El Dormitorio de Gryffindor
Lógico e Inevitable
Escrita por: Nalero
Historia Original en Español

Capítulo 4: Secretos no tan Secretos: El Duelo

Ronald Weasley ya no era la persona violenta que todos creían que era. Eso era más bien lo que le gustaba que la gente pensara. Para ser honestos, Ron no era tan afortunado como sus hermanos y lo sabía bien y había aprendido a aceptar el hecho. Era tan alto como ellos pero no tan 'bien parecido'. Hasta el curso anterior, su cara se negaba a dejar esa apariencia de chiquillo. Entonces, se veía raro con un cuerpo de adulto y una expresión de niño. Ron odiaba eso. Y odiaba también que eso fuera lo que provocara que las chicas no le hicieran mucho caso. Sobre todo una. Para ella eran sólo amigos, muy buenos, de los mejores, pero sólo amigos.

Este año las cosas eran un poco diferentes, ya que se sentía mas seguro, lentamente sus facciones se iban haciendo más varoniles (muy lentamente para su gusto). Eso y su nuevo 'look' le estaban haciendo la vida más fácil.

Pero además, emocionalmente Ron había madurado bastante. Sin que nadie se diera cuenta, había aprendido a aceptar a la gente por lo que era y no por lo que tenía o por cómo se veía. A esto había ayudado mucho Bill, quien durante largas pláticas, le aclaró sabiamente que el mundo no se divide en blanco y negro, sino en una infinita escala de grises. Claro que le dolía un poco que Harry y Hermione lo siguieran viendo como un troll descontrolado, pero no podía esperar menos después de años de ser una bomba de tiempo ambulante.

Por eso, este nuevo Ron no entró precipitadamente al invernadero al descubrir que sus amigos tenían conversaciones secretas en las que él no estaba incluido y que además, el que había sido su peor enemigo, Draco Malfoy, sí estaba incluido y parecía tener 'algo' con Harry.

Había ido a buscarlos para cenar, aunque todavía era temprano y lo que descubrió lo dejó perplejo.

Durante la conversación que escuchó agazapado cerca de la puerta, se había sentido molesto de nuevo por la 'cercanía' que parecían tener Harry y Hermione, y cuando su amigo le retiró el pelo del rostro a la chica, Ron no pudo evitar la oleada de celos que sintió en contra de su mejor amigo. Así que de esto venían hablando, esa misma sensación lo había invadido por la tarde, cuando caminaban de regreso a la escuela.

Se reprendió por sentirse de esa forma con Harry y decidió analizar las circunstancias: Vaya, vaya, Malfoy es humano después de todo, pensó divertido, y además la situación no podría ser mas irónica, le gusta el enemigo mas acérrimo del amo de su padre, lo que hubiera dado hace un año por esta información. Si, esta situación tenía mucho de donde sacarle, si hacemos a un lado que a Harry no le molesta y sí lo intriga. Se preguntó cómo era posible que no se hubiera dado cuenta de que Harry era 'así' siendo él su mejor amigo. Pero recordó lo que Bill le dijo esa misma tarde: Nunca terminas de conocer a la gente, aún después de muchos años, todavía tienen algo para sorprenderte.

En este momento, esa frase tomó todo su significado. Harry, su mejor amigo, su compañero de tantas aventuras, su hermano, el ser humano que había mostrado más valor que nadie en las situaciones más desesperadas, se sentía inclinado hacia los chicos.

Se preguntó porque no se sentía mal con la situación, Muy interesante, pensó. Pero justo en ese momento, Harry se inclinó hacia Hermione y el estómago de Ron se retorció de una forma muy desagradable.

Cuando vio que sus amigos se aprestaban a salir del invernadero, volvió al castillo lo más rápido posible y en el camino decidió varias cosas: encontraría la forma de enfrentar a Harry para que le contara las cosas que estaban sucediendo, después de todo eran amigos y no quería que su legendario mal carácter los apartara de nuevo, quería participar activamente en el plan que sus amigos acababan de pactar y en el que no lo habían incluido precisamente por temor a ese mal carácter, eso lo acercaría definitivamente a Hermione al demostrarle que había madurado lo suficiente como para entender esta 'situación', se aseguraría de que no había algo más que amistad entre ella y Harry (después de todo, no era posible que Ron fuera el único que apreciara que la chica se había convertido en una magnífica mujer, bellísima, además de probadísima inteligencia) y como bono extra, se divertiría atormentando a Draco Malfoy. Al entrar al dormitorio, se sintió orgulloso de su autocontrol y de su nueva determinación.

