El Dormitorio de Gryffindor
Lógico e Inevitable
Escrita por: Nalero
Historia Original en Español

Capítulo 5: El Autoengaño

Ron entró muy temprano al dormitorio la mañana siguiente, se sentó con mucha calma en la cama de Harry y sin esperar a ver si su amigo estaba despierto, le dijo en voz baja mientras se acercaba a tomar un paquete de dulces de la mesita de noche, "Creo que por lo que he visto, tuviste éxito anoche. Pero me temo que por eso mismo, vas a tener que poner a prueba tus habilidades reparando plantas seriamente dañadas.”

Harry se incorporó a medias y trató de enfocar a su amigo, "Lo siento, ¿está muy mal?”

"Mejor ven y velo por tí mismo, por todos los magos Harry, ¿qué pasó?” la sonrisa en la cara de Ron hizo que Harry se sintiera como si lo hubieran pescado dando su primer beso.

Harry fingió bostezar y desperezarse estirando los brazos lo más que pudo, "Que es cierto,” dijo como quien da los buenos días.

Ron lo veía incrédulo, "¿Es cierto?” luego bajó la voz y miró suspicaz a su alrededor, "Mejor ven, vamos a ver los destrozos y en el camino me cuentas.”

Harry bajo de la cama, se vistió aprisa con unos jeans, una sudadera y unos tenis sin amarrar y juntos salieron en silencio.

El aire estaba muy frío. Harry se arrepintió de no haberse puesto nada más abrigador. En cuanto pusieron un pie fuera del castillo, Ron preguntó de nuevo "¿Es cierto?"

"Tan cierto como que te llamas Ronald Weasley,” en el rostro de Harry no había expresión.

"Pero, ¿qué pasó?” aminoraron el paso, Ron no podía creer que fuera cierto. De alguna forma había esperado que solo se tratara de un juego más de Malfoy.

"¿Quieres los sórdidos detalles?” la voz de Harry era burlona.

"¡No!” Ron perdió el paso, "¿sórdidos detalles? espera un momento, ¿qué significa 'sórdidos detalles'?"

Harry soltó una estruendosa carcajada, el rostro de su amigo estaba del mismo color de su cabello.

"Harry, no juegues con esto,” se sentía avergonzado, pero al mismo tiempo una alarmita comenzó a sonar en su interior.

Habían llegado al invernadero y Harry seguía riendo. Ron abrió la puerta y enseguida su amigo se calló.

"Por todos los cielos,” susurró agachándose a recoger una rama cercenada de la enredadera.

La planta estaba totalmente destrozada, solo había quedado en pie el tronco central y en el suelo se encontraban esparcidos los restos de hojas, ramas, tierra y trozos de maceta. Parecía que la habían mutilado con algo muy filoso.

"Harry," la voz de Ron tenía un ligero tinte de preocupación al ver que el rostro de Harry estaba muy pálido, "¿Exactamente qué paso?"

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En los calabozos de Slytherin, la cama de Draco estaba totalmente revuelta y vacía.

El agua caliente se deslizaba dejando estelas de fuego por su piel, retirando los restos de espuma. Cerró la llave de golpe y al mismo tiempo abrió la contraria. El impacto lo hizo jadear contra su voluntad. Giró sobre su eje, permitiendo que la ducha helada llegara a cada rincón de su cuerpo.

Cerró la llave y apoyó ambas manos en los fríos azulejos con la cabeza inclinada entre los brazos en un gesto de derrota. Lentamente se enderezó y estiró la mano para tomar una toalla mediana. Se secó vigorosamente, se puso una bata de baño blanca, caminó despacio hacia los espejos sobre los lavabos. Aún después de un tratamiento de choque con la regadera durante el que se lavó con fuerza innecesaria tres veces, no conseguía eliminar las imágenes y sensaciones de la noche anterior.

Su reflejo lo hizo sentirse un poco mejor. Su rostro se veía fresco a pesar de la noche en vela y la piel le relucía mostrando toda la belleza y arrogancia de la juventud. El cabello revuelto le daba un aire sensual, pero realmente no le gustaba mucho, le encantaba llevarlo perfectamente bien peinado.

