| El Dormitorio de Gryffindor |
Capítulo 2: Primer Encuentro
Finalmente se había decidido por un suéter negro de cuello de tortuga y unos jeans también negros, llevaba mocasines y calcetines de lana gris. El espejo le había dicho 'Ya, ya esta, te ves mejor que nunca'.
Estuvo de acuerdo.
La verdad era que Draco Malfoy estaba plenamente conciente de su atractivo. No estaba ciego. Sabía apreciar la belleza, incluso la de los demás. Que no lo dijera era otra cosa.
Y últimamente... Bueno, últimamente estaba mucho mas conciente del atractivo de Potter. Y también estaba mucho mas conciente de estar conciente, lo que le resultaba, por decir lo menos, 'inquietante'.
Para Draco Malfoy el regreso al último año en Hogwarts no había sido el habitual. Durante el pasado curso se había ido distanciando de la ideología fundamental de su padre y finalmente en el verano, había sentido la necesidad de poner a prueba todo lo que su padre daba por sentado. Al principio solo se trataba de asuntos como modas, música, comida y costumbres. Poco a poco, descubrió aliviado que tal vez existían otros caminos para ser alguien especial en todos los aspectos.
Entre esas cosas que quería poner a prueba se encontraba la aversión que su padre sentía por Potter. Quería descubrir porqué Potter debía ser destruido, más allá de los intereses de Voldemort. ¿De verdad resultaba tan peligroso? ¿Qué lo hacía tan especial? ¿Que tenía que Voldemort e incluso su padre envidiaban?
Por esto, se había dedicado a observar detenidamente a Harry Potter.
Y encontró que Potter era efectivamente muy interesante, una vez que se descorría el velo de fama y misterio que lo rodeaba constantemente. Tenía el aire de quien ha pasado por muchas experiencias y que no se asusta fácilmente. Parecía estar muy cómodo consigo mismo y había que reconocer que su desenvoltura había mejorado muchísimo del año pasado para acá. Además..., bueno 'alguien' tenía que haberlo asesorado. Definitivamente este muchacho no era el mismo que Draco se había grabado como el peor enemigo a vencer. Ahora muy bien se podría pensar que se trataba mas bien de un 'hombre de mundo', término muy 'muggle' y tal vez un poco exagerado para un joven de 17 años, pero no encontraba otro que lo describiera mejor. No había vuelto a ponerse esas horribles ropas que lo hacían verse como un huérfano. Y el cabello, parecía que por fin había encontrado el estilo que mejor le iba a su leonina cabellera y francamente se veía mucho mejor y no siempre despeinado. Exudaba un 'aura' de conocedor, de seguridad en sí
mismo que Draco encontraba un poco intimidante.
Aunque Draco había limitado muchísimo su costumbre de molestarlo a él o a sus amigos, no podía dejar de notar que Harry Potter ya no se amedrentaba tan fácil ante Snape y procuraba no estar en la línea de fuego del profesor, ya que ahora no se equivocaba preparando las pociones y parecía estar estudiando mucho. Incluso Snape se veía en ocasiones 'intrigado' por el nuevo Potter y eso parecía renovar su manía de intimidarlo y ridiculizarlo. Para empeorar las cosas ahora el Profesor cada que podía lo comparaba cada vez mas con el mismo Draco, cosa que a Draco no le hacía mucha gracia, ya que dificultaba su contemplación.
Sin embargo, Harry Potter no era petulante y tal vez esto era lo mas perturbador. Draco se la pasaba observándolo durante las comidas y lo fascinaba el hecho de que 'todo' aquel que se le acercara, parecía estar muy cómodo con él. Y Potter se mostraba agradable con todos, incluso con Seamus que un tiempo atrás le había manifestado una abierta aversión. Pero, no se dejaba engañar, Potter no era un 'santo' y no parecía querer que lo consideraran así. Últimamente se veía cansado y ojeroso, pero eso no le restaba nada de su magnetismo.
Finalmente, tanta observación no había resultado en una pérdida de tiempo. Durante todo este viaje de descubrimiento por el enigmático Harry Potter, Draco había también redescubierto al verdadero y no menos interesante Draco Malfoy.
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Al reunirse con Crabe y Goyle, Draco se preguntó por centésima vez en este curso, por que diablos había continuado con la amistad de estos dos retrasados mentales.
