotar y Harry sab�a lo que Draco iba a decir, as� que no habr�a habido diferencia alguna.

�Todos,� replic� Draco rompiendo el silencio y reasumiendo su peinado.

Harry se dirigi� al escritorio que ten�a chucher�a y media encima y levant� un ejemplar del Profeta para leer el titular. ��Todos? �Te refieres a las cuatro casas, sus citas, el cantinero, los camareros y... todos?�

�Mmmm,� fue la respuesta. ��Es tan malo?�

Harry ri� bajito el leer uno de los art�culos del peri�dico. �No. Pero ahora todo el mundo piensa que anoche nos dimos un revolc�n de miedo. �Sabes cu�nto quer�an ver algo as� las chicas de Gryffindor? Digo, incluso Hermione estaba metida en eso.� Harry vio dos cajas negras debajo de otro ejemplar del Profeta y tom� una.

�Bueno, de hecho te desmayaste en mis brazos y todos pensaron que est�bamos -�

Harry dej� de escucharlo. Hab�a abierto una de las cajas de terciopelo y se sorprendi� completamente por lo que encontr� adentro. Ah� estaba el encantamiento que hab�a escogido para Draco. Busc� con la mirada la otra caja, la tom� adivinando de inmediato lo que conten�a. Ciertamente, ah� estaba el otro encantamiento plateado y brillante, lanzando destellos bajo la luz matinal. Harry ech� un vistazo a su alrededor escuchando apenas a Draco que segu�a hablando sobre lo que hab�a pasado la noche anterior.

Poni�ndose rojo de coraje, dej� los encantamientos y sali� de la habitaci�n para ir a desayunar solo. Al diablo con todo el plan de �platicar en el desayuno�.

�De cualquier forma no saben lo nuestro, �verdad, Harry?� pregunt� Draco terminando finalmente con su cabello. Sali� del ba�o para encontrarse con la habitaci�n vac�a. ��Harry?� el rubio esperaba que Harry saliera de alg�n lado pero no obtuvo respuesta alguna.

Adentr�ndose mas en la habitaci�n, se percat� de dos cosillas que destellaban bajo el sol. Los encantamientos, pens� corriendo hacia el escritorio en donde los hab�a dejado Harry abiertos.

Maldici�n. Se meti� la camisa en los pantalones, y luego tom� su varita y chaqueta para bajar las escaleras.

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