| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo Dos: Entra la Serpiente
Harry atrap� a Draco ates de que �ste tocara el suelo, pero no antes de que sufriera un buen golpe en la frente contra la pared.
�Maldici�n,� exclam� Harry. No era la m�s elocuente de las frases, pero quedaba bien dentro de las circunstancias. Una vecina sali� de su apartamento y levant� la mirada cuando escuch� su voz. Harry se sonroj� y trat� de saludarla con la mano, algo bastante dif�cil de hacer teniendo un hombre inconsciente entre los brazos. Finalmente, se limit� a cerrar de un portazo y se prometi� lidiar despu�s con la asombrada vecina.
Se reacomod� a Draco y se pregunt� si tendr�a la fuerza para llevarlo hasta su rec�mara. Cuado lo carg� tentativamente, se sorprendi� al descubrir que parec�a no pesar nada. Con los brazos debajo del cuerpo de Draco, lo llev� medio a rastras y cargado hasta su rec�mara. El �ltimo empuje de energ�a que necesit� para subirlo a la cama, pareci� revivir un poco a Draco, ya que abri� los ojos ligeramente.
�Lo logr�,� dijo.
�Por decirlo de alguna forma,� contest� Harry. �Ahora descasa.� Draco levant� una mano torpe hasta las ataduras de su abrigo, y luego mir� desconcertado la mano que todav�a estaba cubierta por los guantes de lana mojados. Harry se los quit� y los avent� al suelo, luego comenz� a abrirle el abrigo quitando de en medio las manos in�tiles de Draco.
�Siempre supe que quer�as verme desudo,� balbuci� Draco. Le estaba costado trabajo concentrarse, el cuarto le daba vueltas y no parec�a poder controlar los brazos para empujar a Harry.
�Claro, eso es lo que estoy haciendo,� contest� �ste sarc�stico. �Est�s hecho un desastre, Malfoy.�
La r�plica que estaba esperando no lleg�, pues Draco se dej� caer hacia adelante y no parec�a que fuera a despertar pronto. Si algo as� le hubiera pasado a alguien m�s � que un odiado rival llegara a su departamento, con apariencia de prisionero de guerra para desmayarse instantes despu�s � probablemente hubiera entrado e p�nico. Si embargo, Harry hab�a visto m�s cosas que la mayor�a de la gente y pod�a manejarlo. Al menos eso pens� hasta que le quit� el abrigo y vio el cuerpo lastimado y maltrecho de su alguna vez enemigo. Una vez removido el abrigo mojado y el su�ter h�medo, vio que la raz�n por la que pudo acarrearlo tan f�cilmente no era (para su sorpresa) porque fuera muy fuerte, sino porque Draco estaba demasiado delgado.
�Maldici�n,� exclam� e voz alta. Draco respir� emitiendo un peque�o silbido y luego se estremeci�. Te�na las mejillas rojas con dos peque�os puntos blancos al centro, lo que indicaba congelamiento, al igual que las puntas de las orejas. Lo �nico caliente que te�na era la frente. Se mordi� el labio para evitar decir m�s maldiciones y logr� quitarle los zapatos de los pies hinchados, le quit� tambi�n los calcetines mojados y r�pidamente se dio cuenta de que no ten�a en mejores condiciones los pies. La camiseta gris y los horribles slacks verdes estaban todav�a relativamente secos y se ve�an demasiados holgados sobre el cuerpo delgado de Draco. En ese momento, Draco parec�a un Harry Potter joven, vestido con las ropas de segunda mano de su primo. Harry sab�a que Draco habr�a encontrado algo sarc�stico que decir al respecto, y casi se sinti� triste de que no estuviera despierto para hacerlo.
Satisfecho de que Draco estuviera lo m�s c�modo posible teniendo en cuenta las circunstancias, lo recost� sobre su espalda, y lo acomod� debajo de las cobijas. Tom� otro par de s�banas y se las ech� encima, prendi� el calentador y lo dej� dormir. Justo cuando cerraba la puerta, crey� escuchar que Draco carraspeaba un �gracias�. Esper� sinceramente hab�rselo imaginado.
Se llev� el abrigo del muchacho a la sala y le revis� los bolsillos. Sac� una pluma, casi cien libras un n�mero telef�nico en un papel arrugado, una lista telef�nica bajo el nombre de Harry Potter (varios de los n�mero estaban tachados), un mapa del metro con su direcci�n adjunta, un boleto del metro y una bolsa peque�a de galeones.
�Hmm, no trae varita,� murmur�.
La lista lo sorprendi�. Era obvio que Draco hab�a investigado su direcci�n a la manera muggle, y le sorprend�a que hubiera llegado hasta ah� utilizando el metro. Por encima de todo, Harry estaba sorprendido de lo mucho que hab�a logrado, aunque le preocupaba que el muchacho se hubiera esforzado dem�s. �Desde d�nde ven�a que estaba tan fr�o? �Era a �l a quien buscaba originalmente? �O era su �ltimo recurso? �Qu� habr�a hecho si �l no hubiera estado en casa? Imagin�rselo muerto de fr�o mientras lo esperaba en la entrada de su casa era algo bastante perturbador. Pero, Harry rara vez sal�a una vez que hab�a llegado a casa. Prefer�a estar solo, una de las razones por las que viv�a en el Londres muggle, de tal forma que rara vez se encontraba con alguien que supiera su pasado o que siquiera supiera qui�n era. Y ahora, por supuesto, ven�a Malfoy y romp�a la peque�a rutina de su vida para recordarle todas las cosas que estaba intentando olvidar. Y una vez m�s, Harry se tuvo que preguntar, �de qu� estaba huyendo Draco Malfoy? Y m�s importante a�n, �qu� estaba haciendo aqu�?