Mientras intentaba pasar un peine por el cabello demasiado lavado, volvió a repasar lo sucedido, como una filmación que se repite una y otra vez. Cerró los ojos.

Había deseado tanto lo que estaba pasando que en un principio no había sabido como reaccionar, pero una vez superada la sorpresa, había decidido entrar en acción y cuando más vulnerable se hallaba, perdido en un océano de sensaciones prohibidas y deliciosas, Potter lo había sacado del ensueño de una forma más cruel que si le hubiera dado un puñetazo en pleno rostro.

No podía olvidar el tono frío y calculador. La mirada inexpresiva. Tal vez si hubiera visto burla en los ojos verdes, si esa boca que instantes antes lo había transportado a un lugar que jamás imaginó se hubiera reído, incluso si de pronto hubieran aparecido todos los miembros de la casa de Gryffindor gritando 'Caíste', Draco podría haber lidiado con ello, encontrar una respuesta mordaz, burlarse a su vez. Pero la indiferencia con que lo trató, fue lo que más profundamente lo había herido.

La noche había transcurrido como un interminable calvario. Pasó por numerosas fases, del arrepentimiento a la frustración, del deleite a la tortura de la vulnerabilidad, del anhelo desgarrado a la ira. Finalmente al alba, se levantó de la cama revuelta y se dirigió a las duchas.

¿Cómo diablos permitió que sucediera? había subestimado al oponente y pagaría las consecuencias por el resto de sus días, pues lo más lastimado a fin de cuentas había sido su orgullo. El orgullo de un Malfoy.

Para colmo, había algo que no encajaba. Draco hubiera podido jurar que Potter se había perdido con él. Que había cedido al mismo tipo de emoción que Draco. Volvió al tercer beso, el que él le había robado a Potter, en el que sintió que el Chico Dorado de Gryffindor cedió a una voluntad superior a sus fuerzas, como un sediento en un oasis. Volvió a la sensación electrizada del toque de sus dedos, las corrientes enviadas a través de la ropa, las manos que buscaban y palpaban, urgentes, demandantes. Podría decirse que Draco tenía la suficiente experiencia como para poder distinguir entre el simple impulso de las hormonas y algo más profundo.

Todo ello no encajaba con el repentino cambio, como si alguien hubiera accionado un interruptor, como si Potter fuera un actor representando un papel y el director hubiera gritado '¡Corte!'. No. Definitivamente nadie podía transmitir tanto en un beso como aquel, enviar tantas señales en un abrazo tan posesivo y estar fingiendo. Ese momento quedaría grabado en su memoria para siempre. De ahora en adelante, evitaría las enredaderas y no podría ver u oler tierra sin recordar esos instantes en los que diestramente mutiló a su captora, con un enorme placer mezclado con rabia, a través de una visión nublada.

Se suponía que él era el que iba a seducir, a conquistar; en ningún momento sería el seducido y conquistado, ya no había necesidad de ello. ¿Quién demonios lo enseñó a besar así?

Abrió los ojos bruscamente. Tenía que recobrarse, sobreponerse y ... planear la venganza.

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Mientras recogían los restos de la planta, Ron hablaba de pedir ayuda a Hermione para repararla, de que perdería su calificación, de que era el primer proyecto que era enteramente suyo, que había resultado exitoso. Harry escuchaba a medias. Al estar nuevamente en el invernadero, los recuerdos de la noche anterior se manifestaron mas vívidos y brillantes, nublando su visión, opacando su lucidez. Había sido increíble.

Jamás había sentido con tanta intensidad, nunca en su vida había deseado tanto algo o ... a alguien.

No era precisamente inexperto, pero definitivamente ninguno de sus encuentros anteriores lo había preparado para la avalancha de sensaciones que lo dominó.

La puerta se abrió y una brisa fría anunció la llegada de Hermione, interrumpiendo los agridulces recuerdos de Harry.