"Vaya, por fin," dijo exasperado Crabe al verlo bajar la escalera.
"Si nos damos prisa, tal vez alcancemos al resto de la escuela en el camino de regreso," dijo burlón Goyle.
"Y si te das un poco mas de prisa, tal vez logres escapar de mi," dijo Draco con los dientes apretados mientras acariciaba significativamente su varita.
Crabe y Goyle se levantaron murmurando entre dientes y flanquearon el paso a Draco, que pasó entre ellos sin mirarlos.
Cuando llegaron a Hogsmeade, se dirigieron inmediatamente a las tres escobas, donde estaban la mayoría de los estudiantes de séptimo año y nada mas entrar, Draco comenzó a recorrer el lugar con la mirada. Como atraído por un imán localizó inmediatamente a Harry.
El griffyndor estaba sentado como siempre con Hermione Granger y Ron Weasley, aparte de los gemelos y alguien que a Draco le resultaba vagamente familiar pero no podía recordar de quien se trataba. Era un hombre delgado pero fuerte, con una cola de caballo que sujetaba una abundante mata de cabello rojo. Era obvio que era pariente de Ron, pero Draco no podía ubicarlo. Había que reconocer que se trataba de alguien sumamente atractivo, la barba de candado y ese aire mundano debían traerle mucha suerte con las mujeres.
Vaya, nunca imaginé que alguien pariente de esos pobretones pudiera verse tan bien, pensó Draco sorprendido, mientras se sentaba en una mesa que le daba la oportunidad de visualizar a sus anchas a Harry y al pelirrojo desconocido.
"Aquí esta tu cerveza," le dijo Goyle sentándose también. "¿A quien miras?" preguntó siguiendo la mirada de Draco.
"A los perdedores" dijo Draco tratando de aparentar indiferencia. "¿Quién es ese hombre?" preguntó en forma casual.
"Es uno de los hermanos mayores de Weasley," dijo Crabe, "Creo que trabaja para Gringots, ¿No?"
Draco no respondió, miraba atentamente cómo el hombre le pasaba el brazo a Harry por los hombros mientras le decía algo al muchacho de cabello negro, que lo hizo reír suavemente al principio y luego le provocó una fuerte carcajada. Draco sintió una desagradable punzada en el estómago, como si sus intestinos se retorcieran bruscamente.
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Bill se había percatado perfectamente de la entrada de Draco en el establecimiento y también de la forma escrutadora en que los estaba observando. Al principio se había alarmado, pero ahora estaba mas bien intrigado.
"Harry," dijo Bill suavemente para no llamar la atención de los demás, "¿Ya viste a Malfoy? te ha estado observando fijamente desde que llegó."
"Si," respondió Harry, "lo ha estado haciendo desde que empezó el curso" dijo tomando lentamente su cerveza, "Es enervante. No se si está tramando algo, pero si sólo trata de ponerme nervioso, lo está logrando." dijo por lo bajo con sarcasmo y tratando de no mirar en dirección de la mesa de Draco.
"¿Qué crees que esté tramando?" preguntó Bill desviando la mirada hacia su tarro.
"¿Tal vez leerme la mente?" respondió Harry con una sonrisa burlona y un tanto cínica.
Los dos comenzaron a reír. La verdad era que Harry se había vuelto experto en bloquear su mente a cualquier intento de intrusión. Tan bueno era, que a veces ni Dumbledore podía penetrar sus pensamientos o recuerdos.
"Yo más bien creo que se trata de otra cosa," dijo Bill con una sonrisa suspicaz.
"¿Cómo qué?" preguntó Harry intrigado.
"Algo menos oscuro, pero no por eso menos peligroso," dijo Bill mirando significativamente a Harry.
"No te entiendo," dijo Harry mirándolo con el ceño fruncido.
"No se, pero podría jurar que el joven Malfoy no le dará herederos a Lucius," terminó viendo a Harry con aire compasivo.
"¿De qué hablas?" preguntó Harry sin entender nada.
"Ven, vamos por otra cerveza y algo para comer, antes de que mis hermanos quieran ir a explorar, porque ellos comiendo dulces se olvidan de que los adultos necesitamos algo mas sustancioso," dijo mientras se levantaba y sonrió ante la mirada en blanco de Harry. "Te lo explico en la barra."
