El Dormitorio de Gryffindor
Bienvenido al Mundo Real
Escrita por: IamtheLizardQueen
Traducida por: Nalero y Val

Cap�tulo Tres: Desde el Miedo

Los siguientes d�as transcurrieron lenta y silenciosamente. Harry pas� bastante tiempo en la Universidad estudiando, y dej�ndole a Draco libertad para andar por el departamento. Draco sigui� recuper�ndose y cocinando. Harry le dec�a en broma que era su �Terapia Ocupacional� y Draco se re�a aunque no le entend�a en realidad. Despu�s hab�a buscado el t�rmino y hab�a descubierto lo que significaba y no cre�a que Harry estuviera tan equivocado. Era agradable volver a ser bueno en algo, y tambi�n era bueno ser necesitado.

Harry bostez� ampliamente al entrar en la cocina. A pesar de haber tomado ya su ducha matutina, todav�a estaba medio dormido y apenas si pudo mover la cabeza a modo de saludo hacia Draco.

�Te ves horrible, ve a cambiarte,� le dijo Draco severo. Y si, tra�a mal abrochada la camisa azul que no combinaba para nada con los pantalones verdes que tra�a puestos, pero, la primera reacci�n de Draco � como se dio cuenta con preocupaci�n - fue de apreciaci�n y no de desd�n. Todo le ped�a a gritos atenci�n y reconocimiento, desde la forma en que su cabello negro se enroscaba h�medo sobre el hombro, el brillo de las peque�as gotas de agua que todav�a escurr�an de algunos mechones, hasta el hecho de que estuviera descalzo y sin los lentes reglamentarios. E vez de eso, Draco se concentr� en la primera falla que pudo encontrar y regres� la mirada a la mesa de la cocina.

La respuesta de Harry fue poco mas que un gru�ido. Se dirigi� directamente a la cafetera y permaneci� ah� parado mirando a la maquina hasta que la mezcla negra estuvo lista. No fue sino hasta que hubo ingerido media taza de cafe�na que pudo articular palabra.

�Siempre supuse que eras una de esas molestas personas matutinas,� coment� sacado una silla frente a Draco y dej�ndose caer en ella.

�Hay medio omelet de queso en la estufa,� dijo Draco se�alado con su taza de t� sin levantar la mirada del libro de qu�mica.

Harry sab�a que Draco estaba evitando el contacto visual y se pregunt� la raz�n. �No escupiste en �l, �verdad?�

Draco resopl� molesto. �Yo nunca har�a una cosa tan vulgar.�

A Harry no le tranquiliz� el comentario, ya que el tono de Draco daba a entender que a�n as� hab�a algo raro en el omelet. Juguete� con el tenedor y su est�mago gru��. Encogi�ndose de hombros, decidi� que val�a la pena el riesgo y se comi� el resto del omelet directamente del sart�n. Satisfecho, ech� el sart�n en el fregadero, se sirvi� otra taza de caf� y se recarg� en la silla.

�Estuvo delicioso,� coment�.

��C�mo es posible que hayas sobrevivido hasta ahora tu solo...?� Draco hizo lo imposible y lo mir�. Gracias al cielo, los perturbadores sentimientos de antes ya hab�an desaparecido y Harry era nuevamente su amigo. Sonri�, �Estaba pensando en intentar cocinar algo mas elaborado. Aunque necesitar�s comprar algunas cosas. De hecho, ya casi no tenemos nada.�

�Si, ya me di cuenta. Bueno, no tengo nada planeado para hoy, salvo pasar a recoger mi cheque. Podr�amos salir y hacer algunas cosas. Ya debes haberte cansado de este lugar,� sugiri� Harry. �Podemos ir al supermercado y podr�s comprar los ingredientes que quieras.�

El primer impulso de Draco fue decir que s�, pero entonces el miedo se apoder� de �l, como si le hubieran echado hielo en la sangre. �Salir del departamento? Pero si aqu� estaba a salvo; estaba protegido. Con cada d�a que pasaba adentro, el mundo exterior parec�a volverse mas oscuro y peligroso. �Y si alguien lo reconoc�a? �Y si se perd�a y no pod�a encontrar el camino de regreso? Pero se imaginaba que Harry estar�a con �l todo el tiempo, y Harry lo hac�a sentirse seguro. Y en verdad quer�a ver que hab�a m�s all� de las cuatro paredes del departamento, quer�a ver un poquito m�s del mundo de Harry.

Mientras m�s lo pensaba, m�s complicaciones surg�an. Si admit�a haberse recuperado lo suficiente como para salir, entonces tendr�a que inventar otra excusa para quedarse con Harry, pues aunque le agradaba la idea de salir unas cuantas horas del departamento, irse de forma permanente lo enfermaba. Solo pod�a soportar el mundo exterior porque ten�a un lugar a d�nde regresar. Un hogar. El problema era que �ste no era su hogar sino el de Harry y, sin importar lo que �ste dijera, eventualmente tendr�a que platicar de los motivos por los que Draco estaba en �l. Eventualmente, Draco tendr�a que irse � pero no quer�a que fuera demasiado r�pido.

