El Dormitorio de Gryffindor
Lógico e Inevitable
Escrita por: Nalero
Historia Original en Español

Capítulo 7: Draco Cumpe su Palabra

Ron buscó a Harry en todas partes. ¿Dónde diablos se ha metido? El frío de la mañana cortaba la piel. ¿Quién diablos sale a pasear con este clima?

Por fin lo encontró en la lechucería. Estaba recargado en la ventana mirando al horizonte. No dio muestras de notar a su amigo.

"Hey," dijo Ron frotándose las manos, "¿qué haces?"

Harry volteó a verlo como saliendo de un profundo estado de ensueño. "Le envié una lechuza a Sirius," su voz sonaba desconectada.

"¿A Sirius? ¿No es peligroso?" Preguntó Ron recargándose también en la ventana.

"Sólo si le llega," respondió sarcástico. "Tengo hambre, ¿bajamos?" Harry se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta.

"Oye... Harry... ¿dónde estabas anoche?" Preguntó como si nada .

"¿Anoche? ¿porqué?" Harry había llegado a la puerta y la sostenía abierta esperando a su amigo.

"Porque tenía que contarte algo y me cansé de esperarte," o eran sus nervios o Harry mostraba una ligerísima actitud desafiante.

"¿Ah, si? ¿y qué era?" Le hizo señas para que se apresurara.

A Ron no se le escapó que su amigo deliberadamente no contestó la primera pregunta. Si Hermione tenía razón, entonces Harry le contaría sus andanzas nocturnas en cuanto supiera sus 'adelantos' en el plan. "Adivina quién es mi nuevo 'amigo'," puso énfasis en la última palabra.

"Mmm... no sé..." No iba a contarle a Ron lo de anoche, por lo menos no hoy y definitivamente no todo. Tenía muchas cosas qué pensar, qué planear y sobre todo, quería disfrutar los recuerdos él solo el mayor tiempo posible. Además estaba el sueño. Durmió bien una buena parte de la noche o de las horas que quedaron entre su encuentro con Malfoy y el amanecer. Pero casi al alba, comenzó a soñar con Sirius. Un Sirius angustiado le pedía ayuda en medio de una nebulosa donde apenas vislumbró trozos de imágenes. Un dosel. El pie de una cama. Sirius suplicando. ¿Qué le pasa? ¿dónde está? Despertó con una sensación de angustia en el estómago. Pero la sensación era un tanto diferente a las que había experimentado antes en sus sueños. Era algo así como resignación y angustia, anhelo. Por eso prefirió levantarse e ir a mandarle una carta a su padrino. Si corría con suerte, éste recibiría la carta y se pondría en contacto con él. Si no, tendría que buscar a Dumbledore para que le ayudara a saber lo que estaba pasando.

"¡Cuánto interés!" dijo Ron para sacarlo de su ensimismamiento. Iban caminando juntos pero Harry estaba en otro lugar. Comenzó a preocuparse.

"¿Decías? ¡Ah, si! No, no tengo idea de quien pueda ser," Harry hizo un esfuerzo por aclarar su cabeza. "¿Hay alguien nuevo en la escuela?"

Ron soltó una carcajada viendo con preocupación a su amigo. "Claro que no," detuvo a Harry del brazo y lo obligó a mirarlo de frente. "¿Qué te pasa?"

"Nada, me preocupa Sirius, soñé con el de una forma extraña," rió para sí con burla, "Bueno, fue extraño dentro de lo extraño que es normal para mi"

"Cuéntame," pidió Ron, dejando para luego su noticia.

"No sé... había una cama, con dosel, primero creí que era en Hogwarts, Sirius estaba en ella y me pedía ayuda, como si estuviera ahí contra su voluntad, luego creí que era un hospital, pero no era San Mungo. Lo más inquietante fue que yo estaba viendo a Sirius desde el pie de la cama y sentía una rara sensación, como si quisiera irme pero al mismo tiempo no y... sentía ganas de estar en esa cama , como si ahí, mis problemas desaparecieran o se volvieran menos importantes," terminó Harry con un dejo de la sensación en el pecho y la garganta.

