| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo 3: A�os
Dos d�as antes de A�o Nuevo
La nieve ca�a sin cesar afuera de la ventana del primer piso del n�mero 12 de Grimmauld Place � era temprano en la tarde y el sal�n estaba lleno de una especie de luz fr�gil, brillante y vac�a por igual. La ara�a de luces brillaba desde el techo, perfectamente pulida; a�n cuando Harry hab�a liberado a Kreacher, el elfo se met�a a escondidas cada tercer noche para asegurarse de que la casa se manten�a brillando de limpia.
Hab�a planeado quedarse en la Madriguera despu�s de la fiesta de Navidad hasta A�o Nuevo. Pero se hab�a hartado despu�s de tres d�as de soportar el humor agrio de Ron por la falta de Hermione y de toparse con Ginny casi a cada paso. Se disculp� y regres� hac�a dos d�as por la red Flu (cuando Harry iba entrando en la chimenea de los Weasley, George le hab�a dado una palmada en la espalda y hab�a levantado una ceja significativamente).
Cuando no estaba en Hogwarts, viv�a solo aqu� en Grimmauld Place. Se hab�a levantado el Encantamiento Fidelio y ya no era Indetectable; ahora era una casa normal con terraza en una calle normal de Londres. Y era... bueno, no era un hogar, pero era lo mas cercano a ello y a Harry le gustaba. Para empezar, era tranquila y ten�a todo el lugar para si mismo; y estar solo quer�a decir que no ten�a que asegurarse de ser siempre la persona que todos quer�an que fuera.
Estaba acostado en el sof� del sal�n con las piernas extendidas; el Profeta yac�a a un lado pero no lo estaba leyendo. Se puso las manos detr�s de la cabeza y observ� el tapiz con el �rbol familiar de la familia Black en la pared � observ� el hueco quemado en donde sol�a estar el nombre de Sirius, junto al de Regulus. Sirius ten�a diecis�is a�os cuando hab�a escapado para irse con los Potter; mas joven de lo que era Harry ahora.
Sigui� con los ojos las l�neas del tapiz hasta el nombre de Bellatrix; lo pas� r�pidamente, y se brinc� tambi�n la quemadura que hab�a junto al nombre de Narcissa. Unaa doble l�nea dorada bordada la un�a a Lucius Malfoy, y una sencilla l�nea vertical dorada en medio llegaba a �
Desvi� la mirada; se sent� y cerr� los ojos.
Desde que Lucius le hab�a informado acerca de los planes de Draco para pagar la Deuda, no hab�a podido sac�rselo de la mente. Y en algunas ocasiones se descubr�a imaginando diferentes escenarios en los que Draco lo encontraba, ven�a hacia �l y � y le daba lo que quer�a.
Despu�s de todo, Draco ya hab�a adivinado qu� era � cuando hab�an estado solos en su habitaci�n hab�a llevado una mano hasta sus jeans, y le hab�a parecido que hab�a pasado una eternidad antes de que lo empujara. Y Lucius � He visto la manera en que lo miras, hab�a dicho, y la idea de que Lucius tambi�n lo supiera hizo que una llamarada de calor estallara en su cara.
Porque lo quer�a. Lo quer�a.
Abri� los ojos y se puso de pie; d�ndole la espalda al tapiz camin� hacia la ventana que daba hacia la calle principal. Unos cuantos peatones pasaron enfrente, escondidos debajo de los paraguas para la nieve, no disminu�an el paso para mirar la vieja casa que, hasta hac�a no mucho, hab�a sido invisible incluso para los magos.
De pronto lo vio � un destello rubio, tan p�lido que parec�a mezclarse con la blancura a su alrededor, justo antes de que el abrigo oscuro apareciera tambi�n y una figura familiar delgada quedara plantada afuera en el jard�n lleno de nieve del n�mero doce de Grimmauld Place.