Necesitaba un plan. Draco siempre hab�a sido bueno planeando y organizando cosas y esto no era diferente. Si quer�a quedarse con Harry (y por el momento no iba a complicar m�s las cosas pregunt�ndose la raz�n), necesitaba un poco de tiempo para pensar. Con el coraz�n en la mano, supo que la �nica respuesta que pod�a dar a la sugerencia de Harry era un no. Quer�a ir, pero el riesgo era demasiado grande. No pod�a salir hasta que no estuviera seguro de que siempre podr�a regresar.

�No creo que sea buena idea,� respondi� finalmente. Pudo sentir el cambio casi imperceptible en la expresi�n de Harry y se siti� a�n peor. Harry lo hab�a acogido y �era as� como le pagaba? Se apresur� a dar una excusa, �No es que no quiera que me vean contigo, pero no creo que me siento lo suficientemente bien todav�a.�

��Todav�a tienes fiebre?� pregunt� Harry. Extendi� una mano y toc� con gentileza la frente de Draco. �ste retrocedi� en su silla de un brinco. Sin embargo, el calor que hab�a provocado que se le ruborizara la cara poco ten�a que ver con la fiebre y si todo que ver con la repentina conciencia de lo que probablemente significaba sus reci�n encontrados sentimientos hacia Harry. Tales sentimientos podr�an... complicar las cosas.

Harry se sinti� herido cuando el otro rechaz� tan r�pidamente su toque. Bueno, cuando menos ahora sab�a sobre qu� piso estaba parado. A pesar de haberse preparado mentalmente para la mordida inevitable, se siti� muy mal al descubrir que a�n as� lo hab�a herido. Pero, una vez m�s, pes� que no era problema de nadie mas que suyo y no pudo evitar retroceder ligeramente molesto y dijo, �Oh, si, ya veo.�

Draco siempre hab�a sido bueno para leer a la gente, y aunque Harry estaba intentando esconder sus emociones, pudo ver que te�na la quijada apretada, lo que quer�a decir que, a pesar de todo, hab�a logrado molestarlo. Suspir� profundamente, sab�a que se arrepentir�a en unos instantes de sus acciones y dijo,

�Pero, quiz� un poco de aire fresco me har� bien.�

Harry se alegr� y su sonrisa f�cil aflor� como por arte de magia. Todos los cometarios fueron olvidados de inmediato, como si Harry fuera un perrito que Draco hab�a pateado para luego darle unas palmaditas en la cabeza.

�Nos la llevaremos tranquilos, lo prometo. Iremos por mi cheque y luego al super. Nos tardaremos tres horas como m�ximo.�

�Muy bien,� dijo renuente Draco, pues estaba determinado a demostrar el menor entusiasmo posible, lo que no era muy dif�cil si tomamos en cuenta el hecho de que todav�a le aterraba la idea de salir a la calle. �Pero, por el amor de dios, p�inate ese cabello y c�mbiate de ropa.�

�Mira qui�n habla,� replic� Harry alegre. Observ� fijamente las ropas prestadas de Draco que todav�a le quedaban un poco flojas, y que quiz� siempre le quedar�an un poco largas a la figura delgada del muchacho.

�Yo no tengo otra opci�n. Sin embargo, tu caminas voluntariamente por ah� vestido como un tonto,� explic�.

�Se me van a subir los humos a la cabeza con tanto halago,� replic� Harry elevando los ojos al cielo. Y se fue a cambiar.

Draco estaba envuelto en uno de los abrigos mas pesados de Harry, y se puso los guantes rojos que hab�a tra�do puestos cuando lleg�. Ciertamente, no eran de su estilo, pero le recordaban pruebas ya superadas y necesitaba toda la confianza que pudiera reunir. Harry fue ignorante de lo acelerado que lat�a su coraz�n cuando cruzaron el umbral y cerr� la puerta detr�s de ellos.

Permanecieron de pie en el peque�o pasillo frente a unas puertas de metal abolladas. Harry presion� un bot�n y se escuch� un peque�o traqueteo antes de que las puertas se abrieran y Harry entr� en el elevador. Observ� muy divertido c�mo Draco entraba con cuidado, como si temiera que las puertas se cerraran sobre �l como una trampa para ratones.

��Nunca te has subido a un elevador?� pregunt� cuando el aparato dio un peque�o jal�n y comenz� a descender a la planta baja. Draco neg� con la cabeza mientras examinaba las sensaciones que le produc�a la caja m�vil. El elevador se detuvo y Draco sinti� c�mo el estomago le dio un vuelco cuando la fuerza de la gravedad y el momentum colisionaron. ��C�mo fue que llegaste a mi casa?�

�Sub� por las escaleras,� replic�.

�Sigo olvidando lo nuevo que todo esto es para ti. Es como cuando llegu� a Hogwarts por primera vez. Todo era diferente y algunas personas ya lo daban todo por sentado.�

�Siempre te viste completamente rid�culo cada vez que pasaba algo remotamente m�gico,� coment� Draco relaj�ndose poco a poco mientras caminaban. El cielo todav�a no oscurec�a cuando salieron a la acera, y tom� esto como una buena se�al.

�Y, oh, mira c�mo se han invertido los papeles,� dijo Harry riendo como una bruja y frot�ndose las palmas de las manos con alegr�a maliciosa. �Ten miedo, Draco, mucho miedo.�

�Ya tengo miedo. Miedo de que la gente vaya a pensar que vengo contigo por voluntad propia,� murmur� y Harry se ri�.