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Draco estaba sentado como siempre en medio de sus amigotes. La animada charla que lo rodeaba era como ruido de fondo y aún queriendo no hubiera podido prestar atención, la puerta del gran comedor era un enorme imán para sus ojos. Pero el objeto de su atención no daba muestras de tener hambre. En ese momento, incluso ver entrar al insulso de Weasley sería bueno.

"¡Draco!" la aguda y medio gangosa voz de Pansy lo sacó a rastras de sus pensamientos.

"Perdón linda, ¿decías?" Pansy no había aprendido que cuando Draco la llamaba 'linda', era para no decirle tonta, boba o idiota.

Pansy comenzó entonces de nuevo su perorata acerca de convencer a los maestros para organizar nuevamente un baile de navidad, "Después de todo, este será nuestro último año aquí y será divertidísimo organizarlo bien esta vez..."

Draco perdió el hilo en la primera palabra, en ese momento, Harry Potter hizo su aparición en el gran comedor junto con sus inseparables amigos. Lo siguió con una mirada ávida, pero la desvió cuando Weasley volteó a verlo e hizo una mueca de extrañeza. Fingió estar absorto en lo que decía Pansy, pero en ningún momento perdió la ubicación de Harry.

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"Oye Harry," Ron se acercó conspirador a Harry, "¿Qué diablos se trae Malfoy?"

"¿Por qué?" Harry intentó fingir indiferencia.

Ron avanzó dos pasos, se giró y caminando hacia atrás enfrentó a su amigo, "Bueno Harry, algo esta pasando aquí, y claramente veo que no me lo vas a contar, lo que a decir verdad me ofende y me lastima, pero como una de las cosas buenas de la amistad es el respeto, yo te lo voy a mostrar no insistiendo, pero me gustaría que tu me mostraras respeto diciéndomelo." Ron le dirigió a su amigo una mirada melodramática y teatral, ocupando su silla con un gesto que hubiera deseado Shakespeare para cualquiera de sus obras. "Hablo en serio." Su mirada cambió a una de gravedad y un poco de reproche.

Hermione había escuchado la perorata de Ron y veía a Harry mortificada. Harry pareció acorralado por un momento, pero enseguida se recuperó y sin dejar de verlos, siguió su camino, rodeo la mesa por el otro extremo y se fue a sentar frente a ellos. Sus amigos lo veían divertidos y extrañados.

"¿Qué fue eso?" preguntó la chica tratando de saber que pensaba Harry.

"Que Ron tiene razón Herm, algo está pasando y lo habíamos dejado fuera por que tememos a su reacción, pero si no me equivoco, está perfectamente capacitado para entender las cosas, ¿o no Ron? por lo tanto te vas a enterar, pero antes déjame decirte que no existe nada en este mundo que me haga cambiar de parecer y que esto está perfectamente pensado, así que cualquier intento de disuadirme, solo provocará que nos alejemos, ¿quedó claro?" El tono de Harry era decidido y no admitía réplica, miraba intensamente a su amigo esperando la respuesta, tal vez adivinando que Ron ya intuía o ¿sabía? algo y poniendo sobre la mesa lo no dicho, poniendo a prueba el respeto que Ron acababa de invocar.

Hermione los veía como si estuvieran a punto de comenzar un duelo.

"Como el agua." La mirada de Ron contenía todo el entendimiento y Harry se percató de que su amigo no sólo sabía, sino que participaría gustoso por las misteriosas razones que Harry intuía desde hacía algún tiempo y por otras, que resultaban más obvias.

"Ok, hoy por la tarde, tu hermano me hizo partícipe de cosas de las que yo no me hubiera dado cuenta solo. Básicamente me habló de que él sospechaba que la rarísima actitud de Malfoy durante este curso es porque ...," vaya, qué difícil era decirlo delante de Ron, parecía que las cosas y los conceptos perdían parte de su seriedad y gravedad. Bajó los ojos a su plato lleno y se dio cuenta de que no conocía el guiso. Para ganar tiempo dio el primer bocado y sus amigos lo imitaron pero sin perderlo de vista.

