| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo Siete: Leyendo las Noticias
�Hey, Draco, ven a echarme una mano, por favor,� grit� Harry afuera de la puerta principal. Draco se levant� del sill�n suspirando perezoso y abri� la puerta mientras Harry forcejeaba para meter una caja pesada y dif�cil de manejar. Se hab�a desfondado y hab�a tenido que cargarla cuidando con una mano que no se fuera a abrir.
Harry meti� la caja desvencijada en la sala y la dej� caer. La caja desparram� su contenido por todo el suelo; una avalancha de peri�dicos perfectamente doblados cay� en un mar negro y blanco sobre la carpeta.
��Sabes? Cuando dijiste leer el peri�dico, cre� que te refer�as a uno, en singular y no a todo lo que ha salido en las �ltimas d�cadas,� se burl� Draco.
Harry se ruboriz� un poco. �Admito que han pasado un par de meses. Me llega dos veces por semana y los dejo en la caja jurando que los leer� despu�s y... bueno, ya puedes ver lo bien que ha funcionado mi m�todo.�
Draco sonri� y comenz� a acomodarlos en orden cronol�gico. Resuelto tom� el primero y se puso a leerlo percat�ndose que la fecha era anterior a su llegada. �Me pregunto qu� habr� pasado mientras estaba recluido,� pens�. Harry ignor� el arreglo y tom� un peri�dico al azar, lo que le gan� una mirada de reproche por parte de Draco.
Fingi� no haberlo visto y se puso a hojear las p�ginas de deportes. El Quidditch Profesional hab�a sido cancelado durante la guerra, pues las grandes multitudes como las que iban a los partidos eran demasiado susceptibles a un ataque. Sin embargo se estaba volviendo a organizar lentamente y eso hab�a originado muchos debates sobre los posibles equipos y las pruebas. Despu�s de leer unos cuantos art�culos mas sobre deportes, Harry se aburri� y se dedic� a una actividad mucho mas atractiva. Observar a Draco.
Los dedos elegantes volteaban las p�ginas gentilmente, la expresi�n se pod�a leer entre pensativa o ce�uda, dependiendo del material de lectura, e incluso la forma en que se tom� los �ltimos tragos de caf� eran merecedores de toda su atenci�n. Se moj� los labios y Harry se pregunt� si alguna vez volver�a a parpadear. Draco y caf� � definitivamente, la combinaci�n ten�a su atractivo.
�Debo decir que estoy impresionado, Potter,� coment� a secas sin levantar la vista del peri�dico.
��Eh? �Por qu�?� balbuci� Harry despertando de su enso�aci�n. Se percat� de que mientras estaba so�ando despierto, hab�a apoyado la cabeza sobre el peri�dico y que ahora la tinta del mismo le hab�a manchado el p�mulo.
�Eres la primera persona que conozco que puede leer un peri�dico por �smosis,� replic� sonriendo ligeramente burl�n.
�C�llate,� contest� Harry. ��Qu� est�s leyendo? Parece fascinante.�
�Oh, lo es,� se entusiasm� Draco. �No es el momento apropiado para poner tu dinero en el mercado, claro, pero las teor�as econ�micas que se est�n presentando durante esta crisis financiera son algo...� se interrumpi� cuando vio que Harry estaba haciendo verdaderos esfuerzos por mantenerse serio. �Y te importa un bledo, ya que solo te est�s burlando de mi. Vaya, � no sabes que el sarcasmo es la forma mas denigrante del humor?�
�Bueno, eso lo deber�as saber tu, comparado con mis balbuceos inocentes, tu eres un experto,� coment� Harry. �Tan solo cont�stame esto, �tienes una colecci�n de monedas?�
�Por supuesto que si, �qui�n no la tiene?�
�Vivo con un nerd,� murmur� Harry.
�Silencio. Y ve a traerme mas caf�,� dijo Draco imperativamente volviendo a sumergirse en el mercado de valores e ignorando la risita triunfal proveniente de Harry.
El caf� se acab� varios peri�dicos despu�s, Harry hojeaba ocioso los ejemplares mas recientes observando las fotograf�as m�viles. Por curioso que parezca fue una fotograf�a inm�vil la que llam� su atenci�n de pronto. Era una mujer rubia; ten�a los fr�os ojos azules fijos ligeramente hacia la derecha de la lente de la c�mara, como si no le importara voltear la cabeza, y en su rostro inflexible no hab�a ni un rastro de sonrisa. A pesar de ello, era un rostro altamente atractivo, uno que hablaba de buena cuna y cuidados caros. La mujer le record� a Draco en muchas formas. Cosa comprensible ya que la fotograf�a era de su madre, Narcissa Malfoy. La muerta Narcissa Malfoy.
�Por qu� ten�a que haber sido �l el que encontrara este art�culo en particular? Si Draco lo hubiera encontrado, no tendr�a que buscar la forma adecuada de informarle que su madre estaba muerta. Pero por el otro lado, quiz� era mejor que Draco se enterara por medio de alguien y no que lo hiciera por accidente.
Se arm� de valor y respir� profundo unas cuantas veces para tranquilizarse. Levant� la mirada para encontrarse a Draco mir�ndolo fijamente con una ceja elegante enarcada.
�Es... oh, Draco, lo siento mucho, pero...� Harry estaba balbuceando en busca de las palabras adecuadas. Draco le arranc� el peri�dico de las manos.