"Sí que fue raro," dijo Ron pensativo.

"Si..., si no me contesta pronto, tendré que buscar al director y contarle... espero no estarme precipitando," Harry se preguntó brevemente cómo le explicaría a Dumbledore esa sensación de anhelo que todavía permanecía en su cuerpo, como ese extraño dolorcito que sentimos cuando tenemos fiebre.

Ron suspiró, el ambiente ligero y alegre se iba esfumando. Volverían a las preocupaciones interminables y a las obligaciones. A la incertidumbre.

"En fin," dijo resuelto Harry, captando lo que Ron estaba sintiendo. "¿Quién es tu nuevo amigo? ¿Lo conozco?"

Habían llegado al Gran Comedor, antes de que Ron pudiera responder, se les emparejó Draco Malfoy. Iba solo.

"Buenos días Weasley," dijo en un tono de voz neutral. Le hizo una ligera inclinación de cabeza. En ningún momento hizo contacto visual con Harry, como si no existiera o no valiera la pena el esfuerzo de un saludo.

"Buenos días Malfoy," Ron lo saludo de igual forma y volteó a ver a Harry con disimulo.

Harry hizo como si no hubiera pasado nada.

Siguieron caminando y Malfoy se volvió apenas a punto de entrar al Gran Comedor.

"Te veo después," dijo cortés y entró caminado rápido. Se dirigió inmediatamente a su mesa.

Pansy lo vio y le hizo señas frenéticas para que se fuera a sentar junto a ella.

Draco la saludó y caminó hacia ella. Todo el tiempo Harry lo siguió con la mirada hasta que Crabbe y Goyle los pasaron rozando con paso rápido.

"¡Draco! ¡Hey, Draco! ¿Dónde estabas? ¿Por qué no nos esperaste?" Hablaron fuerte, justo al pasar junto a Harry y Ron, que hicieron gestos de incomodidad. Rápidamente llegaron a la mesa de Slytherin y se pusieron a devorar sus platos como orcos.

Harry y Ron, sin hablar, continuaron su camino hacia donde estaba Hermione sentada estudiando y desayunando al mismo tiempo.

Cuando se sentaron, Harry preguntó con cara de haber visto extraterrestres, "¿Qué diablos fue eso?"

Ron sonrió de oreja a oreja, "Él es mi nuevo amigo," comenzó a comer como si hubiera dicho buenos días, viendo a su amigo como si nada.

"¿Qué...? ¿Cómo...?" Harry no comprendía nada y comenzó a sentirse como si hubiera estado fuera de la escuela por largo tiempo. Repentinamente recordó el plan y el entendimiento se reflejó en su rostro. "Ahh... ok, pero..., ¿cómo lo lograste?" comenzó a comer.

"Bueno, digamos que le ofrecí un trato y como el objeto del mismo es proporcionar información confiable sobre lo que pudiera necesitar saber de cualquier persona que yo conozca, creo que no pudo rehusarse," Ron continuó comiendo, pero al ver la cara de Harry, preguntó "¿Qué?"

"¿Y?" le hizo señas a Ron con el tenedor para que llenara los huecos en su historia.

"¿Y qué?"

"¿Y aceptó así nada mas?" ¿Cómo esperaba Ron que se quedara tan contento con un simple 'él es mi nuevo amigo'?

"Bueno, ayer cuando ustedes dos estaban en el invernadero..." Ron comenzó su relato pero Hermione se aclaró la garganta y lo interrumpió.

"Hola chicos. Si gracias, dormí perfectamente y estoy bien, qué amables por preguntar," dijo sin mirarlos.

"Perdón Herm... es que ... yo no..." balbució Ron, sonrojándose por lo groseros que habían sido.