Ron hizo un gesto con su cuchara para que Harry siguiera hablando, pensando si sería prudente que él terminara la frase por su amigo. Decidió esperar.

Harry se ruborizó un poco al recordar la escena en la dulcería. El cazador se había convertido en el cazado. ¿Cómo pudo perder el control en un instante? Tenía que admitir que Draco tenía presencia de ánimo. No se amedrentaba fácilmente y ...

"¿Harry?" Ron y Hermione lo veían divertidos.

Harry regresó a la mesa y vio a su amigo evaluando lo que pasaría a continuación.

"Bill me dijo que él cree que Malfoy tiene 'algo' conmigo." No le quitó la vista de encima.

Ron volteó a ver a Hermione, quien en seguida dio su segundo bocado, se notaba incómoda. Volvió la mirada a su amigo y decidió seguir el juego un poco más. "Vaya novedad, eso lo sabemos desde hace seis años. Bill debería pensar seriamente en recursar Adivinación."

Algo en la pose y la mirada de Ron, le confirmó a Harry que sabía perfectamente de qué estaba hablando, pero que no se descubriría a menos que Harry lo alentara un poco. Se sintió inmediatamente mejor con Ron, su amigo había madurado más de lo que él mismo había notado.

"No, no es lo de siempre. Se trata de un asunto más... más frívolo. Bill me dijo que le gusto." Sin darse cuenta su postura era un tanto desafiante, expectante.

"¿A Bill?" Ron no pudo evitar la pregunta y los tres estallaron en carcajadas. Hermione se atragantó y Ron solícito le palmeó la espalda y Harry le acercó un vaso con jugo.

Entre toses, Hermione se dio cuenta de que Ron sabía de lo que hablaban y se sintió mucho mejor. Comenzó a ver que se divertirían mucho con todo este asunto.

"Ya basta," se controló y habló con voz clara y determinante. "Lo sabes, lo que quiere decir que nos espiaste," miró a Ron con un poco de reproche. "No perdamos el tiempo volviendo a contar todo Harry," luego poniendo la mano sobre la de Ron, preguntó como si con ese gesto desactivara el detonador, "¿Qué te parece?"

La tensión desapareció inmediatamente y los tres se sintieron mucho más relajados.

Ron habló con voz clara. "Bueno, les confieso que es algo difícil de asimilar, sin embargo y contrario a lo que todos piensan, no soy un troll descontrolado. He cambiado ¿saben?" miró a su amigo como si lo viera por primera vez, "Pero creo que lo importante aquí es lo peligrosa que pueda ser la situación, ¿Podrás controlarla?" bajó la vista a su plato y tomó un nuevo bocado.

Harry lo miró con complacido, finalmente su amigo ya no era una bomba de tiempo. "Creo que sí, no olviden que yo le gusto a él y no él a mi, eso hace un mundo de diferencia."

"Si," dijo Ron sin levantar la vista, "pero tendrás que fingir y eso puede complicar el plan."

Nadie habló. Los tres tomaron un bocado mas y Harry sintió de repente una mirada, insistente, intensa, levantó los ojos y entre sus amigos encontró unos ojos grises entrecerrados que lo miraban fijamente, las facciones que acompañaban esos bellísimos ojos estaban crispadas en un gesto de enojo, molestia y ¿celos?

"He hecho muchas cosas con las que no he estado de acuerdo y no ha sido por mi gusto. Creo que para variar, podré hacer esto si es para mi propio placer, sin olvidar que los tres sacaremos provecho de ello." Apartó la mirada, gozando cada instante de la escrupulosa inspección de que era objeto en la mesa de Slytherin.

Ron y Hermione se vieron. Un rayo de entendimiento pasó por sus ojos y Ron tomó nuevamente la palabra.

"Bien. No olvidemos que no estamos lidiando con un adolescente común. Malfoy está entrenado de formas que nosotros ni siquiera imaginamos." Vio a su amigo con una expresión de empatía. "Todo debe estar muy pensado."