Harry se levantó y lo siguió, Bill se volvió un poco a medio camino y le susurró "No pierdas de vista a Malfoy, pero disimula," continuó caminando entre las mesas dando un largo rodeo hasta llegar a la barra.
Harry caminó detrás de él sin perder la ubicación de Draco, pero sin mirarlo directamente y pudo darse cuenta de que el chico rubio lo fue siguiendo con la mirada todo el camino.
"¿Qué fue eso?" preguntó intrigado mientras Bill acercaba dos tarros y pedía comida para todos.
"La confirmación de mis sospechas," dijo Bill con la boca llena de papas fritas que tomó de un tazón frente a él.
"¿Qué sospechas? por Merlín Bill, ¿de qué diablos hablas?" quiso saber Harry comenzando a exasperarse.
"Calma, ¿nos está viendo?" preguntó sin levantar la vista de su tarro.
"Si," respondió Harry viendo por el espejo que Draco había movido su silla de tal forma que su campo visual abarcaba también la barra.
"Creo, Harry, que vas a tener algunos problemas con Malfoy este curso," dijo con una sonrisa enigmática y conocedora.
"Vaya novedad, dime algo que no sepa," dijo Harry, mirando a Bill como si se hubiera vuelto loco.
"Me refiero a otro tipo de problemas, más sutiles pero no menos difíciles," respondió Bill sin abandonar su aire misterioso.
"¡Vamos Bill, habla claro!" Harry ya estaba de mal humor y mirando a Bill de soslayo, le dio un gran trago a su cerveza.
"Esta bien, pero prométeme que no harás nada estúpido, por lo menos no aquí," contestó Bill muy despacio, como dándose tiempo para estructurar lo que iba a decir. "Creo que le gustas."
Harry casi se ahoga, volteó a ver al pelirrojo, de verdad se volvió loco, pensó mientras tosía aparatosamente y trataba de recuperar la compostura. "¿Qué?"
Bill estaba sonriendo sin ver a Harry, "No me creas, sólo obsérvalo y si me equivoco, me corto el cabello."
"¿Cómo... porqué...?" balbució, luego miró otra vez por el espejo y pudo ver a Malfoy a los ojos y lo que vio lo dejó sin habla.
La expresión en el rostro de Draco era intensa. Fácilmente se podría interpretar como odio, pero si veía mas atentamente, podría apreciarse que era más bien coraje, molestia. Lo estaba viendo con los ojos entrecerrados y sus labios eran una finísima línea. No desvió la mirada ni siquiera cuando Crabe le pasó una mano por el frente de la cara, para ver si lograba captar su atención. Se quitó la mano de su amigo con un manazo y apenas si movió los labios cuando le dijo algo que hizo que el gorila pusiera cara de oso herido.
Harry no pudo ver más. Se volteó hacia Bill y preguntó "¿Cómo lo sabes?" dijo con un hilo de voz, luego aclarándose la garganta "¿Por qué llegaste a esa conclusión?"
"He visto muchas cosas Harry, y hace mucho que no me asusto por casi nada. Esto es mas común de lo que nos gusta pensar. Además, si lo analizamos bien, es lógico e inevitable." Respondió mirando a Harry como si quisiera ver a través de su cráneo. "Lo interesante es como lo ves tu."
Harry no pudo evitar recordar el incidente el último día de vacaciones en el callejón Diagon y aquella plática con Hermione. Una pesada sensación de desazón se hundió en su estómago.
"¿Yo?" preguntó Harry sin saber porque. "No lo veo de ninguna forma, no ignoro que estas cosas existen, qué tan comunes son, no lo sé. Pero no me has respondido ¿Cómo llegaste a esa conclusión?" preguntó nuevamente, trataba de encontrar algún sentido a todo aquello.
"Fácil. ¿Cómo interpretaste su mirada? no era odio, había algo más en el fondo, ¿Lo captaste? Desde que llegó no te ha quitado los ojos de encima y tampoco a mí. No es la primera vez que me pasa, aunque casi siempre yo soy el objeto de la atención, pero puedo reconocer perfectamente cuando alguien me mira con celos."