Ley� el art�culo r�pidamente, luego volvi� a leerlo con mas detenimiento. Cada vez que llegaba al final del breve p�rrafo regresaba al principio casi como si creyera que si segu�a ley�ndolo indefinidamente, no se volver�a realidad. Su madre estaba muerta. Lo hab�a sospechado, y aunque casi siempre que pensaba en ella ya hab�a aceptado el hecho de que nunca la iba a volver a ver, a�n as�, una peque�a parte en su interior estaba sorprendida. Hasta antes de tener esta prueba, hab�a habido un peque��simo rayo de esperanza de que no fuera verdad, que su madre estaba viva, bien e indiferente como siempre. Ahora ya no hab�a esperanza y el dolor la hab�a reemplazado. No hab�a anticipado el dolor, pero supon�a que era inevitable en una relaci�n que siempre hab�a estado plagada de remordimientos. Lamentaba que nunca hubieran hablado sobre Lucius, el �nico tema sobre el que hubieran estado de acuerdo. Lamentaba que la vida de ella en su mayor parte, hubiera sido una vida de decepciones. Lamentaba que hubiera tenido que morir antes de su hora y que hubiera muerto sola. Nadie deber�a morir solo.
�Se puede decir que ya sab�a que estaba muerta. Pero a�n as� duele, es impresionante, �tiene eso alg�n sentido?� susurr�. Sinti� la mano de Harry sobre su hombro y se pregunt� cu�nto tiempo llevar�a ah�.
�Tener la certeza de algo siempre es diferente a solamente pensarlo, y hay algunas cosas para las que nunca estamos preparados,� coment� Harry tentativamente. ��Hay algo que pueda hacer?�
�No... yo,� no se molest� en terminar la oraci�n. De cualquier forma no sab�a lo que quer�a decir. �Odio esta foto de ella. No puedo verla bien. Ella la hubiera odiado, nunca habr�a dejado que esta foto se hiciera p�blica,� coment� repentinamente enojado. Estaba casi seguro de que su padre la hab�a escogido exactamente por la misma raz�n que Narcissa la habr�a rechazado. Su padre quer�a tener la �ltima palabra incluso ante la muerte. Rompi� el peri�dico decidida y met�dicamente.
Harry se levant� y descubri� su viejo ba�l escolar que estaba en la esquina del cuarto debajo de un mantel barato y que serv�a como una mesilla improvisada. Levant� la tapa y comenz� a buscar entre sus cosas encontrando finalmente sus �lbumes de fotos. Agarr� el de su cuarto a�o en Hogwarts, agradeciendo brevemente a Hermione por haberle organizado y etiquetado todas sus fotos. Comenz� a hojear las p�ginas.
Se hab�an tomado muchas fotos cuando �l, Ron, Hermione y el resto de la familia Weasley fueron a la Copa Mundial de Quidditch. Buscaba una en particular; una que no hab�a sido bien enfocada y en lugar de mostrar las caras sonrientes de �l y sus amigos, mostraba a Narcissa y Draco, quienes hab�an estado sentados en la fila de atr�s. Recordaba la foto porque cuando Ron la vio por primera vez, se le ocurrieron numerosas formas viles de deshacerse de ella. Pero por alg�n extra�o motivo, Harry se la qued� a pesar de que en ella estaba su entonces peor enemigo. Ahora se sent�a agradecido de hab�rsela quedado.
�Toma. Me temo que es la �nica que tengo. Pero ella se ve... al parecer contenta. Puedes qued�rtela,� coment� Harry entreg�ndole la foto.
Draco traz� la fotograf�a con los dedos. En ella, Narcissa estaba c�modamente sentada con las largas piernas cruzadas y con las manos descansando sobre un programa que ten�a en el regazo. Sus ojos vagaban ligeramente, era obvio que segu�a la trayectoria de los jugadores de Quidditch. En ese momento, el Draco de la foto se inclin� hacia ella y le dijo algo. Narcisa se inclin� hacia �l para escucharlo y luego asinti� brevemente antes de volver a adoptar su postura que parec�a esculpida. Draco dese� poder recordar qu� comentario le hab�a hecho ese d�a, pero no pudo. As� que se limit� a observar mientras el proceso se repet�a: Narcissa observaba el juego con expresi�n tranquila para luego voltearse a conversar con Draco.
La suya nunca fue una relaci�n amorosa, ni siquiera �ntima, y Draco no quer�a idolatrarla ahora que ella ya no estaba, pero esta foto... era tan sencilla, tan sutil, exactamente la forma en que quer�a recordarla.
�Gracias,� dijo sincero.
�S� que no es mucho. Y realmente lo lamento, Draco,� dijo Harry ansioso. Esperaba alg�n tipo de reacci�n, quiz� coraje, amargura, pero en cambio, se encontr� con un Draco distante, no dispuesto a hablar y a quien no parec�a importarle que Harry siguiera en el cuarto.
��No hay problema si me quedo a solas un rato?� pregunt� Draco. Harry asinti� y Draco observando todav�a la foto, se fue a la rec�mara y cerr� la puerta. Harry se qued� sentado en la sala deseando poder aliviar su dolor, a sabiendas de que no pod�a.
Para mantener la mente ocupada, comenz� a revisar sus pertenencias de Hogwarts. Casi al fondo, estaba su t�nica de Quidditch cuidadosamente doblada junto con una r�plica de una snitch que alguien le hab�a regalado en navidad hac�a algunos a�os. Estaba el resto de sus �lbumes de fotos, al igual que sus anuarios. Siguiendo un impulso, busc� la foto de Draco y no le sorprendi� descubrirlo riendo burlonamente en casi todas ellas. Sin embargo, en la foto de quinto, se ve�a a un Draco mucho mas sombr�o, y no ten�a el anuario de sexto � la guerra hab�a puesto fin a semejantes frivolidades.