Harry parpade�; sus dedos apretaron el marco de la ventana mientras miraba a Draco Malfoy que ahora miraba a ambos lados de la calle casi vac�a. Para cualquiera podr�a haber sido una persona com�n y corriente que se detiene a verificar el lugar en donde est� � pero eran las cosas peque�as las que siempre sobresal�an, y Harry vio la forma en la que Draco sujetaba con fuerza la varita en su mano derecha, c�mo se ce��a mas el abrigo al levantar los ojos y mirar la casa que ten�a enfrente.
El coraz�n le dio un vuelco � porque en ese momento Draco estaba viendo a la ventana del sal�n, directamente hacia �l. Pero quiz� ca�a demasiada nieve y el vidrio estaba congelado, porque los ojos de Draco no estaban enfocados mientras analizaban el exterior de la casa con terraza que estaba apretaba entre los n�meros once y trece.
Draco se qued� ah� parado un momento mas. Finalmente comenz� a avanzar con dificultad por el camino y sus botas negras se le hundieron hasta el tobillo a cada paso. Harry permaneci� en la ventana observ�ndolo transfigurado, hasta que el sonido de la puerta abajo finalmente lo despert�.
Sali� r�pidamente del sal�n bajando las escaleras de dos en dos; cuando lleg� a la puerta principal, la abri� tan abruptamente que la aldaba con forma de serpiente golpe� la puerta por cuenta propia y Draco lo mir� sorprendido con la mano levantada lista para tocar.
Harry mir� a Draco. Sus mejillas habitualmente p�lidas ahora estaban ligeramente sonrojadas por el fr�o; ten�a en el cuello una bufanda de colores p�lidos. La repentina aparici�n de Harry hab�a provocado un destello de p�nico en esos ojos grises, aunque desapareci� tan r�pidamente como hab�a aparecido.
�Hola, Potter,� dijo Draco; ahora ten�a en la cara una expresi�n de determinaci�n forzada y su voz estaba cuidadosamente limpia de toda emoci�n. ��Puedo entrar?�
Los labios de Draco estaban casi blancos, y Harry se dio cuenta de que el viento azotaba fr�amente su cara tambi�n.
�Oh. Si,� dijo Harry. Se hizo a un lado para dejarlo pasar, y luego cerr� la puerta detr�s de ellos.
Sigui� una tranquilidad inc�moda. Draco permaneci� ah� parado a unos cuantos pasos de la puerta; ve�a al piso y no hizo ning�n movimiento para quitarse la bufanda o el abrigo. Ten�a copos de nieve que le brillaban en el cabello, pero Harry no fue capaz de extender la mano para quit�rselos.
��C�mo encontraste este lugar?� pregunt� finalmente rompiendo el silencio.
Draco lo mir�. �Me Aparec�.�
�Ya s�,� dijo Harry y vio que Draco levantaba una ceja. �A lo que me refiero es a �c�mo supiste que estaba aqu�?�
Draco meti� la mano en el bolsillo y sac� su varita.
�Todav�a te reconoce como su due�o,� dijo sosteniendo la varita de encino para que Harry la viera. �Quiz� lo �nico que puede hacer bien por mi es Aparecerse en donde quiera que est�s.� Hizo una pausa y luego a�adi� con un tono de voz realmente seco, �Supongo que mi varita no es lo �nico que no puede salir f�cilmente de tu control.�
Hubo algo en las palabras de Draco, en su tono de desprecio, que mand� una punzada por el pecho de Harry y de pronto el hecho de estar ah� parado con �l en el vest�bulo oscuro, hizo que sintiera que todo giraba en retroceso y que, aunque antes hab�a sabido claramente lo que quer�a, ahora no estaba seguro de qu� hacer a continuaci�n.
�Por qu� no te quitas el abrigo,� se encontr� diciendo; Draco se tens� inmediatamente y se dio cuenta con un sobresalto c�mo debi� haberse escuchado. Pero antes de que pudiera decir nada mas, Draco le dio la espalda, se quit� la bufanda y se quit� el abrigo para revelar un su�ter de manga larga verde oscuro y unos pantalones negros.