Se encontr� pensando en una historia de la infancia que recordaba vagamente. Durante el invierno, una vieja mujer caminaba hacia si caba�a. Cuando se encontr� en el suelo a una serpiente casi muerta de congelamiento. Aunque sab�a que era un animal peligroso, sab�a que no pod�a dejarla ah� a su suerte. As� que, a�n cuando ten�a miedo, la levant� y la llev� a su casa. La puso en una cesta calientita junto a la chimenea y la cuid�. Cuando despert� la serpiente, le agradeci� su hospitalidad. La mujer estaba contenta de tener a alguien con quien platicar ya que viv�a sola y todo siempre estaba muy silencioso. La serpiente estaba d�bil, pero tambi�n parec�a agradarle platicar con ella. Poco a poco se fue encari�ando con ella., y mientras tanto la serpiente se fue recuperando. Un d�a, la mujer se agach� para sacarla de la cesta y darle de comer y la serpiente la mordi�. Sorprendida, la mujer la dej� caer y la serpiente se alej� reptando hacia la puerta. ��C�mo pudiste morderme despu�s de todo lo que he hecho por ti?� le grit� la mujer sinti�ndose traicionada. �Debiste recordar lo que soy. Te mord� porque soy una serpiente. Es mi naturaleza,� contest� la serpiente mientras se alejaba.
�Bueno, ciertamente Draco es una serpiente, pero no voy a dejar que me muerda. Si acepto el hecho de que lleg� aqu� por sus propios motivos, y no pierdo nunca de vista que en alg�n momento se ir� para regresar a su vida real, no me pasar� nada. No debo preocuparme; yo solito me sal� de todo ese negocio desde hace mucho tiempo. De cualquier forma nunca fui muy bueno en ello,� pens� Harry sinti�ndose molesto por primera vez en aquella noche. Sabiendo que no podr�a hacer nada de su trabajo, estando tan stirred como estaba, busc� el control remoto de la tele y busc� alg�n programa sin sentido. Se qued� dormido en el sill�n ba�ado por el brillo de la televisi�n.
Despert� sudoroso y ligeramente disgustado consigo mismo por haberse quedado dormido nuevamente en el sill�n, antes de recordar el motivo por el que no hab�a dormido en su propia cama. En la tele estaban pasando un programa matutino en el que hablaban de la importancia de un buen desayuno. Harry se prepar� una taza enorme de caf� bien cargado, tom� una pop-tart de chocolate e hizo un brindis burl�n al conductor del programa.
De todas las cosas muggles que le gustaban, la televisi�n encabezaba la lista. Y no era porque los programas fueran muy buenos, o siquiera ligeramente interesantes, sino porque no ten�a complicaciones. Cuando ten�a la cabeza hecha un caos, la televisi�n le serv�a de sedante, y por lo tanto, casi siempre la ten�a prendida, incluso cuando no estaba en el mismo cuarto, pues le gustaba el ruido de fondo de gente hablando. De hecho, estaba escribiendo un ensayo sobre los efectos de la televisi�n para la clase de prensa de la universidad, pero como era s�bado, la escuela ocupaba el �ltimo lugar en su mente. En realidad, a�n cuando hubiera sido un d�a entre semana, dudaba mucho de que su mente hubiera estado en otra cosa que no fuera el rubio que ten�a en la cama.
Harry sonri� y le dio otro trago a su caf�. Se dirigi� a la puerta de su habitaci�n y se qued� ah� parado observando el ligero bulto que hab�a debajo de una monta�a de cobijas. Se pregunt� qu� dir�an sus compa�eros si supieran que ten�a a alguien rubio en su cama un s�bado por la ma�ana. Para ser m�s exactos a un hombre rubio. Un hombre rubio que respond�a al nombre de Draco Malfoy. Quiz� era bueno que Ron y Hermione estuvieran en Norte Am�rica.
Se acerc� en silencio a la cama, dej� su taza en el bur� junto a su despertador y le quit� las cobijas de la cabeza a Malfoy. La cara delgada estaba mortalmente p�lida, hecho que era acentuado probablemente por los puntos rojos en sus mejillas causados por la fiebre. Su respiraci�n todav�a se escuchaba con un ligero chiflido, pero no tos�a, as� que dudaba que la infecci�n de su pecho fuera muy grave. Se esforz� en no intentar analizar demasiado sus sentimientos mientras pasaba los dedos por el cabello rubio y grasoso. Draco levant� una mano entre sue�os para alejar esa molestia.
�Todav�a luchas contra mi, �eh?� susurr� Harry. Lo volvi� a cubrir con las mantas y regres� a la cocina. La mayor�a de la comida que ten�a podr�a clasificarse como chatarra, puesto que nunca le hab�a gustado mucho cocinar. Quiz� porque lo hab�an forzado a hacerlo con los Dursley, el chiste era que, por la raz�n que fuera, encontraba poco atractivo en preparar toda una comida solo para �l. En su refrigerador siempre se podr�a encontrar refrescos en vez de leche, y con frecuencia se le acababan el pan y los huevos, pero ten�a un buen de chocolate a la mano. Al menos, conoc�a sus prioridades. A�n as�, quiz� ser�a buena idea si fuera de compras en lo que Draco dorm�a, para traer algo de comida nutricional para su paciente. Adem�s, ya casi se le terminaba el caf�, o, como el le llamaba, la sangre de su cuerpo.
Escribi� una nota peque�a por si acaso Draco se despertaba, tom� su abrigo y llaves y se dirigi� al metro. Ya parado en la secci�n de frutas y verduras del autoservicio m�s cercano, Harry se sinti� perdido. Finalmente termin� comprando las mismas cosas de siempre: papas, cebollas, manzanas y pl�tanos. Se prometi� que para la siguiente ocasi�n ser�a m�s creativo. Siempre se hac�a la misma promesa, pero igual encogi� los hombros rest�ndole importancia.