"¿Celos?" Harry se volvió a atragantar. Definitivamente Bill se había vuelto loco y comenzó a considerar seriamente ir a buscar a Ron y a los gemelos para llevarlo urgentemente con Dumbledore. "¿Bill, te sientes bien?" preguntó con una voz ronca por la tos.
Bill soltó una fuerte carcajada, si Harry se viera en el espejo en este momento, también se reiría. Estaba pálido y descompuesto. Le dio una palmada en el hombro y le dijo tranquilizador "Claro que me siento bien, bastante divertido, ¿tu te sientes bien?" preguntó terminándose de un largo trago la cerveza.
"Francamente no." Le respondió ceñudo Harry, pero sin verlo, como si creyera que Bill le estaba jugando una mala pasada. Luego dijo molesto, "Creo que necesito algo más fuerte."
"Vaya, vaya, Harry." Dijo mirándolo entre divertido y asombrado, meditando la petición de Harry. "Pensándolo bien, ¿porqué no? nada más no le digas a nadie," y procedió a ordenar dos cervezas más, pero las dos con alcohol.
No hablaron mientras se las servían. Harry aprovechó para ver disimuladamente a Draco, aunque el rubio se percató y esta vez apartó rápidamente la vista.
Vaya noticia, pensó Harry lúgubre, y ahora precisamente que mi vida se está volviendo a complicar y no se nada de mi padrino, viene Bill y me hace todo este cuento sobre Malfoy. Pero, y ¿qué tal si tiene razón? Dijo una vocecita nueva, una que no había escuchado antes. ¿Qué si es cierto? Qué tontería. ¿Porqué? Porque... porque... así no son las cosas. ¿Cómo sabes? Lo sé y punto. Vamos, no lo sabes. ¡Si, si lo sé!
Reaccionó cuando vio delante de sí un tarro de cerveza. Volteó a ver a Bill, que lo miraba divertido y se sintió más molesto aún.
"Vamos Harry, no es tan grave," dijo Bill riendo.
"Tal vez no para ti," dijo Harry, "Y no sé qué demonios te resulta tan divertido" gruñó. "Además, tu mismo lo dijiste, es un problema y en el remoto caso de que tengas razón, no es fácil," añadió agriamente.
"Bueno, es que el que sea un problema en mucho depende de ti," dijo Bill, pero ahora su rostro tenía una expresión seria. "Y tengo razón," puntualizó.
"¿Porqué depende de mi?" preguntó Harry, ahora iba a resultar que tendría que cargar con las tendencias de Malfoy. "No es mi asunto."
"Claro que si," dijo muy serio Bill. "Desde el momento en que le gustas, es tú asunto, dale un trago a tu cerveza, te sentirás mejor."
"¿No te has puesto a pensar que tal vez está buscando un punto débil o que esté siendo espía de Voldemort? o peor aún ¿que solo esté esperando que me quede solo y hacerme algo?" Harry no pudo evitar empezar a sentirse cansado de la plática. Te estás volviendo neurótico. Dijo la vocecita nuevamente. ¡Oh cállate! Pensó, bastante fastidiado del asunto.
"Mmmm... es una posibilidad, pero no. Esa mirada es inconfundible ya sea en un hombre o una mujer. Bebe Harry, de verdad te sentirás mejor." Le ordenó Bill sin dejar de notar la expresión de cansancio en el rostro de Harry.
Harry obedeció de mala gana e inmediatamente sintió como el líquido bajaba por su garganta dándole una agradable sensación. Le dio otro trago y permitió que su cuerpo se inundara con una deliciosa languidez.
"¿Porqué depende de mi?" preguntó otra vez, más tranquilo.
Bill se tomó su tiempo para responder, "Porque de alguna forma, afectas su entorno y sus sentimientos y eso te da un poder enorme sobre cualquiera. Ese poder debe ser respetado y no se debe abusar de él, ¿me entiendes?" preguntó con seriedad.
"Algo," dijo Harry notando cómo ya no se sentía tan molesto.
"Mira, conviven todos los días, te ve diario, no tiene oportunidad de alejarse de ti. Si es lo que yo creo, que estoy seguro como de mi nombre, no la tiene fácil."
"Y eso lo hace peligroso y difícil," dijo Harry lúgubre.
"Ya lo captaste," dijo Bill aliviado. "Pero, ahora lo importante es que tu definas como te sientes con ello," añadió mirándolo con cuidado.