"Dios mío, ¿qué pasó aquí? Harry, Ron, ¿qué sucedió?" Hermione entró al invernadero mirando incrédula los destrozos, llevaba el cabello recogido en una hermosa trenza, pero parecía que se había vestido deprisa.

"Malfoy,” fue la simple respuesta de ambos.

"Malfoy,” repitió la chica, en entendimiento. "Así que el duelo sí se llevó a cabo"

"Por así decirlo,” respondió Harry, en cuclillas y sin levantar la mirada de lo que estaba recogiendo.

"Pero...,” Hermione quería hacer miles de preguntas, pero no sabía como empezar sin parecer morbosa, además el espectáculo de la planta destrozada le rompía el corazón, Ron se esforzó tanto, pensó con ganas de llorar.

"Antes de que les cuente lo que sucedió, Hermione, ¿no hay dos o tres hechizos sencillos que nos ayudarían con este desastre?" Harry se incorporó sacudiéndose las manos.

"Si, creo que sí, pero son muy lentos; aunque si mal no recuerdo hay un hechizo muy potente que alguna vez leí en un libro de Herbología avanzada en la biblioteca." Hizo una mueca de desesperación, "Demonios, la evaluación es el martes, eso significa que habrá que investigar hoy y no tengo tiempo.”

"Este desastre es culpa mía, así que yo lo repararé," dijo Harry tajante. "Vamos a desayunar, les cuento el 'duelo' y después me voy a la biblioteca."

"Yo iré contigo,” dijo Ron mirando su planta con tristeza, "Caray, me había salido tan bien."

"No, Ron, si me prestaste tu proyecto, fue para facilitarme las cosas, no para complicártelas a tí, además tienes que terminar tus otras tareas, yo lo haré," dijo Harry y tomándolos del brazo, salieron.

"Tú también tienes otras cosas que hacer,” declaró Ron.

"He dicho que yo lo haré,” el tono de Harry no admitía réplica.

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Draco entró al gran comedor caminando despacio, iba oyendo la insulsa perorata de Crabbe y Goyle sobre un lente mágico para ver a través de la ropa de las chicas, Mmm, qué tema tan interesante, pensó Draco hastiado, sus pensamientos no se apartaban del plan que estaba intentando trazar para llevar a cabo su venganza. Quería llevarlo a cabo esa misma noche, por salud mental no debía dejar pasar mucho tiempo.

De inmediato revisó la mesa de Gryffindor.

Potter, Weasley y Granger estaban terminando su desayuno y se veían tranquilos y relajados. Draco no pudo evitar molestarse, Potter se veía normal, como si nada hubiera sucedido, como si la noche anterior nunca hubiera pasado.

El desayuno terminó y Potter se dirigió a la salida solo, caminando como si fuera el dueño del mundo. No volteó a verlo, ni dio muestras saber que ese chico al que había besado con tanta pasión la noche anterior, estaba sentado en la mesa de Slytherin, pendiente de cada uno de sus movimientos.

Harry se dirigió a la biblioteca, iba distraído. Ya no se sentía tan seguro, ¿qué pasaría ahora? ¿cómo reaccionaría Malfoy a su desplante? Durante todo el tiempo que duró el desayuno, sintió la mirada de Malfoy sobre su persona como la luz de un reflector, cálida pero pesada. Solo se sintió liberado cuando cruzó el umbral hacia la biblioteca; sin embargo, también se sintió ¿cómo explicarlo? ¿solo? Llegó con Madam Pince y solicitó el libro, apenas si contestó 'gracias' y eligió el lugar más apartado para buscar el hechizo. Al sentarse recordó vagamente que Madam Pince le dijo algo sobre el libro. Encontró el hechizo, comenzó a copiar y se dio cuenta de que había alguien observándolo. Levantó la vista y Draco Malfoy en persona caminaba lentamente hacia él con una expresión extraña e inescrutable en el rostro.

Harry se enderezó molesto, como si lo hubieran pescado haciendo algo indebido y justo cuando iba a decir algo mordaz, Draco habló.