"¿No me habías visto?" Dijo ella sin levantar la vista y visiblemente molesta.

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Draco decidió en el último minuto no sentarse junto a Pansy. Eligió un lugar alejado. Realmente no necesitaba sus molestos comentarios o sus preguntas. De hecho, había pensado seriamente en saltarse el desayuno para no tener que hablar o ver a nadie, pero su estómago no estuvo de acuerdo.

"Hey, Draco,” lo llamó Blaise, que estaba sentado en el lado opuesto de la mesa a tres asientos a su izquierda, "Llegas a tiempo, estamos discutiendo un asunto importante y parece que no puede ser resuelto sin tu presencia," sus palabras estaban ligeramente salpicadas de molestia y sarcasmo, "Pansy dice que si tú no participas en la planeación del baile de fin de año, ella tampoco lo hará, aunque, en principio fue 'su' idea," dijo mirando con cierto resentimiento a la chica.

Draco percibió el tono de Blaise recordándole lo que habían hablado, pero no levantó la vista que estaba fija en su plato. Diablos, 'el baile', lo había olvidado por completo.

Su espalda estaba rígida y tenía las manos apoyadas sobre los cubiertos pero sin intención de tomarlos. Lanzó un largo suspiro y tomó su vaso para llenarlo con jugo de calabaza. No quería levantar los ojos, no quería ver hacia la mesa de enfrente, no quería enfrentarse a la furia verde. No todavía.

"¿Draco?" la voz de Crabbe sonó genuinamente preocupada. Nadie mas habló, pero todos lo veían fijamente.

Draco sintió una punzada de molestia en las sienes. Los celos de Blaise y el estúpido enamoramiento de Pansy no tenían lugar en su lista de preocupaciones, así que tenía que cortar con esta 'situación' de tajo.

"Pues entonces tendrán que planearlo sin nosotros," dijo antes de darle un largo sorbo a su jugo y esperó la reacción.

"¡Draco!" exclamó Pansy muy molesta. Draco había evitado sentarse junto a ella y ahora esto. Pero no haría una escena. Con su mejor tono de niña caprichosa, ese que ella sabía que era capaz de convencerlo, preguntó "¿Qué quiere decir 'sin nosotros'? ¡tu estabas tan entusiasmado como yo!" terminó con un puchero.

La voz de la chica le pareció mas chillona que de costumbre y se estremeció con un escalofrío de profundo desagrado. "Permíteme recordarte, Pansy querida, que como bien dice Blaise, la idea fue tuya, de nadie más, lo que no la hace de ningún modo desagradable, pero jamás dije que participaría y estoy seguro de que no me necesitan en ello, aunque si encuentro tiempo, con gusto les daré mi opinión," al final de la frase, levantó por fin el rostro y les dirigió una encantadora sonrisa.

Ahora Blaise miraba divertido tanto a Pansy como a Draco, aunque no se le había escapado la premisa disimulada de Draco de que las cosas que hacía Pansy eran desagradables, pudo apreciar la intención de alejar a la chica de falsas expectativas y avivó su curiosidad sobre el reciente estado del muchacho rubio y sobre todo de su entrada huracanada del día anterior al Dormitorio de Slytherin.

"Pero..., tu dijiste... " Pansy no terminó la frase y un vivo color rojo llenó sus mejillas. Se veía confundida e indignada, pues todos la veían esperando su reacción. Sin duda, que Draco no se mostrara complaciente con ella era algo nuevo para todos.

"No, linda, yo nunca dije, como siempre, tu asumiste que sabes lo que pienso o voy a hacer." La sonrisa ahora era un poquito despectiva y desapareció de su rostro al volver a hablar. "Además, estoy seguro de que puedes hacerlo perfectamente sin mi," continuó Draco con un tono frío e impersonal, "tienes dotes para ello, organizar a los demás se te da a las mil maravillas." Volvió la vista a su plato antes de terminar la frase e hizo un ademán vago con la mano, como si el asunto no tuviera la menor importancia.