Leche, huevos, pan, queso y otras varias cosas denominadas canasta b�sica fueron a parar a su carrito, junto con objetos m�s necesarios como caf�, pan de dulce y chocolate l�quido. Ya en la fila, esperando a pagar, Harry ley� los titulares expuestos, y se regocij� en el hecho de que su foto no aparec�a en ninguno de ellos. La cajera ni siquiera volte� a verlo mientras pasaba sus cosas por el marcador de c�digo de barras; para ella, �l era tan s�lo un cliente an�nimo mas.
Cargando con trabajos las pesadas bolsas a su apartamento, se busc� las llaves mientras el elevador llegaba al tercer piso. Lo recibi� el ruido de alguien que tos�a muy ronco. Dej� las bolsas de las compras en la mesita de la cocina y se dirigi� a la habitaci�n. Draco estaba sentado en la orilla de la cama sujet�ndose la cabeza entre las manos, todo su cuerpo temblaba por la tos. Despu�s de unos instantes, se pas� el dorso de la mano por la boca y levant� la mirada.
�Est�s despierto,� dijo Harry.
��El ba�o?�
�Por ah�,� le se�al�. Draco asinti� y respir� con dificultad antes de ponerse en pie tambaleante. Logr� llegar al ba�o, y Harry aprovech� para ir a guardar las cosas. Draco regres� a la cama casi a gatas y se cubri� nuevamente con las mantas c�lidas, este peque�o viaje lo hab�a dejado completamente exhausto. Ya se estaba quedando dormido nuevamente cuando Harry lo interrumpi�.
�Toma, bebe esto,� dijo Harry. Draco mir� dudoso el vaso largo de jugo de manzana, no se sent�a sediento, al menos no hasta que el l�quido toc� su lengua y se lo tom� todo a grandes tragos.
�Gracias,� murmur�. Harry se encogi� de hombros.
�Aj�. Ponte esto debajo de la lengua y no intentes quit�rtelo o hablar hasta que yo te diga, �de acuerdo?� le dio un term�metro de cristal y se pregunt� si Draco ir�a a repelar por las �rdenes que le hab�a dado, por un lado as� lo esperaba. Pero Draco tom� el term�metro sin la menor protesta y se lo coloc� en la boca como le hab�a indicado.
�Ahora que te tengo sin poder hablar durante unos cuantos minutos, es hora de que te diga unas cuantas cosas.� Draco lo mir� con el ce�o fruncido por el enga�o e intent� hablar, pero Harry se le adelant�. �Te juro que no es nada malo. Por una vez escucha, por favor. Cualquier cosa por la que est�s pasando, por dolorosa que sea, no me la ofrezcas como pago por tu estancia aqu�. La verdad es que he sacado mis propias conclusiones acerca de tus motivos para estar aqu�, y por el momento prefiero creerlas. Despu�s podremos hablar de ellas, pero no quiero escucharlas ahora, y tu no quieres dec�rmelas, entonces, dej�moslo as�. Sabe que no necesitas explicarme nada; no te voy a dar la espalda. Qu�date todo el tiempo que necesites y m�rchate cuando te sientas listo, pero prom�teme que nunca dir�s que me debes nada. �Entendido? Yo no te debo nada, y tu no me debes nada.�
Draco asinti� sorprendido ante la repentina vehemencia en la voz de Harry. �ste tom� el term�metro de su boca y lo estuvo moviendo para intentar leerlo. La ten�a alta, pero nada peligroso.
�Vivir�s, Malfoy, pero te ves de la fregada,� coment�.
Draco abri� mucho los ojos y ten�a lista una r�plica desagradable cuando vio la preocupaci�n escondida en los ojos de Harry. Su voz sali� indudablemente suave, �Si, pero despu�s de un ba�o quedar� como nuevo. Y tu seguir�s igual.�
�Bueno, eso me confirma que eres tu � nadie m�s utilizar�a lo que le queda de energ�a para pensar en un insulto,� coment� Harry. La broma lo hizo sonre�r. Draco hab�a entendido lo que le hab�a querido decir � que no quer�a que lo tratara diferente; estaba enfermo hasta el cansancio de ser el h�roe al que todos adoraban. Draco bostez� grandemente y habrry habl�, �Necesitas dormir.�
�Y tu sigues encontrando necesario se�alar lo obvio,� coment�. Luego comenz� a toser otra vez y gru��. �De casualidad te sabr�s alg�n buen hechizo para lo que tengo, �o s�?�
�Fiebre, probablemente neumon�a, debidas a la exposici�n al fr�o y a una pobre salud. No, te enfermaste de una forma regular y tendr�s que recuperarte de la misma manera. Lo siento,� a�adi� mientras Draco se hac�a bolita para evitar otro ataque de tos.
�Est� bien. Al menos estoy caliente. �Queda algo m�s de ese jugo?�
Harry asinti� y le llen� el vaso. Tambi�n le dio un par de pastillas, que se tom� despu�s de que lo convenci� de que no estaba intentando envenenarlo.
Draco se recost� agradecido sobre las almohadas, ya se le hab�a terminado la adrenalina de su breve pelea verbal. Pronto, la mezcla de la s�lida presencia de Harry y la calidez de su cama lo arrullaron en un sue�o profundo. Harry permaneci� sentado en la orilla de la cama unos instantes m�s, deseando no sentirse tan protector hacia Draco, pero se consol� con el hecho de que probablemente Draco era la �ltima persona sobre la tierra que lo necesitar�a. Quiz� su insulated peque�a vida podr�a sobrevivir esta intromisi�n despu�s de todo.