"Umm... No lo se," dijo Harry sincero, "Nunca había pensado en algo así," lo pensó mejor y agregó, "Bueno, no con muchachos. "
"Lo sé," dijo Bill, "Termina tu bebida, ya viene la comida."
"Espera Bill," Harry le puso una mano en el brazo, mirando sin querer hacia la mesa de Draco en el espejo. "¿Por qué dijiste que era lógico e inevitable?"
Antes de responder, Bill también vio en dirección de Draco, quien se levantaba furioso de la mesa y salía como un torbellino del local.
"Del odio al amor..." Bill dejó la frase sin terminar, mientras ambos veían a Crabe y Goyle, dejar apresuradamente unas monedas en la mesa y salir corriendo tras Malfoy. "Demasiado antagonismo, demasiadas fijaciones de su padre obligándolo a estar pendiente de ti, que haces, a donde vas, con quien estás" y luego mirando apreciativamente al muchacho de cabello negro, continuó "Además, eres bastante atractivo Harry, y ahora luces muy bien, tienes un encanto que cautiva a mucha gente, por diversas razones, pero cautiva. Malfoy es humano, por muy hijo de Lucius que sea, es humano." Terminó con un tono sentencioso que le dio escalofríos a Harry.
"Bill," comenzó Harry, estaba a punto de relatarle la plática con Hermione, cuando la voz de Ginny los sacó de golpe de sus asuntos.
"Hola mis galanes preferidos," dijo alegre mientras se quitaba la boina negra que se balanceaba coqueta sobre su roja cabeza. Acto seguido plantó dos sonoros besos en las mejillas de ambos y se desplomó en un banco. "Uf, estoy muerta y hambrienta, ¿Van a comer, me invitan?" preguntó mirándolos en forma encantadora.
"Claro que si, señorita coqueta," dijo Bill revolviendo los cabellos de la chica y ordenó una comida más.
Harry los observó pensativo, Qué curioso, es muy bella, pero no me siento atraído por ella. Es alegre, inteligente, atrevida, pero... no me gusta como... como... ¿Cómo quien? Interrumpió la vocecita. Como Cho... ¿De veras te gustaba Cho? Claro que me gustaba y ¡ya cállate! Ginny es más bien como Hermione, volteó a la mesa donde estaban sus amigos y pudo ver a Hermione tratando de quitarle algo de las manos a George, pero el gemelo lo guardó rápidamente en su bolsillo. Son como... como mis hermanas, las quiero pero no como para que me sienta interesado. Date tiempo, dijo otra vez aquella vocecita. Tiempo... tiempo ¿de que? De explorar, de buscar, nunca se sabe. ¿Saber que? Ummm... no siempre lo más evidente es lo correcto. Eso ya lo sé. Entonces, espera un poco... ¡Basta! Sacudió la cabeza ligeramente, esa voz en su cabeza disipó del todo el efecto que le había provocado la cerveza con alcohol. Malhumorado, tomó los platos que le daba Bill y giró para dirigirse hacia su mesa.
"¿Se fijaron en Malfoy? lo vi salir de aquí, iba hecho una furia, de hecho casi me tira. ¿qué le hicieron?" Dijo Ginny con tono jovial.
Harry se tensó. Este asunto ya se había salido de control.
"Nada." Respondió Bill mirando los hombros ligeramente rígidos de Harry. "¿Por qué tendríamos que haberle hecho algo?"
"Bueno, todos sabemos que el único que puede poner a Malfoy en ese estado es aquí mi amigo Harry. De hecho, creo que Malfoy solo tiene un propósito en esta vida y es estar al pendiente de cuantas veces respira Harry y hasta cuantas veces va al baño," dijo con tono de estar citando una verdad universal.
Habían llegado a la mesa y Ron y los gemelos dijeron al unísono "Yo también quiero ir al baño."
Bill y Ginny rieron mientras Ron, Fred y George se levantaban para ir al servicio. Para Bill no pasó desapercibida la sonrisa forzada de Harry.
Harry se sentó entre Hermione y Ginny y maldijo para sus adentros cuando Ginny preguntó casual a Hermione.
"¿No es cierto, Herm?” preguntó mientras empezaba a devorar la sopa.