Pronto llegaron a la peque�a librer�a en donde Harry trabajaba. Estaba pintada de un bonito tono de azul con postigos blancos, y ten�a un letrero pintado a mano que el viento mec�a con el nombre de la tienda, �Book�s End�. Cuando Harry abri� la puerta, se escucharon unas campa�itas y la Sra. Cooper, que estaba detr�s del mostrador, levant� la vista y sonri�. Sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando vio a Draco de pie junto a Harry. Mir� del uno al otro y Harry se sonroj� profundamente. Hab�a tenido la esperanza de que olvidara el comentario que le hab�a hecho antes.

La tienda ten�a movimiento, y hab�a una peque�a multitud en la caja. La Sra. Cooper tuvo que voltearse para atender a un cliente y Harry suspir� aliviado. La Sra. Cooper parec�a estar trabajando duro y estar disfrutando cada minuto � hab�a buenas posibilidades de que no tuviera oportunidad de hacer muchas preguntas.

�Estar� en un minuto contigo, Harry, todav�a tengo que calcular tu pago, �no te importa esperar tantito?� grit� la Sra. Cooper.

�T�mese su tiempo,� replic� Harry. Draco ya estaba echando un vistazo a los libros; y unos t�tulos que se encontraban fuera de la secci�n de ciencia ficci�n, llamaron su atenci�n. Hab�a recorrido los libros de ciencias naturales y los de cocina cuando la Sra. Cooper se prendi� de su brazo.

�Y yo que pens� que Harry me estaba cotorreando cuando me dijo que ten�a un novio que se estaba quedando con �l. �C�mo es que ha logrado mantenerte oculto, querido? Ciertamente eres guap�simo. Ven. Ven y platica conmigo, mientras calculo el cheque de Harry,� dijo la Sra. Cooper de un tir�n.

No le dio oportunidad a Draco de responder, pues se lo llev� a su oficinita. Draco alcanz� a ver a Harry que estaba atendiendo la caja y que se ve�a contrariado de que estuviera a solas con su jefa, y luego estaba ya sentado en una silla desgastada frente a la radiante Sra. Cooper. ��No es Harry un amor? Mira que ayudarme cuando es su d�a de descanso, y cuando es obvio que tiene cosas mucho mejores que hacer con su tiempo. No te preocupes; te lo regresar� pronto. Me asegurar� de que pasen un buen tiempo juntos, as� tenga que sacarlo de la tienda yo misma.�

��Harry le ha hablado de mi?� pregunt� lentamente Draco; su mente volaba intentando armar las piezas del rompecabezas. As� que era el novio de Harry, �no? Supon�a que podr�a negarse o seguir el juego. Como siempre, la idea del enga�o lo tent�. Implicar�a sacar a la luz habilidades que no hab�a usado en un buen tiempo � ejercitar habilidades mentales oxidadas. Ser�a una buena forma de probar cu�nto hab�a progresado en su recuperaci�n; un Draco Malfoy que no pod�a mentir y armar un montaje, era un Draco Malfoy defectuoso.

��Apenas! �Solo mencion� algo acerca de un rubio en su cama, y yo cre� que era alg�n truco para que dejara de concertarle citas! Estoy muy contenta de haber estado equivocada, �cu�l es tu nombre, cari�o? �y c�mo fue que conociste a nuestro Harry?�

�Mi nombre es Draco, �y el suyo?� pregunt� educadamente, coloc�ndose c�modamente en el papel del amante de Harry. Fue un poco desconcertante lo f�cil que le fue ponerse en esa posici�n, pero lo desech� r�pidamente, deseaba concentrarse en el juego entre manos.

�Soy la Sra. Cooper, pero eso no importa. Quiero saber todo sobre Harry y tu. Me morir�a si me dijeras que fue amor a primera vista,� dijo con voz aguda.

�Bueno, nos conocimos en la escuela y la reacci�n fue inmediata,� coment� Draco. La clave a la hora de mentir consist�a en mantener apegada a la verdad la mayor cantidad de informaci�n posible, y omitir en lugar de cambiar las cosas que eran falsas. Buscando la expresi�n m�s angelical que pudo encontrar, dijo dram�ticamente, �Los internados pueden ser muy solitarios, �sab�a?�

�Oh, �los dos perdidos y solos, lejos en un internado, para luego encontrarse! Qu� tierno. Ya me lo puedo imaginar. Citas para estudiar en la biblioteca, tomarse de la mano por los pasillos, besos robados despu�s de la hora para ir a la cama en alg�n sal�n olvidado... Ooh, �qu� rom�ntico! Y ahora has venido a verlo, debe estar muy contento. No recuerdo haberlo visto tan tranquilo con alguien mas.�

�Nunca se nos acaban las cosas para decirnos,� admiti�. Eso tambi�n era cierto � los insultos siempre les hab�an salido f�cil y r�pido.

�En el momento en que te vi, supe que eras el indicado para mi Harry. Eres un chico encantador,� dijo la Sra. Cooper. Draco se sonroj� de verdad, y es que ella era muy sincera. �Y heme aqu�, intentando concertarle una cita con alguien del rumbo. Ver�s, ya me estaba preocupando mucho, nunca daba muestras de interesarse por alguien, �pero ahora veo que se estaba guardando para ti!�

Draco casi ech� a perder las cosas ri�ndose. El hecho de imaginarse a Harry �guard�ndose para �l�, era mas que divertido. Afortunadamente, la Sra. Cooper tambi�n re�a por lo bajo. Draco estaba comenzando a sentir como si fueran viejos amigos.