"No me quites mérito Ron," dijo Harry sin verlo. "No olvides a quien me he enfrentado."

"Si," intervino Hermione, " pero tú no olvides que estos asuntos no son tan simples," su voz adquirió un tono misterioso. "Es muy peligroso jugar con el corazón."

Harry suspiró como quien acepta lo inevitable, "Supongo que sí, pero ¿no es cierto que cada una de las acciones de la humanidad tienen su origen en puras y simples emociones? El hambre de poder, se deriva de la sensación de dominación en cualquier sentido, de cualquier sexo, se adorna de miles de caras distintas pero no es más que dominación, moral o física, y esto no es más que un juego de poder. Si no fuera así, ¿qué sentido tendría para cualquiera de ustedes dos?" La sorpresa inicial y la incertidumbre en los ojos grises en la dulcería, era algo que Harry estaba decidido a volver a saborear.

"¿Y qué sentido tiene para ti?" preguntó Ron escrutador.

"Poder." respondió Harry sin inmutarse.

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Pansy ahora hablaba sobre quien iría con quien al baile. La idea se había esparcido rápidamente por toda la mesa y la charla resultante era muy animada. Pero Draco no estaba interesado en lo más mínimo. Toda su atención estaba en la mesa de Gryffindor, en ese muchacho de ojos verdes y cabello negro que lo había descubierto observándolo fijamente y que le había sostenido la mirada por un intensísimo instante. ¿De qué estarían hablando? Potter tenía esa expresión que cada vez usaba con mas frecuencia. Se veía decidido, concentrado y levantaba ligeramente una ceja. ¿Les estaría contando? ¿estarían tratando de convencerlo para que no acudiera?

"Draco, cariño, no me estás escuchando," la mano de Pansy en su antebrazo destrozó el hilo de sus pensamientos.

Cerró los ojos y fingió un bostezo, "lo siento linda, pero estoy muy cansado, realmente quisiera terminar mi cena e irme a dormir, no te importa ¿verdad?" le dirigió una mirada seductora y la chica se ruborizó tontamente.

"Claro que no cariño, claro que debes estar cansado, has estado estudiando tanto..." la chica lo veía con ojos arrobados.

Draco le sonrió dulcemente y se dedicó a comer. Repentinamente Blaise se sentó junto a él de forma que quedó bloqueando al resto de la mesa. "Voy a salir un rato, ¿no quieres venir?" bajo la mesa le mostró un paquete de cigarrillos.

Draco no quería fumar esa noche, pero era una buena excusa para salir casi solo del comedor. Deshacerse de Blaise sería relativamente fácil y luego se iría a planear a solas la cita en el invernadero.

"Vamos," dijo secamente y se levantaron. Blaise le cedió el paso y pasaron rápida y ágilmente por entre las mesas. Caminaron en silencio.

Llegaron a la puerta principal y salieron con cuidado, doblaron la esquina para dirigirse a los vestidores. "Si Pansy no te atrae, deberías desalentarla de llamarte 'cariño' delante de todos." La voz de Blaise era tranquila, pero Draco creyó escuchar algo más en el fondo de la frase.

"A decir verdad no. Pero no tengo el ánimo para destrozarle el corazón desde ahora y tener que aguantar el drama lo que resta del año. Son muchos meses." Miró de reojo al otro muchacho y lanzó la pelota, "Claro que si a alguien más le molesta, tal vez podría reconsiderar"

"Pues... sí, si me molesta." Contestó Blaise aminorando el paso y ofreciéndole un cigarro.

Draco se detuvo y se volvió para aceptar y encender el cigarro. "Bien," dijo después de aspirar el tabaco. Le encantaba la sensación de mareo que le producía, "No soy adivino, ¿sabes?" soltó el humo. "Es toda tuya."

"¿No te gusta? quiero decir, hacen buena pareja y realmente es muy atractiva." La voz de Blaise tomó un tinte aterciopelado al decir la última frase.

"Digamos que no es mi tipo," respondió con un tono enigmático que Blaise por fortuna no captó. "Es demasiado rubia."

"Entonces, ¿quién es tu tipo?" había sincera curiosidad en la pregunta.

"¿Por qué tanto interés?" preguntó molesto Draco, ¿a dónde demonios quería llegar Blaise?