Busc� al resto de sus amigos, y observ� que Draco no era el �nico que hab�a cambiado con los a�os. Hermione, Ron, sus compa�eros de dormitorio; todos hab�an madurado, crecido y sus personalidades se hab�an hecho mas seguras y s�lidas. Incluso admiti� que �l mismo hab�a cambiado, y en algunos aspectos no para mejor. Para empezar, nunca volver�a a tener esa expresi�n de maravilla e inocencia que su foto de primero mostraba tan evidentemente.
As� que si alguien le preguntaba c�mo era posible que perdonara a Draco Malfoy por todos sus pecados pasados, Harry podr�a decirles que no necesitaba hacerlo. Porque la persona que los hab�a cometido ya no exist�a, as� como tampoco exist�a la persona que hab�a resultado lastimada. As� que sonri� cuando encontr� las evidencias de las bromas est�pidas que le hab�a hecho Draco, en especial cuando sus bromas le hab�an salido al rev�s. Sac� otros recuerdos � envolturas de dulces que todav�a ol�an delicioso, tarjetas intercambiables que hac�a ya un buen tiempo que hab�an perdido sus encantamientos; libros de texto y frascos de ingredientes decadentes de pociones cuyas etiquetas ya se estaban poniendo amarillas y se estaban despegando. En una esquina estaba arrumbado el primer tristemente c�lebre su�ter Weasley que hab�a recibido, y al sacarlo no pudo evitar pensar que se ve�a rid�culamente chiquito. Sac� trozos de pergamino, notas que sus amigos le hab�an escrito r�pidamente, al igual que plumas rotas, y frascos de tinta seca. Hab�a tres plumas blancas perfectamente formadas atadas con un mo�o de seda negra, como recuerdo de su lechuza, Hedwig. Finalmente, sus manos recayeron en el estuche que conten�a su varita.
Volvi� a guardar sus pertenencias, pero dej� afuera el estuche. Lo observ� bastante tiempo, como si esperara que hiciera alguna otra cosa aparte. Eventualmente extendi� la mano, abri� el peque�o broche dorado y levant� la tapa. Toc� levemente la varita, pero no la tom�. La pluma de f�nix que conten�a en el n�cleo se hab�a vuelto cenizas en el momento en que Harry le lanz� la Avada Kedavra a Voldemort. Lo sab�a porque la varita se hab�a partido en dos cuando intent� utilizarla para enterrarla en la piel de Voldemort que yac�a moribundo. Era informaci�n que nunca hab�a llegado a la prensa; el mundo quer�a un h�roe, no alguien que al final hab�a sucumbido ante el odio y la amargura. No estaba seguro de que volviera a funcionar correctamente, pero no le preocupaba averiguarlo todav�a. Quiz� alg�n d�a querr�a de vuelta esta parte de su vida, pero no a�n. Cerr� decidido el estuche y lo volvi� a guardar en el ba�l.
Sinti�ndose un poco melanc�lico por las circunstancias, descubri� que aunque ya hab�a pasado la hora de la cena, no ten�a hambre. Se qued� parado en la cocina observando las peque�as se�ales de la influencia de Draco, como las especias alineadas encima de la estufa (por supuesto, ordenadas alfab�ticamente), y para variar, la fruta fresca en el frutero. Sobre la estufa hab�a un chocolate caliente, arom�tico, espeso y negro. Sirvi� la mezcla humeante en dos tazas.
Entr� en su rec�mara llevando las tazas con cuidado. De primera instancia parec�a vac�a, pero una vez que sus ojos se ajustaron a la media luz, vio a Draco afuera en el estrecho balc�n de acero labrado, observando el anochecer. La puerta corrediza de vidrio estaba parcialmente abierta y Harry la abri� a�n mas.
�Pens� que a lo mejor quer�as beber algo,� coment�. Draco levant� la mirada y acept� la taza que le ofrec�a. Agradecido, le dio un trago y la rode� con los dedos congelados mientras Harry se apoyaba en el umbral, pues no estaba seguro de que su presencia fuera bien recibida.
Draco pareci� percatarse de su vacilaci�n y se apiad� de su indecisi�n. �Si�ntate, Harry.�
A Harry le complaci� la invitaci�n, pero trat� de no verse muy ansioso. No hab�a mucho espacio en el balc�n. De largo med�a mas o menos lo que una persona, con unos cuantos pasos de ancho. Se sent� dificultosamente al final, cerca de los pies de Draco. Era una posici�n bastante inc�moda, pero no se quej�, aunque no pudo evitar estremecerse con su camisetita cuando el viento fr�o de la noche barri� el balc�n.
De pronto, dos brazos fuertes le envolvieron la cintura, y antes de que pudiera protestar, lo jalaron hacia un pecho c�lido. Termin� sentado entre las piernas de Draco con la espalda sobre su pecho. Draco se recarg� contra la pared, y descans� la barbilla sobre el hombro de Harry. como si estuviera ofreciendo una explicaci�n a sus acciones, Draco coment�,
�Parec�as tener fr�o.�
�Yo creo que probablemente tu est�s mas fr�o.�
�Pero yo no soy el que est� temblando,� replic� Draco. Harry permaneci� tieso entre sus brazos, deseaba rendirse ante la calidez inesperada, pero no era capaz. Draco le pregunt� curioso, ��Por qu� haces eso?�
��Hago qu�? �Temblar?�
�No, me refiero a, �por qu� te pones todo tenso y nervioso cuando alguien se acerca a ti?�
�Porque es muy extra�o,� contest� en voz baja. �Desconocido.�
��Entonces no te gusta que te toquen?� pregunt� Draco, su voz era suave, cerca del o�do de Harry.