La chica se recobró casi de inmediato, irguió los hombros y con una voz ligeramente histérica, se dirigió al resto de sus compañeros.

"Bien, el baile se llevará a cabo de cualquier manera y estoy segura de que lo haremos 'perfecto', aun cuando algunos de nosotros muestren tan poco entusiasmo y consideración para las nobles causas de su casa." No podía discutir con Draco en público, no cuando él acababa de despreciarla de esa forma enfrente de todos, paseó rápidamente la mirada sobre sus compañeros y decidió a la velocidad del rayo. "Blaise, cariño, ¿tu si estás dispuesto a colaborar con tu casa, verdad?" miró a Blaise con una mezcla de dignidad recompuesta y desesperación, los ojos ligeramente humedecidos.

Blaise que no podía creer lo que acababa de pasar, se apresuró a responder, "Claro que sí, yo te ayudaré en todo lo que necesites." Tendría que agradecerle a Draco personalmente esta forma tan rápida de cumplir con su palabra y entregarle a Pansy en bandeja de plata.

"Excelente...." Pansy continuó hablando sobre el baile ignorando a Draco que agradeció infinitamente el hecho y se dedicó a revolver su comida, de vez en cuando daba un bocado y su mente trabajaba veloz en planes de acción, de defensa y de ataque. Pronto se dio cuenta de que estaba como la noche anterior, sin nada en claro y decidió que ya había desayunado suficiente. Se felicitó por no haber volteado a la mesa de Gryffindor ni una sola vez. Estaba a punto de irse cuando Goyle le puso una mano en el antebrazo y habló con un susurro.

"Te estas portando muy extraño últimamente, nos has estado evitando a mi y a Crabbe..., y... ya sabíamos que no te gustaba Pansy, pero lo que acabas de hacer... es peligroso. Creo que debemos hablar sobre ello..." le dirigió una mirada reprobatoria que no concordaba con el Goyle de siempre.

Draco lo miró fijamente, ya se había percatado de que Goyle parecía haber desarrollado durante este curso una especie de obligación de vigilar sus pasos y su conducta. Con un ademán muy cuidado se quitó la mano del gorila del brazo y entonces lo sintió. Una corriente eléctrica fluía directamente de la mesa de enfrente y lo cubría con un baño de sensaciones inquietantes que se deslizaban por todo su cuerpo.

Potter.

Tratando en vano de ignorar las sensaciones, suspiró profundamente y le dedicó una sonrisa despectiva a Goyle.

"Sería mas peligroso continuar con la farsa ¿no crees?" una urgente necesidad de salir corriendo le atenazaba el estomago, ¿qué diablos estaba haciendo Potter? ¿cómo demonios lograba enviar tales corrientes de calor con solo una mirada?

"De cualquier forma..." Goyle volvió a hablar pero Draco lo interrumpió enseguida.

"No veo por qué tenga que discutir esto contigo, pero si insistes, lo tendremos que dejar para después, ahora tengo muchas cosas que hacer, a solas" dicho esto se dio la vuelta y caminó hacia la salida.

Todo el tiempo lo acompañó la mirada penetrante de Potter y por un instante temió que el Gryffindor lo siguiera y lo acorralara en los pasillos, pero luego lo pensó mejor y se dio cuenta de que Potter no se arriesgaría a dar un espectáculo. Al salir caminó rápidamente hacia el salón de Pociones. Respiraba un poco mejor y el hecho de que Snape buscaría alguna forma de torturar a Potter durante la clase lo alivió un poco.

En la mesa de Slytherin, Blaise miraba con disimulo a un chico moreno en la mesa de Gryffindor quien a su vez miraba fijamente el lugar por donde había desaparecido la figura de Draco.