Esa tarde ten�a que ir a trabajar, as� que lo dej� durmiendo sonoramente, mientras que caminaba a la peque�a librer�a de la esquina. La tienda era propiedad de una agradable pareja que rondar�an los treintas, quienes adem�s la administraban. La sra. Cooper lo salud� al entrar desde la peque�a oficina, y regres� a su conversaci�n telef�nica. Hab�a un par de cajas esperando en el mostrador, estaban llenas de libros nuevos, y ya que no hab�a nadie a qui�n atender, Harry comenz� a desempacar los libros para colocarlos en su lugar.
Sin embargo, su mente estaba en Draco, y sonri� al pensar en tantas bromas est�pidas y la rivalidad por la que hab�an pasado cuando eran estudiantes. Aunque fue doloroso en su momento, los eventos se hab�an desvanecido hasta ser recuerdos sin complicaciones e im�genes, desprovistos de emoci�n real. Todav�a ten�a en la mente recuerdos bastante mas desagradables, dios lo sab�a, y ninguno de ellos ten�a nada que ver con Draco. Los �ltimos a�os de la escuela hab�an sido los m�s tranquilos entre ellos. Despu�s de que Draco hab�a roto toda relaci�n con su padre, se hab�a refugiado en los estudios, y en si mismo. Harry no estaba seguro de lo que hab�a sido de �l despu�s de la guerra con Voldemort.
�Cari�o, �qu� tal van las cosas con Carlton?�
�Carlton?� pregunt� Harry.
La sra. Cooper puso los ojos en blanco, ��El chico que estuvo viniendo todos los d�as durante meses tan s�lo para observar tu... tus lindos ojos, y quien finalmente reuni� el valor para invitarte a salir? Dijiste que si, �verdad?�
�Salimos a tomar un caf�, pero eso fue todo. Ya se lo dije, no estoy buscando a nadie,� coment� Harry.
�Si, pero algunas veces el amor te encuentra,� dijo la sra. Cooper juntando las manos como una colegiala de la mitad de su edad.
Hary sonri�, ��Y si le dijera que en este momento tengo a un rubio durmiendo en mi cama?�
�Te dir�a que quiero conocerlo,� le respondi� autom�ticamente. �Y si creo que es bueno para ti, te dar�a permiso de irte a casa temprano.�
Harry se ri�, pregunt�ndose que pensar�a Draco de que lo estaba presentando como su novio, tan solo para que su jefa, que era una fan�tica del romance, dejara de intentar concertarle una cita con todos los solteros disponibles en el �rea. De cualquier forma cerraron temprano la tienda (a las siete en lugar de las ocho) y Harry regres� caminando a casa mientras silbaba una tonada alegre. Si no se conociera mejor, dir�a que estaba feliz de tener compa��a.
Cuando Harry regres�, Draco todav�a estaba dormido, aunque frunci� ligeramente el ce�o cuando Harry le toc� la frente para verificar si ten�a fiebre. No estaba seguro, pero parec�a estar cediendo. Quiz� ma�ana Draco podr�a intentar comer algo s�lido. Tomando en cuenta, claro, que Harry no lo quemara. Ma�ana era domingo y no ten�a que trabajar, aunque se acercaba un examen para el que ten�a que estudiar. Sac� su libro de filosof�a y se puso a trabajar, extra�amente motivado por las ganas de tener tanto tiempo como fuera posible al d�a siguiente.
Draco se despert� sinti�ndose sofocado por las mantas y por la oscuridad que prevalec�a en la peque�a rec�mara. Fue el olor de las s�banas lo que le record� en d�nde estaba y se relaj�. �Cu�ntos d�as hab�an pasado desde que hab�a dejado el lugar que alguna vez hab�a llamado hogar? Un lugar que se hab�a convertido en una prisi�n mucho antes de que lo encerraran en �l.
En alg�n momento, durante una de tantas duermevelas, se le hab�a ocurrido que su madre probablemente estaba muerta. Ella deb�a haber sabido que Lucius la matar�a si descubr�a que estaba involucrada, y Draco dudaba que permitir�a algo tan indigno como dejarse asesinar. Quiz� hab�a planeado suicidarse antes de que eso ocurriera. Quiz� haberlo dejado escapar hab�a sido un �ltimo acto de absoluci�n. Respir� profundamente e intent� levantarse de la cama. Hizo una ligera pausa para que su cabeza dejara de dar vueltas antes de ponerse en pie. Uso el lavabo deseando tener un cepillo de dientes y fue a buscar a Harry. Sab�a que el chico de cabello negro estaba en la casa; siempre se sent�a m�s seguro cuando el apartamento estaba ocupado.
Draco avanz� en silencio y lleg� a una sala iluminada en donde una caja cuadrada mostraba im�genes en movimiento y con sonido. Harry estaba acostado boca abajo sobre el sill�n y hojeaba un libro. Cuando lo vio, presion� un bot�n y la caja se apag�. La habitaci�n qued� en silencio y Draco mir� a su alrededor, nervioso. Las paredes eran de color arena y los muebles de roble, de un rojo profundo. Una pared entera estaba cubierta por un librero, el sill�n estaba frente a la caja negra y hab�a otras cosas que Draco no reconoci� strewn. Era una habitaci�n peque�a, limpia y c�lida. Cerr� los ojos y respir� profundamente buscando tranquilizarse. Pod�a visualizarse viviendo aqu�.
��No hay problema si me doy un ba�o?� pregunt�.