Harry hizo una pausa para meditar su respuesta. �Me gusta que me toquen. Me gusta cuando tu me tocas,� contest� descansando las manos sobre las de Draco, como si quisiera enfatizar el punto. �Es que todo esto es nuevo, y quiz� para algunos sea de lo mas natural, pero a mi me podr�a tomar algo de tiempo.�
�Tengo mucho tiempo,� dijo Draco pacientemente, buscando apaciguar la ansiedad que escuch� en su voz.
As� que esper� a que Harry se acostumbrara a este nuevo arreglo, no dijo nada, pero al mismo tiempo se mostr� comprensivo. Era bastante c�modo, pens� Draco, estar sentados as� en el balc�n. Con la barbilla apoyada en el hombro de Harry, pod�a aspirar el olor de su cabello. Ten�a la mano derecha apoyada sobre su est�mago, subiendo y bajando al ritmo de cada respiraci�n. En la mano izquierda sosten�a la taza de chocolate caliente, dulce y aterciopelado, que le habr�a resultado delicioso a pesar del sabor, por el simple hecho de que Harry lo hubiera preparado para �l. El calor que emanaba el cuerpo de Harry era suficiente para eliminar el fr�o del aire, y para derretir las dudas que se anidaban en su alma. Incluso el silencio era reconfortante, y era obvio que Harry sent�a algo parecido, porque comenz� a relajarse, aunque imperceptiblemente al principio. Se dej� caer mas sobre su pecho y volte� la cabeza, como si quisiera acariciarle la cara con la nariz, y Draco acept� este gesto como prueba de que Harry se sent�a tranquilo. Draco los acerc� un poco mas, necesitaba de su contacto tanto como Harry.
�Esta mejor,� coment� Draco.
�Si,� contest� Harry. �Lo siento, es que... he aprendido a no esperarlo, a no necesitarlo. Conmigo siempre ha sido �mira pero no toques�, y todo debido a una maldita cicatriz.�
�Hmm, yo sol�a detestar ese tipo de reglas,� contest� Draco.
��Por qu� no me sorprende? Nunca tuviste problemas para invadir mi espacio personal. Mugroso payaso,� lo brome� gentilmente.
�Siempre he sido una persona t�ctil. Tengo que tocar las cosas antes de creer que son reales,� dijo Draco. Comenz� a acariciar el interior de la mu�eca de Harry con el pulgar, casi sin darse cuenta. De pronto ri�, �Sol�a volver locos a mis padres. Nada ni nadie estaba a salvo �museos, tiendas, las casas de otras personas... ten�a que tocar todo, incluso desbaratar las cosas para ver c�mo funcionaban, y mientras mas valioso fuera el objeto, mas quer�a tomarlo. Mi madre dec�a que cuando menos eso demostraba que ten�a buen gusto.�
El recuerdo hizo que Draco volviera a tomar la foto de su madre para sostenerla frente a ambos para poder mirarla.
�Cu�ntame sobre ella,� le pidi� Harry,
�No hay mucho qu� contar. No tengo muchos recuerdos de ella, ni buenos ni malos.�
�Cu�ntame de todas formas,� le insisti�.
Draco permaneci� en silencio un rato, y luego, de pronto, apareci� un recuerdo, algo en lo que no hab�a pensado en a�os.
�Recuerdo que cuando era muy joven, mi madre me dejaba observarla mientras se arreglaba para salir en la tarde. Me sentaba en medio de su enorme cama y ella se sentaba en su tocador ante lo que parec�an ser infinidad de cosm�ticos, arregl�ndose laboriosamente el cabello y el maquillaje. Ten�a mucha experiencia y habilidad, se mov�a con la elegancia que viene de haber hecho lo mismo miles de veces, y yo sol�a observar impresionado, como si fuera un espect�culo que ella estuviera realizando solo para mi. Luego se daba cuenta de la hora que era, y llamaba a un elfo dom�stico para que me llevara, pero cuando me empujaba por la puerta, siempre pod�a oler el rastro de su perfume, de su poder, y calidez. Cuando iba a la cama sol�a imaginarme que todav�a pod�a oler su aroma en el aire, y eso me hac�a sentir seguro.�
�Me gust�, cu�ntame otro,� lo anim� Harry. Y continuaron as� hasta ya bien entrada la noche, Draco le contaba las historias que le ven�an a la mente sobre su madre. Frecuentemente hab�a espacios de tiempo en que no hab�a otra cosa mas que silencio, pero Harry esperaba, porque eventualmente Draco volv�a a hablar. Gradualmente lleg� un punto en el que ya no hubo mas nada qu� decir, as� que se quedaron as�. Si hac�a fr�o, no lo sintieron, y si exist�a alguien mas en el mundo, no ten�an forma de saberlo. No exist�a otra cosa que no fueran ellos dos, abrazados.
Draco lleg� a la extraordinaria conclusi�n de que a pesar de lo que hab�a ocurrido, se sent�a en paz. A pesar de todo el sufrimiento y el dolor, en este momento se sent�a contento.