Cuando se volte� nuevamente para quedar de frente, Harry pudo escuchar que estaba respirando mas r�pido de lo normal � y sin saber por qu�, le record� a Narcissa, su respiraci�n r�pida, los latidos acelerados de su coraz�n contra las costillas de �l cuando se inclin� sobre �l en el Bosque para susurrarle �
Y de pronto algo se le ocurri�, como un rel�mpago salido de la nada: Narcissa le hab�a salvado la vida. No ten�a por qu� haberle mentido a Voldemort, ni siquiera despu�s de que Harry le hab�a dicho que Draco segu�a vivo dentro del castillo; no hab�a tenido raz�n para salvarle la vida, pero lo hab�a hecho.
�Malfoy,� habl� y esper� a que Draco levantara los ojos hacia los suyos. �Te salv� la vida, pero tu madre salv� la m�a. No ten�a por qu� hacerlo.� Hizo una pausa y respir� profundo. �Entonces � estamos a mano. No me debes nada.�
Y sinti� una punzada de dolor al decir esto, No me debes nada; como si algo se hubiera perdido, como si una parte de �l que quisiera con desesperaci�n no dejar ir esto, a�n cuando otra parte se sent�a aliviada de que la carga de la Deuda hubiera desaparecido.
Pero para su sorpresa, Draco dej� escapar una risa estridente que provoc� un eco desagradable en el vest�bulo.
�S� que mi padre te habl� de la Deuda,� contest� con voz aguda. �Y si, mi madre te salv� la vida � pero luego tu testificaste en el juicio para que no fu�ramos a Azkaban y mis padres pudieron conservar la casa.� Se detuvo; avanz� un paso y lo mir� directamente a los ojos. �Eso es algo que solo tu podr�as haber hecho � as� que tu Deuda para con mi madre ha sido pagada.�
Harry mir� fijamente a Draco. Sent�a como si sus pensamientos hubieran ido de reversa para luego ser vueltos a poner en marcha � ya nada ten�a mucho sentido, en especial no con Draco parado tan cerca de �l.
�Lo que est�s diciendo...� comenz�, pero Draco lo interrumpi�.
�Lo que estoy diciendo es que si quieres que me arrodille y te lo agradezca ahora,� hizo una pausa significativa, dejando que su miraba se deslizara por los jeans de Harry, �puedo hacerlo.�
La sugerencia descarada en su voz, la forma en que baj� los ojos � todo ello le envi� una oleada de excitaci�n, provocando que sintiera inc�modamente apretada la entrepierna. Se qued� clavado en su lugar mientras Draco tiraba sin mayores miramientos su abrigo y bufanda al suelo y se acercaba mas a �l; luego Draco movi� la mano y solo cuando Harry se percat� de que ten�a la varita, fue que reaccion� y le avent� la mu�eca.
��Qu� est�s haciendo?� exigi� saber.
�No te preocupes,� dijo Draco; ten�a las comisuras de la boca levantadas. �No creo que pudiera embrujarte aun cuando quisiera.� Hizo una pausa y su voz adquiri� un tono ir�nico al a�adir, �Vi lo que le hiciste a Colagusano, as� que � realmente no quisiera arriesgarme.�
��Yo no le hice nada!� solt� Harry.
�Oh, entonces puedes matar gente sin siquiera intentarlo.� Lade� la cabeza. �Es mucho mas reconfortante, Potter.�
Draco avanz� otro paso; ahora estaba tan cerca que Harry pod�a ver que sus pesta�as se volv�an mas oscuras contra su piel p�lida. Movi� la mano a pesar del agarre de Harry, hasta que la punta de su varita estuvo presionada contra el pecho del otro. Harry sinti� que el coraz�n le lat�a desbocadamente, y no le sorprender�a que Draco tambi�n pudiera sentirlo.