"Eso no sería necesario si no fueras tan cobarde para batirte en duelo, Potter,” una sonrisa desdeñosa curvó sus labios, mientras se sentaba enfrente de Harry.

"Algo he aprendido de ti, Malfoy,” bajó los ojos al libro y continuó escribiendo. Se sentía incómodo, como si la presencia de Malfoy lo pusiera nervioso, pero eso era ridículo.

"Te equivocas, yo jamás he sido tan cobarde, y ... ciertamente no necesito pretextos para satisfacer mis fantasías." Lanzó la última frase como un dardo venenoso y sonrió aún más cuando dio en el blanco.

Harry levantó abruptamente la mirada al oír el último comentario, listo para responder que besarlo nunca había formado parte de sus fantasías, pero la imagen frente a él lo dejó sin palabras.

Malfoy estaba cómodamente recostado en su silla con los brazos cruzados. Los ojos grises estaban entrecerrados y la luz de las lámparas convertían su brillo en algo metálico. Tenía una ceja ligeramente levantada, los labios usualmente rosa pálido, eran un poco mas obscuros y se veían magullados, la torcida sonrisa les daba una aspecto invitador con un tenue brillo. El cuadro era magnético. Nadie podría negar jamás que Malfoy era muy atractivo.

Harry convirtió su contemplación en una fría evaluación. Esto se pone cada vez mejor. Así que te sientes muy seguro de tu atractivo. Excelente. Será muy gratificante destrozar lentamente tu orgullo en mis manos y gozaré inmensamente cuando al final, implores por mi. Se incorporó y soltando la pluma, entrelazó las manos apoyando el mentón en ellas, entrecerró un poco los ojos y hablo despacio, con una voz ronca.

"Siento mucho haberte dado una impresión equivocada, pero jamás has formado parte de mis fantasías. En cuanto a tu cobardía, es un asunto que puede ser ampliamente discutido. Eres mucho más cobarde que yo." El tono de voz era como si estuviera hablando a un niño muy pequeño.

"Permíteme recordarte que el motivo del duelo era un paquete de dulces y para obtenerlo no era necesario amarrarme y mucho menos..." Draco hizo una pausa deliberada, como para decir un sucio secreto, .”..besarme,” no iba a permitir que Potter invirtiera los papeles. "¿De qué tenías miedo Potter?"

Harry bajo los brazos "Digamos que eso fue un extra," Harry le guiñó un ojo y disfrutó enormemente el gesto de contrariedad en el pálido rostro frente a él. "Pero no te acostumbres, no soy tan generoso la mayor parte del tiempo."

"¿El beso era un bono extra? que extrañas formas de batirte en duelo tienes, Potter,” escupió el nombre, como si Harry no valiera mas que el barro en sus zapatos; ante todo, no debía parecer desesperado, pero de ninguna forma permitiría que se le escapara la oportunidad. Bajó la voz lo suficiente para ser oído, pero era un suave ronroneo, íntimo, privado. "Pero, estarás de acuerdo conmigo en que no fue justo, y por lo tanto es de caballeros darme la revancha" terminó con una media sonrisa, la sonrisa Malfoy, torcida y sensual.

Harry estaba pendiente de cada gesto, maravillado ante el despliegue de arrogancia. Definitivamente Malfoy no sería fácil de dominar y eso era lo más estimulante de todo. Nuevamente su mente se dividió en dos. Una parte trabajaba en el plano conciente, analizando los pros y los contras de acceder a una revancha. La otra, analizaba deleitada por qué diablos esa sonrisa se veía tan sensual e invitadora, porque unos ojos grises comunes y corrientes literalmente podían lanzar chispas de fuego o hielo según el humor de su dueño y como era posible que una piel tan pálida no resultara enfermiza y si tan invitante...