"No te molestes, es sólo que me gustaría saber si realmente tengo el camino libre con Pansy."

"Totalmente, no encontrarás ni un obstáculo. Y ahora, si me perdonas, quiero darme una ducha, leer un rato y dormir. Gracias." Tiró el resto del cigarro, estaba casi a la mitad. Se giró y caminó de regreso al castillo para encontrar a los últimos alumnos saliendo del comedor. Potter venía sonriendo y detrás de él surgieron su secuaces, sus rostros se volvieron serios en cuanto lo vieron.

Se detuvo para dejarlos pasar y ellos no le quitaron la vista de encima. Cuando Potter pasó frente a él, Draco aprovechó y le dijo bajo pero claro "Doce en punto."

Harry siguió de frente y sin voltear a verlo, contestó "Invernadero tres."

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El aire se estaba volviendo helado. Harry se subió un poco mas el cuello de la chaqueta. Le encantaba el aire frío en la cara, sentir el frío de la noche o de la mañana recién salido de la ducha. Caminaba silenciosamente hacia el invernadero, faltaban quince minutos para las doce. Tenía que preparar algunas cosas antes de la llegada de Malfoy. Al llegar a la puerta, la abrió con cuidado, tratando de ver en la oscuridad si había alguien más. No, no había nadie. Sacó unos guantes del estante y comenzó a buscar en las etiquetas de las plantas que estaban sobre la mesa de proyectos especiales, la planta de Ron era la tercera desde la orilla izquierda. Tuvo que acercarse mucho para ver el nombre, Ron acababa de mudar su proyecto a otra maceta y Harry no quería equivocarse.

Cuando su amigo comenzó a trabajar en esta nueva planta, Harry, Hermione e incluso la profesora Sprout trataron de disuadirlo. Ahora Harry pensaba que era una excelente idea. La nueva especie era una mezcla de otras dos: El lazo del diablo y mandrágoras. El resultado final era una enredadera que atrapaba sin asfixiar, las terminaciones de las ramas tenían pequeñas manos que sujetaban firmemente las muñecas y los tobillos, por las hojas emitía un relajante muscular que disminuía la fuerza de la víctima pero sin aturdirla por completo. Sólo los tres amigos sabían como controlarla no sin antes sufrir cuando alguno fue atrapado estando completamente solo.

Harry la colocó cerca de la entrada, de tal forma que cualquiera que entrara sería inmediatamente sujetado de brazos y piernas. Se sentó sobre la mesa de la misma forma que había estado Hermione antes y se dispuso a esperar jugando con la varita entre los dedos.

No esperó mucho, tres minutos después, la luz de la luna se reflejó en una rubia cabellera. Draco no hizo ruido al entrar y se sobresaltó cuando Harry habló con una voz fuerte y clara.

"Llegas temprano," tenía la barbilla apoyada en la mano izquierda que a su vez estaba sobre la rodilla izquierda, la mano derecha jugaba distraídamente con la varita, golpeando suavemente la rodilla derecha que descansaba sobre la mesa.

Draco ajustó rápidamente sus ojos a la oscuridad interior y pensó que Harry era muy ingenuo al estar en una pose en la que era blanco fácil ante un movimiento rápido de varita.

"No más temprano que tú, ¿sabías que llegar antes de la hora es también impuntualidad?" al decir esto, levantó la mano derecha en la que llevaba la varita, pero antes de que de sus labios saliera cualquier encantamiento, se sintió sujetado por manos y pies. "¿Qué diablos...?" de momento, creyó que había alguien más en el cuarto, pero enseguida se dio cuenta, estaba atrapado por una enredadera, al reconocer las ramas se llenó de pánico, ¡Lazo del Diablo! ¡va a asfixiarme! pero al examinar sus muñecas vio unos dedos nudosos, que no eran humanos y estaban llenos de tierra e inmediatamente se percató de la falta de las ramas rodeando el resto de su cuerpo, que comenzaba a sentir extrañamente relajado, apacible, "¿Qué invento es este, Potter?"