�De hecho, te lo agradecer�a, porque de verdad apestas,� coment� Harry. Draco frunci� el ce�o y Harry solt� una risita mientras iba al ba�o y abr�a la llave del agua caliente. Regres� a su habitaci�n, busc� algo de ropa para Draco y a�adi� a la pila un par de toallas. �Debe estar lista en un momento. Te dej� la luz prendida � el apagador de la pared la prende y la apaga.�
Draco asinti� y tom� las cosas de los brazos de Harry. El agua de la ba�era estaba dolorosamente caliente y reprimi� un grito cuando su piel maltratada toc� la superficie. El aire h�medo y caliente le cay� de peso a sus pulmones y comenz� a toser otra vez. Cuando el acceso de tos hubo terminado, se recost� en el agua y trat� de recuperar el aliento. Se sent�a muy d�bil, y detestaba este sentimiento por encima de ning�n otro. La gente siempre se aprovechaba de la debilidad; se trataba de instintos b�sicos. Significaba que ten�a que estar a la ofensiva con Harry para mantenerlos a salvo a ambos.
Ser�a f�cil, muy f�cil dejarse derrumbar para que Harry recogiera las piezas. Pero el problema era que Harry podr�a unirlo mal y se convertir�a en un Draco amable, gentil, d�bil, alguien que nunca podr�a sobrevivir por su propia cuenta. Pero se sent�a todav�a muy d�bil... y hambriento, como pudo percatarse su lado pr�ctico.
Sali� a rastras de la ba�era, se puso los boxers, unos pants grises y una camiseta naranja limpios, junto con una sudadera azul marino, que era varias tallas mas grande. Sus pies se vieron enfundados en unos gruesos calcetines de lana de un verde brillante, obviamente de manifactura casera. Si no estaba muy equivocado los hab�a hecho la Sra. Weasley. Un vistazo al espejo le confirm� que los colores contrastaban tanto como se lo hab�a imaginado. ��Cu�ndo aprender� Harry?� pens� sonriendo ligeramente. Regres� a la habitaci�n principal y encontr� a Harry en la peque�a cocina leyendo todav�a el libro del que ahora pudo leer el t�tulo: �Introducci�n a la Antropolog�a�. Qu� raro.
��Tienes hambre?� pregunt� Harry levantando apenas la mirada. En realidad, Harry estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no pensar en lo adorablemente vulnerable que se ve�a Draco vestido con su ropa.
�Si, me muero.�
�Parece que no hubieras comido en meses,� coment� Harry al descuido. Su mente todav�a estaba estacionada en lo de adorable.
�Mejor dicho, a�os,� murmur� Draco sin pensar.
��Qu�?�
�Olv�dalo. Quedamos que no por el momento, �recuerdas?� le record� haciendo alusi�n a su conversaci�n.
�Cierto. Muy bien, tengo comida de verdad y comida buena. �De qu� tienes ganas?�
�Lo que sea,� contest� Draco. Harry abri� la puerta del refrigerador y Draco pudo ver el tipo de comida que aparentemente Harry com�a con regularidad. �Bueno, quiz� no tan �lo que sea�...�
Harry sonri�. �No te preocupes, nos la llevaremos despacio. La mayor parte de la comida es igual y, adem�s, la comida muggle es m�s aburrida. Nada est� encantado para que se mueva.� Le extendi� un vaso de jugo, esta vez de uva y que Draco bebi� en segundos. Le sirvi� otro vaso y le dej� el envase al alcance. Se volvi� al sart�n y ech� unos huevos, Draco pudo ver que los echaba sin las c�scaras y decidi� hacerlos revueltos cuando, sin querer, rompi� una de las yemas. Comieron huevos revueltos sobre pan tostado ba�ado de una generosa porci�n de mantequilla y cubierto con salsa de tomate (bueno, los de Harry), y se lo bajaron todo con el jugo. Draco consumi� dos tazones de porridge, otras tres rebanadas de pan tostado cubiertas de mermelada de fresa, un pl�tano y lo que quedaba del jugo de uva.
��Caf�?� sugiri� Harry tentativamente al observar que Draco se lam�a los dedos con evidente alivio.
�Me encantar�a,� contest� Draco. Harry frunci� la nariz cuando Draco le puso tres cucharadas de az�car. Lo entender�a si fuera crema, pero, �az�car?
�Sacrilegio,� murmur� Harry con una sonrisa.
�Pansy sol�a decir que era una prueba de que ya estaba bastante amargado,� coment� Draco.
��Quieres decir que logr� decir algo casi witty?� pregunt� Harry con incredulidad exagerada.
�Lo s�, casi me ahogo al escucharla,� dijo Draco con una sonrisa rara. Revolvi� su caf� pensativo y la conversaci�n se paraliz� un poco.
��Qu� piensas hacer hoy?�
�Tengo ex�menes durante las pr�ximas dos semanas y luego estar� de vacaciones hasta Febrero, que es cuando empieza el semestre. As� que deber�a estar estudiando, pero ya que Hermione no est� aqu� para molestarme... quiz� termine viendo la televisi�n.�
��Vas a la escuela? �D�nde? �Y a qu� se dedica Granger actualmente? �Y qu� es la televisi�n?� pregunt� Draco.
�Hmm, si, regres� a la escuela, pero esta vez a la versi�n muggle, y Hermione est� con Ron, creo que por ahora est�n en Estados Unidos, recorriendo las escuelas que tienen por all�. She�s got scholarships to just about every post-secondary school of magic there is. Pero lo m�s importante, la televisi�n es... es dif�cil de explicar. Mejor ven, podemos verla en la sala y te puedes acostar en el sof�. Te ves listo para dormir otra vez.�
�Ese es el peligro que corro siempre que empiezas a hablar, Potter,� coment� Draco curvando un lado de la boca.
��Quieres saber qu� es la tele, o no?� pregunt� Harry con fingida severidad.
�Me portar� bien,� le sigui� la corriente Draco.