��Harry? Gracias por escucharme y por haberme dejado estar solo,� coment� sincero. Al no obtener respuesta, Draco se hizo ligeramente para atr�s para mirar a su compa�ero. Harry se hab�a quedado dormido, se hab�a sentido muy seguro y c�modo dentro de su abrazo, y ver esto fue tan conmovedor que por un momento, Draco apenas si se atrevi� a respirar. Desliz� los dedos por el cabello negro y acarici� la cicatriz en su frente con una ternura que no sab�a pose�a. Pero eventualmente ten�an que moverse y con muchos esfuerzos, Draco lo despert� lo suficiente como para llevarlo a la cama y ah� se volvi� a quedar dormido. Lo meti� dentro de las mantas antes de dirigirse al otro lado de la cama para quedarse dormido.
La ma�ana siguiente era lunes. A Harry no le gustaban los lunes. No, correcci�n, odiaba los lunes, pens� mientras buscaba sus lentes y en lugar de agarrarlos, los tiraba junto con la l�mpara de la mesita de noche con un ruido fuerte. La alarma del reloj escogi� ese momento para empezar a sonar estrepitosamente. Habitualmente, lo que Harry habr�a hecho, ser�a apagarla para retrasar el momento de pararse (generalmente se despertaba unos minutos antes de que la alarma se apagara), y as� evitar escuchar el zumbido incesante, pero hoy se hab�a olvidado de hacerlo y el ruido lo sobresalt�. Ya sab�a que iba a ser uno de esos d�as.
Despach� el reloj alarma de tal manera que el �nico uso que podr�a tener en el futuro ser�a como pisapapeles, luego se dio la vuelta y enterr� la cabeza bajo la almohada. Segundos despu�s, le arrebataron la almohada con rudeza.
�No te vuelvas a dormir,� le dijo Draco severo. Harry protest� con un buen argumento, articulado y meditado. Gimote�.
�Pero no quiero ir a la escuela. No puedes obligarme.�
�Si, si quieres ir. Te gusta aprender. Y si no vas, tendr�s que quedarte aqu� conmigo todo el d�a observ�ndome organizar en orden alfab�tico tus libreros.�
�No suena tan mal,� balbuce� Harry cubri�ndose la cabeza con las mantas.
�Con referencias cruzadas por g�nero, materia y un listado completo que escribir� y que incluir� la ubicaci�n de los libros, una sinopsis breve de cada uno, y quiz� alg�n comentario corto sobre su condici�n.�
��Est� bien, est� bien, ir�! Psic�pata,�exclam� Harry habi�ndose aburrido tan solo de escuchar la descripci�n de las cosas que har�a Draco en el d�a. Sinti�ndose todav�a incre�blemente somnoliento, y tremendamente celoso de que Draco podr�a, si quisiera, quedarse en la cama todo el d�a, se levant� y se percat� de que segu�a vestido con la misma ropa de ayer. Lo mir� inquisitivo.
�Lo lamento, iba a desvestirte despu�s de que te quedaste dormido, pero me preocup� el hecho de que no me podr�a controlar,� coment� Draco.
Harry se sonroj� ligeramente, pero luego sacudi� la cabeza, ��Por qu� tengo la impresi�n de que no es todo?�
�De acuerdo, en realidad me dio mucha flojera y ten�a mucho sue�o como para hacerlo. Ahora dime, �no crees que la mentira era mucho mas halagadora para ambos?� pregunt�.
Harry puso los ojos en blanco y fue a darse un ba�o. Regres� a la rec�mara vac�a para encontrarse con que la cama ya estaba hecha. Busc� en el suelo sus lentes despu�s de vestirse y se encontr� con que la l�mpara los hab�a hecho pedazos. Pero afortunadamente la horrenda l�mpara estaba intacta. Gimiendo, regres� al ba�o y se puso con trabajos los lentes de contacto. Se dirigi� a la cocina parpadeando r�pidamente y ah� se encontr� a Draco molestamente contento.
��Qu� hay de desayuno?� gru��.
��Con esa actitud? Nada,� replic� Draco.
�Draco, cari�o, no s�lo eres la persona mas inteligente, mas guapa, astuta... eh, que conozco, sino que adem�s eres el mejor cocinero del mundo, por favor, �me puedes dar algo de desayunar?� dijo Harry con voz enfermizamente dulce y haci�ndole ojitos (esto, debido en su mayor parte a que los lentes de contacto todav�a le molestaban, pero esperaba que a�adiera algo de efecto).
�Arg, te dar� de comer solo si prometes no volver a hacer eso,� contest� el otro haciendo una mueca. Le puso un plato de comida enfrente junto con una taza de caf� a la que Harry se aferr� como si fuera oro. �Y te olvidaste de la parte mas importante. Que me veo incre�blemente adorable en pijama.�
�Draco, me diste caf�. Por eso tendr�s mi devoci�n eterna,� replic� Harry.
��Y?� lo inst� Draco blandiendo la palita como si fuera un arma.
�Y te ves incre�blemente adorable en pijama,� termin� con un suspiro.
�Tienes toda la maldita raz�n,� contest� Draco.
El d�a de Harry no mejor� mucho despu�s de dejar el departamento. Para empezar, se le hizo tarde para su primera clase, y el maestro hizo una pausa descontento mientras buscaba asiento, que finalmente encontr� justo en el centro de la fila, obligando as� a todo el mundo a moverse mientras se dirig�a a la silla. Se pas� la hora siguiente pregunt�ndose por qu� se habr�a molestado en asistir a clases, ya que no se pod�a concentrar y termin� escribiendo trozos de historias y tonter�as al azar en el margen de su cuaderno.