"Uno muy bueno, he de admitir," Harry desdobló lánguidamente las piernas, las giró sobre la mesa y bajó de un ágil salto. Se sacudió la chaqueta y avanzó lentamente hacia Draco con la varita entre los dientes mientras se arremangaba como preparándose para una tarea física. "Uno muy bueno que me permitirá trabajar sin interrupciones," se situó frente al chico rubio y evaluó la situación.

Draco intentó sin mucho éxito forcejear, el cuerpo no le respondía, simplemente no quería moverse, lo único que aparentemente seguía bajo su mando era el cuello y la cabeza, "¡Púdrete Potter! esto es jugar sucio... ¡suéltame! ¡quítame esto de encima...!" agitó la cabeza violentamente y el cabello le cayó sobre el rostro, cubriendo sus ojos, que entre los mechones echaban chispas de furia.

"No, no lo creo, ¿por qué habría de soltarte? no, no. El hecho de que estés así, a mi merced, me resulta... como decirlo... interesante." Harry hacía pausas al hablar y dio lentamente dos pasos hacia atrás con expresión contemplativa.

Draco apenas podía ver la figura delante de él, trató de hacer algo con su varita y desesperado se dio cuenta de que ya no estaba en su mano derecha. Inclinó un poco la cabeza y la vio en el suelo, muy cerca del pie izquierdo de Potter. Como si le leyera el pensamiento, Harry se inclinó y la recogió, la juntó con la suya y susurró Lumos. Al instante una buena luz iluminó el invernadero.

"Nunca esperé que tuvieras tendencias sádicas Potter," la voz de Draco estaba ronca, se podía oír la frustración que sentía. "Eso no es bueno para tu reputación. Lo sabes ¿no? Quiero decir, ¿qué pensarían todas tus admiradoras si supieran que te gusta amarrar gente?" una mueca torció los labios resecos de Malfoy, que se partieron dolorosamente, pero su rostro apenas se crispó por la sensación.

"Si," dijo Harry condescendiente, "este clima tiene sus inconvenientes ¿verdad? los labios resecos por el frío tardan mucho en sanar," al decir esto, se acercó mucho a Draco, con la mano derecha tomó la barbilla del otro chico, que intentó mover la cabeza para zafarse pero inmediatamente se arrepintió. Los dedos de Harry ejercieron una enorme presión sobre la piel de sus mejillas y lo obligaron a abrir la boca, "no tientes a tu suerte Malfoy."

"¡Basta Potter!" la frustración se había desvanecido de su voz y ahora se oía ligeramente temeroso, pero un Malfoy jamás demostraba ese tipo de emociones, no delante de sus enemigos. Eso era lo que Draco se repetía furiosamente, ¿cómo pudo permitir que Potter se adueñara de la situación? ciertamente esto no era lo que tenía pensado, ¿acaso no se suponía que él era el que debía estar en control? Pero había que reconocer que esta actitud no era típica del dulce Chico Que Vivió. Tenía que actuar e invertir los papeles de inmediato. Pensando rápido decidió contraatacar, "¿Te gusta esto Potter? ¿tenerme así? ¿a tu merced?” el dolor se estaba haciendo muy difícil de soportar.

Funcionó. Harry pareció recapacitar y aflojó la presión aunque no soltó su rostro. Cuando parecía que se iba a retirar, se acercó aún mas y comenzó a inspeccionar los labios de Draco con mucho interés. Acercó la mano en la que sostenía las varitas y cualquiera diría, por la fascinación que había en sus ojos verdes, que había encontrado un tesoro.

Draco estaba encontrando muy difícil el momento, al estar tan cerca, no podría decir si la debilidad que sentía en las piernas era debida al efecto de la planta o a Harry. Al mismo tiempo, no podía creer lo que estaba pasando; o estaba loco o Potter parecía estar disfrutando la cercanía tanto o más que él. Por muy lastimados que estuvieran sus labios, no podía ser que necesitaran una revisión tan minuciosa y mucho menos que esa revisión la hiciera Potter. ¿Será posible? decidió probar y lentamente humedeció sus labios con la lengua.

Para Harry, el movimiento fue un detonador, como atraído por un imán se acercó aún más pero sin hacer contacto, si esto era posible. Su mente estaba trabajando en dos planos, uno tenía muy claro el plan trazado y el otro estaba derritiéndose por establecer contacto, por probar lo que tenía delante. Finalmente, como en una bruma, decidió que el plan no podría llevarse a cabo si dudaba y con mucho cuidado, como si temiera que la boca que jadeaba ligeramente delante de la suya pudiera desaparecer, lo besó.