�Es solo un Encantamiento de la Verdad � no es tan bueno como el Veritaserum, pero cumple su funci�n.� Hizo una pausa mir�ndolo llanamente. �Vine aqu� a darte lo que quieres � as� que voy a asegurarme de hacer eso exactamente.�
Harry lo mir� fijamente; y por primera vez sinti� que los papeles se hab�an invertido y que Draco era el que dirig�a este juego. Pero a�n as�, una parte de su mente sab�a que todav�a ten�a el control y que Draco ten�a que hacer exactamente lo que �l quisiera �
�Veritas,� susurr� Draco y una l�nea de luz d�bil de color dorado-plateado sali� de su varita hacia el pecho de Harry.
Harry cerr� los ojos y jade� fuertemente cuando sinti� una sensaci�n repentinamente fr�a, hormigueante, entrar por su pecho e invadirlo; era parecida al sentimiento relajado y como si estuviera flotando que sent�a bajo la maldici�n Imperius, solo que �sta era mas densa. Y al mismo tiempo surgi� una r�faga de im�genes que fueron r�pidamente al frente de su cabeza, tan r�pido que solo pod�a ver trozos bastante v�vidos: se vio a si mismo besando a Draco, empuj�ndolo contra la pared; deslizando las manos por sus costados, clav�ndolo en una cama, desnudo, desliz�ndose hacia delante y �
Draco quit� la varita rompiendo el hechizo; la oleada de im�genes desapareci� abruptamente y Harry abri� los ojos. Parpade� aturdido y cuando volvi� a mirar los ojos de Draco, �stos eran duros, fr�os y supo que tambi�n lo hab�a visto.
�Solo para que sepamos con claridad las cosas,� dijo implacable, luego se inclin� y lo bes�.
Sentir de pronto la boca de Draco sobre la suya, hizo que Harry retrocediera un par de pasos; Draco lo sigui� y cuando Harry sinti� que su espalda tocaba la pared, fue como si algo se enlazara en su mente y de pronto todo encaj�.
Las posiciones se invirtieron en un parpadeo � empuj� a Draco contra la puerta principal que estaba cerrada. Le sostuvo la cara con ambas manos y cuando lo bes� con fuerza, sinti� como si estuviera respirando por primera vez.
Draco dej� escapar un sonido ahogado contra su boca � y luego le comenz� a regresar el beso, con las manos sobre sus hombros y Harry sinti� los puntos huesudos de la figura estrecha de Draco atrapados entre �l y la puerta detr�s. No rompi� el beso, no pod�a, y cuando le mordi� el labio pudo sentirlo arquearse hacia �l y Harry lo jal� hacia si para entrar de lleno en contracto con su cuerpo.
Sus manos encontraron la orilla del su�ter de Draco y se metieron para encontrar una camiseta debajo; sus dedos impacientes jalaron la tela de algod�n, pero cuando su mano toc� la piel desnuda, repentinamente Draco se alej� � solo que no pod�a retroceder porque ten�a la puerta detr�s, en cambio, se hizo a un lado y termin� tirando el paraguas con forma de pierna de troll, que cay� sobre el pie de Harry con estr�pito.
Harry grit� de dolor mientras sacaba el pie de debajo del paraguas, al mismo tiempo, las cortinas que escond�an el retrato de la madre de Sirius se abrieron y la se�ora comenz� a gritar. (Esto eran dos objetos que no hab�a podido remover permanentemente del vest�bulo, sin importar lo que hiciera, de alguna manera regresaban a sus lugares originales.)
Draco salt� hacia atr�s sobresaltado por la conmoci�n; Harry cerr� otra vez las cortinas aunque la Sr. Black sigui� gritando detr�s de ellas.
�Vamos,� dijo Harry con una mueca. �Subamos.�
Lo tom� de la mano y lo gui� hacia las escaleras; Draco lo sigui� y Harry lo gui� por el primero y segundo pisos hasta que llegaron al �ltimo piso en el que solamente hab�a dos puertas.
Harry dorm�a en la habitaci�n de Sirius cuando estaba aqu�; extendi� la mano para tomar el pomo de la puerta, pero record� algo que lo hizo detenerse.