"¿Qué?" preguntó a su vez Hermione tomando un pedazo de pan.
"Que Draco Malfoy vive pendiente de cada uno de los pasos de Harry," comentó despreocupada y muy atenta a su plato. "Aunque he de confesar que he notado que ya no molesta ni la mitad de lo que molestaba antes, ¿Por qué será?"
Hermione no contestó inmediatamente. Primero puso un pedazo de pan en su boca y se dedicó a observar con el ceño fruncido los rostros de sus acompañantes. Había estado poniendo mucha atención a lo que sucedía en la barra y en la mesa de Draco y ahora confirmaba que 'el secreto' ya no era tan secreto.
Pero decidió que ahora no era el mejor momento para aclarar con Harry nada y mejor una vez que se pasó el bocado, le respondió a Ginny tratando de sonar lo mas normal posible.
"Así es. Es más, me pregunto que mosca le habrá picado, porque empiezo a extrañar sus payasadas. Pero también creo que deberíamos disfrutar un poquito de ello y no investigar mucho," dijo como restándole importancia.
Harry y Bill deliberadamente no hicieron comentario alguno y para su suerte Ginny siguió comiendo como náufraga, olvidando el tema.
"Empezaron sin nosotros," dijo Ron con cara de puchero regresando del baño y sentándose al lado de Bill. Los gemelos se sentaron en las cabeceras y todos comieron hablando de mil y un cosas.
"Necesitamos atender algunos negocios," Dijo George con aire de empresario, "¿Les parece si nos reunimos aquí en dos horas para despedirnos?"
"Claro, pero que sean sólo dos horas, no puedo llegar tarde a mi cita" dijo Bill, imitando su tono.
"¿Nos vamos? necesito recargar municiones," preguntó Ron a Harry, quien hizo un gesto que decía que Ron no tenía remedio.
"Ron, me temo que tu gusto por los dulces se ha vuelto obsesión," dijo en tono regañón. Pero se levantó y todos los demás hicieron lo mismo.
"Bien," dijo Ginny con aire satisfecho, "Herm, ¿me acompañarías a ver unos sombreros?" todavía no sé cuál quiero."
"No sé para que me pides opinión si nunca me haces caso," dijo Hermione con tono resignado siguiendo a Ginny, que le pasó un brazo por los hombros y se marcharon charlando alegremente.
"Bueno, creo que nosotros vamos a comprar dulces," dijo Bill como si fuera el encargado de un Kinder.
Al salir al sol mustio de la tarde, Harry decidió que no volvería a hablar del asunto con nadie, tenía bastantes cosas en qué pensar y resolver. Era su último año en la escuela, después de eso había que buscar donde vivir y todavía estaba por resolverse lo de Sirius y lo de Voldemort. Determinado se dijo que si quería un poco de paz, tenía que ir resolviendo todos sus problemas y no les sumaría las absurdas suposiciones de Bill que además estaban basadas en unas cuantas miradas sin sentido. Pero inquietantes, otra vez la vocecita, ¡Basta ya!
En el interior de la dulcería, Draco estaba preguntando al encargado por unos dulces franceses. Este le dijo que estaban en los estantes del fondo. Se dirigió allí y mientras escogía lo que quería, trataba de calmarse. Se sentía muy molesto, había discutido con Crabe y Goyle y no habían entrado con él a la tienda. No se sentía mal por ellos. Se sentía mal por haber exteriorizado sus emociones. Ver a Potter en la barra platicando tan 'íntimamente' con el hermano de Weasley le había provocado el primer ataque de celos 'serio' de toda su vida. Y lo peor de todo es que perdió la compostura y ambos lo vieron. No era posible que Harry Potter y su acompañante se dieran cuenta del motivo de su arranque, se dijo, pero aún así, creía que había sido bastante obvio. Un Malfoy no perdía la compostura jamás. Pero este Malfoy acababa de confirmar que 'El Chico que Vivió' lo atraía como nadie lo había hecho nunca antes.
Estaba tan ensimismado en sus cavilaciones que no se dio cuenta cuando la puerta se abrió nuevamente. Tenía un paquete de golosinas de distinto sabor en cada mano y los veía sin ver, concentrado en qué hacer para dominar sus sentimientos. No quería volver a exponerse de esa forma.