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Entró a la mazmorra y la encontró vacía, se sentó en su lugar habitual y se desplomó por fin. Tenía la cabeza cubierta con los brazos y con los ojos cerrados repasó por centésima vez lo ocurrido la noche anterior. Una sensación agridulce revolvía su estomago y lo poco que había desayunado le pareció un festín vikingo. ¿qué diría Lucius si lo viera en ese estado y peor aún, si supiera la causa? Definitivamente tenía que andarse con cuidado, no podía delatarse. Las palabras de Goyle resonaron en sus oídos y una sonrisa irónica se dibujó en sus atractivos rasgos. ¡Pero por supuesto que era peligroso desairar a Pansy Parkinson! ¡Tanto o mas peligroso que hacerse amigo de un Weasley! ¡Definitivamente ni la mitad de peligroso como haber provocado de esa forma a Harry Potter! ¡Y con mil diablos, por supuesto que quería estar solo! Pero lo que había empezado a intuir durante el verano, ahora le parecía una certeza total. Lucius estaba equivocado y él no seguiría el camino de su padre. ¿Para qué diablos había servido alimentar tanto odio al servicio de alguien más si eso sólo te aísla de una forma absurda? ¿de qué servía limitar las relaciones a un círculo tan cerrado de gente? ¿qué garantiza el linaje de las personas? Y... la pregunta que era la mas lo había atormentado últimamente ¿qué haces cuando tu elección se sale de lo que se supone debe ser? recordó las palabras de Narcissa justo antes de abordar el tren al inicio del curso 'Draco, hijo, por favor recuerda lo que debes hacer, nadie más que yo sabe cuan doloroso puede ser tener que ignorar al corazón y atender a la razón, pero es lo mejor que se puede hacer y lo único que te asegura el lugar dentro de tu clase'. Con tristeza, Draco miró fijamente delante de él y se preguntó en qué momento su madre se había convertido en un títere, en una autómata. Sí, lo había defendido de su padre en innumerables ocasiones durante las vacaciones y él sabía que sus padres habían discutido acaloradamente 'su situación', pero tenía la impresión de que jamás habían tocado direct

amente el punto medular. Hizo una mueca de asco, siempre fingiendo, siempre ocultando, siempre aparentando. Un profundo sentimiento de rechazo se anidó en su pecho, ¡qué vida tan vacía!

Este sentimiento rebelde le dio un poco de alivio. Se incorporó y se alisó el pelo. Bueno, después de todo no es una tragedia, y se suponía que la decisión ya estaba tomada. Una seducción debía ser interesante y divertida, y él estaba decidido a sacar el mayor provecho posible. Lo que obtuviera en el camino sería sólo ganancia.

"Pareces el gato que se comió al ratón," la voz fría de Snape estaba ligeramente teñida de cariño. "¿Puedo saber quién será la victima de tan concentrada planeación? ¿Potter acaso?" preguntó mientras caminaba pausadamente hacia Draco.

Draco se sobresaltó pero no movió un solo músculo, haciendo gala de su autocontrol. Se reprendió por no haber estado atento a cualquier signo de que alguien arribara a la mazmorra. Con cuidado se irguió totalmente alisando su túnica con ademanes pausados. Si Snape supiera lo ocurrido, ¿Iría corriendo a decirle a Lucius? ¿qué tanto me aprecia y qué tanto podré confiar en él? decidió que en este asunto no lo iba a averiguar nunca, así que giró un poco el tema y con afectada curiosidad preguntó a su vez "¿Es que acaso no existe nadie más en el mundo en el que yo pueda estar pensando que Potter?"

"Claro que no," dijo Snape divertido, "pero sólo cuando planeas atacarlo es cuando tu expresión adquiere ese gesto de repulsión, ¿o me equivoco?" terminó consultando su reloj.

Draco sonrió divertido, ¿qué diría su profesor si supiera qué tan repulsivo le había resultado Potter la noche anterior? "No profesor, no se equivoca."

Snape le sonrió a su vez y dándose la vuelta dijo "Sólo ten cuidado y lo que sea que estés planeando, no permitas que te lleve a una detención. Sabes que cuentas conmigo," dijo con un tono enigmático sin volverse.