��Est�n viviendo juntos?�

Draco se inclin� hacia ella, bajando la voz en tono conspirador, y a su vez, la Sra. Cooper se inclin� hacia �l, ansiosa por escuchar el secreto. �Bueno, he estado esperando a que Harry lo haga oficial, y que me pida que me mude ya de forma permanente. Una relaci�n de larga distancia es cansada, �sabe?�

�Lo s�, cari�o, lo s�,� coment� la Sra. Cooper mostrando empat�a por su apuro.

�Pero ya conoce a Harry. Es tan apegado a sus ideas, que cualquier menci�n a un cambio y se vuelve a encerrar en s� mismo. de verdad que no s� qu� hacer,� dijo Draco. Para ser sinceros, deber�a haber recibido alguna clase de premio por su actuaci�n; el labio inferior le temblaba ligeramente, y le brillaban l�grimas en los ojos. Que fueran l�grimas de risa reprimida, era otro asunto.

��Qu� animal! D�jame que te diga que todos los hombres son iguales, sin contar al presente, por supuesto,� dijo la Sra. Cooper gui��ndole un ojo. �En fin, mantente junto a �l, y ya ver�s que entrar� en raz�n. Algunas veces puede ser un poco obstinado, pero eso no significa que no le importe. Yo, desde aqu�, tambi�n le dar� sus empujones. Me gustar�a tanto verlo sentando cabeza con un hombre tan bueno como tu.�

�Eso ser�a maravilloso, Sra. Cooper. Estoy seguro de que si usted le recuerda de cuando en cuando sobre mi, podremos conseguir que reaccione,� coment� Draco. Ya pod�a ver la cara de Harry cuando intentara defenderse de los comentarios bien intencionados de la Sra. Cooper.

�Y si todo esto falla, tambi�n podr�as abatir esas maravillosas pesta�as que tienes, y te apuesto lo que quieras a que se derrite a tus pies. De hecho, ya no te puede quitar los ojos de encima,� le susurr� la Sra. Cooper d�ndole �nimos. Ambos miraron por la puerta y si, Harry los estaba observando. Pero no pod�a evitarlo, �de que estar�an hablando?

Harry termin� con el �ltimo cliente y con calma, se apresur� a la oficina. Draco y la Sra. Cooper segu�an riendo por lo bajo y hablando en susurros que se detuvieron misteriosamente en cuanto entr� en la habitaci�n.

�Y aqu� est� nuestro querido muchacho. Aqu� est� tu cheque, Harry. Espero que no te importe que te haya robado al novio un ratito. Ten�a que asegurarme de que es bueno para ti, espero que lo entiendas.

Harry dirigi� los ojos hacia Draco, pregunt�ndose que habr�a dicho el otro. Draco lo observ� retorcerse un momento antes de decir,

�Y qu� bueno que lo hizo. Descubr� que apenas si le has hablado de mi. Es casi como si te avergonzara,� coment� Draco fingiendo un puchero.

Harry se sonroj� profundamente y comenz� a tartamudear,

�Yo... eh.�

�Que pena contigo, Harry, dando por sentado a Draco. Te apuesto a que no lo has llevado a pasear por el ciudad desde que lleg�, �verdad? Eres un ego�sta al quererlo s�lo para ti,� lo rega�� la Sra. Cooper.

�Bueno, yo...�

�Esta es la primera vez que hemos salido juntos en p�blico desde hace mucho tiempo,� intervino Draco.

��Harry!�

�Pero yo...�

��No hay pretexto! Ahora, ll�vate ese cheque tuyo, c�bralo y luego lleva a Draco a alg�n lugar bonito, solos. Y Draco, cari�o, regresa pronto y cu�ntame todos los detalles,� le pidi� la Sra. Cooper.

�Oh, Harry, esa es una idea maravillosa,� dijo Draco poni�ndose el abrigo y los guantes antes de tomar la mano de Harry. Este le solt� la mano sorprendido, la Sra. Cooper frunci� el ce�o, Harry suspir� y le volvi� a tomar la mano. Draco se mordi� el labio para detener la risa que le burbujeaba en la garganta.

�Ahora, ya, v�yanse los dos. P�rtense bien,� les orden� la Sra. Cooper haci�ndoles se�as para que salieran de la tienda. Un Harry completamente sorprendido se dej� guiar hasta la puerta y mas all� de la esquina. Cuando estuvieron a una buena distancia, Draco solt� la carcajada que hab�a estado conteniendo.

Harry cruz� los brazos sobre el pecho, se ve�a indignado; Draco estaba doblado ri�ndose a carcajadas.

�Tu cara... �no tuvo precio! Cre� que te iba a ahorcar en ese momento, cuando no me tomaste de la mano,� jade� Draco, y un nuevo ataque de risa hizo imposible que siguiera hablando. Harry intent� desesperadamente no re�rse, pero la risa es contagiosa, y aunque la broma fue a su costa, termin� ri�ndose. Afortunadamente su risa fue opacada por la de Draco. Gradualmente, Draco se qued� sin aire y tuvo que sentarse en la banqueta para recuperar el aliento.