Ten�a tiempo libre antes de la pr�xima clase as� que pens� en ir a la biblioteca a estudiar, pero desafortunadamente se tropez� con un conocido. Desafortunadamente, porque dicha persona, Dale, no era alguien con quien se llevara muy bien, pero Dale nunca hab�a entendido que a Harry no le entusiasman sus encuentros. Se vio obligado a escuchar su perorata sobre su �ltima borrachera, y solo pudo escaparse cuando fue la hora de su siguiente clase. Dale lo sigui� hasta la puerta.
Afortunadamente su siguiente clase, Cl�sicos (mitolog�a de la antigua Grecia) era bastante interesante y pudo mantenerse despierto. Sin embargo se le cay� su pluma favorita cuando iba de salida, y como no es sabio detenerse a buscar algo mientras un sal�n est� siendo evacuado por cientos de estudiantes, la dio por perdida con un suspiro y se apresur� para llegar a la otra clase que le tocaba al otro extremo del campus. Al final del d�a, Harry se sent�a extenuado, y se preguntaba por qu� habr�a querido ir a la Universidad, cuando en realidad no necesitaba hacerlo. Oh, al principio le hab�a parecido una idea excelente, pero al pensar en los proyectos y trabajos que deber�a entregar pronto, se cuestion� seriamente sobre su decisi�n y su cordura mental. Siendo sinceros, escribir un an�lisis sobre �El papel de la poes�a en el siglo 21� sonaba particularmente pesado.
Caminando de regreso a casa, Harry se permiti� autocompadecerse. El est�mago le gru��a, ten�a los m�sculos adoloridos por haber estado sentado todo el d�a en sillas rid�culamente chiquitas con asientos de pl�stico, y los ojos lo estaban matando porque no estaba acostumbrado a traer durante tanto tiempo los lentes de contacto. Adem�s, se dio cuenta de que no fue a ordenar unos lentes nuevos despu�s de clases, como hab�a sido su intenci�n original. Consider� la posibilidad de regresar, pero ya estaba a la vista su departamento y ya era muy tarde, as� que mand� al diablo la idea y sigui� caminando.
La puerta no parec�a dispuesta a cooperar con la llave as� que finalmente se limit� a golpearla hasta que Draco le abri�.
�No necesito preguntarte c�mo te fue,� se�al� Draco cuando Harry pas� a su lado casi empuj�ndolo. Se dirigi� directamente al sof�, y en el camino tir� su mochila, los zapatos y su abrigo. Se arrastr� hasta el sof�, se acost� boca abajo y suspir� grandemente en se�al de alivio por estar finalmente en casa y que el d�a ya hubiera terminado.
��Est�s bien?� pregunt� Draco preocupado. Harry no se movi�, por lo que su voz son� apagada al contestar.
�Estoy bien. Pero fue uno de esos d�as.�
Sinti� una mano reconfortante en el hombro.
�Guau, que si est�s tenso,� coment� Draco ret�rico. Le puso la otra mano sobre los hombros y comenz� a darle un masaje a los m�sculos tensos. ��Si te est� ayudando o mejor le paro? Nunca he hecho esto antes.�
�Mmm, qu� rico, si. No detengas,� contest� Harry casi incoherente.
Draco sonri� burl�n ante la inhabilidad de Harry para formar oraciones y redobl� sus esfuerzos. Era casi intoxicante controlar de tal forma una situaci�n. Se acerc� mas, moviendo los dedos para tocar la piel suave y p�lida de su cuello, un �rea generalmente escondida por su cabello. No hubo protesta alguna por parte de Harry, as� que Draco se volvi� mas atrevido, y desliz� ambas manos por su espalda, explorando los planos y m�sculos de la misma. Comenz� a dolerle la espada por estar inclinado. La soluci�n le lleg� r�pidamente, pero se pregunt� c�mo reaccionar�a Harry. Se ve�a bastante relajado, as� que quiz�...
Se asegur� de seguir con el masaje mientras se acomodaba encima de Harry sent�ndose a horcajadas sobre sus caderas delgadas. Harry abri� de golpe los ojos e intent� voltear para verlo, pero se rindi� porque requer�a mucho esfuerzo. En cambio, pregunt�,
��Draco?�
�Yo... me cans� de estar parado, pero si quieres, me muevo.�
Esper� su decisi�n conteniendo el aliento. Cuando Harry habl� su voz apenas si fue mas alta que un susurro, �No me importa, si as� te es mas f�cil.�
Draco sonri� y reanud� el movimiento continuo de sus manos sobre su espalda y hombros. La respiraci�n de Harry se volvi� lenta y profunda; hac�a rato que hab�a cerrado los ojos. Draco ya no masajeaba tanto, sino mas bien lo acariciaba, le encantaba sentir a Harry bajo sus manos, bajo su cuerpo. De pronto tuvo el deseo de sentir su piel, y como nunca hab�a sido muy bueno al intentar refrenarse las ganas de tocar, meti� las manos debajo de la camiseta de algod�n. Harry se sobresalt� un poco ante la invasi�n, pero se tranquiliz� igual de r�pido y permiti� que continuara.