"¿Dándote valor, Potter? sólo es un sencillo si o no,” dijo Draco decidiendo interrumpir la cruda contemplación de la que estaba siendo objeto, pero con el mismo tono de voz suave. La intensa mirada de Harry lo ponía nervioso mas allá de cualquier límite y aunque disfrutaba enormemente la evaluación, no podría soportar más tiempo. Se sentía como un artículo en un escaparate y aún mas cuando Harry se pasó la lengua por los labios. Reunió todo su aplomo para lanzar la última provocación, "Claro que si es un 'no', entonces solo confirmarás que el sombrero se equivocó contigo"

La última frase fue como un latigazo en la cara. Harry reaccionó de inmediato. No sería este niño mimado quien pusiera en duda sus virtudes, "Muy bien, Malfoy, escoge el lugar y la hora.” Al terminar la última palabra, su estómago dio un brinco violento pero placentero, como de anticipación. Harry lo ignoró para preguntar, "¿Nuevamente por los dulces?” alzó una ceja burlón e inclinó la cabeza ligeramente, haciendo que un mechón oscuro cayera parcialmente sobre sus ojos.

Draco lo observó antes de contestar, ¿estaría Potter conciente de su atractivo como lo estaba él mismo? ¿serían sus gestos y ademanes estudiados o naturales? ¿sabría que cuando alzaba la ceja de esa forma, desarmaba a cualquiera? decidió que tendría tiempo suficiente para averiguarlo. "¿Hay algún otro motivo?” respondió guiñándole un ojo y levantándose. "Torre de Astronomía, doce en punto."

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Hermione estaba en el invernadero uniendo la planta con trozos de pasto maduro, Harry solo le había dicho que adelantara con eso y él la alcanzaría a eso de las once, harían juntos el hechizo y podrían continuar cada uno con sus deberes. Hacia los nudos distraída, ensimismada en sus pensamientos, Esto se está complicando, pensó con un toque de preocupación.

Harry entró con dos pesadas bolsas, el aire se coló despabilando a la chica, "Gracias Herm, no se que haría sin ti," dijo Harry jadeando un poco por el intenso frío, pero con una luminosa sonrisa en el rostro.

Puso las bolsas sobre la mesa de trabajo y comenzó a sacar los ingredientes del hechizo. Hermione se apresuró a ayudarle y cuando Harry machacaba unas raíces de olor bastante intenso a resina, la chica no pudo aguantar más y soltó la pregunta.

"Harry, mmm... ¿qué pasa con Malfoy?” dijo como al descuido, pero vigilando a su amigo disimuladamente.

"¿Por qué?” Harry trabajaba rápido y eficiente, le dirigió una rápida mirada y volvió a su labor, "¿a que te refieres?”

"No se, pero algo en este asunto no huele bien,” dijo ella preguntándose si obtendría respuestas concretas.

"Mmm... si, es muy fuerte,” dijo él con una sonrisa.

"No." Dijo la chica un tanto exasperada. "Sabes que no hablo de eso. ¿No crees que pudiera resultar peligroso? digo, ya se que tu estás en control de ti mismo, pero, ¿cómo puedes asegurar que Malfoy no hará nada descabellado?” terminó sintiendo que se metía en terrenos privados.

"¿Cómo qué? ¿crees que irá corriendo a contarle a su papi?" dijo el muchacho con una mirada burlona. "Yo no lo creo, tendría que dar muchas explicaciones, y tendrían que ser lo suficientemente buenas como para que no lo cuestionara sobre lo fácil que fue emboscarlo" concluyó con voz firme.

"¿Y aquí?" siguió la chica. "¿no crees que pudiera decir algo aquí?"

"No. Nadie le creería. No sería típico de él. Recuerda que ha sido el sueño de muchas chicas. Para los Malfoy el honor y la reputación, como sea que la entiendan es lo más importante. Y lo peor de todo, ¿cómo explicaría que se expuso ante el Chico que Vivió?"