�Al menos no est�s tomando mal el hecho de que yo sea gay,� coment� Harry en voz baja ayud�ndolo a ponerse en pie.

�Hmm, no s� por qu�, pero no me sorprendi�. Nunca me import� si alguien era o no gay,� coment� Draco todav�a sin aliento, pero ya controlado. �Aunque lo que s� me sorprendi� fue que tu jefa me dijera que soy tu novio. Cualquiera pensar�a que recordar�a un detalle as�.�

Harry tuvo la gracia de sonrojarse, �Lo siento. Solo intentaba que dejara de hacer de casamentera, y le ten�a que dar una excusa. Ya viste lo feliz que estaba.�

�No te preocupes, pude haber hecho algo peor, pero me cae bien. Piensa que soy el mejor hombre que ha conocido, lo que demuestra el excelente gusto que tiene.�

��Sabes? Para ser heterosexual, interpretaste muy bien a un gay.�

Draco dej� de caminar y luego aceler� el paso, para decir por encima del hombro, ��Qui�n dijo que era heterosexual?�

Harry se detuvo a medio paso, y dej� el pie suspendido unos cuantos cent�metros por encima de la banqueta, permitiendo que Draco se adelantara. El rubio pas� de largo la escalera que los llevar�a al subterr�neo y Harry no le dijo nada. Era una caminata larga para ir al supermercado, pero la conversaci�n se acababa de poner interesante.

��Eres gay? Pero tu reputaci�n...� Harry se sonroj� al recordar los chismorreos provocativos que hab�an circulado sobre las escapadas de Draco. �ste resopl�,

��El chico f�cil de Slytherin? �El que se acost� dos veces con todo Hogwarts? �Especiales de dos por uno a las que quer�an despedir su virginidad? �Te refieres a eso?�

�Eso mismo.�

�Nunca tuve una cita mientras estuvimos en Hogwarts � ni siquiera Pansy puede decir que salimos de manera oficial.�

Decir que Harry estaba impresionado era quedarse corto, �Entonces, �c�mo...?�

�Porque me ausentaba con frecuencia, y porque nunca mostr� el m�s m�nimo inter�s en los que me rodeaban, fue por eso que asumieron que deber�a estar saliendo con alguien mas, con gente con mas experiencia y agradable. As� fue como naci� la leyenda. Creo que se habr�an decepcionado seriamente si hubieran sabido que casi siempre me iba al techo del castillo a leer.�

�Quiz� yo deber�a haberlo hecho con mas regularidad. Podr�a haber mejorado mi reputaci�n,� coment� Harry a la ligera.

�Que tonter�a, �no? �Las cosas que hacemos para impresionar a la gente? Cuando me di cuenta de que mis compa�eros cre�an que estaba teniendo citas clandestinas y apasionadas, comenc� a elaborar escenarios para reforzar sus sospechas. Me abrochaba mal las camisas, me arrugaba la t�nica, e incluso me unt� el cuello de la camisa con labial. Realmente pat�tico. Dej� de hacerlo conforme fui creciendo; ya no me parec�a importante. Aunque nunca admitir�a que era virgen. Actualmente te espera un destino peor que la muerte si eres virgen, aunque nunca entender� el porqu� cuando hay tantas enfermedades.�

�S� a qu� te refieres. Yo... yo todav�a soy virgen. He salido un par de veces, y hemos hecho cosas, pero... intento que no se note, si es que es posible. Es tonto que mi secreto mas escondido y oscuro, sea que soy virgen. No lo son las muertes que he ocasionado, ni el hecho de que soy un mago ni nada de eso. Lo que no quiero que descubra la gente es que nunca he dormido con alguien mas.�

�Y a�n as� me lo contaste a mi,� se�al� Draco.

�Si, bueno...�

�En algunas ocasiones necesitamos decir nuestros secretos,� dijo Draco en voz baja. �Yo tambi�n sigo siendo virgen. Yo ni siquiera he llegado cerca.�

Ambos se quedaron en silencio, haber compartido sus secretos mas profundos los rode� y cre� un mundo aparte en el que solo ellos exist�an. Sus pies los llevaron por las calles, por momentos se ve�an el uno al otro, pregunt�ndose como seguir la conversaci�n desde ese punto. Harry iba pensando que ese tipo de conversaciones generalmente estaban reservadas para los borrachos, y con buenas razones. Tom� nota de comprar algo de alcohol en el camino de regreso a casa.

�Entonces, �siempre has sabido que eres gay?� pregunt�.

�Tampoco estoy seguro de ser gay,� contest� Draco pensativo. Al ver la confusi�n de Harry, se esforz� por encontrar una forma de explicar lo que le hab�a tomado comprender durante dos a�os de reclusi�n. �Pong�moslo as�: eres hay si te atraen los miembros de tu mismo sexo, eres heterosexual si te atrae el sexo opuesto, y bisexual si te atraen los miembros de ambos sexos.�

�Hasta ahora no me has descubierto nada que no hubiera adivinado a los doce, pero, contin�a,� le orden� Harry. Draco puso los ojos en blanco,

�Lo que estoy intentando se�alar, es que el aspecto principal de cada definici�n es que debes sentir atracci�n.�

�No me vas a decir que nunca te has sentido atra�do por nadie. Eso es rid�culo,� se mof� Harry.