Sinti� su piel suave y c�lida bajo sus dedos inquisidores. Ten�a cicatrices � pudo sentir las ligeras protuberancias de la piel lastimada y le rindi� homenaje a cada una de ellas. Acarici� suavemente cada m�sculo que se encontr� subiendo progresivamente por su espalda. Cuando lleg� a los hombros, ya tambi�n hab�a subido casi toda la camisa, descubriendo las peque�as l�neas blancas de las heridas curadas, y revelando grandes �reas de piel suave y dorada que contrastaba agradablemente con sus manos p�lidas. Harry se estremeci� al sentir el aliento de Draco sobre su piel pues se hab�a inclinado supuestamente para poder masajearle mejor los hombros.
Fue el estremecimiento que sinti� lo que rompi� la resoluci�n de Draco.
Presion� sus labios fervientes contra el cuerpo de Harry. Volvi� a trazar el camino que hab�a seguido sus dedos, acarici� la piel temblorosa con su boca. Cuando la respiraci�n del otro comenz� a acelerarse, Draco pudo sentir las vibraciones. Le encantaba sentir la piel de Harry bajo sus labios sensibles, le encantaba su calor. Traz� con la lengua las cicatrices mas visibles, pregunt�ndose cu�l habr�a sido su origen y prometi�ndose preguntarle despu�s. Lleg� a los om�platos haciendo a un lado la camisa de Harry y entonces su cuerpo qued� presionado a lo largo de su espalda al tiempo que lo besaba detr�s de la oreja y avanzaba hacia su quijada.
Harry hab�a quedado sensorialmente sobrecargado desde el momento en que sinti� sus manos fr�as sobre su cuerpo. Sus terminales nerviosas gritaron al sentir sus labios haciendo trazos gentiles sobre su piel sensible. Forceje� para voltearse, y Draco, al percatarse de lo que quer�a hacer, le dio espacio para maniobrar. Ahora yac�a ruborizado sobre Harry, pecho contra pecho, nariz contra nariz.
�Hola,� aventur� Harry mirando directamente esos ojos grises oscurecidos.
�Hola, tu,�le contest� Draco sonriendo ligeramente.
�Vaya masaje,� coment� Harry regres�ndole la sonrisa. �No creo que los besos generalmente est�n involucrados.�
�Te dije que era nuevo en esto. Tan solo segu� mis instintos.�
�Buenos instintos,� contest� Harry. Levant� un poco la cabeza y Draco baj� la suya y comenzaron a besarse profunda y apasionadamente. Las manos de Draco volvieron a buscar �vidas su piel, sinti�ndose frustradas por la camisa que ya estaba toda torcida. Draco rompi� el beso para murmurar,
�Qu�tate la camisa.� Harry se sonroj�, pero no vacil� en ayudarlo cuando le levant� ansioso la tela. Draco recorri� con ojos hambrientos su pecho hasta que lleg� a un destello dorado. Una sonrisa hizo que se le iluminaran los ojos al decir, �No estaba enterado de eso. �Una arracada en el pez�n, Potter? Qu� interesante.�
Harry se sonroj� profundamente; �Me la puse cuando cumpl� dieciocho. Fue mi regalo de cumplea�os.�
��Te doli�?�
�Como no tienes una idea, pero ya no. Claro que siempre ser� bastante mas sensible...� Harry dej� escapar un chillido indecoroso olvid�ndose del resto de la oraci�n cuando Draco le dio un jaloncito a la arracada.
Al ver su respuesta, Draco dijo casi sin aliento, �Ooh, definitivamente me gusta.� Antes de que Harry pudiera responder volvi� a besar su boca. Mientras sus lenguas ahondaban en las profundidades h�medas, las manos de Draco viajaron por todo su pecho desnudo. Estando tan inmerso como estaba en lo que estaba haciendo, se sobresalt� un poco cuando sinti� las manos de Harry sobre su piel acariciando el hueco de su espalda. Harry se regocij� con su reacci�n, le alegraba poder impresionarlo y maravillarlo.
El encuentro se volvi� mas apasionado, mas hambriento. A estas alturas mec�an sus caderas y se volv�a dif�cil ignorar el calor que crec�a entre ambos. Sus labios se separaron solo para tomar aire antes de volverse a juntar cada vez mas temerarios y salvajes. Draco presion� la palma de su mano contra los pezones de Harry y sinti� c�mo se endurecieron bajo su toque. Traz� el contorno de la arracada con la u�a antes de darle un jaloncito en busca de una reacci�n mas fuerte.
Y la obtuvo. Varias cosas pasaron a la vez: Harry gru��, y sinti� una sacudida provocada inequ�vocamente por la excitaci�n que fue mas evidente cuando empuj� las caderas contra las de Draco.
�Oh, Dios, lo siento,� estall� Harry. Comenz� a empujarlo para zafarse del rubio.
��Eh? �Qu�?� pregunt� Draco completamente desconcertado. Pero aunque intent� calmarlo y hablar con �l, Harry no entend�a de razonamientos.
�Por favor, qu�tate de encima,� le dijo llanamente. Draco no se pudo negar ante semejante petici�n, sin importar lo mucho que le doliera. Se quit� y Harry se par� trabajosamente del sof� para dirigirse derecho al ba�o y cerrar la puerta con firmeza.
Draco mir� al techo, esperando a que su respiraci�n se regulara. Eso fue sencillo � el siguiente paso era poner en orden sus pensamientos que eran un torbellino. Al parecer, �ltimamente sus pensamientos y emociones iban de un lugar a otro y ya estaba cansado de ello. �Por qu� tendr�a que sentirse culpable por lo que acababa de hacer? Estaba seguro de que Harry lo hab�a querido. Se levant� revitalizado por la indignaci�n de ese trato injusto. Aporre� la puerta del ba�o.