Harry entró a la tienda detrás de Bill y Ron. Sabiendo que sus amigos comenzarían un extenso viaje de exploración por los estantes, decidió ir por lo que quería comprar y esperar en el banco frente a la tienda disfrutando el pálido sol de octubre.
Al dar la vuelta en los estantes del fondo vio a Draco, quien no se dio cuenta de su presencia. Por una extraña razón Harry sintió una punzada de malicia, dudó entre retirarse sin hacer nada, pasar y empujarlo o iniciar un duelo allí mismo. Podrías comprobar lo que dijo Bill. Lo interrumpió la vocecita. Oh, no empieces. Solo inténtalo, si Bill tiene razón, será interesante ver cómo reacciona el niño mimado de Slytherin ante tu presencia. ¿No acabamos de decidir que olvidaríamos todo este asunto? No, decidiste no volver a hablar del asunto con nadie, pero eso no quiere decir que no lo disfrutes un poco. Ok, ya verás que no es cierto y que Bill está equivocado. Sonriendo perverso, Harry se acercó silenciosamente a Draco, deteniéndose a escasos centímetros del rubio.
"¿No sabes leer Malfoy? Es una lástima, tantos años de escuela y aún no aprendes." Habló con voz firme.
Draco brincó soltando los paquetes. No había escuchado a nadie acercándose. Su rostro adquirió un atractivo tono rosado.
"¡Demonios Potter! ¿nadie te ha enseñado modales? Pareces un ladrón andando a hurtadillas" dijo mientras se agachaba en parte para recoger los paquetes y en parte por querer ocultar su rostro mientras recuperaba la compostura.
Harry se inclinó al mismo tiempo a levantar el paquete que había caído frente a sus pies. Había muy poco espacio y mientras se incorporaban, le llegó un aroma muy agradable. Venía de Draco, era una mezcla cítricos con maderas. Harry se sorprendió pensando que le quedaba muy bien al estilo de Malfoy e involuntariamente cerró los ojos por un momento y aspiró profundamente.
"Si quieres este sabor," Dijo Draco arrebatándole el paquete de las manos pero sin mirarlo a la cara, "tendrás que buscar otro paquete, yo lo vi primero" Giró sobre sus talones para retirarse pero Harry se lo impidió extendiendo un brazo hacia el estante y cortándole el paso.
"Quiero este paquete, tu búscate otro," Se acercó mucho a Draco, encerrándolo entre el brazo y su cuerpo. Habló muy despacio, bajando el tono de voz.
Draco retrocedió hasta que su espalda tocó el estante. Se sentía muy incómodo, odiaba que invadieran su espacio personal y no estaba acostumbrado a que lo acorralaran de esa forma. Bueno, tal vez Lucius lo hacía algunas veces, sobre todo desde el último verano. Pero Potter no era Lucius. Pero 'es' Potter, pensó con una curiosa sensación en el estómago. Pues precisamente porque es Potter, aléjalo. Armándose de valor, decidió voltear la situación.
"¿Ah, si?" preguntó en un tono muy bajo y muy grave de voz. "Tendrás que pelear por él." Dijo levantando el mentón desafiante, entrecerrando los ojos.
Harry no estaba preparado para lo que siguió.
Nunca había visto tan de cerca al muchacho rubio y se sorprendió al notar por primera vez que tenía unas facciones muy atractivas. Los ojos grises cambiaban de tono dependiendo de su estado de ánimo. Primero habían estado turbios, reflejando confusión, pero ahora se habían oscurecido hasta tomar un tono gris muy profundo, acerado. La nariz y el mentón, a pesar de ser afilados, no perdían en ningún momento su masculinidad y eran... perfectos. Las pestañas y las cejas eran un poco mas oscuras que el cabello, éstas últimas perfectamente delineadas, Harry se preguntó si se depilaba como las chicas. Notó que la barbilla estaba ligeramente partida por la mitad, muy sexy. El rubio y sedoso cabello estaba en desorden por haberse inclinado, dándole un aire sensual. La piel, pálida y muy suave, como de durazno, la firme línea de la quijada, se preguntó si se rasuraba; y el cuello... el drástico contraste contra el suéter negro, sintió deseos de tocarlo... ¡Un momento! ¿sexy?.. ¿sensual?