�Ah, pero, �qu� es la atracci�n? Mira, por ejemplo, yo soy, extremadamente atractivo,� declar� sin la menor se�al de pena.

�Y muy modesto,� murmur� Harry. �Podr�s ser atractivo, pero luego abres la boca y toda la ilusi�n desaparece.�

�A eso es a lo que me refer�a. Cuando tu me despreciaste, nunca me viste como alguien atractivo. Ya no import� mi apariencia, todo lo que s� import� fue la impresi�n que ten�as de mi.�

�La belleza radica en el observador. No est�s descubriendo nada nuevo,� replic� Harry decidido a jugar el papel del abogado del diablo.

�Entonces, �admites que es posible encontrar o no atractivo a alguien, sin mencionar su apariencia exterior?�

�Absolutamente,� contest� Harry.

��Y que la �nica y verdadera atracci�n existe mas all� de los par�metros de la apariencia f�sica?�

�Dir�a que es cierto para algunas personas.�

�Por lo tanto, para algunas personas, la atracci�n verdadera puede existir incluso mas all� de las distinciones de masculino o femenino,� dijo Draco terminando su argumento.

��Asumo que tu eres una de esas personas iluminadas?�

�Harry, tu sabes lo escrupuloso que soy. Me la paso horas decidiendo qu� t�nica ponerme...�

�Eso no tiene nada de raro,� intervino Harry.

�Todas son negras, iguales,� explic� Draco.

�Oh, si, definitivamente est�s loco.�

�Entonces, sabiendo esto, �puedes imaginarte lo serio que me tomo una relaci�n?�

�Cierto, eres medio remilgado. Y escrupuloso,� determin� Harry solemnemente.

�Si... �hey!� dijo Draco ofendido; Harry se limit� a sonre�r.

�Sigue hablando de tus ideales elevados.�

�Bueno, estaba diciendo que mientras que aunque en algunas ocasiones podr�a haberme distra�do una cara bonita, si soy honesto, nunca me he sentido realmente atra�do por nadie, y como no conozco el g�nero de mi futuro compa�ero (a), me reh�so a ponerme una etiqueta.�

��Sab�as que la perfecci�n es dif�cil de encontrar?� le advirti� Harry.

�No estoy buscando a la persona perfecta; estoy buscando a la persona que sea perfecta para m�. Y te apuesto a que en ese aspecto no somos diferentes tu y yo.�

�Arg. �Yo me parezco a ti? Es perturbador.�

�C�llate,� dijo Draco medio ce�udo y medio sonriendo. ��Cu�ntos saben que eres gay?�

�Ron y Hermione. Dumbledore � pero porque �l lo sabe todo. La mayor parte de la gente que he conocido aqu� lo sabe; no ten�a mucho sentido mentirles,� replic� Harry. �Recuerdo que cuando le dije a Ron, le entr� p�nico unos minutos y luego decidi� que como me gustaban los chicos, entonces deb�a gustarme �l. Sol�a esperar a que me durmiera para irse a la cama, ten�a temor a que fuera a intentar �algo� mientras dorm�a,� dijo Harry ri�ndose al recordar.

�Baboso,� coment� Draco riendo tambi�n.

��Hey! Todav�a es mi mejor amigo,� dijo Harry.

�Nah, no lo dije con esa intenci�n. Me refer�a a que fue un tonto al pensar que te enamorar�as de �l.�

Harry observ� escrutador a su acompa�ante rubio. Draco mantuvo la mirada al frente. ��Por qu�... por qu� no podr�a haberme enamorado de Ron? Digo: s� que era heterosexual, pero a�n as� podr�a haber sentido algo por �l. El que no lo haya sentido, no significa que hubiera sido imposible.�

�Sencillo. Ron se enamora y desenamora r�pidamente. Hasta yo me di cuenta en las pocas ocasiones que me lo encontr� mientras est�bamos en Hogwarts. Sin embargo, tu eres como yo, y no estar�as con alguien a menos que pienses que va en serio. Es mas, hasta te dir�a que creo que no te vas a enamorar mas de una o dos veces en toda tu vida. Al saber que lo mas probable es que una relaci�n con Ron fuera un experimento o algo temporal, nunca te habr�as permitido enamorarte de �l.�

�Supongo que tiene sentido. Cierto, siempre le envidi� a Ron la habilidad para tener citas solo por diversi�n. Para mi siempre era un gran trastorno, entonces, las evitaba siempre que pod�a. Yo en realidad no quer�a ser gay. Todav�a ahora, siento que sigo acostumbr�ndome, y quiz� es por eso que nunca he estado con nadie.�

�Si de algo te sirve, tengo otra raz�n por la que nunca me he acostado con nadie, aparte de no haber encontrado a la persona indicada.�

��Si? �y cu�l es?�

�El sexo es asqueroso.�

��Qu�?� exclam� Harry. Draco ten�a la cara ligeramente fruncida, como si hubiera algo desagradable a su alrededor.