Hermione consideró un momento el razonamiento de su amigo. Parecía tan seguro, tan confiado, pero entonces ¿quería decir que Harry estaría dispuesto a llegar al límite solo para desquitarse de Malfoy? Definitivamente había algo extraño en el fondo de todo ello. Para seguir con el plan, sería necesario avanzar, pero no sólo con los retos o los duelos, la situación de Draco involucraba otras 'cosas' que forzosamente implicaban una cierta disposición de Harry. Se preguntó cómo había sido tan ingenua como para pensar que nunca traspasarían el umbral de las provocaciones. Todavía no asimilaba bien que Harry hubiera besado a Draco. Y todavía no entendía porque Harry se veía tan tranquilo y hasta satisfecho con el hecho. La frase de su amigo durante la cena del día anterior volvió a su mente con todo su significado 'Creo que para variar, podré hacer esto si es para mi propio placer' Tenía que asegurarse de que Harry estaba conciente de ello.

"Puede ser" , dijo con calma, "pero y ¿cómo lo explicas tu?" terminó como al descuido.

"¿Qué hay que explicar? En la guerra y el amor todo se vale. Esto es una guerra y mientras salimos de aquí y podemos participar activamente en el verdadero campo de batalla, podemos muy bien comenzar el entrenamiento con algunas 'prácticas' ¿no lo crees?" No hubo vacilación ni duda en su voz, se sentía tan seguro como si ya hubiera hecho esto muchas veces y no hubiera ni la más remota posibilidad de salir lastimado o perder. Ten cuidado, no te precipites, la vocecita salió de ningún lado, sobresaltando a Harry. Ya la había olvidado. No te entrometas y no vuelvas a molestarme. Bien, no digas que no te lo advertí.

"¿Harry? Creo que ya está listo, si lo mueles más no podremos utilizarlo,” la chica llamó su atención al ver que Harry seguía machacando la raíz como si fuera el corazón de su mas odiado enemigo. Decidió probar una última vez "¿Estas seguro de que no corres peligro?"

"En lo absoluto, vamos terminemos con esto,” levantó los ojos para ver a Hermione que no podía ocultar su preocupación y le sonrió encantador "Tranquila, te puedo asegurar que no me voy a enamorar ni nada por el estilo. Si, es cierto, tendré que hacer algunas cosas que no son muy comunes, pero creo firmemente que esta vez el fin justifica los medios y nadie de Gryffindor saldrá lastimado esta vez."

Las palabras no surtieron el efecto deseado. Al contrario, Hermione se percató de que Harry se estaba auto engañando con esa fría determinación que lo caracterizaba y bien sabía ella que costaría mucho hacerlo cambiar de opinión. Pero al mismo tiempo, se preguntó mientras hacían el hechizo si no estaría menospreciando la capacidad de su amigo para manejar la situación.

Cuando terminaron, la planta estaba erguida de nuevo y solo había que esperar ocho horas para que volviera a su estado anterior al ataque. El éxito del hechizo había hecho que Hermione olvidara un poco sus temores y se sentía muy feliz, habían rescatado el proyecto de Ron. Abrazó a Harry por la cintura y le dio un beso en la sudorosa mejilla.

Harry soltó una carcajada ante el gesto y estrechándola un poco le dijo suavemente "¿te puedo hacer una observación, o mas bien dos?"

"Claro,” dijo ella alegre.

"Tienes muy poca fe en tus amigos, no somos tan inútiles ¿sabes? Y la otra es... si de verdad sientes algo por Ron, no lo hagas sufrir. Eres más cariñosa conmigo que con él y eso lo lastima." Terminó como quien dice la hora, pero con una sonrisa entre burlona y amistosa.

"¡Harry!" Hermione estaba perpleja, después de todo su amigo no era tan ciego e insensible como el resto de los muchachos que conocía. No sabía si reír o enojarse. ¿Desde cuando lo sabía Harry? Tal vez desde siempre, incluso antes que ella misma. Quizá era mas hábil que ella en esas cuestiones.

Harry seguía sonriendo mientras guardaba todo y ella lo veía con las manos en las caderas.

"No me malinterpretes, me encantan tus abrazos y tus besos, yo también te quiero mucho, pero me pongo en los zapatos de Ron y debe ser muy difícil." Dijo mientras se agachaba para esquivar una bolsa llena de hojas inservibles que le arrojó la chica. "¡Ouch!” exclamó al pegarse contra la mesa. "¡Oye, yo soy de los buenos!” dijo entre risas.