Draco lo siguió con los ojos entrecerrados y ya no hizo ningún comentario porque la puerta de la mazmorra se abrió y el barullo de los alumnos inundó el lugar.

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Harry frunció los labios para no sonreír, pero enseguida se arrepintió. Todavía estaban hinchados y le dolían. Snape había tratado de reprenderlos a él y a Ron por el resultado de su trabajo y no había podido, de hecho sus pociones eran las mejores de todas, lo que había puesto al profesor de un humor peor que nunca e incluso terminó regañando a los de Slytherin por distraerse, cosa que jamás se había visto en toda la historia del colegio.

"Vaya, hoy sí que lo hicieron enojar," les susurró Hermione cuando el profesor les dio la espalda, "pero hay que ir con cuidado, no lo vayan a provocar demasiado."

"Sólo lo necesario," contestó Harry mirando entre las cabezas de los demás alumnos, buscando hacer contacto visual con Draco, pero el rubio estaba sentado muy derecho con la mirada fija en el frente.

Snape llegó a su escritorio y se aclaró la garganta, durante unos instantes pareció que intentaba calmarse, luego habló con una voz neutra pero firme y clara.

"Bien, como se indicó en su plan de estudios, durante este curso deberán realizar una labor de investigación sobre el tema que elijan, y que obviamente yo aprobaré y supervisaré, la fecha limite es 30 de noviembre." Hizo una pausa durante la cual se dibujó una maliciosa sonrisa en sus labios. "Para ello he decidido que trabajaran en equipos de cuatro integrantes que yo elegiré, y..." hizo una pausa deliberadamente larga mientras paseaba los ojos por los rostros expectantes, fingiendo si debía decir lo que estaba pensando o no, y por una fracción de segundo Draco creyó que Snape le guiñaba un ojo. "Ya que hemos visto que los señores Potter y Weasley se han superado tanto, trabajarán con los señores Malfoy y Zabini, después, mmm, creo que ... si, señoritas Granger y Patil , trabajarán con la señorita Parkinson y el señor Crabbe... veamos, señor Goyle..."

Los nombres fueron desfilando mientras el enojo que Draco había empezado a sentir después del regaño de Snape subía exponencialmente, lentamente sus labios se convirtieron en una fina línea incolora, ¿quién demonios se creía Snape? si el profesor creía que necesitaba ayuda con su plan, estaba mal de la cabeza, porque aunque todavía no tenía mucha forma, por la naturaleza del mismo, obviamente no cabía un profesor creativo, aunque fuera Snape. Volvió la mirada hacia donde estaba Harry y lo vio reírse con despreocupación, como si les hubieran dado el resto del día libre. Así que lo encuentras divertido, pensó con coraje. Miró a Snape y lo encontró viéndolo fijamente, con una ceja levantada en una muda interrogación. Luego volvió la cabeza hacia Zabini que le guiñó un ojo y su expresión decía Vamos, no puede ser tan malo. Suspiró contrariado y comenzó a reunir sus cosas.

El resto de la clase estaba conmocionada, obviamente el arreglo no les había hecho ninguna gracia. Nadie quería trabajar con alguien de la otra casa, los murmullos iban subiendo de tono hasta que Snape tuvo que gritar para hacerse oír.

"¡Silencio! ¡A callar!" Los alumnos se quedaron petrificados por el tono iracundo del profesor, "Para este viernes quiero que ya tengan listo el tema y después se reunirán por lo menos tres veces por semana para trabajar. Si alguien tiene alguna duda, los podré recibir en mi despacho a partir de mañana por la tarde. Pueden retirarse."

Draco se tardó en salir el tiempo necesario para que los Gryffindor se fueran y sólo cuando quedaban unos cuantos alumnos hablando con Snape, se dirigió rápidamente a la puerta donde lo alcanzó Blaise.