En la pared hab�a una fotograf�a, la �nica foto m�gica que hab�a en la habitaci�n de Sirius, la �nica que se pasaba horas observando: su padre, Sirius, Lupin y Pettigrew en sus d�as de Hogwarts, de pie tomados de los brazos, sonriendo y riendo.
Y de pronto, Harry no quiso llevarlo a la habitaci�n de Sirius, no con la foto de su padre, Sirius y Lupin observ�ndolos, observando mientras �l � Harry no pod�a soportar la sola idea.
Se alej� abruptamente de la puerta y choc� contra Draco que estaba parado detr�s de �l.
�All�,� dijo Harry se�alando la habitaci�n de Regulus.
Draco observ� la placa con el nombre de Sirius sobre la puerta, y Harry se pregunt� si habr�a sospechado el motivo por el que no quiso entrar. Pero Draco se dio la vuelta y lo sigui� hasta la segunda puerta.
No estaba cerrada con llave y Harry la abri�. La habitaci�n de Regulus estaba exactamente igual que la primera vez que la hab�a visto, solo que ahora todas las superficies estaban libres de polvo, como si alguien las limpiara cada tercer d�a (cosa que era cierta gracias a Kreacher). La luz de la tarde nevada se filtraba por una ventana congelada, llenando la habitaci�n de un brillo desgastado y sombras p�lidas.
Harry entr� en la habitaci�n; Draco lo sigui� aunque se detuvo a unos pasos del umbral. Harry pudo ver por el rabillo del ojo que Draco miraba a su alrededor, observando el emblema familiar pintado sobre la cama junto con las palabras Toujours Pur, toda la habitaci�n estaba cubierta de pancartas esmeraldas y plateadas.
�Los colores de Slytherin.� El tono de voz de Draco era mordaz, amargo. �Qu� bien, Potter. Veo que decoraste para la ocasi�n.�
Las palabras de Draco lo lastimaron; y sobresaltado comprendi� lo que todo esto deber�a parecerle a �l, ser pose�do en una habitaci�n con el emblema de la familia de su madre sobre la cama y los colores de su casa cubriendo todas las paredes. Y Draco cre�a que Harry lo estaba haciendo a prop�sito para humillarlo.
�Todo esto ya estaba aqu�,� contest�, aunque las palabras se escucharon vac�as, sin sentido. �Este cuarto era de Regulus, el hermano de Sirius,� a�adi� se�alando la fotograf�a del equipo de Quidditch en la pared. �Era Buscador.�
Para su sorpresa, Draco camin� hacia la pared para ver mejor la foto. Harry se par� atr�s de �l y tuvo el presentimiento de que Draco sab�a exactamente cu�l chico era Regulus � el del centro de la primera fila, en donde siempre se sentaba el Buscador.
Observ� la cabeza rubia que ten�a enfrente y se pregunt� si Draco estaba pensando lo mismo que �l en este momento: todos esos a�os, todos esos partidos de Quidditch que jugaron en contra, ambos buscando algo que solo uno de ellos podr�a obtener.
Ahora pasaba lo mismo, como si fuera la repetici�n de un partido que se hab�a jugado una y otra vez a trav�s de los a�os � solo que esta vez el resultado ya hab�a sido decidido.
�Draco,� comenz� a decir.
Draco se volvi� abruptamente al escuchar su nombre; durante una fracci�n de segundo hubo un destello de emoci�n real en sus ojos y Harry sinti� que el pecho se le comprim�a. Era un sentimiento de lo mas extra�o, como un dolor placentero.
Respir� profundo.
�Escucha,� dijo mir�ndolo directamente. �S� que -�
Pero antes de que pudiera continuar Draco sacudi� la cabeza una vez y luego su boca estuvo sobre la suya y Draco lo estaba besando con mas urgencia esta vez, como si fuera algo que estuviera decidido a hacer sin importar nada. En respuesta, las manos de Harry parecieron moverse por voluntad propia, encontraron el camino hasta su cintura y lo jalaron al mismo tiempo que le regresaba el beso.