��Harry? voy a entrar,� dijo abriendo la puerta. Harry estaba sentado hecho una bolita pat�tica sobre el tapete del ba�o y recargado contra la tina. ��Qu� diablos acaba de pasar?�
��Lo s�! Lo lamento � nunca lo volver� a hacer.�
�Harry, para variar, intenta pensar como un ser humano normal y expl�came qu� es lo que crees que has hecho mal.�
La cara de Harry adquiri� un rojo oscuro y baj� la mirada al suelo. Traz� el contorno del azulejo. �Se... se movi�.�
�Se movi�,� repiti� Draco fr�amente. Se cruz� de brazos y recarg� una cadera contra el lavabo. ��Qu� se movi�?�
�Eso, ya sabes, eso,� dijo Harry desesperado.
Draco hizo una mueca, como el padre que describe el sexo por primera vez a un adolescente. Se tall� el puente de la nariz tratando de prevenir el inminente dolor de cabeza y habl�,
��Est�s consciente de que generalmente eso es lo que les pasa a los hombres cuando est�n excitados?�
�Por supuesto que lo s�, idiota,� contest� Harry sombr�o un poco molesto por la actitud condescendiente de Draco. �Pero solamente nos est�bamos besando y yo tuve que excitarme y arruinarlo todo.�
Oh, con que era eso. Cuando habl� esta vez, su voz fue un poco mas suave, �Harry, �te detuviste a pensar que quiz� �sa era la reacci�n que esperaba provocarte?�
�Pero... pero tu crees que el sexo es asqueroso. Recuerdo que lo dijiste y en lo �nico que pude pensar cuando pas� es que estaba convirtiendo algo placentero en algo... s�rdido.�
Draco se alej� del lavabo y se sent� en el suelo junto a Harry. �Si recuerdas eso, tambi�n recordar�s que dije que a�n as� me sentir�a interesado en el sexo si encontrara a alguien en quien confiara plenamente. �se eres tu, Harry; conf�o plenamente en ti. Aunque cuando haces cosas as�, me es dif�cil entender por qu�.�
Harry se qued� en silencio un rato. �Entonces, �volv� a meter la pata?�
�Y en grande,� se�al� Draco pas�ndole una mano por los hombros.
�Lo lamento,� contest� Harry.
��Podemos aclarar algo en este momento? En esto de las relaciones soy tan nuevo como tu, quiz� un poco mas, por lo que cuando haces cosas as�, no siempre entiendo tus motivos. M refiero a que hace un momento pens� que me hab�a aprovechado de ti, que te hab�a obligado a hacer algo que no quer�as.�
��No!� exclam� Harry. �Me gust� todo. Es que...�
�Lo s�; te asustaste. Pero �se es el punto; no puedes salir corriendo y esperar que yo descubra el motivo solito. Vas a tener que decirme cuando algo te moleste, �de acuerdo? Y yo har� lo mismo.�
Harry suspir�. �Est� bien, de acuerdo. Y ya tengo algo qu� confesarte.�
��Ya? Deber�a haber sabido que me saldr�a al rev�s,� coment� Draco. Respir� profundo y enderez� los hombros, �De acuerdo, estoy listo. Pero si me dices que me vas a dejar por un amor�o salvaje con los gemelos Weasley, no te puedo asegurar que no te matar�.�
�Esperaba... quisiera que baj�ramos un poco el ritmo. Bueno, en realidad no lo quiero, pero creo que deber�amos hacerlo. Apenas el s�bado admit� que me gustas, luego te golpearon, se puede decir que despu�s peleamos, luego te bes� y entonces... pas� lo de tu madre,� aqu� Harry hizo una pausa para apretarle la mano a Draco antes de continuar, �y todav�a tengo que ir a la escuela y al trabajo as� que meterme de lleno en una relaci�n emocional, me parece una buena forma de echarlo todo a perder. No quiero perder esto � te has convertido en alguien muy importante para mi.�
�Ah, Harry, de verdad que necesitas decirme c�mo logras hacer para rechazar a alguien y a�n as� lograr hacer que se sientan especiales.�
�No te estoy rechazando. Me gusta lo que est�bamos haciendo,� admiti� Harry. �Pero creo que por un tiempo debemos mantener las cosas tranquilas, hasta que hayamos tenido tiempo de meditarlo apropiadamente.�
��Osea que podemos tontear, siempre y cuando lo mantengamos arriba de la cintura?� pregunt� Draco con una ceja levantada.
�Por decirlo de alguna manera, si.�
��Puedo pellizcarte el trasero?�
�No... �de verdad quieres hacerlo?�
�No quer�a,� coment� Draco. Harry se vio aliviado. �Hasta que dijiste que no pod�a.�
Harry puso los ojos en blanco y se puso de pie. Draco insisti�, ��Un pellizco chiquito?�
�No.�
��Una nalgada amistosa?�
�No.�
�De acuerdo, ni un pellizco, �un roz�n al pasar?�
�De acuerdo.�
��En serio?�
�No.�
��Y si me resbalara en el hielo por accidente y terminara cay�ndome, y en el proceso me agarrara de tu parte posterior para salvar mi vida...? �Entiendes? Mi vida... �ah� que pasar�a?�
�Con que tu vida.�
�Sip, tu eres lo �nico que se interpone entre una muerte horrenda y espantosa y yo.�
�No.�
�Eres un hombre despiadado, Harry Potter. Un hombre muy despiadado,� dijo Draco con el ce�o fruncido.
Harry sonri� dulcemente y lo abraz�.
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