"¿Todo en su lugar, Potter?" La voz de Draco tenía un tintineo divertido, mientras lo miraba burlón. No se le había escapado la expresión de Harry mientras lo analizaba y lo confundido que se veía ahora. Muy interesante... "¿Hay algo que no te agrade?" preguntó malicioso, recuperando su autocontrol.
¿Qué diablos estoy haciendo? Se dijo Harry con una mezcla de ira, confusión y vergüenza. Retrocedió un paso inseguro. ¡Es Malfoy, no una chica! ¿Y qué? de nuevo la voz. ¡Esto está...mal! ¡Oh, vamos, lo estabas disfrutando tanto! ¡No, no es cierto! "¡Nada de ti me agrada Malfoy!" escupió Harry, demasiado alto, sentía las mejillas calientes. Si claro...no hubo 'nada' de tu agrado. ¡Demonios!
Esta vez fue Draco quien acorraló a Harry contra el estante opuesto. Había elaborado un plan a la velocidad del rayo. Puso ambos brazos a cada lado de la cabeza del moreno, aún sosteniendo los paquetes, "Si quieres los dulces," hizo una pausa acercándose a unos dos centímetros del rostro encendido del mortificado Harry, que tragó en seco, "Tendrás que ir por ellos al invernadero tres, hoy a la medianoche."
¿En que momento se invirtieron los papeles? se preguntó Harry agitado, sintiendo que sus pulmones se llenaban con el aroma que desprendía Draco. "Son sólo unos dulces Malfoy, no iré," dijo con un hilo de voz. No pudo evitar bajar la mirada hacia los labios húmedos del rubio e involuntariamente se pasó la lengua por los suyos. ¡Ajá! Exclamó triunfal la vocecita. ¿Qué demonios haces? Se reprendió a sí mismo por tercera vez en unos cuantos minutos.
Vaya, vaya. Pensó Draco complacido. Potter está lleno de sorpresas. Y decidiendo provocarlo un poco más, giró un poco la cabeza, para acercarse al oído derecho de Harry. "No empieces algo que no puedas terminar Potter," susurró permitiendo que su aliento rozara el lóbulo de Harry.
Harry se estremeció ante la sensación. ¿Lo ves? se siente tan bien ¿verdad? preguntó la vocecita en un tono conspirador. Si...
"¿Harry?" la voz de Bill se venía acercando rápidamente.
Draco se separó de él bruscamente y quitó los brazos de los lados de Harry. Lo miró con una expresión extraña y le repitió, "Invernadero tres, medianoche," dio media vuelta y a grandes zancadas alcanzó la esquina de los estantes y casi choca con Bill, que tuvo que hacerse a un lado para dejarlo pasar.
"Harry," Bill lo veía suspicaz, "¿Qué pasa?" preguntó mirando curioso las mejillas encendidas de Harry y notando su respiración rápida y entrecortada.
"Nada." Dijo Harry tratando desesperadamente de parecer indiferente. "Peleamos por un paquete de dulces. Eso es todo," su voz sonaba un tanto insegura.
"¿Seguro?" Bill trató de que no se le notara la diversión en la voz.
"¡No fue nada!" casi gritó Harry, comenzando a caminar y evitando ver al pelirrojo a la cara.
"Ok, pero no tienes que gritarme." La voz de Bill sonó molesta, haciendo que Harry se arrepintiera inmediatamente de haberle hablado así.
Se oyó la puerta y Harry volteó instintivamente. Vio a través del cristal que Draco se reunía con Crabe y Goyle a media calle. Vio los paquetes que sobresalían de la bolsa de papel que llevaba en la mano y sintió un curioso tirón en el estómago. Bill tenía razón. La vocecita otra vez. ¡Oh cállate! Me callo, pero la tenía y por partida doble.
"¿Nos vamos?" Ron se acercó alegremente con una canasta repleta de dulces. "¿No vas a llevar nada Harry?" preguntó al ver que sólo Bill había escogido algunas golosinas.
"Si, claro," respondió Harry, comenzó a tomar golosinas al azar, sintiendo que se volvía a poner rojo, bajo la mirada inocentemente inquisitiva de Ron y la escrutadora de Bill.
"Vamos a pagar," dijo acercándose al mostrador y evitando en todo momento la mirada de Bill.
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