"Hablaremos de eso en otra ocasión" dijo Hermione fingiendo estar indignada, "Por ahora vámonos, ya es hora de comer y estoy hambrienta, además tengo muchísimo que hacer."

"A sus órdenes profesora McGonagall," contestó Harry, sabía que a Hermione le encantaba que la llamaran así, aunque pretendía que no. "Pero no olvides lo que dije sobre Ron.”

"No podría aunque quisiera, anda ¡tengo hambre!” salieron del invernadero con Hermione jalando a Harry del brazo y riendo.

Malfoy estaba sentado a la sombra de un árbol con un libro sobre las piernas, había visto entrar a Harry al invernadero y sabía que Granger estaría dentro. No había pasado una sola página desde que se sentó cómodamente a 'leer' y su mente había estado divagando entre la curiosidad sobre si podrían arreglar el desastre y cuanto tiempo les llevaría y la desagradable certeza de que si era un proyecto de Weasley, Potter había pedido la ayuda de la Sangre Sucia. Al verlos salir jugueteando, su estómago se tensó horriblemente, 'celos'. No, definitivamente no, celos no. Claro que sí. Aunque toda la escuela sabía que Granger y Weasley se gustaban, esa camaradería era demasiado para él. Cuando entraron al castillo, se puso de pie y comenzó a andar lentamente, ignorando las protestas de hambre de su estómago mezcladas con la rabia de los espantosos y terribles celos.

"No sabía que te tomara cerca de tres horas leer una sola hoja, Malfoy,” dijo una voz salida de la nada.

Asustado hasta los huesos, Draco se puso en guardia inmediatamente, con la varita lista, pero ni un solo músculo de su rostro mostraba signos de su sobresalto. Al ver de quien se trataba, sintió ganas de lanzarle la maldición Cruciatus, por haberle dado un susto de muerte.

"Weasley, ¿no te ha dicho tu madre que espiar a la gente es de mala educación?" dijo con hielo en la voz y en los ojos.

"No te creas tan importante, Malfoy, estoy haciendo mis deberes y no he podido evitar preguntarme que podrá haber en el invernadero que te cause tanta curiosidad,” dijo Ron al descuido, ajustándose la mochila al hombro. "Digo, has estado aquí desde las 11, son casi las dos, no te has movido ni un centímetro. O te han nombrado guardián del invernadero o espías a alguien."

"No te creas tan listo, Weasley, yo 'jamás' haría un servicio de esa forma aquí y ciertamente no existe un solo ser en esta escuela que sea tan interesante como para que me sienta inclinado a espiarlo," Draco quería deshacerse de Weasley lo mas pronto posible.

"¿No? mmm..., qué curioso, juraría que espiabas a Hermione o... quizá... a Harry," dijo Ron como si hablara para sí.

Al oír el último nombre, el estómago de Draco volvió a retorcerse de manera desagradable, sin embargo, soltó la mejor de sus carcajadas despectivas, "¿Y que tendría que espiarles a esos dos si son tan insulsos como tu? y no tientes a tu suerte, Weasley."

"Bueno... eso depende de los gustos de cada quien, incluso de las tendencias, mira por ponerte un ejemplo, tu traes de cabeza a la niña boba de Pansy, no la consideras digna de ti, o tal vez no encaja en tus preferencias, sin embargo, ella le encanta a Zabini, que a su vez trae loca a media casa de Hufflepuff y no precisamente la mitad femenina y así podríamos seguir y seguir..." Ron hizo una pausa deliberada para dejar sentir el peso de sus palabras. Iban caminando como si fueran amigos, quien vea este cuadro, pensó Ron, creería que el mundo está de cabeza, pero todo sea por la causa.