"No te hizo mucha gracia ¿verdad?" Blaise iba tratando de emparejarse a su rápido caminar.

Draco estuvo a punto de responder que lo dejara en paz, pero Blaise no tenía la culpa de su enojo y ahora era su compañero de equipo, por una extraña razón Draco sintió que no debía enemistarse con él. Preguntó a su vez, "¿A ti si?"

"Bueno, no. Pero tal vez pueda resultar divertido. Nos da una oportunidad fabulosa para molestar a Potter y a Weasley mientras hacen el trabajo." Se metió las manos en los bolsillos y preguntó como si cualquier cosa, "Draco, ¿podrías caminar más despacio? Quiero darte las gracias y a este paso me siento como tu sirviente."

Draco con un gesto de molestia disminuyó la velocidad de su casi carrera y preguntó extrañado, "Gracias, ¿porqué?"

"Por lo de Pansy, aunque creo que te pasaste un poco, pero no importa," dijo sonriente.

"Ah, en eso habíamos quedado ¿o no?" Draco estaba deseando zafarse de Blaise.

"Si. Estoy en deuda contigo." El chico dudó un poco en volver a hablar, luego su rostro adquirió mucha seriedad, "Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?"

"Una, nada más." Contestó con expresión de fastidio y deteniéndose abruptamente.

Blaise todavía dio otros dos pasos antes de volverse sorprendido de que el chico rubio se hubiera detenido, Draco hacía realmente muy difícil el simple hecho de hablar con él, "¿Qué diablos te pasa? Últimamente estas actuando muy raro, todos lo comentan y..."

"Y a nadie le importa que me pasa, ¿ok? de hecho no me pasa nada." La voz de Draco era mas que controlada. Reanudó su camino, y de momento se le ocurrió alarmado que tal vez estaba dejando salir cosas que no debía y como un flash, vino a su memoria la figura de Blaise en la sala común de Slytherin la noche anterior, Tienes que controlarte si no quieres a todo el mundo haciendo preguntas molestas, dijo una voz en su cabeza.

"Ok, ok," Blaise hizo un ademán pacífico con las manos mientras lo alcanzaba. "Sólo quiero hacerte saber que no estas solo."

La alarma sonó mas fuerte en la mente de Draco "¿A qué te refieres con que no estoy solo? ¡Habla!" casi gritó mientras se volvía y tomaba al chico por los hombros sacudiéndolo. ¿Qué quería decir Blaise? ¿qué creía que sabía?

"¡Tranquilo!" contestó Blaise zafándose de las manos de Draco, no sin esfuerzo, "Me refiero a que en unos meses termina la escuela y nos convertiremos en mortífagos, quiero decir que entiendo por lo que estás pasando y que no estás solo en ello. Yo tampoco estoy muy convencido de que eso sea lo que quiero para el resto de mis días. ¡Eso es todo!"

"Ahhh... eso" dijo Draco aliviado sin pensar.

"¿Te parece poco?" preguntó Blaise incrédulo.

"Por supuesto que no, pero..." Draco registró lo que Blaise había dicho. "¿No quieres ser mortífago?" ¡Vaya! esta si que era una noticia. Siempre había creído que Blaise no tenía dudas en cuanto a su futuro.

"No mucho." Dijo con cautela. "¿Tu si?"

Draco lo miró suspicaz y respondió con otra pregunta "¿Por qué supusiste que yo tampoco?"

"Por que creo que eres mucho más inteligente que eso," terminó el chico, se veía ligeramente ofendido.

Draco no se molestó en decir 'gracias' y siguieron caminando.

Blaise lo detuvo del brazo justo antes de entrar al salón de Transfiguración.

"¿Me equivoqué?"

"No," contestó Draco simplemente e ingresó al Salón.

Entonces tampoco me equivoco en lo demás, pensó Blaise con una sonrisa maliciosa.

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Harry, Ron y Hermione estaban sentados en silencio en los jardines después de clases. La discusión los había dejado agotados.