Y Harry hab�a pensado en esto, en lo que se sentir�a besarlo; no solo �ltimamente, sino desde antes y no solo besarlo, sino abrazarlo de verdad y presionar sus bocas hasta que ambos quedaran jadeantes, sin respiraci�n. La primera vez que recordaba con claridad haber pensado en ello, hab�a sido en el expreso de Hogwarts al comienzo del quinto a�o, cuando Draco hab�a sido nombrado prefecto y Harry no.
Modales, Potter, o tendr� que castigarte, hab�a dicho con una sonrisa burlona. Ver�s, a diferencia de ti, yo tengo el poder de castigar.
Y Harry hab�a querido empujarlo contra la puerta del compartimiento y pegarle o besarlo, en ese momento no hab�a sabido qu�; quiz� ambas cosas. S�lo lo hab�a detenido la presencia de Crabbe, Goyle, Hermione y Ron.
Pero ahora estaban solos � y el cuerpo de Draco estaba presionado contra el suyo, y Harry sinti� sus propios dedos clav�ndose en sus brazos, castig�ndolo, sosteni�ndolo tan fuerte que lo sinti� hacer una mueca. Y se dio cuenta de que quer�a esto, lo hab�a querido durante mas tiempo del que pod�a recordar.
Cuando Draco finalmente se separ�, sus ojos estaban dilatados y ambos respiraban con dificultad. Ten�a los labios h�medos y brillosos, y sac� la lengua para lam�rselos, quiz� debido al nerviosismo mas que otra cosa, aunque esa visi�n mand� una oleada de calor directamente a su entrepierna.
Draco retrocedi� un paso. Se hizo a un lado y Harry lo observ� quitarse el su�ter y tirarlo al piso; debajo llevaba una camiseta blanca. Se quit� las botas y se desabroch� los pantalones para quit�rselos, aunque no se quit� la ropa interior. Se volvi� hacia Harry.
�Vamos,� murmur� Draco, lo tom� de la mu�eca y lo gui� hacia la cama.
Harry extendi� la mano y lo beso �vidamente y ahora Draco lo dej� guiarlo. Harry lo empuj� sobre la cama y Draco rompi� el beso para recargarse sobre la cabecera. Harry se subi� a la cama apoy�ndose con manos y piernas a ambos lados de su cuerpo. Ahora estaban cara a cara, el cuerpo de Harry encima del de Draco � y Harry se inclin� para besarlo nuevamente, pero esta vez, Draco desvi� la cara.
Harry se detuvo sintiendo una oleada de decepci�n. La respiraci�n de Draco era r�pida y superficial y Harry pudo ver que Draco no lo ve�a a prop�sito.
Quiero que me beses porque quieres hacerlo, pens�, pero se dio cuenta de que lo hab�a dicho en voz alta cuando vio que Draco movi� bruscamente la cabeza para verlo con ojos entornados.
�No puedes pedir eso,� dijo y la fuerza de su voz pareci� sorprenderlos a los dos.
�Creo que no puedes decidir lo que yo puedo pedir o no, Draco,� replic� Harry, las palabras salieron mas crudas y fr�as de lo que hab�a pretendido y se arrepinti� de haberlas dicho en el mismo momento en que las dijo.
Vio un destello en los ojos de Draco, una mezcla de coraje e impotencia; Draco lo mir� y al hablar, en sus ojos hubo cierto orgullo herido disfrazado.
�No,� dijo, ten�a los ojos brillantes en medio de la oscuridad y su voz era intensa. �No lo hagas mas dif�cil de lo que ya es.�
Harry lo mir� fijamente � y de pronto el momento se estrell� sobre �l y no hubo reivindicaci�n, ni gloria, ninguna satisfacci�n al estar aqu�, sabiendo que pod�a hacer que Draco hiciera lo que �l quisiera.
Extendi� una mano para acariciar el costado de su cara � lo sinti� estremecerse un poco, para luego obligarse a permanecer quieto.