�Ya sabes como soy y como me gusta tener las cosas en su lugar, todo limpio y organizado. Por Merl�n, si sol�a ponerme hist�rico cuando me ca�a tinta negra sobre la t�nica negra. Y el sexo es estar tocando la piel de alguien mas, todo sudores y gemidos. Quedar cubierto de fluidos que en circunstancias normales no dudar�as en limpiarte a la menor oportunidad. Es... sucio.�

��Sucio?� repiti� Harry incr�dulo. ��No quieres tener sexo porque no quieres ensuciarte?�

�No dije que no quisiera tener sexo. Es tan solo que creo que si lo voy a hacer, entonces tendr�a que ser con alguien en quien confiara impl�citamente, alguien en quien conf�e tanto como conf�o en mi mismo. Hacer algo as� con cualquiera es asqueroso. �Qui�n sabe en d�nde habr�n andado?�

Harry ri� por lo bajo, pero no de Draco, sino viendo la parte c�mica de su an�lisis. ��Y qu� me dices de, eh, ya sabes?�

��De qu� hablas?�

�Bueno, �de tocarte tu mismo? �Tambi�n piensas que es asqueroso?�

�Oh. Eso. Para m� es simplemente algo que tienes que hacer para cuidar de tu cuerpo; como lavarte los dientes.� Ante la risa burlona de Harry, Draco se sonroj� ligeramente, �Est� bien, no es lo mismo que lavarte los dientes. Pero sigues siendo solo tu. Dejar que alguien m�s haga eso por ti? �Soltar tanto as� el control y quedar vulnerable, sabiendo que si se fueran ser�a extremadamente vergonzoso y humillante? Es mas f�cil perdonar a un enemigo que a un amigo; imag�nate el poder que tendr�a un amante.�

�Mm. �Mas f�cil perdonar a un enemigo? Me imagino que eso explica c�mo es posible que te tolere. Y a tus discursos tontos que solo tratan de disfrazar el hecho de que sigues siendo un virgen sin remedio,� dijo Harry.

El supermercado era visible a lo lejos y parec�a el momento adecuado para aligerar el ambiente. Draco pareci� estar de acuerdo, ya que le dio un ligero golpe en el hombro y sonri�.

�No s� por qu� me molesto en platicar contigo. Cerdo inculto,� declar� Draco con el mejor tono de superioridad que pudo lograr.

Alrededor del supermercado hab�a un estacionamiento mal adecuado, y en consecuencia, hab�a numerosos coches dando vueltas en espera de un lugar. Los automovilistas no eran muy pacientes y les gritaron y tocaron el claxon mientras cruzaban el pavimento rumbo a la entrada. Draco segu�a intentando descifrar las reglas concernientes al tr�fico � el rojo significa alto, el verde siga, �sas eran f�ciles, pero la enorme cantidad de letreros y regulaciones era abrumante. Como resultado, se mantuvo alerta ante los coches que circulaban r�pido y sigui� a Harry de cerca, tanto, que le pis� los talones en dos ocasiones.

El supermercado estaba lleno de clientes y todos parec�an tener prisa. Una mujer particularmente grande con el cabello muy mal te�ido de rubio, se dirigi� hacia Draco que estaba parado mirando atontado la puerta autom�tica y casi lo tir�. Harry lo tom� de la manga y lo quit� del camino.

Draco le dio el visto bueno a las puertas autom�ticas; el uso fr�volo de la energ�a era signo de lujo � algo que �l siempre respetaba. Y el supermercado en si, era una maravilla: la cantidad en apariencia interminable de filas; pasillos y pasillos llenos de ingredientes con envolturas brillantes, en millones de tama�os, formas y texturas. Las botellas resplandecientes llenas de l�quidos en todos los colores imaginables, frutas y vegetales ex�ticos, muchos de los cuales, Draco no hab�a visto nunca, y la promesa sutil del anaquel de las especias, desde el cual se pod�an apreciar olores acre. Flores radiantes, luces brillantes, y posibilidades sin fin, todo ah� colocado para �l con magn�fica eficiencia. Era inspirador.

Desafortunadamente, cuando Draco dej� de observar boquiabierto y mir� a su alrededor, se dio cuenta de que hab�a perdido a Harry. El miedo y el p�nico fueron inmediatos, el coraz�n comenz� a golpearle el pecho con severidad. Movi� la cabeza plateada desesperado, busc�ndolo en medio de la gente. De pronto, toda la gente, que le hab�a parecido inofensiva cuando Harry estaba con �l, comenz� a parecerle conocida; gente que quiz� estuviera disfrazada y busc�ndolo. El miedo se le arremolin� en el est�mago como un animal salvaje, removiendo sus entra�as hasta que estuvo temblando visiblemente. Se sinti� peque�o y d�bil, listo para desmoronarse y hacerse bolita para dejar que la oscuridad lo rodeara; lo enterrara. Una mano en el hombro lo hizo saltar y retroceder con un peque�o gritito.

�Maldici�n, lo siento, no quise asustarte. Nos consegu� un carrito, �a d�nde vamos primero?� pregunt� Harry. Draco abri� y cerr� la boca, mientras sent�a c�mo el fr�o y el miedo eran reemplazados lentamente por un c�lido alivio. Se pas� una mano por el cabello, buscando controlarse, antes de cerrar las manos en un pu�o.

�Tanta gente... no sab�a a d�nde te hab�as ido,� dijo tenso.