�No espero milagros,� dijo Harry. Se fueron a la sala, Harry agarr� una cobija de su cama y cubri� con ella a Draco, lo que provoc� otra ronda de bromas, pues ambos trataban de romper la pac�fica escena y volverla algo familiar que pudieran controlar.
A Draco le gust� la televisi�n. No, un momento, a Draco le encant� la televisi�n. Mientras se recuperaba de su enfermedad, tuvo varias oportunidades de familiarizarse con el uso de la caja negra. Siempre hab�a algo que ver. Los programas de deportes eran geniales, en especial cuando alguien perd�a espectacularmente. Los programas de entretenimiento eran casi mejores que los chismes que se corr�an en Howgarts. Las novelas se le estaban volviendo adictivas: los villanos malvados de las tramas de una dimensi�n eran tan deliciosamente... bueno, malvados. Como si cualquiera pudiera ser tan f�cilmente clasificado bueno o malo. Le encantaban los dramas de la tarde, las caricaturas, los sitcoms, e incluso las noticias. En una semana aprendi� m�s de la vida social de los muggles de lo que hab�a aprendido en toda su vida.
Harry le hab�a dado un curso r�pido sobre todas las cosas el�ctricas, para que pudiera ocupar casi todas las m�quinas en el apartamento. Draco decidi� que la electricidad era como la magia. Los muggles utilizaban m�quinas para controlar la electricidad para que �sta hiciera lo que ellos quer�an; los magos usaban varitas y hechizos para que la magia hiciera lo que ellos quer�an, la analog�a era imperfecta, pero serv�a para los fines de Draco. Ya hab�a vuelto loco a Harry pregunt�ndole c�mo era que funcionaban los apagadores en realidad.
�Exactamente, no lo s�. S�lo los presionas, la electricidad fluye... �qu� importa?�
�Pero, �no te gustar�a saber que es lo que hay detr�s?� le hab�a preguntado.
�Oh, eres una de esas personas,� coment� Harry frunciendo la nariz ligeramente en se�al de disgusto. �Deber�a haber recordado c�mo hac�as que Snape se colgara de las paredes al hacerle preguntas sobre los ingredientes de las pociones. No para saber lo que hac�an, sino por qu� lo hac�an.�
�Si, y su respuesta siempre era, �porque si!� a�adi� Draco imitando tan bien la voz de Snape que casi fue escalofriante. Luego ambos rieron.
A pesar de la fascinaci�n por la televisi�n y de las innovaciones del apartamento, Draco se estaba sintiendo inc�modo a medida que recuperaba sus fuerzas. Parte de �l quer�a salir y hacer algo, pero una parte m�s grande y renuente se rehusaba a poner un pie afuera del apartamento de Harry. Aqu� estaba a salvo: a salvo de su padre, a salvo de la corrupci�n del poder, y a salvo del mundo exterior que parec�a inclinado a castigarlo por los errores que hab�a cometido. Lo �nico que ten�a que encarar dentro de estas cuatro paredes era a s� mismo, y a�n eso se estaba volviendo dif�cil. Se encontr� pensando constantemente en el camino que estaba tomando su vida, pregunt�ndose porque parec�a tan conforme de dejar que las cosas se resolvieran solas, cuando habitualmente le gustaba tener el control.
En algunas ocasiones se sent�a vac�o, como si alguien hubiera venido y le hubiera arrancado todos los sentimientos y las emociones, para reemplazarlas con un terror silencioso, un adormecimiento gris. En algunas ocasiones sab�a que, efectivamente, hab�a algo dentro de �l que luchaba por salir, y lo m�s frustrante era que no ten�a forma de saber qu� era. Muchos d�as se los pasaba durmiendo argumentando que era parte de su recuperaci�n, cuando en realidad era una forma de esconderse de s� mismo. Cuando estaba despierto, se distra�a con lo que pod�a, pero, inevitablemente se pon�a a pensar en los dos a�os que pas� recluido, en su escape de la Mansi�n Malfoy, y en las cosas que desear�a olvidar. Por encima de todo, quer�a olvidar que estaba solo.
Estaba recostado en el sof� con los pies sobre uno de los brazos y la cabeza hacia la pantalla de la tv. Ten�a puestos un par de jeans azules deslavados con un cintur�n ajustado, pero que a�n as�, le quedaban mejor que la primerz vez que se los hab�a puesto... que se los hab�a prestado harry, y una camiseta de manga larga azul cielo, las mangas se las hab�a subido hasta los codos. Estuvo cambiando de canales, pregunt�ndose qu� har�a para pasar las pr�ximas seis o siete horas, cuando le llam� la atenci�n algo que no hab�a visto antes. Era un programa de cocina.
El hombre que estaba preparando la comida ten�a un sentido del humor bastante torcido y perturbante, que a Draco le record� sorpresivamente a Snape, y estaba preparando la comida con movimientos tan fluidos, que, incluso a Draco le fue obvio, el hombre sab�a lo que estaba haciendo. Ya ni mencionar que los resultados casi lo hicieron babear. Pensar que todo hab�a comenzado con ingredientes bastante comunes, quiz� ligeramente asquerosos y que se hab�a convertido en una delicia que hac�a que se le hiciera agua la boca a uno... y todo con un poco de paciencia, siguiendo las instrucciones al pie de la letra y midiendo las cantidades con cuidado. Era casi como hacer pociones, lo que explicaba por qu� cuando Harry cocinaba, los resultados eran poco... halagadores.
Draco ri� para si mismo al recordar algunos de los momentos poco estelares de Harry en la cocina. Huevos quemados, pan tostado quemado, spaghetti quemado, caldos quemados, e incluso guantes quemados (Harry hab�a dejado por accidente estos �ltimos en el horno junto con una cacerola de pescado). No era que Harry fuera malo cocinando, no, sino que se mostraba ap�tico ante todo el proceso. Era obvio que ten�a el mismo problema que con las pociones, no apreciaba los detalles de un arte tan sutil.