Y le fue absolutamente obvio que Draco no quer�a esto, no en la misma forma que Harry � y de pronto no quiso que fuera as�. Esto � lo que fuera que hab�a entre �l y Draco, como un juego que hubieran jugado en los cielos, en el Gran Comedor, en los salones y en los pasillos, un juego que hab�a comenzado mucho antes de que Harry hubiera extendido la mano entre las llamas para rescatarlo de ser quemado vivo. Todos estos a�os, un juego de Quidditch en el que no se hab�a atrapado todav�a la Snitch �
Y, por as� decirlo, hab�a tenido muchas oportunidades de atraparla � pero no lo hab�a hecho porque una parte de �l no quer�a que el juego terminara, no quer�a saber lo que podr�a pasar cuando finalmente terminara.
Y de pronto lo supo � supo exactamente por qu� le hab�a salvado la vida en ese cuarto en llamas, porque hab�a impedido que ese mort�fago lo lastimara; y sinti� que muy en el fondo siempre lo hab�a sabido.
Tom� su rostro entre las manos, lo sinti� tensarse y jadear bruscamente. Presion� su boca sobre la de Draco una �ltima vez antes de separase.
�Te lo dije antes,� dijo mir�ndolo directamente a los ojos. �No quiero que duermas conmigo porque tienes que hacerlo.� Hizo una pausa. �Y No Tienes Que Hacerlo.�
Draco lo mir� fijamente. ��Qu�?�
Harry respir� profundo antes de hablar.
�No � no hay Deuda.�
Draco ten�a la boca ligeramente abierta, pero no sali� ning�n sonido, sigui� mir�ndolo fijamente como si estuviera demasiado impresionado para hablar.
�Te salv� porque quer�a hacerlo,� dijo. �No fue dif�cil. Ni siquiera fue algo que tuviera que pensar � y lo volver�a hacer si tuviera que hacerlo.� Se detuvo para respirar d�bilmente antes de continuar, �Y supongo que una Deuda no funciona as�: cuando salvas a alguien porque no puede dejar de importarte lo que le pase.�
Hubo silencio. Draco lo segu�a mirando incr�dulo, aunque ahora Harry pod�a ver la sombra del entendimiento en su cara.
�Lo que est�s diciendo,� dijo Draco con voz tan baja y tensa que apenas si se escuch� por encima de la quietud de la habitaci�n, �a lo que te refieres es - �a que nunca hubo una Deuda?�
Harry no dijo nada, pero su silencio dijo claramente su respuesta. Sinti� que se hund�a cuando observ� que los ojos grises de Draco se oscurecieron.
�Y todo este tiempo � tu - �lo supiste?� el coraje hizo que la voz de Draco se elevara aguda. �Sab�as que no hab�a una Deuda y a�n as� me dejaste venir aqu� � venir a ti y � y -�
Harry lo mir�.
�Lo siento,� dijo en voz baja.
El silencio que sigui� pareci� congelarse mas fr�o que el viento de invierno de afuera; y Harry se sinti� impotente al observar a Draco que segu�a sentado todo r�gido contra la cabecera de la cama, apretando fuertemente las cobijas con la mano derecha. Y sus ojos, sus ojos eran la peor parte � Harry observ� que el coraje que hab�a en ellos era reemplazado por un vac�o duro, fr�o que lo castig� mas que otra cosa.
Finalmente Draco se movi�. Baj� las piernas de la cama y se levant�. Sin decir una palabra le dio la espalda y comenz� a vestirse. Harry se qued� en donde estaba, observando su espalda, no sab�a qu� decir.
Cuando Draco estuvo vestido, se dirigi� a la puerta de la habitaci�n y la abri�, sali� sin siquiera mirar atr�s, sin molestarse en cerrar la puerta detr�s de �l. Harry escuch� el eco de sus pasos y perderse al bajar las escaleras � luego le lleg� el sonido distante de la puerta principal al cerrarse de golpe, seguido de los gritos familiares el retrato de la Sr. Black.
Se puso de pie de un salto y se dirigi� a la ventana de la habitaci�n. Mir� a trav�s del vidrio empa�ado hacia el jard�n cubierto de nieve, pero Draco ya se hab�a marchado.
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