El primer contacto fue como el roce de una pluma. Draco se sobresaltó imperceptiblemente. En un instante pasaron por su mente millones de imágenes, su estómago dio un brusco brinco y creyó que estaba soñando con los ojos abiertos. Pero enseguida volvió a sentir los cálidos labios de Harry sobre los suyos, provocativos, sin hacer nunca contacto total, probando, buscando. Draco tenía los nervios crispados, eran demasiadas emociones sin control y él no estaba acostumbrado a eso. Potter se estaba divirtiendo con él y no lo iba a permitir. Hizo un poco la cabeza hacia atrás y lógicamente Harry lo siguió, en seguida Draco se adelantó y tomó esa boca por sorpresa, en un beso casi completo, atrapándola por el labio inferior para que no escapara... Harry emitió un sonido extraño, una especie de gruñido de placer y entonces ya no hubo reparos, el Chico que Vivió profundizó el beso, se adueñó de su boca sin miramientos, sin consideraciones, exigente; su lengua era un invasor experimentado, no daba tregua. Draco sinti

ó sus manos en su pecho, en su estómago; rodeándolo por la cintura, lo estrechó tanto que hubiera podido asfixiarlo, luego esas manos comenzaron a vagar lenta y firmemente por su espalda, mientras esa boca exigente demandaba toda su atención. Deseó fervientemente tener las manos libres.

Harry no estaba pensando, los dos planos en su mente se habían vuelto uno solo y con un solo objetivo: Draco. Al principio solo había querido provocar, molestar y comprobar, pero ahora... ahora no había otra cosa que sensaciones y emociones. Empezó a palpar cada centímetro del torso del rubio, quiso sentirlo plenamente entre sus brazos, luego se dirigió hacia la espalda y allí se rompió parte del encanto.

Algo duro en la cintura de Draco lo alertó a medias, el paquete de dulces estaba sujeto en la pretina de los jeans. De repente su mente se volvió a dividir y una voz difusa le recordó porque estaba allí.

Sin más, de pronto, rompió el contacto. "He ganado," anunció con una voz tan dura y fría que ni siquiera él mismo reconoció como suya. Con gran esfuerzo, llevando en las manos el paquete de dulces, dio dos pasos hacia atrás y satisfecho miró directamente a los ojos confundidos del otro muchacho.

Draco estaba humillado mas allá de todo límite. Había estado a merced de Potter, lo había utilizado para su torcido jueguito y él, había respondido como una adolescente boba, una de esas que le daban tanta flojera y lo peor de todo, se había descubierto. No es cierto, él participó activamente, también lo estaba disfrutando, tanto como tu. Esas palabras lo hicieron recuperarse y recomponer un poco su dignidad, "¿Disfrutaste el duelo?" su voz era igual de fría que la de Harry.

"No tanto como tu," Harry parecía estar reuniendo todo su aplomo.

"No sabes mentir Potter, a mi me pareció que disfrutaste mas de lo que debías lo que estabas haciendo," luego se las arregló para sonreír de aquella forma tan burlona y ácida que lo caracterizaba, sin preocuparle en lo mas mínimo el estado de sus labios. En otros tiempos, una frase así, desarmaba a Potter inmediatamente.

Pero este no era el mismo Harry Potter del curso anterior.

"No te confundas Malfoy, sólo tomé lo que estaba allí para mí, ni más ni menos" las palabras salieron solas, como si tuvieran vida propia. Harry se inclinó para recoger las varitas que habían caído al suelo y susurró algo que Draco no alcanzó a entender. Dejando la varita de Draco aún encendida sobre la mesa, dio media vuelta y salió perdiéndose en la noche.

La presión disminuyó hasta desaparecer en sus muñecas y tobillos, lentamente la fuerza volvió a su cuerpo, como una energía liberada a pulsos por sus venas. "Maldito seas Potter," susurró con los dientes apretados y un nudo enorme en la garganta, "Juro que me las vas a pagar y terminarás rogando y suplicando."

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