Comenz� a cambiar los canales, pero esta vez con un prop�sito. Encontr� otro programa de cocina y fue por un cuaderno y una pluma. Las plumas eran una de sus cosas favoritas. El chef dio una lista de ingredientes, muchos de los cuales nunca hab�a escuchado, pero no por nada Draco hab�a sido el estudiante mas sobresaliente de pociones. Snape sol�a recitar a voz en pecho, listas enteras de cosas y luego esperaba que los estudiantes recordaran todo lo que hab�a dicho, y Draco era uno de los pocos que nunca hab�a fallado. Esto era pan comido, en todos los sentidos. Hizo notas meticulosas y escuch� con atenci�n voraz. Al principio se sinti� un poco perdido, pero poco a poco fue aprendiendo las medidas, y que quer�an decir con cosas como ponerle mantequilla al sart�n o revolver los huevos.
Estuvo mirando los programas toda la ma�ana y casi toda la tarde. Ech� un vistazo al reloj de pared y supo que todav�a ten�a tiempo suficiente hasta que Harry regresara a casa. Le hab�a explicado que ten�a un examen final y que no regresar�a sino hasta tarde.
Le subi� al volumen ya que hab�a descubierto que le agradaba el ruido de fondo, y se puso a revisar los libreros de Harry en busca de un libro de recetas que hab�a visto antes. Sab�a, por experiencia con las pociones, que era mejor empezar con proyectos peque�os e ir subiendo de nivel, y que a�n as�, casi era seguro que el primer intento terminara siendo un desastre. La cubierta del libro estaba cubierta de polvo como si nunca lo hubieran abierto.
�Y yo aqu�, comiendo la comida de Harry toda la semana, creyendo ingenuamente que sab�a lo que estaba haciendo. Draco, te est�s ablandando, mira que darle a Harry el beneficio de la duda as� como as�,� murmur�. Se dio cuenta de que estaba hablando en voz alta e hizo una mueca. �l NO iba a convertirse en una de esas personas. �De ninguna manera,� dijo en voz alta nuevamente. Se dio un golpe en la frente y decidi� poner manos a la obra con la receta antes de que se volviera loco de remate. Si es que no era ya demasiado tarde.
�Bollos� fue la receta que escogi� como su primera incursi�n en el maravilloso mundo de la cocina. Era algo sencillo y sabroso que sab�a mucho mejor cuando no eran comprados en la tienda. Aparte de que era uno de las pocas cosas que pod�a hacer con los bastante limitados ingredientes que hab�a en la cocina. Le salieron bien al primer intento, pues los sac� del horno justo cuando se estaban poniendo ligeramente dorados de la parte superior. Sinti� el mismo orgullo que sol�a sentir cuando una poci�n le sal�a bien. Hac�a tiempo que no se sent�a pagado de si mismo por nada, y se percat� de que extra�aba la sensaci�n. Era bueno sentir una sonrisa burlona en su rostro, y apenas si pod�a esperar a que Harry llegara a casa para poderle restregar en la cara que era bueno en algo que Harry no. Probablemente tambi�n le sonreir�a burl�n, solo para ver si Harry le respond�a con ese puchero tan atractivo.
Ya tarde, esa noche, cuando lleg� a casa , pregunt� en voz alta, �Hey, Malfoy, �est�s aqu�?� �l y algunos de sus compa�eros hab�an ido a tomar unas copas despu�s del examen, por lo que casi esperaba que Draco estuviera dormido, pero las luces estaban prendidas, y se lo encontr� hecho ovillo en una silla del comedor, antes de que se dignara a contestar su pregunta.
��Por qu� siempre preguntas si estoy aqu�? Sabes que as� es. Ser�a mejor que preguntaras si estoy despierto o si quiero hablar contigo,� contest� intentando parecer despectivo, pero su diversi�n era evidente, a�n para Harry.
�Quiz� tan solo son sue�os guajiros de mi parte. Sigo preguntando esperando que me responda el silencio,� coment� Harry poniendo los ojos en blanco. ��Comiste algo? Siento mucho haber estado fuera todo el d�a. Dios, me estoy muriendo de hambre.�
Harry sigui� hablando camino a la cocina en donde prendi� la luz para quedarse boquiabierto. Para empezar, su cocina estaba limpia. Su cocina nunca estaba limpia. Sin embargo, y mas importante a�n, era el inconfundible olor de bollos reci�n hechos.
�Espero que no te importe, hoy cocin� un poco,� coment� Draco. Harry se volvi� a observarlo mientras �ste se recargaba casualmente en el umbral de la puerta. �Creo que ma�ana intentar� hacer algo un poco mas dif�cil. �Qu� te parece un omelet de jam�n? No hay mucho m�s en el congelador.�
Draco estaba disfrutando enormemente el hecho de que Harry hubiera desarrollado repentinamente un severo problema para mantener la boca cerrada.
�Vaya, puedo... �puedo probar uno?� pregunt�.
�Por supuesto que si, idiota. Los hice para nosotros. Despu�s de todo, t� pagaste la comida.� Harry tom� uno de los bollos y le dio una mordida tentativa. Harry nunca hab�a tenido un estilo de vida en el que la comida casera fuera algo com�n, as� que mand� al diablo las buenas maneras y se permiti� echarse el resto del bollo de un bocado. Extendi� la mano en busca de otro, murmur�ndole a Draco algo que son� algo as� como �bueno�, cuando sinti� que le quitaban el plato fuera del alcance.