�Fui por un carrito, te lo acabo de decir. Ahora, tu eres el experto, �qu� compramos?�

Aunque Harry no estaba consciente de lo profundo de la ansiedad de Draco, supo que su acompa�ante estaba nervioso, y lo distrajo deliberadamente con preguntas triviales y bromas bobas. En dos ocasiones se hizo el tonto logrando as� que Draco pensara alg�n comentario burl�n como respuesta. Pero sinceramente, �l no sab�a c�mo usar otras especias que no fueran la sal y la pimienta. �Qu� diablos era el or�gano?

Compraron algo de alcohol, que, combinado con los abarrotes, volvieron el carrito que llevaban algo pesado. O, para ser mas exactos, el carrito que llevaba Harry. Draco hab�a utilizado la carta de su enfermedad para no cargar nada por mas ligero que fuera. Harry gru��, pero no discuti� el asunto. Decidieron regresar en el subterr�neo para que Harry no cargara tanto. Draco baj� las escaleras de dos en dos y lleg� al and�n antes. Estaba mirando por el t�nel viendo si ya ven�a el tren, cuando vio una cabeza rubia conocida entre la multitud.

Las bolsas que llevaba cayeron al piso sin remedio y unas cuantas cosas se regaron. Su mirada estaba fija en el hombre de cabello rubio, hombros anchos y presencia arrogante. Lucius; su padre. El miedo en su pecho se encendi� antes de que recordara que ten�a que respirar. �C�mo era que lo hab�a encontrado? �Por qu� estaba esperando ah�, sin siquiera voltear a verlo? �Quer�a que Draco entrara en p�nico e hiciera un esc�ndalo, que se delatara y �l pudiera permanecer inocente?

Sinti� que las l�grimas inundaban sus ojos, porque estaban a punto de arrebatarle su libertad. Todo lo que hab�a planeado, las esperanzas mas mundanas, ahora le eran negadas: y todo por ese hombre.

Hab�a sentido miedo en la tienda; aqu�, estaba aterrorizado. El hombre comenz� a voltear lentamente hacia �l, y lo �nico que pod�a hacer Draco era mirar, estaba paralizado en su lugar. Era igual que en sus pesadillas, cuando demonios oscuros ven�an por �l, y no hab�a nada que pudiera hacer mas que gritar en silencio. El mundo entero se le desvaneci�, hasta que lo �nico que pudo ver, fue a ese hombre, acerc�ndose, el abrigo negro y la pesada bufanda oscureciendo sus rasgos, haci�ndolo verse mas como un espectro siniestro, mas que como un humano. Draco se escuch� emitir un quejido y se mordi� el labio para evitar gritar. Sangre con sabor a cobre llen� su boca, pero apenas si se dio cuenta.

Luego, igual de r�pido que comenz� el ataque, termin� la prueba. El hombre sonri� y le dio la mano a otro hombre y fue perfectamente obvio que no era Lucius. No le hab�an tendido una trampa, no hab�a raz�n para sospechar que lo hubieran descubierto. Su coraz�n regres� a su ritmo normal, y los pulmones se le liberaron, de tal forma que pudo volver a respirar normalmente y sin dolor. El miedo ya no fue como un pu�al filoso en sus entra�as, aunque qued� bastante aprensivo lo que le provoc� un dolor que merm� su energ�a.

Gradualmente se volvi� consciente de que Harry lo estaba sujetando por los hombros y que lo sacud�a sin mucha gentileza.

��Qu� diablos est� pasando? �Est�s bien? �Qu� pasa?� pr�cticamente le grit�.

Draco sab�a que se supon�a que deber�a empujarlo, e inventar alguna excusa por sus acciones, pero todav�a temblaba por dentro y por fuera. Atontado, se detuvo y comenz� a juntar las cosas que se le hab�an ca�do. Harry suspir� antes de agacharse a ayudarlo.

�Tenemos que hablar de esto,� dijo con gentileza.

�Lo s�,� contest� Draco con voz temblorosa. Sucedi� como lo hab�a previsto. Esta excursi�n hab�a sido una mala idea: las confesiones estaban cerca.

El tren lleg� antes de que Harry pudiera decir algo mas, y hubo un peque�o alboroto mientras la gente sub�a. En el vag�n no hab�a lugar para sentarse y a Harry y a Draco los empujaron hasta que quedaron juntos.

Draco apenas si era consciente de la preocupaci�n de Harry, porque estaba perdido en sus pensamientos. El tren se jalone�, y Draco se tropez� contra Harry y encontr� alivio en su calor. No retrocedi�. En cambio, se reclin� contra �l y cerr� los ojos sin importarle de momento lo que Harry pudiera pensar. No ten�a la fuerza suficiente como para resistirse a lo que necesitaba tanto.

Draco sinti� que Harry se acomod� contra su cuerpo, y sinti� que las bolsas que ten�a a los pies eran mejor acomodadas. Y luego, sinti� un brazo cauteloso rodear su cintura.

Harry no lo abraz� con mas fuerza, ni lo acerc� mas a �l. Solo lo rode� con gentileza d�ndole un lugar para anclarse. Cuando llegaron a su estaci�n, el brazo desapareci�, aunque parec�a que ambos pod�an seguir sintiendo la conexi�n.

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