Hermione se sentía mal y estaba a punto de llorar. Ron había hecho un comentario sobre la carta a Sirius que había enviado Harry esa misma mañana. Hermione se había soltado en una interminable perorata sobre lo peligroso que era. Luego, sin saber como, la discusión derivó hacia el hecho de que Ron no la había saludado esa mañana hasta que ella se lo recordó. Harry hizo un gesto de fastidio y ella contraatacó expresando sus dudas en voz alta. Harry le había dicho en un tono más que desagradable que si no iba a participar como habían quedado en un principio, podía salirse en cualquier momento. También le había dicho que en un plan como el suyo, la mojigatería no tenía lugar. Ron había salido en su defensa, pero la había acusado de estar celosa, cuando el celoso parecía ser él. Hermione acusó a Harry de estar utilizándolos y a Ron de estar ciego y de ser un irresponsable al hacerse amigo de Malfoy tan a la ligera. Ron le dijo que la ciega era ella. Ella acusó a Ron de ignorarla. Harry les dijo que pusieran en

claro sus sentimientos de una vez. Ron se había puesto rojo y ella había contestado que el que tenía que poner las cosas en claro era él. Harry le contestó que para ser tan inteligente, no parecía darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Ron se volvió a poner rojo y ella se había quedado muda.

Harry miraba hacia el horizonte perdido en sus propias reflexiones y Ron miraba las cuerdas de sus zapatos. De repente habló con voz firme y clara, sobresaltándolos.

"Bueno, primero, ustedes dos deben pedirse una disculpa. Segundo, no debemos desconfiar de nosotros mismos. Tercero, si esto va a provocar que nos separemos, creo, Harry, que debemos dejarlo de lado," hizo una pausa y los miró a los dos con determinación, "y cuarto, Hermione, debes definir tu posición, entiendo tus inquietudes, pero también creo que debes respetar las decisiones de tus amigos y Harry, escucha el punto de vista de los demás, ¿quieres? Lo que Hermione te dijo fue porque te quiere y le preocupas, quizá más de lo que me gustaría admitir, pero espero que puedas apreciarlo.

Hermione lo miró sorprendida y Harry le hizo un ademán que decía ¿Lo ves?

Ron se calló y se levantó para irse, "Bueno, ¿en qué quedamos?"

Hermione seguía sin decir nada y tenía los ojos fijos en Ron.

Al ver que la chica no respondía, Harry decidió hablar.

"No voy a cambiar de opinión y esto no va a separarnos," dijo firme.

Ron los miró a ambos y confirmó "Estoy contigo, ¿Hermione?"

Ella pareció salir de su ensueño y respondió rápidamente "Claro, yo también"

Ron se dio vuelta para entrar al castillo, pero la chica lo detuvo de un brazo.

"Ron, espera, yo no quiero a Harry..., bueno sí, pero no de esa forma," volteó a ver preocupada a Harry quien le hizo un ademán de que no se preocupara y ella le sonrió aliviada. "Ron, ¿podemos hablar?" de repente todo estaba muy claro.

"¿De qué? ya hemos aclarado las cosas," contestó él empezando a caminar.

"De lo que acabas de decir, yo no sabía, quiero decir..." la voz de la chica se perdió mientras seguía a Ron.

Harry permaneció pensativo y sonriente durante un largo rato. Qué ciega puede ser la gente a veces.

La imagen de su padrino se materializó de la nada en su mente. ¿Dónde estará? ¿Estará bien? Si no obtenía una respuesta pronto, iba a ser una semana muy larga. Y no olvides el trabajo de Pociones, dijo la vocecita en su cabeza, y a la que Harry casi había olvidado. Bueno, pero eso no será tan desagradable, al contrario, jamás hubiera esperado que Snape me entregara a Malfoy en bandeja de plata. Con una amplia sonrisa, se levantó y se dirigió al castillo.

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