�Contr�late un poco, �si, Potter? Est�s dejando mi mostrador lleno de migajas,� dijo Draco. Harry se hubiera re�do de esa actitud tan mandona, si no hubiera estado tan ocupado intentando pasarse el bocado. ��Por qu� no prendes la tele?�
Harry asinti� con la boca todav�a llena y se dirigi� al cuarto de estar. Prendi� la televisi�n y puso los Simpson, un programa que les gustaba a ambos. Draco reapareci� pronto con dos tazas calientes de chocolate instant�neo, y el plato de bollos calientes y untados con mantequilla. Dej� todo en la mesita de caf� u se rehus� a comentar algo sobre lo considerado del gesto, como si siempre estuviera haciendo cosas por el estilo.
�Oh, espera. Te traje algo. �D�nde puse mis cosas?� murmur� Harry mirando a su alrededor hasta que encontr� su mochila negra.
��Me trajiste algo?� pregunt� Draco con voz cuidadosamente neutra para esconder la curiosidad que estaba sintiendo.
�Si, bueno, no es mucho,� contest� Harry repentinamente inseguro. Sac� un libro grueso de qu�mica, muy pesado y maltratado y se lo dio. ��Recuerdas? Has estado pregunt�ndome c�mo funcionan las pilas y otras cosas. Bueno, lo m�s probable es que te haya confundido mas, as� que cre� que te gustar�a ver las definiciones oficiales.�
Harry observ� esperanzado a Draco y fue dolorosamente evidente que estaba esperando alg�n tipo de apreciaci�n. Incre�blemente, Draco se sinti� inclinado a d�rsela.
�No cre� que me estuvieras escuchando,� coment� hojeando el libro y leyendo lo primero que vio. Era algo sobre �tomos, y Draco no ten�a la mas m�nima idea de lo que significaba, pero no importaba. Ahora ten�a las armas para aprender, y ya no se sent�a tan a la deriva.
�Una lectura bastante aburrida, si me lo preguntas. Me recuerda a Pociones,� dijo Harry fingiendo un estremecimiento de disgusto. Draco resopl�.
�Si tu lo encuentras aburrido, entonces este asunto me gusta mucho mas. Es extra�o, hoy he estado pensando en pociones, en como cocinar no es muy diferente a lo que sol�amos hacer en clase.�
�Hey, cuando quieras cocinar, no hoy problema por mi parte,� dijo Harry. Ya iba por el cuarto bollo y se preguntaba si Draco se dar�a cuenta y tomaba otro mas...
�Gracias por el libro, Harry,� dijo Draco. Fue un gracias tan sincero, que Harry casi lo paso por alto.
�Gracias por la comida,� agreg� Harry. Y mientras la atenci�n de Draco estaba centrada en el libro tom� un quinto bollo. �Y me alegra en especial que no hayas seguido la tradici�n y no le hayas puesto pasas o grosellas. Odio las pasas.�
�Lo s�,� contest� Draco. Todav�a estaba hojeando las p�ginas del libro de qu�mica, por lo que le tom� un momento darse cuenta de que Harry lo estaba viendo fijamente. Tomado por sorpresa por la intensidad de la mirada, pregunt� cortante, ��Qu�?�
��C�mo sabes que no me gustan las pasas?�
�Oh, cielos, �quiz� sea porque ya tengo un rato viviendo contigo y he visto como destazas un buen pastel, tan solo para deshacerte de las pasas? No ser�a un buen amigo si no me hubiera percatado de ese m�nimo detalle.�
��Amigo? �Me acabes de llamar amigo, Malfoy?� Harry ten�a una expresi�n medio babosa y a Draco no le gust� nada.�
�Se me sali�,� contest� con el ce�o fruncido.
�No lo creo. Creo que lo dijiste en serio.�
�No seas rid�culo, Potter,� dijo Draco. Y comenz� a alejarse de Harry sobre el sof�. El brillo en los ojos de Harry solo pod�a significar problemas.
�Te caigo bien. Soy tu amigo. Quien lo hubiera imaginado, �Harry Potter y Draco Malfoy, amigos?�
�Bueno, quiz� sea tu amigo, pero, �que me caigas bien? Eso es irse a los extremos,� replic� con una peque�a sonrisa en los labios.
��Oh, ni�galo todo lo que quieras, Draco, pero yo s� la verdad! Tu el mas grande Slytherin de todos los tiempos, es amigo de,� baj� la voz hasta convertirla en un susurro, �Harry Potter.�
Harry comenz� a re�rse y se resbal� del sof�. Draco intent� con todas sus fuerzas mantener la expresi�n dura, pero, diablos, Harry se estaba comportando muy tonto. Era imposible no re�rse de �l. Y, adem�s, ten�a ganas de re�r. Se ri� cuando Harry le hizo una reverencia pronunciada, se ri� cuando Harry abati� las pesta�as como una chica y fingi� desmayarse por el simple hecho de verlo y se ri� cuando Harry no hizo otra cosa mas que re�rse con �l. Cuando el asunto del ox�geno se volvi� un problema y las risas menguaron, Draco dijo,
�Eres bastante pat�tico, �lo sab�as, Potter?�
�Si, pero tengo amigos populares y guapos que evitan que los chicos malos me golpeen demasiado,� contest� Harry sonriendo.
�Bueno, al menos admites que soy popular. Y guapo,� dijo Draco en tono de broma. �Todav�a hay esperanzas para esta amistad si mantienes este nivel de adoraci�n.�
�Regresa a la cocina y lo considerar�,� contest� Harry. Por alguna raz�n, esto los hizo re�r nuevamente.
Esa noche, por primera vez en dos a�os, Draco tuvo sue�os en lugar de pesadillas. Era porque ya no se sent�a tan solo. En la otra habitaci�n, todav�a relegado en el sof�, Harry se qued� dormido con una sonrisa en los labios, porque se sent�a exactamente igual.
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