El Dormitorio de Gryffindor
Quien lo Diría
Escrita por: Rickey_a
Traducida por: Nalero y Val

Capítulo 5

Aparte de Harry, sólo Hermione, Ron y Ginny podían Aparecerse directamente en el departamento de Harry y sólo lo podían hacer en situaciones de emergencia. A Ginny siempre le costaba trabajo distinguir lo que constituía una emergencia. Era después de la una de la tarde y Harry todavía no se había aparecido en La Madriguera para la cena del domingo. Generalmente todos se juntaban después del medio día para pasar la tarde juntos. Harry no iba muy seguido, pero le había prometido que iría este domingo después de la fiesta de compromiso. Eso, aunado al hecho de que se había desvanecido un poco temprano de la fiesta, le dieron una justa razón a Ginny para Aparecerse en la sala de Harry.

“¡Harry!” gritó Ginny observando el cuarto vacío. Se dirigió con paso decidido a la habitación. “¿Estás dormido? Harry se supone que ibas --- oh, dios.”

Harry se sentó en la cama y la miró con ojos entrecerrados. “Buenos días a ti también,” le dijo secamente.

“Ya son tardes.”

Buscando sus lentes, Harry le preguntó. “¿Nunca te enseñaron a tocar la puerta?”

“Lo siento,” dijo suavemente y luego le dio un ataque de risitas.

Draco se puso una almohada sobre la cabeza y gritó, “¡Ginny, vete! Yo no tendría por qué escuchar esa risita tonta de niñas de secundaria.”

“Lo siento,” dijo ella todavía riendo un poco. “Esto es... es... oh dios, ni siquiera se me ocurre qué decir.”

“¡Entonces, vete!” dijo Draco al sentarse y aventarle la almohada.

“Bien. Bien. Harry, ¿qué les digo a mamá y papá?”

“Por favor, pídeles que me disculpen y diles que -”

Draco lo interrumpió, “Que tiene un hombre increíblemente guapo en la cama.”

Harry siseó. “Diles que tomé demás y que estoy durmiendo la mona.”

“Muy bien, pero tienes que contármelo todo.”

“¡Ya vete!” le gritó Harry.

Con un guiño y una sonrisa, Ginny se Desapareció.

Ambos se dejaron caer de espaldas sobre la cama.

“Nunca me va a dejar olvidar esto,” murmuró Harry mas para sí.

“Bueno, al menos tiene buen gusto en lo que respecta a las pijamas,” dijo Draco saliendo de la cama. Se dirigió al tocador y dejó a Harry solo con sus pensamientos.

¿Cómo había llegado a esto? Draco Malfoy estaba en su baño después de haber pasado la noche en su cama. Tuvieron sexo. Bueno, quizá no se le pudiera llamar sexo, pero si ciertamente un contacto sexual. Y, lo más importante, el pensamiento que más lo desconcertaba era que quería volverlo a hacer. Quería más. Temeroso de sus propios pensamientos, Harry se puso unos pants y se fue a la cocina para poner la cafetera.

Draco salió de la recámara con su bata de dormir.

“¿Te quedas a desayunar?” le preguntó Harry esperanzado.

“No, gracias. Será mejor que me vaya.”

“Oh,” dijo Harry decepcionado. No estaba seguro de sus pensamientos o sentimientos, pero no pudo evitar identificar el hecho de que no quería que Draco se marchara.

Viendo esto, Draco se acercó a Harry y lo abrazó medio incómodo. “Gracias por lo de anoche. No lo cambiaría por nada del mundo,” le susurró al oído antes de separarse.

Harry le dijo en un impulso, “Me gustaría volverte a ver.”

La sonrisa que se formó en los labios de Draco fue una que Harry no había visto nunca.

“Llevémosla despacio,” le replicó con diplomacia.

“¿Necesitas pensarlo?”

“No, pero creo que tu si.”

“Muy bien,” contestó Harry algo desanimado.

Draco le dio un beso rápido en la mejilla y añadió, “Estoy en la Mansión. Puedes venir cuando quieras.”

A medida que Draco se alejaba, Harry inhaló su perfume y asintió débilmente.

“¿Puedo Desaparecerme desde aquí?” preguntó con la varita en la mano.

“Si, es sólo llegar lo que es imposible. Le contestó Harry.

“Con excepción de Ginny.”

Harry rió y dejó que la sonrisa permaneciera en su rostro, cuando era dolor lo que sentía en el corazón.

“Bueno, entonces, adiós,” dijo Draco incómodo.

“Bye,” replicó Harry suavemente y Draco se marchó.

Después de que Draco se fue, Harry se dio un baño y pasó el resto del día parasitando por el lugar. Y es que todo lo que intentaba hacer como medida de distracción le traía recuerdos de Draco. estuvo mirando la tele un rato y terminó preguntándose si Draco la habría visto alguna vez y qué pensaría de ella. Pasó lo mismo cuando intentó navegar por internet. Intentó leer, pero no podía concentrarse. Después de la cena, se preguntó qué tipos de comida y vino preferiría Draco y pensó que quizá en alguna ocasión le cocinaría.

Para la hora en que se fue a la cama, estaba pensando en su piel y su cuerpo presionado contra el suyo. Las sábanas todavía olían a él. Harry estaba jodido, o al menos le gustaría haberlo estado, o, para ser más precisos, le gustaría ser el que estuviera jodiendo.

El lunes llegó y Harry seguía con la cabeza llena de imágenes y pensamientos sobre su némesis de la infancia. Era completamente surreal. Se la pasó casi todo el día pensando en volver a ver a Draco. después de la cena, se encontró tocando a la puerta de Ginny.

“Entra, Harry. Tengo un minuto nada más,” lo saludó y luego regresó apurada a su recámara y comenzó a aventar ropa en una bolsa de noche.

“Hola a ti también,” le dijo siguiéndola. “¿Qué pasa?”

“Ron acaba de llamar por la chimenea. Hermione acaba de entrar en labor de parto. Me voy a quedar con el pequeño Arthur.”

“¿Ella está bien?” preguntó Harry preocupado.

“Si, si, está bien. Es que creen que en algún momento de la noche tendrán que ir a San Mungo.”

“Me imagino que eso es bueno.”

“Y bueno, ¿para qué querías verme? ¿Malfoy?” preguntó Ginny mientras empacaba sus implementos de baño.

“Creo que estoy dándole demasiadas vueltas,” dijo Harry y dejó caer en la cama.

“Claro que sí.”

“Ginny, ¿lo conoces? ¿de verdad?”

"Claro, me gusta creer que así es,” le contestó con seriedad y se sentó junto a él.

“¿No crees que esté jugando conmigo, verdad?”

“No, Harry, no lo creo.”

“¿Y cómo lo sabes?” le preguntó Harry buscando la respuesta en sus ojos.

“Porque esta mañana pasó a mi oficina y me preguntó lo mismo.”

“¿De verdad?” preguntó Harry sintiendo que le cambiaba el humor.

“Si, de verdad.” Lo besó en la mejilla. “Ahora, ya me tengo que ir.”

“¿Quieres que te acompañe un rato?”

“Seguro, al pequeño Arthur siempre le encanta ver a su tío favorito y así podrás contármelo todo sobre Malfoy.”

“¿Crees que soy su favorito? Y no, no voy a contártelo todo.”

“No, pero hasta que me case con Blaise, eres el único que no tiene el cabello pelirrojo. Y siempre me lo cuentas todo.”

Harry se rió con ganas y ambos viajaron con los polvos flu a la casa de Ron y Hermione.

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