Draco aprovechó la pausa para dirigirle una mirada extrañada a Ron, no se le había escapado la frase no precisamente la mitad femenina, ¿a dónde diablos quería llegar la comadreja? ¿Porqué estaba charlando tan animadamente con él, aunque tuvieran que caminar juntos para ir al gran comedor, este tipo de 'convivencias' no eran posibles entre ellos, no eran 'normales'. Una vena de curiosidad sobre la 'pacifica actitud' de Weasley lo alertó, ¿Potter sería capaz de haberle contado lo de anoche? cabía la posibilidad, pero la comadreja no se estaba burlando, ¿qué demonios está tratando de decirme? ¿esto es parte de un plan? Su cerebro trabajaba a mil por hora. Bien, solo había una forma de averiguarlo y decidió sacar la mayor cantidad de información posible. "Estar expuesto al aire libre tanto tiempo te ha dañado el seso mas allá de lo posible Weasley, no sé que tiene que ver tu perorata conmigo."

Perfecto, mordió el anzuelo, Ron siguió caminando tranquilamente y suspiró "Bueno, pues acabas de decir que Harry y Hermione son insulsos,” y mirando furtivamente a Draco siguió. "Yo se de algunas personas que piensan que no es así, y mas bien creen que son muy interesantes,” puso una entonación especial en la última palabra y esperó la reacción.

"Habla por ti,” dijo Draco fingiendo desdén. "A mi, Granger me parece de lo más aburrida y Potter...," hizo una pausa buscando alguna palabra que sonara despectiva, "no sé, con esos aires de santurrón, debe ser insoportable." Terminó. Iban llegando al castillo.

"La gente no siempre es como creemos que es, Malfoy." Dijo Ron con un tono conspirador, "Puede darte muchas sorpresas," añadió con una sonrisa cómplice.

Draco no aguantó mas y explotó, "¿Qué diablos te traes Weasley? No somos amigos y nunca lo hemos sido. ¿Qué es todo esto?" al hacer la última pregunta se volteó para encarar a Ron.

"Nada, cálmate. Es sólo que..., mira, tu has cambiado, yo he cambiado. Ya no somos los niños que no podían verse sin pelear. Venimos de familias muy antiguas de magos, somos como tú dices con tanta frecuencia, Sangres Pura. ¿No crees que ya es tiempo de convivir civilizadamente?"

"No se a donde quieres llegar, y sinceramente no tengo tiempo de perder el tiempo contigo. Así que al grano." Dijo Draco con su mejor tono despectivo y barriendo a Ron como si se tratara de algo muy extraño.

Ron tragó dos veces antes de responder, por muchos esfuerzos que hiciera, ciertamente Malfoy era una persona desagradable. "Relájate, sólo es eso: convivir como dos miembros de la comunidad mágica de familias de abolengo, dinero aparte." Hizo una pausa y suspiró como quien se enfrenta a lo inevitable, "Al salir de la escuela, no sabemos a qué nos enfrentaremos, por lo que estimo que es conveniente establecer contactos desde ahora y no sólo para el asunto de la guerra, hay otros temas en los que tal vez yo podría ayudarte y ¿por qué no? quizá tu también puedas serme de utilidad. Ambos conocemos mucha gente y pudiera ser que alguna de esas personas que cada quien conoce le interese al otro por diversos motivos, no se... creo que valdría la pena probar. Pero claro, tu tienes la última palabra." Esperó la respuesta ansioso por dentro y desdeñoso por fuera.

Definitivamente este Weasley ha cambiado o está mas loco que nunca, pero podría ser de utilidad para sus planes de seducir a Potter, ¿por qué no probar? Nada se perdería si se portaba con cautela. Draco cambió el peso de su cuerpo a la otra pierna y extendió la mano con uno de esos ademanes tan suyos que lo hacían parecer un dandy.

"Ok Weasley. Aunque quiero dejarte claro que esto no es el inicio de una gran amistad y sólo funcionará si tienes algo útil para mi." Su voz era grave, como quien cierra un pacto de vida o muerte.

Ron le regaló la mejor de sus sonrisas, "Muy bien Malfoy, creo que ninguno de los dos se arrepentirá" estrechó la mano de Draco y se sorprendió de lo cálida que estaba. Creí que sería un témpano de hielo, pensó Ron satisfecho.

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